250°. ANIVERSARIO; 1732-1982

El 14 de Marzo de 1732, hace precisamente 250 años, el Rey Felipe V de España, firmó la Cédula Real autorizando la segregación de las Provincias de Sonora y Ostimuri de la Nueva Vizcaya. La misma autorización incluía la separación de Sinaloa de la propia Nueva Vizcaya, y, además, las provincias de Culiacán y Rosario del gobierno de la Nueva Galicia, cuya capital era Guadalajara. Las cinco provincias segregadas constituyeron una sola al ejecutarse esta orden el año siguiente, 1733, estableciéndose su capital en el Presidio de Sinaloa y siendo su primer Gobernador, el Capitán General de dicho Presidio, Don Manuel Bernal de Huidobro. La Cédula Real que autorizó la segregación de las cinco provincias estuvo dirigida al Virrey de la Nueva España, Don Juan de Acuña Marqués de Casafuerte y la medida se fundó en la recomendación del Brigadier Don Pedro de Rivera, quien durante tres años, 1724-1726, recorrió el territorio de las Provincias Internas con el fin de estudiar y reorganizar su defensa y su gobierno.

Tanto Sonora como Ostimuri que 100 años más tarde conformarían el Estado de Sonora, siguieron dependiendo en el ramo judicial, de la Audiencia de Guadalajara.

Esta fecha, cuyo 250 aniversario se cumple en el presente mes, señala un punto de arranque de gran importancia en la vida política de la entidad. Aunque la atención de la metrópoli en nada habría de mejorar, Sonora empezaba a formarse un carácter menos dependiente, más dueña de sí misma y de su destino.

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PROYECTO HISTORIA GENERAL DE SONORA

La iniciativa lanzada por el Dr. Samuel Ocaña, Gobernador Constitucional del Estado y anunciada en el BOLETIN anterior, respecto a la elaboración durante su administración de la Historia General de Sonora, ha seguido su curso con la entusiasta coordinación inicial de la Sociedad Sonorense de Historia.

Se han sumado al Proyecto cuatro instituciones, cuya participación en el mismo, asegura el acercamiento al quehacer de la investigación, compilación, literario, editorial, etc. dentro de un alto profesionalismo.

La Universidad Nacional Autónoma de México, por conducto de su Instituto de Investigaciones Históricas, cuyo Director es el Maestro Roberto Moreno de los Arcos, ha brindado una entusiasta y muy valiosa colaboración; los trabajos de la Sección Noroeste de ese Instituto están ya coordinados con el Proyecto Historia de Sonora y un representante del mismo formará parte del Consejo Directivo del Proyecto.

El Profesor Gastón García Cantú, Director General del Instituto Nacional de Antropología e Historia al conocer el Proyecto ofreció su decidida colaboración y giró instrucciones a la Delegada del INAH en el Noroeste para que la haga realidad, autorizándola además, para que funja como su Representante en el Consejo Directivo del Proyecto.

Las otras instituciones que se han incorporado al Proyecto son locales; el Lic. Alfonso Castellanos Idiáquez, Rector de la Universidad de Sonora, firmó un convenio a nombre de la Universidad con la Sociedad Sonorense de Historia por el cual "destina a la consecución del mencionado Proyecto el personal de su Instituto de Investigaciones Históricas, así como el del Museo Regional de Historia". Un representante de la Universidad de Sonora también participa en el Consejo Directivo.

La otra institución local es el recientemente inaugurado Colegio de Sonora, cuyo Director, el Lic. Gerardo Consejo ha acogido la iniciativa con gran entusiasmo y se propone hace participar al Colegio y a su personal, en forma decidida e importante en el Proyecto. El propio Director del Colegio de Sonora es su representante es el Consejo Directivo.

El siguiente paso, que al salir a la luz este Boletín quizá ya se haya dado, consiste en integrar el Consejo Directivo con los representantes de las instituciones participantes; suscribir el Acta relativa y nombrar un Coordinador Ejecutivo del Proyecto que se encargará de los siguientes pasos de su ejecución.

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SE FUNDA EL COLEGIO DE SONORA

El centralismo que México ha padecido durante siglos, parece haber llegado ya a dimensiones sobradamente probadas como perjudiciales para el desarrollo equilibrado del país. Desafortunadamente, la educación superior y la investigación científica no han podido escapar a este fenómeno y han resentido sus efectos negativos por largo tiempo. Este hecho, reconocido inicialmente por unos cuantos, ha venido generando últimamente una preocupación creciente entre quienes integran los medios académicos; entre algunas de las instituciones federales de educación superior y entre algunos gobernantes lúcidos, que conscientes del problema han propiciado, con gran visión y responsabilidad, un lento proceso descentralizador de la ciencia y la cultura que da motivo para albergar fundadas esperanzas. Y el medio para fomentar este proceso, ha sido precisamente el de apoyar la formación de nuevas instituciones de alto nivel en provincia.

Es en esta corriente desconcentradora del conocimiento, en la que se inscribe la fundación del Colegio de Sonora. El día 28 de Enero de 1982, en la brillante ceremonia de firma del Acta Constitutiva de este instituto, se dió un notable avance en nuestro Estado hacia esta nueva tendencia que esperamos se convierta pronto en una política consciente y buscada.

El evento estuvo encabezado por el principal promotor de este proyecto, el Dr. Samuel Ocaña; Gobernador del Estado, a quien acompañó un numeroso grupo de personas representativas de la comunidad académica y educativa sonorense, así como de otros sectores que ven en esta nueva institución, un paso de gran trascendencia en el desarrollo de la educación de postgrado en el Estado.

Concurrieron además, grandes personalidades del medio académico del País como el Dr. Octavio Rivero, Rector de la Universidad Nacional de México; el Lic. Carlos Arreola y el Dr. Mario Ojeda, Secretario General y Coordinador General Académico, respectivamente, de El Colegio de México; el Lic. Raúl Benitez, Secretario Ejecutivo de el Consejo Mexicano de Ciencias Sociales, el Ing. Adalberto García, Vocal Ejecutivo del CONACYT y el Lic. Enrique Brito del Consejo Nacional de Población.
En el acto, que puede considerarse histórico por muchas razones, su primer Rector, el Lic. Gerardo Cornejo reconocido intelectual sonorense de prestigio nacional definió las funciones del Colegio de la manera siguiente:

- Realizar y promover investigaciones en las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades, así como en las disciplinas que relacionan naturaleza y sociedad, con especial énfasis en el noroeste del País.

- Llevar a cabo programas de docencia, a nivel de postgrado, para formar investigadores y maestros en las áreas mencionadas.
- Difundir los conocimientos derivados de los trabajos en estas áreas así como de los provenientes de otras fuentes locales, nacionales o internacionales.
- Constituir un foro de discusión interdisciplinario e interinstitucional sobre temas de sus áreas de interés y sobre problemas relevantes al desarrollo científico y cultural del noroeste del país.

La Sociedad Sonorense de Historia comparte con la comunidad sonorense el entusiasmo por la creación del Colegio de Sonora y felicita al Gobierno del Estado por su visión al apoyar este proyecto que nace bajo tan buenos augurios. Hacemos votos porque el apoyo que todos podamos darle, permita que se haga realidad lo expresado por su primer Rector: "Si nuestro modesto empeño de contribuir a igualar el desarrollo científico y cultural de nuestra región con el desarrollo económico, como medio para avanzar en su desarrollo social, tiene el éxito que nuestra intención le promete, habremos cumplido nuestra misión como institución y nuestro proyecto como hombres y solo eso podrá darnos el derecho a una porción de la historia de nuestro Estado ..... una porción de la memoria colectiva, de la mente (ya cultivada e imbuida de consciencia social) de los que heredarán esta tierra desértica, pero repleta de maravillas vitales y circundada por una insondable ausencia de límites visibles en ámbito geográfico y en sus alcances humanos".

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ALAMOS Y LAS COMUNICACIONES EN EL AÑO DE 1900
Por: Jesús Félix Uribe

La población de Alamos, fundada en el año de 1682, fue durante un gran periodo de tiempo, en el pasado siglo y principios de éste, un punto importante dentro de las comunicaciones en la región sur del Estado. A través del puerto de Aglabampo se comunicaba con el resto del país y con el mundo, fue también el punto de enlace con los vecinos estados de Chihuahua y Sinaloa, con el primer Estado se une telegráficamente en el año de 1889, y con Sinaloa, se tienen noticias de rutas de carretones y diligencias a la población del Fuerte; por los caminos carreteros, antes caminos reales o de herradura, los pueblos de la zona serrana reciben el comercio y correspondencia, teniendo como punto de enlace a Alamos.

DILIGENCIAS: El 13 de Diciembre de 1899 se firma en la Ciudad de Hermosillo un contrato entre el Ejecutivo del Estado y el Sr. Oscar Ocharán, para establecer una ruta de diligencias, de Alamos a Guaymas, ruta que por los problemas con la tribu Yaqui, que estaba en rebeldía contra el Gobierno, no pudo completarse hasta el lro. de Noviembre de 1900; para estas fechas la Ciudad de Alamos ya estaba comunicada con el puerto de Agiabampo, con una ruta que se dedicaba al transporte exclusivo de efectos y mercancía, lo que significa que para el año de 1900, Alamos estaba en contacto con los dos más importantes puertos del Estado de Sonora, y a través de éstos con el comercio al resto del mundo.

Para realizar un viaje de Alamos a Hermosillo o Tucson en el Estado de Arizona, en el año de 1900, se tenia la alternativa de trasladares al puerto de Agiabampo y embarcarse al puerto de Guaymas, en uno o dos días de viaje, o viajar en las Diligencias del Sr. Oscar Ocharán al mencionado puerto, donde se transbordaría al tren del Ferrocarril de Sonora, cualquier día de la semana, excepto los domingos, a las 10.00 A.M., para llegar a Hermosillo alas 4.30 de la tarde; tiempo de Alamos a Hermosillo de tres a cuatro días de viaje. De esta última población rumbo a Tucson se tenia la alternativa de continuar el viaje por tren a la población de Nogales, y de aquí en Diligencia a Tucson; tiempo de Hermosillo a Nogales trece horas y media, y de este punto a Tucson se haría un medio día aproximadamente; total de Alamos a Tucson de cuatro a cinco días. La otra alternativa era abordar la Diligencia de Hermosillo a Magdalena en las Diligencias del Sr. Juan Moreno durando en el viaje de 24 a 30 horas, para hacer conexión con las diligencias del Sr. Pierson a la población de Tucson.

Además de lo dilatado del viaje y de los continuos transbordos de vehículos, éste se podía retrasar más si las diligencias no tuvieran ya lugar para algún pasajero, o podría suspenderse definitivamente si se encontraba con una partida de indios en guerra, como lo escribe el Sr. Ocharán para justificar el que la ruta de diligencias de Alamos a Guaymas se completara"...... en cuánto lo permita la sublevación de los yaquis..."

TELEGRAFOS:
La población de Alamos está comunicada, en el año de 1900 con la ciudad de Hermosillo, Sonora, comunicación que queda establecida en la década de los 80 del siglo pasado, los puntos comunicados entre Alamos y Guaymas son: Quirlego, Baroyeca, Buena Vista y Noria del Valle, el contrato para continuar la línea telegráfica de Guaymas a Nogales se firma el 20 de Julio de 1886, para la cual se utilizarán los postes del Ferrocarril de Sonora.

Sonora se comunicaba telegráficamente con Chihuahua a través de Alamos, esta línea se empezó a construir el 26 de Octubre de 1888, pasando por las siguientes poblaciones: de Alamos al Tabelo, Tanques, Camotes y Taymisco, dentro del Estado de Sonora; terminando la línea en el pueblo de Chinacas a una legua de la frontera de Sonora Chihuahua dentro del vecino estado, por su parte el Gobierno de Chihuahua se comprometió a unir este pueblo con el de Chinapas. El 22 de Enero de 1889 se concluye el tramo de Chinacas a Chinipás, fecha en la que se le envía un telegrama al Gobernador del Estado de Sonora, Sr. Ramón Corral felicitándolo por la mejora, y el 31 de Enero del mismo año el Gobernador de Chihuahua D. Lauro Carrillo telegrafía a Ramón Corral con la misma intención.

Por éstos años se concluye la línea de Alamos a Agiabampo, el 14 de Febrero de 1889 se le envía al Sr. Ramón Corral el siguiente telegrama de Agiabampo: "Hoy quedó instalada ésta oficina telegráfica en éste puerto Hónrrome en felicitar a Ud. por ésta importante mejora".
Firmado: Fuentes.

Los materiales y especificaciones para la construcción de una línea telegráfica:
Para la construcción del telégrafo de Alamos a Guaymas el contrato especificaba postes de pino rojo, que después se cambiaron por postes de cedro blando por ser más resistentes; los postes son de ocho a nueve metros de altura, los cuales deberán enterrarse un metro más o menos, dependiendo de la calidad del terreno, antes de ésto el poste era protegido por una capa de extle, que había sido sumergido en una mezcla de brea y alquitrán, o inyectado con fosfato de cobre; también se especifica la forma de colocar las espigas y el alambre, así como indicaciones sobre los lugares por los que pasa la línea, evitando lugares donde haya hornos de fundición o desprendimientos sulfurosos.

Por lo general la Secretaría de Fomento proporcionaba el alambre, las espigas y aisladores, y la mano de obra y postes era por cuenta del Gobierno del Estado.

El material de oficina en Agiabampo era el siguiente: un manipulador, un pararrayo, un magneto, un sonador, un conmutador de tres contactos, 12 libras de alambre aislado, una mesa para los aparatos, un escritorio, una cómoda para archivo, seis sillas, una mesa para público, un reloj y una reja; el telegrafista en la oficina de Agiabampo era Rómulo Zárate, con un sueldo de 40 pesos mensuales, la tarifa de mensajes de éste lugar a Alamos: 30 centavos por la palabra, y 3 centavos por palabra adicional.

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LEYENDA SOBRE LA FUNDACION DE OPUTO
Por: Néstor Fierros Moreno

En el Estado de Sonora, el Noroeste y aproximadamente a 300 Kms. de Hermosillo existe un pueblo llamado originalmente Oputo, hoy Villa Hidalgo, el cual tiene una leyenda que relata la forma en que se fundó.

Esta leyenda me fue relatada por un Indio Opata nativo del lugar, concuerda con una leída en un viejo libro cuyo nombre no recuerdo y forma parte de uno que tengo en preparación, sobre la historia de Oputo.

Esta vieja leyenda cuenta que en el lugar donde hoy se levanta el pueblo de Oputo, viva un cacique ópata llamado Opothe, que era el que dominaba el Valle de Opothú (manchón de palo fierro en el dialecto Opata). Este cacique vivía en un lugar que se llamaba TETABAM (agua caliente) y tenia dos hijos, un varón llamado Xunnutain (hijo del maíz) y una hija mujer llamada Omocoli, (paloma). Un día el caciquillo Bacoregüis (culebra tonta) vió a Omocoll y se enamoró de ella, fue con el viejo Opothe a pedírsela para esposa, pero el viejo cacique no se la quiso dar, porque no llenaba los requisitos que él exigía. Entonces Bacoregüis hizo alianza con un jefecillo apache que vivía en un lugar al norte del Valle del Opothú, llamado Urijaquia (cajón del indio o de los Indios) pero ni así pudo Bacoregüis hacerse de su amada porque en un combate Opothe dispersó la horda de Tepaco que así se llamaba el jefecillo apache.

Después el enamorado Bacoregüis, que vivía en un lugar llamado Teras, no pudiendo tener a la hija del Cacique recurrió a las artes mágicas de un hechicero Llamado Murasopo (Rata Grande) y éste por medio de sus hechizos, encantó a Omocoll y la ocultó en un cerro colorado cerca de donde vivía Opothe, y al hijo de éste, Xunnutain, lo escondió también hechizado, en el Manchón de Palo Fierro que es el único que hay en el Valle, y que es de donde tomó el nombre el pueblo que después se fundó.

Según la leyenda en esa época ya estaba poblado el Valle de Guásabas (lugar donde hay tierra de siembra), y el jefe Opothe fue y se sometió al Gobierno Español y los trajo al Valle de Opothú donde también había muy buenas tierras de siembra. El jefe Español cuando ya hubo sometido a los nativos del Valle y también a Bacoreguis, dispersó a los apaches de Tepaco y fundó el pueblo de Oputo.

Lo único que descubrieron los hispanos fue un rico yacimiento de oro, la persona que me contó esta leyenda decía que sabia donde estaba la mina, pero nunca lo dijo a nadie, pues él sacaba pepitas de oro y las vendía a los comerciantes, y según su dicho, su abuelo o bisabuelo le reveló el secreto de la mina con la consigna de no revelarlo nunca.

Cuando los Españoles conquistaron toda la región, fue el viejo Opothe a ajustar cuentas con el hechicero Murasopo, logrando rescatar a su hijo, que heredó el mando, siendo un aliado fiel y valiente de los Españoles.

En cuanto a la princesa Omocoli, no pudieron hacer que el brujo se las devolviera, porque en un arranque de ira el hijo de Opothe le dió un machetazo al brujo quitándole la vida instantáneamente, llevándose Murasopo su secreto hasta la tumba.

La traducción de las palabras Opatas que aparecen en el texto, las hice consultando el Diccionario del P. Molina, y más o menos concuerdan con las que me dijo el Indio Opata.

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GESTA HEROICA EN ALAMOS, SONORA
Por: Epifanio Zamorano Ramos

En el mes de Febrero de 1913 México entero se estremeció de horror al conocer la vil traición cometida por el pretoriano General Victoriano Huerta, que no tuvo empacho en mandar asesinar al Presidente y vicepresidente de la República, Don Francisco I. Madero y Lic. José Ma. Pino Suárez, para usurpar la primera magistratura del país a implantar la dictadura militar.

Ante tan desleales actos, todos los antiguos Maderistas volvieron a empuñar las armas y se lanzaron a la lucha armada llevando como meta derribar al impostor y llevar nuevamente al país al orden constitucional.

Mi padre Sr. Epifanio E. Zamorano, que había sido decidido partidario político del Sr. Madero y servido como humilde soldado durante la Revolución de 1910 y contra el Orozquismo en 1912, organizó un grupo de campesinos armados, al cual le dió el nombre del Regimiento Arteaga, debido a que la mayoría de los hombres procedían del Distrito de ese nombre en el vecino Estado de Chihuahua, contiguo al de Alamos, Sonora.

Precisamente en esta ciudad se incorporó en Mayo de 1913, el grupo de mi padre al que comandaba el entonces Coronel Benjamin Hill, Jefe Revolucionario que operaba en aquella zona del Estado y con quien le unían nexos de amistad fomentada durante la campaña política de Don Francisco I. Madero.

En aquel grupo armado figuraba como segundo Jefe Félix Mendoza, correligionario político en la campaña de 1910 y fiel amigo de mi padre, quien como él, había servido en el movimiento armado de 1910 y de 1912 a favor de Madero y en defensa del gobierno constituido: Félix Mendoza alcanzaría posteriormente el grado de Mayor de Caballería del Ejército Constitucionalista, y sé cubriría de gloria al frente de una fracción del Regimiento, en la defensa de la Plaza de Alamos el día 12 de Mayo de 1915.

Aquel grupo de soldados improvisados ya incorporados al Ejército del Noroeste bajo el mando del General Alvaro Obregón, asistió a los principales hechos de armas protagonizados en la campaña militar por la Costa Occidental, hasta hacer la entrada triunfal en la Ciudad de México el día 15 de Agosto de 1914.

Al presentarse el rompimiento Villa-Carranza, tocó al regimiento Arteaga acompañar al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Don Venustiano Carranza al Puerto de Veracruz, donde permaneció por muy corto tiempo, ya que por disposición del General Obregón fue despachado al Estado de Sonora con instrucciones a sus jefes de hacer un reclutamiento en el Distrito de Alamos para reponer las pérdidas sufridas y, en su oportunidad, trasladarse a revolucionar en el Estado de Chihuahua dominado totalmente por el villismo.

Por no existir otra ruta a seguir, el viaje se hizo por mar de Veracruz a Coatzacoalcos, de ahí por tren a Salina Cruz y una vez más por vía marítima a Mazatlán, Sinaloa, donde el Regimiento fue provisionalmente incorporado a las fuerzas al mando del General Angel Flores, colaborando en la campaña del Sur de Sinaloa, donde operaba en el bando Villista el bravo General Rafael Buelna.

Vencida la resistencia villista en el Sur, el General Flores al frente de la Columna Expedicionaria de Sinaloa, prosiguió la campaña militar hacia el norte venciendo la recia resistencia que a través del Estado le presentaron los incidentes, logrando arribar y apoderarse de la Ciudad de Navojoa, donde estableció su Cuartel General. De ahí, por lo pronto, no se pudo proseguir al Norte debido al agotamiento de la tropa, y a que las fuerzas Villistas-Maytorenistas se encontraban acampadas en número muy superior en la margen Norte del Río Mayo, por lo que el Regimiento Arteaga se trasladó a guarnecer la ciudad de Alamos y a cumplir con su programa de reclutamiento.

Y ahora cedo la palabra al Capitán Primero del Estado Mayor, Rodolfo G. Robles que formó parte de la Columna Expedicionaria de Sinaloa, quien en un folleto que publicó en Mazatlán el 30 de Abril de 1916, escribió:
"En los primeros días de Mayo y en los que el enemigo no tomaba ninguna iniciativa de hostilizarnos con buenos resultados de su parte salió rumbo a Alamos el Teniente Coronel Epifanio E. Zamorano y el Mayor Félix Mendoza con una fracción del Regimiento Arteaga, (pié veterano) de cuyo lugar pasaría tan pronto como las circunstancias fueran favorables, al Distrito Arteaga, Chih., con objeto de revolucionar en el seno del villismo y para lo cual decíase que el Teniente Coronel contaba con numerosos simpatizadores".

"Como este Jefe traía excelentes recomendaciones del General Alvaro Obregón, Jefe del Cuerpo del Ejército del noroeste; el Cuartel General le proporcionó algunas armas, municiones y 25 soldados del 6to. batallón para que mientras permaneciera en aquella plaza le sirviera de apoyo, (pié de reclutamiento)" y hasta aquí el Capitán Robles.

Días después de arribar el Regimiento a Alamos, dispuso su Jefe hacer una excursión relámpago a la Villa de Chinipas, Chih., ocupada por los villistas, partiendo con aquel destino con el grueso del Regimiento, dejando la Plaza bajo las órdenes del Mayor Mendoza con una escasa guarnición compuesta de tan sólo 27 soldados, algunos de ellos recién reclutados.

Ya sea por su servicio de inteligencia o en cualquiera otra forma, los villistas tuvieron noticias de aquel movimiento y de la escasa guarnición que se encontraba en Alamos, de tal manera que por la mañana del día 12 de Mayo de 1915 se avistaron a la Plaza fuerzas enemigas mandadas por el Teniente Coronel José Ma. Durán, los Mayores Ignacio Otero Pablos y Manuel Prado y el Capitán Manuel J. Limón que ascendían según el relato del Capitán Robles de 800 a 1000 hombres; pero por su parte el General Obregón los estima tan solo en 500.

Al ser intimado el Mayor Mendoza de rendición y entrega de la Plaza, respondió con un rotundo Nó.

En aquellos críticos instantes se presentaron al Mayor los Empleados Públicos, y varios civiles voluntarios a ofrecerle sus servicios para la defensa de la Plaza, completándose en esa forma un núcleo de 67 hombres, que batiéndose a la defensiva se concentraron en el Cuartel en la Loma de Guadalupe; cerraron fuertemente las puertas y, por claraboyas y aspilleras hicieron una defensa obstinada y valiente que se prolongó por más de cinco horas ante un enemigo que los superaba en más de cinco a uno.

El ataque Villista se inició por el Barrio de la Aurora camino de Navojoa, y se fue extendiendo con gran rapidez en forma circunvalatoria hasta cerrar por completo el círculo cuyo punto céntrico lo era el Cuartel.

Cuando el número de defensores caídos llegaba a los quince, había otros tantos heridos y las municiones estaban llegando a su fin, el Mayor Mendoza, a la sazón semi inválido a consecuencia de una herida que había recibido en una pierna en las primeras batallas de la Muralla, Sin., dos meses antes, creyó llegado el momento de tomar una última y suprema decisión; ordenó a sus hombres la rendición, pero él, tomando su pistola, se disparó un tiro en la sién, desplomándose sin vida para no levantarse más. Su fiel asistente, cuyo nombre no he podido averiguar y que, sin lugar a dudas, era un valiente y amigo del Mayor, siguió su ejemplo y, a su vez, se traspasó la cabeza de un pistoletazo, siendo la última víctima de aquella titánica lucha.

Años más tarde me platicaba mi padre, que en charlas con el Mayor Mendoza, le había dicho éste que si se llegaba el caso, se pegaría un tiro antes de caer prisionero y ser befado por el enemigo, y como lo sabemos, lo cumplió.

El General Alvaro Obregón en su obra Ocho Mil Kilómetros en Campaña al comentar estos hechos, escribió:
"Entre los hechos militares que mayor realce dieron a las armas Constitucionalistas, en la región Sur de Sonora y en la época del sitio de Navojoa, debe citarse la defensa de la Ciudad de Alamos, Sonora, el día 12 de Mayo de 1915.

El combate fue desigual, desesperado y rudo: el enemigo en número abrumador, cargaba sobre el cuartel, donde se defendía aquel grupo de valientes: éstos fueron siendo diezmados; muriendo unos y cayendo prisioneros otros, hasta que, por fin, el agotamiento de cartuchos y la asfixia que entre ellos comenzaba a producir el humo dentro del cuartel, los imposibilitó para prolongar aquel sacrificio inútil. Entonces el Mayor Mendoza, que era el Jefe de aquel puñado de hombres, les aconsejó se rindieran y él disparándose su arma, se privó de la vida. Su asistente, al ver aquel gesto heroico de su Jefe, cogió el arma de éste, y siguiendo su ejemplo, con ella se dió muerte también".

Por su parte Don Manuel S. Corbalá en su libro Alamos de Sonora, página 110 termina su comentario al respecto, escribiendo:
"El Mayor Mendoza ordenó a sus hombres la rendición. y él no queriendo incluirse en ella, optó por el suicidio dándose un tiro en la sién, el último de su pistola,. desplomándose muerto a los pies del enemigo, de cara al sol, como morían los héroes Homéricos".

El Capitán Robles en su folleto ya citado, escribió así mismo:
"En un principio parte de aquellas fuerzas, cuando menos, hubieran podido salvarse si su Jefe no hubiera tenido excesivo valor, confianza en sí mismo, e invalidez; se podría haber efectuado una salida a tiempo por el rumbo opuesto a la ofensiva, que era accesible, pero en estos momentos en que nos encontramos, ya no era posible, si acaso se pensó en ello.

Este es uno de los hechos históricos más grandiosos con que cuenta la Columna Expedicionaria de Sinaloa, donde la encomiable ayuda de aquellos voluntarios, se agigantó".

Durante aquella prolongada y desigual lucha sucumbieron por parte de los defensores 17 hombres, contándose entre ellos el Mayor Mendoza, el Presidente Municipal de Alamos, Carlos M. Salazar, Severiano Gómez, Severiano Gómez Gil, hijo del anterior, Lic. Antonio Avila, Rosario Barriga, Pedro Vázquez, Jesús Ramos, Ubaldo Amador, y ocho hombres más cuyos nombres quedaron ignorados.

Entre los heridos estuvieron Enrique M. Rochín Manuel Tirado, Alfredo Rivas, Francisco Rivas, Crispin Santoyo, Pedro Balderrama, Manuel Mendoza, José Ma. Navarro, José Navarro, Severiano Cota, Jesús Antonio Cota, José Ruiz, Gumersindo Esquer, M. Quiñonez y Ernesto Salazar.

Por parte de los atacantes hubo 118 muertos entre quienes figuró el Jefe de la columna Teniente Coronel Durán; y 19 heridos. El gran número de caídos por parte de los atacantes, nos dá una Idea con qué tenacidad y valentía se defendió aquel puñado de valientes atrapados en el cuartel.

Durante algunos años después de ocurridos estos hechos, se vinieron rindiendo honores a la ciudad de Alamos a la memoria del Mayor Félix Mendoza. Su gesta heróica voló por los aires a través del corrido. Recuerdo una cuarteta que decía:
Le dijo el Mayor Mendoza, Cuando ya se vió perdido. Levanten bandera blanca, Yo me voy a dar un tiro.

Tiempo después se organizó en la ciudad de Alamos un Club Político que llevó el nombre de "Mayor Félix Mendoza". Pero, como el tiempo todo lo borra, hoy día; el recuerdo del defensor de la ciudad de Alamos, ha pasado al olvido. Por ahí, en una tumba perdida del viejo Panteón de la ciudad se encuentran sus restos en completo abandono y olvido.

Para terminar, me estoy permitiendo sugerir a nuestro Presidente, Sr. Ing. Armando Hopkins Durazo, que aprovechando la buena disposición de nuestro digno Gobernador Doctor Samuel Ocaña García, inicie gestiones ante el Gobierno del Estado, a fin de que sea localizada aquella tumba perdida y los restos que contiene se trasladen a esta ciudad y, en su oportunidad, se depositen en la proyectada Rotonda de Sonorenses Ilustres. Más si ésto no fuera de aceptarse, que en el mismo lugar donde actualmente reposan le sea colocada una placa alusiva que haga perdurar su memoria.

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PREMIO NACIONAL A UN COMPAÑERO

Nuevamente ha sido objeto de una singular distinción un miembro de la Sociedad Sonorense de Historia, esta vez en la persona del Lic. Juan Antonio Ruibal Corella, quien en concurso de carácter nacional convocado por el Gobierno del Estado de Puebla, obtuvo el Primer Lugar en el tema "Aspectos Constitucionales de la Revolución Mexicana".

El Lic. Ruibal participó con un ensayo histórico-jurídico que tituló "Revolución de 1910 y Constitución de 1917, acontecimientos fundamentales en la vida de México", obteniendo Diploma de Honor y el premio en efectivo correspondiente al Primer Lugar del Certamen, consistente en la cantidad de $250,000.00

El día 27 de Enero anterior el Lic. Ruibal Corella, recibió el premio en una ceremonia que tuvo lugar en el recinto de la célebre Biblioteca Palafoxiana de la ciudad de Puebla.

Expresamos a nuestro distinguido compañero y amigo, fundador de la Sociedad Sonorense de Historia y su primer Presidente, nuestra jubilosa felicitación por tan merecido galardón que viene a sumarse a los premios nacionales que con anterioridad ha conquistado.

Felicidades y que sigan los éxitos.

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MUESTRA CULTURAL EN LA CD. DE MEXICO

En los días comprendidos del 19 de Enero al 2 de Febrero del presente año se expuso, en el Poliforum Siqueiros de la ciudad de México, una Muestra Cultural de Sonora, dentro del programa FONAPAS, "La Provincia en el D.F.".

La exposición se montó en dos áreas: la primera fue de carácter histórico, con una muestra de "Sonora en la Revolución", donde se exhibieron más de un centenar de fotografías históricas, desde la huelga de Cananea en 1906, hasta el Régimen Presidencial del Gral. Abelardo Rodríguez en 1934. Se mostraron algunos manifiestos políticos de la época revolucionaria, uniformes que pertenecieron a generales sonorenses y una Bandera Nacional con la leyenda del Plan de Agua Prieta. Otra parte de esta sección se formó con fotografías y documentos relativos a la vida y gesta heróica de Jesús García, Héroe de Nacozari.

La segunda sección constituyó una muestra artesanal y de artes plásticas. Durante el tiempo que duró esta exposición se desarrollaron algunos eventos culturales sobresalientes la presentación del Ballet Folklórico Mazochoquim y el Ballet de Danza Moderna Truzka, el grupo de teatro Procenio y el Coro de la Academia de Música de la Universidad de Sonora. Se desarrollaron también dos mesas redondas una sobre literatura sonorense y la otra, sobre grupos indígenas del Estado.
Nuestras felicitaciones a organizadores y participantes.

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INGENIO AUTÓCTONO

En su "Descripción de la Provincia de Sonora", el Padre Ignaz Pfefferkorn, por once años encargado de las misiones de Atil (1756-1762), Cucurpe (1763-1767), refiriéndose al ingenio de que hacían gala los indígenas cuando se trataba de su propio provecho, refiere estas anécdotas:

Un padre misionero perdió dos bueyes de su yunta y consecuente y justificadamente reprendió al vaquero indígena encargado de ellos pero éste con gran indiferencia insistió en su disculpa, "Bueyes murieron de hemorragia". Decía la verdad, él y sus compañeros les habían cortado la cabeza y se los habían comido.

Otro misionero le encargó a un indio que le llevara a su amigo cuatro sandías y una carta. El exquisito aroma de las sandías fue demasiado tentación para el mandadero y se las engulló en el camino, pero llevó la carta a su destino. El amigo extrañado le preguntó al indio sobre las sandías que mencionaba la carta. "Están en la carta?, contestó el indio. "Que bueno, las perdí en el camino y no sabía que había pasado con ellas".

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NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Por: Lic. Fco. Manzo Taylor

"EXPLORADORES Y CIVILIZADORES DE SONORA", por Flavio Molina M. Apdo. No. 971, Hermosillo, Sonora, México 1981.

"EL MEXICO DESCONOCIDO", por Carl Lumholtz, M.A., 2 tomos, Clásicos de la Antropología, I.N.I., México.
"EPISODIOS HISTORICOS SONORENSES", por Horacio Sobarzo, Prólogo de Lic. J.A. Ruibal Corella, Editorial Porrua.

"PERFILES DE UN PATRIOTA", (La huella del Gral. Ignacio Pesqueira en el Noroeste de México) por Juan Antonio Ruibal Corella, Prólogo de Héctor Aguilar Camin, Editorial Porrúa.

"LA FRONTERA CON LOS INDIOS DE NUEVA VIZCAYA EN EL SIGLO XVII", Guillermo Porras Muñoz, Fomento Cultural Banamex, México, 1980.

"EL FLORILEGIO MEDICINAL DE TODAS LAS ENFERMEDADES", por Juan de Esteyneffer (o J. Steinhoffer) 2 tomos; Nuestros Clásicos, la Historia de la Medicina en México. Academia Nacional de Medicina. Unidad de Congresos, Bloque B, Centro Médico Nacional. Ave. Cuauhtémoc 330, México 7, D.F.

Hubo misioneros en el Noroeste de México que sin ser tan conocidos como Kino, Saeta, Nentuig, Pfefferkorn etc., realizaron importantísima labor dentro de la organización jesuita; tal es el caso de Johan Steinhoffer, cuyo nombre se castellanizó a Juan Esteyneffer, quien en el año de 1711 escribió el Florilegio Medicinal que es un verdadero tratado médico y farmacéutico. La obra la dividió en tres libros; en los dos primeros se ocupa de las enfermedades y sus curas y en el tercero, de los medicamentos y como componerlos. La primera edición se hizo en 1712 y la última en 1978.

Margarita Artschwagner Kay se refiere a este libro en un artículo publicado en el boletín de la American Society of Ethnohistory, en el cual dice que el autor combinó los conocimientos herbarios de los indios reducidos en las misiones con la práctica médica entonces en use en Europa. Sugiere la misma autora que este libro ha servido para estandarizar la terapia herbaria en el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México. Anzures y Bolaños realiza una impresionante investigación relativa al libro y a la vida del autor, quien sirvió en las provincias de Topia, Sinaloa, Tepehuanes, Tarahumara, Sonora y California.

En esta última edición se modernizó la orografía facilitándose la lectura de la obra y se añadió un valioso glosario de plantas y substancias animales mencionadas en la obra original.

Asimismo ofrece una gran cantidad de información sobre el pasado de nuestra región.
Una lectura muy recomendable.

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EXPOSICION DE INDUSTRIAS TRADICIONALES SONORENSES

El Centro Regional del Instituto Nacional de Antropología a Historia instaló en la Casa de la Cultura de la ciudad de Hermosillo una pequeña exposición museográfica de Industrias Tradicionales Sonorenses. La exhibición se hace en tres grandes espacios cerrados con vidrios y muy bien iluminados, según los requisitos de la museografía moderna, ofreciendo una visión de los aportes tanto precolombinos como coloniales a la vida actual sonorense.

Se muestra el proceso de elaboración del arte alfarrero desde la ofrenda que se realiza al tomar la arcilla de la tierra a la pieza de barro en sus diferentes funciones, sea para tostar café o mantener el agua fresca.

La elaboración de cestos tiene un amplio espacio en el que se muestran las distintas técnicas que emplearon los diferentes grupos étnicos del Estado de Sonora. Destacan la cestería de los Seris de apretada trama de trícromo colorido, la de los Pápagos con diseños de remotas tradiciones y la cestería que hoy realizan los grupos mestizos en distintas partes del Estado.

Un diorama de tamaño natural muestra a una tejedora y el telar Mayo. Así mismo se exhiben distintos tejidos de los Mayos tales como cobijas, zarapes y fajas. De esencial interés son las plantas que se emplean para teñir la lana y las distintas piezas del telar horizontal.

Por último se muestra una reconstrucción del vestíbulo de un rancho con sus alrededores. Allí podemos ver las monturas tradicionales sonorenses, riendas, estribos y riatas; los aperos del arado de mulas y herramientas tradicionales de nuestro campo elaboradas en una pieza de mezquite. Complementan esta exhibición sobre el arte de la talabartería, un grupo de fotografía que muestran las distintas actividades del vaquero sonorense.

La exhibición se complementa con dibujos de cada área de la muestra en los cuales se indican los distintos nombres tradicionales de los objetos en exhibición, con cédulas explicativas y fotografías.

Lo importante de esta muestra museográfica es la forma como se imbrican los distintos momentos del pasado con el presente en el cual lo sonorense es síntesis histórica y expresión de la tan variada actividad de los hombres en la entidad.

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