AVANCE DEL PROYECTO HISTORIA GENERAL DE SONORA
El ambicioso proyecto que está ocupando principalmente nuestra atención, ha seguido su marcha. La constitución del organismo necesario para administrar los recursos que el Ejecutivo Estatal está poniendo a la disposición del Proyecto, anunciada en nuestro último número quedó consumada con la publicación en el Boletín Oficial del Decreto que crea el COMITE ADMINISTRADOR DEL PROYECTO HISTORIA GENERAL DE SONORA y con los nombramientos extendidos por el Gobernador del Estado, Dr. Samuel Ocaña, como miembros directores del Comité, a los representantes de las instituciones participantes en el Proyecto. Por su parte éstas han iniciado sus labores preliminares y se cuenta ya con los proyectos específicos que le corresponde a cada una de ellas, según la forma en que fue dividido el contenido general de la obra.
El Volumen I es responsabilidad del Centro Regional del Noroeste I.N.A.H., cuya dirección está a cargo de nuestra compañera la Mtra. Cynthia Radding de Murrieta. Este primer tomo contendrá lo que será la Introducción de la obra general; una parte estará dedicada a la Geografía de Sonora; otra más a la prehistoria y finalmente se ocupará de la época prehispánica con la información que nos es dable obtener de nuestros aborígenes antes de la llegada de los españoles.
El Volumen II de la obra comprenderá la Historia Colonial de Sonora y la responsabilidad del mismo recae en el Instituto de Investigaciones Históricas de la U.N.A.M., cuyo representante en el Consejo Directivo del Proyecto es el Dr. Sergio Ortega Noriega. En el plan de trabajo elaborado por los investigadores del I.T.H. U.N.A.M. se señala:
"La historia colonial de Sonora comprende un gran período de tres siglos que se inicia en 1530 con los primeros contactos entre los españoles y los aborígenes de la región; termina en 1821 con la ruptura del lazo político con España. Este período bien puede llamarse formativo, porque los fenómenos en él ocurridos sentaron las bases de la sociedad sonorense del presente. Baste considerar que la penetración española es el origen de la sociedad mestiza que hoy existe".
"El objetivo general que se persigue en el segundo volumen de la Historia General de Sonora es exponer de manera sencilla y razonada los fenómenos históricos de mayor relevancia ocurridos durante la época colonial, para que el sonorense contemporáneo, interpelando a su pasado, pueda encontrar una respuesta a preguntas fundamentales cuya respuesta histórica puede conducir a comprender que la realidad presente no es producto del azar ni de la fatalidad, sino de los hombres que han actuado en el pasado.
En base a criterios socioeconómicos el I.T.H. divide la historia colonial de Sonora en tres grandes períodos.
- Preámbulos de la penetración española: primeros contactos efímeros. 1530-1591.
- Penetración española y consolidación de la dominación. 1591-1767.
- Sonora bajo el régimen de los borbones. 1767-1821.
Se ha propuesto tratar éstos tres sub-períodos de la historia de Sonora en once capítulos, de los cuales, uno comprende el primer subperiodo, cuatro el segundo, cinco el tercero y uno más para las conclusiones finales.
En próximos números seguiremos ocupándonos de cada uno de los proyectos específicos de las instituciones participantes y que obedecen a un esquema elaborado en el seno del Consejo Directivo por los representantes de las propias instituciones.
LAS DIFICULTADES DEL HISTORIADOR
Por: Angel Encinas Blanco
Pocos saben de las dificultades que el historiador tiene que salvar para obtener datos de fuentes auténticas y llegar al logro de su objetivo. Esto cuando existen fuentes de consulta, pues en la mayoría de los casos, la carencia absoluta de ellas impide al investigador realizar su trabajo.
Si a lo anterior aunamos "las trabas" que algunos empleados ponen, - sobre todo burócratas mal pagados -, aumentan los obstáculos que dificultan la misión del historiador; aunque, también existen, por excepción, personas conscientes que se convierten en colaboradores solícitos y eficaces, allanando en mucho la labor de quien desea escribir Historia.
Tomemos el caso de Batuc, un pueblo de Sonora con cierta importancia histórica que pereció en 1964 víctima del embalse de las aguas de la presa "Plutarco Elías Calles" y que hubo de sufrir dos sucesos lamentables en los que se perdieron documentos de su pasado, a saber:
1.- "La media noche del 24 de Marzo de 1859, el insurrecto Juan Tánori con "un grupo de treinta a cuarenta hombres han sorprendido ésta municipalidad que se entregaba al sueño, quebrando la puerta de la oficina y llevándose veintidós fusiles útiles .... concluyendo con sacar el archivo de ésta municipalidad a la plaza...", comunicó el Presidente Municipal de Batuc, Sr. José María Yáñez al Prefecto de Moctezuma en carta fechada el 25 del mismo mes y año (Archivo Histórico de Sonora. Carpeta 334. Ramo Militar. Año 1859)
2.- Lo poco que pudo salvarse del saqueo y quema de parte de Tánori y su gavilla en 1859 y los documentos que formaron el archivo municipal, fueron manejados por el Sr. Vicente A. Rivera, quien a11á por los años cuarenta trasladó su residencia a Hermosillo, quedando lo que fue su oficina bajo llave. A su muerte, en 1950, aquel cuarto no volvió a abrirse y con el tiempo el techo del mismo se derrumbó, sin que llegase a repararse nunca. El autor de éstas notas, solicitó en Abril de 1963 permiso a la hija del finado Sr. Rivera para buscar entre los documentos ahí guardados que nadie sabía su cantidad y menos su contenido -, alguno que pudiera serle de interés, y por respuesta obtuvo: -"El cuarto no se puede abrir porque era donde trabajaba mi papá, y las cosas no deben tocarse de como él las dejó". En Junio de 1964 el pueblo fue desalojado y días después el agua arrasó con todo lo que encontró a su paso, llevándose aquel cuarto con todo y "recuerdos" propiedad (¿?) del Sr. Rivera. Cabe preguntarse: ¿Acaso no habría algún documento de interés histórico entre los muchos que conservaba aquel cuarto que "no debía abrirse, por ser sagrado"? no cabe duda que la ignorancia en mucho entorpece al devenir histórico.
El Archivo General del Estado también ha - pasado por lo suyo. El incendio que sufrió el Palacio de Gobierno el 11 de Junio de 1948 destruyó una buena parte de su acervo, pues "los papeles fueron salvados" arrojándolos a la calle desde la planta alta del edificio. Sin embargo, buena parte del Archivo se salvó, pero posteriormente fue sometido a tres "depuraciones", 1954, 1961 y 1978. Interesante sería saber: ¿En base a qué criterio se hicieron las dichas tres depuraciones? ¿Fueron realizadas por personas con conocimientos del valor histórico que tales documentos contenían? ¿Las personas comisionadas al efecto tendrían algún celo en aquello que llevaban a cabo? ¿Acaso se trataba de destruir tanto "papel viejo" que ocasionaba un estorbo debido a la falta de un local apropiado en donde alojarlos?. A veces es preferible la duda al conocimiento de la verdad.
EL CORRIDO DE OBREGON.
Por: Lic. Fco. Manzo Taylor.
El corrido es un género épico-lirico-narrativo, en cuartetas de rima variable, ya asonante o consonante en los versos pares, forma literaria sobre la que se apoya una frase musical compuesta generalmente de cuatro miembros, que relata aquellos sucesos que hieren poderosamente la sensibilidad de las multitudes; por lo que tiene de épica deriva del romance castellano y mantiene normalmente la forma general de éste, conservando su carácter narrativo de hazañas guerreras y combates, creando entonces una historia por y para el pueblo. (1)
El corrido de Obregón, también denominado: De los Indios, ó Vícam Pueblo, relata un incidente de 1926, que algún historiador considera como el último intento de los yaquis de relacionar la revolución a sus intereses especiales. (2)
A mediados de 1926 el General Alvaro Obregón deja sus actividades agrícolas y se traslada a Nogales, Sonora, a conferenciar con su apoderado comercial el señor Ignacio Gaxiola, cuando el 14 de Septiembre de 1926, aparece en los diarios metropolitanos la siguiente noticia: "El General Obregón, Ex-Presidente de la República, salió el sábado de la semana pasada en un tren ordinario de pasajeros, rumbo a Cajeme; en ése mismo tren debía viajar el Sr. Juan Rivera, intérprete y Secretario Particular del General Matus Jefe de la Tribu Yaqui, acompañado de una escolta de sus hombres, quienes se quedaron en Hermosillo para conferenciar con el Gobernador del Estado. Esta demora, mal interpretada, o tomada como pretexto, fue bastante para que los Yaquis detuvieran el tren en que viajaba Alvaro Obregón, hasta tener noticias exactas de Rivera y su escolta". (3)
El corrido se inicia asi:
"11 del mes de Septiembre
llegó en el tren de Tucsón
a la ciudad de Nogales
el general Obregón.
Manzo y Bay lo recibieron
cuando llegó a la estación
les dijo que iba hacia el sur
el General Obregón.
Manzo como su amigo
como jefe de las armas
se vino con Obregón
hasta ese puerto de Guaymas
se vino con Obregón
hasta Guaymas lo acompañó".
En Septiembre 12, en Vicam Switch fue asaltado el tren de pasajeros, en que viajaba el General Obregón. Existen varias versiones que tratan de explicar la causa de la detención: falta de pago de haberes y la sospecha de los Yaquis de que hubieran sido detenidos en Hermosillo los comisionados que fueron a gestionar su cobro, entre ellds el Jefe Juan Rivera. Otra versión es de que Don Adolfo de la Huerta estuvo implicado en el incidente. Las versiones yaquis sobre el episodio, consideran que lo que se deseaba era de presentar de nuevo los viejos agravios: principalmente, que Obregón no había cumplido las promesas de Méndez sobre la restitución de tierras; para discutir las necesidades de tierras de los Yaquis; y para llegar a alguna forma de arreglo. (4)
"Como a las 11 del día
a Vicam llegó el pasajero
toda la indiada cargaba
listón rojo en el sombrero.
Obregón mandó al conductor
como su representante
vamos a hablar con los indios
que siga el tren adelante.
pues de pronto se nombró
de Yaquis una comisión
para hacerle una conferencia
al General Obregón.
Toda la indiada ya andaba
muy lista y a la carrera
todos soldados decían
queremos que venga Rivera.
Obregón les contestó
pues ésto es lo más sencillo
voy a ordenar que les pongan
tren especial de Hermosillo.
Obregón se presentó
como general guerrero
díganle a su jefe Matus
que venga aquí al pasajero.
Ya Obregón se sentía
muy licito y muy feliz
cuando le llegó el auxilio
que Manzo llevó a 0rtíz".
La descripción, que parece ser más completa sobre éste episodio, es la que aparece en el trabajo de Don Claudio Dabdoub:
"Cuando el tren fue detenido en Estación Vícam y quedó colocado entre las dos líneas de fuego tendidas por los yaquis a uno y otro lado de la vía, el general Obregón se puso en contacto con el jefe yaqui, general Luis Matus, por medio de emisarios, para conocer el motivo de aquel hecho. Enterado de la convicción de la tribu de que sus enviados habían sido detenidos en Hermosillo, el general Obregón y el general Matus convinieron en pedir telegráficamente a Hermosillo que se pusiera a disposición de Rivera y su gente un tren especial que los llevara a Vícam; pero dió la orden en tal forma que los destinatarios comprendieran la situación y mandaran tropas.
El convoy con la comisión yaqui que se encontraba en Hermosillo salió después del tren de tropas que se le mandó al general Obregón. Enterados de ésto Juan Rivera y sus compañeros, abandonaron su tren en Estación Peón (entre Guaymas y Vicam), continuando a pié.
Al llegar a Vicam el primer ren, o sea el militar, inició el fuego sobre los indígenas y se colocó a un costado del de pasajeros en que viajaba Obregón; inmediatamente se inició el combate que duró casi una hora, suspendiéndose a causa de una tormenta que impidió continuarlo.
Protegido el tren por las tropas federales, pudo continuar su marcha al sur, salvándose el general Obregón y el pasaje.
Y desde ése momento se reinició la salvaje carnicería de tiempos anteriores. En el trayecto de los trenes que continuaron de Vicam a Ciudad Obregón (entonces Cajeme), los soldados abrían fuego sobre cuanto carrito de mulas veían sobre los caminos; carritos en los que los indígenas trataban de retirar a sus familias de las zonas de peligro. Niños y Mujeres, conductor y animales, quedaban heridos o muertos en el monte". (5)
"Aqui metieron la pata
con Obregón muy bonito
porque se les ha volteado
el chirrión por el palito.
Aquí se acaba el corrido
que ha causado sensación
del fracaso que tuvieron
los indios con Obregón"
Lo que pasó en Vicam, sirvió como antecedente para la última campaña del yaqui. Al terminar 1927, los rebeldes se rindieron a Manzo. (6)
En este caso, el corrido arroja información que se puede considerar complementaria a la que se puede obtener en la bibliografía especializada. Más aún, es opinión subjetiva del que ésto escribe, de que la tradición oral de Sonora, en lo tocante a la etapa revolucionaria, no ha sido estudiada, en forma adecuada, (7) quedándole a aquellos interesados en la materia, un rico filón de oportunidades por ahondar en el pasado de nuestro Estado, que se describe con las palabras, y los sentimientos del pueblo sonorense, autor de los corridos.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS:
- MENDOZA T., Vicente, El Corrido Mexicano, Tercera reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México 1976, IX Páglna.
- SPICER H., Edward, The Yaquis, A Cultural History, The University of Arizona Press, Tucson, Arizona, 1980, P. 235
- CASASOLA, Gustavo, Historia Gráfica de la Revolución Mexicana, Tomo III, Pag. 1784, Editorial Triilas, S.A., México.
- SPICER, Ibid, y DABDOUB, Claudio, Historia del Valle del Yaqui, Pags. 220-221, Manuel Porrúa, México, 1964.
- DABDOUB, ibid.
- CASASOLA, ibid.
- Comunicación personal Dr. Serna Maytorena, University of Ohio, Athens, OHIO.
COMENTARIO DEL LIC. GILBERTO SUAREZ ARVIZU
El corrido de Obregón es una obra maestra en su género, porque además de relatar con elocuencia, el hecho histórico que lo motivó, dá testimonio del valor, la inteligencia y la astucia del General Obregón. Sabia que los indios asaltarían el tren y al rehusarse a continuar el viaje por mar en Guaymas, como se lo propuso su amigo el General Manzo demostró valor indiscutible; corrió el riesgo junto con todos los pasajeros; pero éstos ignoraban la existencia del peligro.
Al ser detenido el tren en Vicam, Obregón acreditó su inteligencia y astucia al designar al conductor como su representante para que tratara con los indios, "que el tren siguiera adelante'''. Con esa conducta Obregón logró ganar tiempo, pues estaba humanamente seguro de que su amigo el General Manzo le mandaría un tren militar para que lo protegiera como sucedió en la realidad.
Demostrando su astucia y su inteligencia, cuando los indios le pidieron que viniera el pagador Rivera, Obregón, conociendo la vanidad de los yaquis les contestó: "es un asunto sencillo, pediré que le pongan un tren especial de Hermosillo". Con ésto, se ganó el General la conducta de los yaquis, que indudablemente se sintieron muy satisfechos por la distinción para su pagador Rivera. Nunca habían soñado que le pusieran un tren especial a su pagador.
En resumen, no deseamos terminar éstas observaciones sin hacer notar la prueba de gran amistad que demostró el General Manzo acompañando a Obregón desde Nogales hasta Guaymas y proponiéndole en éste Puerto para salvarlo del peligro, que continuara por mar su viaje al sur.
COMENTARIO DEL DR. GASTON CANO AVILA
Si conversa uno, en plan de confianza, con los miembros de la tribu yaqui acerca de la personalidad del General Obregón, los que radican en la zona yaqui, consideran al caudillo de la Revolución Mexicana como un traidor y enemigo de la tribu; otro tanto dicen de los generales yaquis, que acompañaron a Obregón en la Revolución y después: Mori, Urbalejo , Amarillas y otros.
La versión que ellos dan es que la ciudad de Cajeme, hoy Ciudad Obregón, está fundada sobre territorio de la tribu, (y así es), en él se planeó una colonia militar para los oficiales yaquis veteranos de Revolución, a los que les iba a habilitar de todo por parte del Gobierno Federal, apadrinados por Obregón, pero los generales y otros oficiales obregonenses, después de que se les dotaron las tierras, las traspasaron a terceros, permitiendo así que se hiciera un centro de población por extraños en territorio exclusivo de la tribu; por eso consideran ellos a todos esos generales como "torocoyoris" y a Obregón su comandante; ésa es la falta de promesa de Obregón con respecto a las tierras que reclamaban los alzados que detuvieron el tren en Vicam en esa ocasión, creo yo.
FUNDACION DEL PUEBLO DE LA REINA DE LOS ANGELES,
(ALTA CALIFORNIA), EN LAS MARGENES DEL RIO PORCIUNCULAS
Por: Julieta Carranza de Amante
Ocho hombres de muy diversa índole, nacionalidad e intención, son los principales personajes en la epopeya de las fundaciones de la Alta o nueva California. Ellos son:
Los virreyes de la Nueva España, Carlos Francisco Marqués de Croix y Don Antonio María de Bucareli. El primero fue un militar francés al servicio de España, quien soportó y ejecutó la expulsión de los jesuitas y apoyó la pacificación de las tribus sonorenses en 1768. Bucareli substituyó al Marqués de Croix en 1771 respaldando a los frailes del Colegio de San Fernando de la ciudad de México para que fueran ellos quienes iniciaran las funciones de la Alta California que su antecesor había propiciado y apoyado; Don José de Galvez, Visitador General del Reino, cuya disposición para emprender la gran tarea evangelizadora comenta el Padre Palou con éstas expresivas palabras, "El Ilustrísimo Señor Visitador dió mano a disponer todo lo necesario, trabajando personalmente como si fuese un peón". Le había tocado la ingrata tarea de la expulsión de los jesuitas y ahora traía la misión de dirigir dos expediciones, una por un mar y otra por tierra, a fin de poblar y evangelizar los puertos de San Diego y San Francisco y la localización del de Monterrey; Función aún más importante cumplieron los mallorquinos Fray Junípero Serra, celoso misionero, humilde franciscano, perseverante y fiel hasta su última hora a las tierras que pacificó e hizo fructificar con su presencia bienechora desde el 16 de Julio de 1767 cuando salió del Convento de San Fernando, hasta el 28 de Agosto de 1784, día en que muere, suave y tiernamente auxiliado por el P. Palou y sus carísimos hijos, los nuevos cristianos de California; Fray Francisco Palou, confesor y constante acompañante del Padre Serra, autor de innumerables relatos y cartas así como de la más fechaciente biografía del P. Serra; cuyo manuscrito fue conservado durante algunos años en el Convento de San Fernando, copiado por el Archivo General de la Nación y publicado finalmente bajo el título de "Noticias de la Antigua y Nueva California" que es magnífica fuente de información sobre la colonización de Alta California; y el Padre Juan Crespí, compañero desde la infancia del Palou, quien como éste nació en Palma Mallorca y quien será el encargado del Diario de las Fundaciones; El Comandante General Teodoro de Croix, español de origen flamenco, sobrino del Virrey, encargado de ejecutar las órdenes para reclutar las familias de civiles y militares que verificarían las fundaciones, específicamente las del Canal de Santa Bárbara y quien posteriormente llegaría a ser Virrey del Perú.
Y el Capitan Fernando Javier Rivera y Moncada quien comandó el primer trozo de la expedición terrestre.
La gran empresa que con inmensa presencia de ánimo y humildad emprendió Fray Junípero y sus constantes acompañantes comienza el día 12 de Marzo de 1768 en que salen del Puerto de San Blas, en el mismo barco, el "Purísima Concepción", que trajo de la Península a los Jesuítas desterrados. Su destino era la rada de Loreto, en donde dieron fondo la noche del viernes santo lo. de Abril. Formaban también la expedición, el "San Carlos" y el "San Antonio", que llevaban según cuenta Palou "todos los utensilios de casa y campo con las necesarias herramientas de tierra y siembra de toda especie de semilla así de la antigua como de la Nueva España sin olvidarse de las más mínimas como hortaliza, flores y lino". También las nuevas contaban con los invaluables servicios de los Cirujanos Pedro Prat, José Dávila y del Ingeniero Miguel Constansó.
Les siguió el Visitador Don José de Galvez el 24 de Marzo del mismo año, quién después de una mala travesía de 40 días llegó a la dorada tierra de sus más caros anhelos y ambiciones.
El Capitán de cuera Rivera y Moncada, teniente Gobernador de Baja California, partirá de un punto llamado Velicatá, al Norte de la Misión de Santa Maria de los Angeles, la más meridional de las fundadas por los Jesuitas en Baja California Sur, el 24 de Marzo del siguiente año, 1769. Galvez dió órdenes a Rivera para que de la Compañía de cuera escogiera los soldados necesarios, ya que éstos eran los mejores jinetes. La cuera que les dió éste nombre era una chaqueta sin mangas, de piel, que cubría hasta las rodillas, buena para las flechas. Llevaba arrieros para la carga y equipaje, gran número de bestias y bastimentos en abundancia, además 200 reses. Lo acompañaba el P. Juan Crespí. Después de 52 días de viaje avistaron la hermosa Bahía de San Diego.
El 15 de Mayo de ése mismo año partieron el P. Serra y el Gobernador Portolá, y arribaron a San Diego el lo. de Julio. El total de precursores españoles y mexicanos era de 126 y el sábado 16 de Julio dedicó la misión a San Diego de Alcalá, fundándose cerca el presidido.
Las Californias han sido evocadas siempre por los aventureros por un inexplicable y fuerte hechizo. Los lectores de libros de Caballería formaron una leyenda anterior a la conquista, reconociéndolos en "Las Sergas de Esplandián".
"Sabed que a la diestra mano de LAS INDIAS (dice su autor Garcia Núñez de Montalvo) hubo una isla llamada California muy allegada a la parte del Paraiso Terrenal toda de oro macizo". Este era el famoso reino de Calafia, la Reina Amazona y a no dudar por ésta razón, la historia de las Californias está ligada también a la de los más férreos conquistadores, principalmente Hernán Cortéz, que le dedicó caudal y esfuerzo en numerosas entradas. Otros alucinados fueron, Francisco de Ulloa, Fernando de Alarcón, Juan Rodriguez, Cabrillo, Sebastián Vizcaino, y el Almirante Atondo que ya en el Siglo XVII Ilegó acompañado de tres Jesuitas, entre ellos nuestro amado Eusebio Francisco Kino. Hoy dia son dos Patrias con un destino común: la tierra acogedora en que florecia un loto maravilloso que mata en las almas la nostalgia por sus Patrias de origen. Esto que parece un pensamiento poético, dada la rudeza de sus aborigenes y lo egreste a inhóspito de su topografia, en lo que concierne a nuestra California, fue una realidad en las vidas de Fray Junipero y sus acompañantes.
José de Galvez traia una férrea decisión en cuanto a las Californias y amplisimos poderes que englobaba en vasto programa para el Noroeste donde quiso formar una especie de Virreinato, descentralizado del de la Nueva España. Comprendia además la pacificación y colonización de Sonora, donde estaria el Centro de la nueva Entidad. Galvez falló en sus ambiciosos proyectos, pero provocó un fenómeno que polarizó las fuerzas de expansión de la Nueva España hacia el misterio del Noroeste, mismo fenómeno que llevó a Fray Junipero a la tierra de su destino. Por lo que el plan de conquistar y colonizar la Alta California, se salva de los anteriores fracasos de Galvez por haberlo hecho realidad, la voluntad, paciencia y apostólico celo de Fray Junipero.
La Alta California queda bajo la Comandancia General de las Provincias Internas con asiento en Arizpe, Sonora, que fue creada por Galvez siendo Ministro General de las Indias, por lo que al sustraerse los Californianos de la administración y mandato del Virrey, Serra queda a merced del nuevo Gobernador, Don Felipe de Neve, que habia decidido establecer en Monterrey la Sede de su Gobierno, por lo que sostendrá con éste una lucha aún más grave que sus conflictos con Rivera y Moncada, la lucha por la administración de la confirmación que de Neve denegó, de la que a la postre salió victorioso.
El Capitán Rivera y Moncada es hombre controvertido: algunos lo llaman prudente y acertado, pero la verdad, según moderadas palabras de Palou, dificultó y obstaculizó sistemáticamente las empresas misionales y el Gobernador de Neve, coparticipe con Ribera en la comandancia de las fuerzas terrestres parece dar la clave, cuando según uno de los frailes "a dado a sus soldados una tan breve como admirable regla para su gobierno, de que nunca sean fraileros, ni se metan a complacer ni dar gustos a frailes", regla que seguramente compartian Rivera y los demás militares en contra de Fray Junipero que aún por encima de estas mezquinidades y de su precaria salud, fundó nueve misiones, aparte de cimentar las grandes urbes del Oeste Norteamericano.
El trabajo de reclutamiento para las fundaciones de los llamados "Pueblos de españoles" como el que nos ocupa al haberse celebrado el año pasado su Segundo Centenario, lo llevó a cabo el mencionado Capitán Rivera y Moncada. Sus órdenes eran explicitas: deberian ser hombres casados, de buena moral y carácter y fisicamente robustos y saludables.
Deberian contratarse para un periodo de 10 años, recibirian una paga mensual, raciones para tres años, ropas y enseres, semillas e implementos de labranza. Estos ofrecimientos no fueron los suficientemente atractivos pues solo se pudo reclutar al 12 Jefes de familia, sus mujeres e hijos, entre los habitantes de Sonora y Sinaloa, habiendo acordado Galvez, que dirigia los movimientos desde Arizpe, que el punto de partida fuera el Real de los Alamos, donde la expedición se dividió: un reducido y astroso grupo de españoles, mulatos e indios, acompañados de pocos soldados, cruzaria el Golfo de Cortéz y entraria por tierra hasta San Gabriel. La segunda división, comandada por Rivera consistia de 42 soldados y sus familias que marchaban sobre la ruta abierta por De Anza en 1774, arribando a las recientemente fundadas misiones sobre las márgenes del Rio Colorado a fines de Junio.
Cito a Palou en las páginas 164 y 165 de su Incomparable "Vida de Fray Junipero Serra, y las misiones de la California Septentrional":
"Llegó el dicho Capitán Rivera con toda su expedición al Rio Colorado, en donde halló ya fundadas las dos misiones expresadas; y reparando que la caballada y mulada llegó la mayor parte flaca y enferma, receloso de que no se le muriesen en el tramo de ochenta leguas que todavia le faltaban para llegar a la misión de San Gabriel, a donde habia de salir, determinó quedarse alas orillas del Rio Colorado, hasta tanto se recuperaba. Y quedando con un sólo sargento y seis soldados pertenecientes al presidio de Monterrey, que le habia enviado el Señor Gobernador, despachó la expedición con los oficiales que venian de Sonora para estos establecimientos, convoyados de un alférez y nueve soldados veteranos de uno de los presidios de Sonora. Hallábase muy de antemano el señor Gobernador en la misión de San Gabriel recibiendo la tropa que iba subiendo por tierra desde la antigua California, y alli recibió este último trozo que se condujo por el Rio Colorado; con lo que tuvo junta toda la tropa con los dos tenientes, y dos alférez, y sólo faltaba el Capitán Rivera, y el Sargento y los seis soldados que le habian enviado para que se viniese en cuanto se recuperase la caballada; y despachó al alférez con los nueve soldados veteranos, para que se retirasen a su presidio de Sonora, por el mismo camino que habia traido la expedición por el paso del Rio Colorado. Asi lo practicó el alférez con su partida de nueve hombres, y mucho antes de llegar al rio entendió de los gentiles del camino que los indios del rio habian matado a los padres y a los soldados y habian quemado las dos misiones. No quiso el alfárez, que era un hombre de valor, dar crédito a los gentiles, ni volver atrás por el solo dicho de ellos, sino que siguió su camino, y llegó al sitio y vió ser verdad, pues hallá todas las fábricas reducidas a ceniza, y tirados los cadáveres; y no hallando a quien preguntar, sino mucha gentilidad con quien pelear, viéndose con tan poca gente, pues de los nueve soldados le mataron dos y otro que estaba herido, tomó a buen partido la retirada para San Gabriel, que para lograrla no tuvo poco que hacer las dos primeras jornadas, que hubo de pelear bastante con los gentiles que lo seguian e intentaban no dejár uno que pudiese dar la noticia. Quiso dios se librasen y llegasen a San Gabriel sin más desgracia que la dicha de los dos soldados muertos y uno herido que sanó. Dió cuenta de todo lo que habia visto y sucedido al señor Gobernador, y éste, al Comandante General, despachando para el efecto al mismo alférez can los siete soldados que le habian quedado por la California, para que se embarcasen en Loreto, y no parase hasta poner los pliegos en manos del comandante general, que se hallaba en la ciudad de los Arizpes, presumiendo que dicho señor ignoraba lo acaecido. Este funesto acaecimiento demoró algo las fundaciones de la Canal, porque receloso el señor gobernador no tuviesen osadia de venir a dar a estos establecimientos, o que por su mal ejemplo lo quisiesen hacer las naciones intermedias de dicho Rio y éstas misiones, procuró conservarse con toda la tropa en la misión de San Gabriel hasta ver las resultas; Interin dispuso la fundación de un pueblo de españoles en el Rio de Porciúncula, Ilamado por la primera expedición del año de 1769. Juntó todos los vecinos pobladores que habian venido para colonos, les señaló el sitio y tierras en las orillas del rio, distantes de la misión de San Gabriel cuatro leguas rumbo al Noroeste, y alli escoltados de un cabo y tres soldados, fundaron su pueblo a últimos del año de 81 con el titulo de Nuestra Señora de los Angeles de Porciúncula, en el que se mantienen de sus siembras, etc., como queda dicho del pueblo de San José en su capitulo, aunque con el trabajo de haber de andar cuatro leguas para oir misa".
Por rencillas suscitadas en contra de los Españoles cayeron en gran número los "gentiles", sobre las recientemente fundadas misiones de la Asunción de Maria y de San Pedro y de San Pablo distantes una de la otra 4 leguas y mataron al comandante, el sargento, los soldados y vecinos y con mayor crueldad a los 4 misioneros y al comandante Fernando de Rivera y Moncada. Así murió el Capitán Rivera, siendo sepultado en el mismo lugar de su muerte en Julio de 1781, a sólo dos meses de la fundación del pueblo de la Reina de los Angeles.
Aunque lucharon desesperadamente por sus vidas quedaron a manos de embravecidos salvajes, luchando gallardamente. E1 uniforme de Rivera fue lucido después por un jefe yuma que lo mostraba orgulloso. Aunque éstos desastrosos acontecimientos sorprendieron a todos y aunque tuvieron de ahi en adelante precauciones, no interfirió con la fundación del nuevo pueblo al que se le habia elegido un sitio especial distante cuatro leguas de la misión de San Gabriel. En Marzo del sigutente año sus moradores, los que recordaremos a continuación, recibieron la visita de Fray Junipero. Al noroeste de San Gabriel en la ribera del Rio Porciúncula quedó fundada la hoy hermosa metrópoli del Oeste Los Angeles California, con 46 personas en total, el 4 de Septiembre de 1781.
Según el Padrón de 1781 los colonos fueron: José Lara, Español de 50 años, esposa india y tres hijos. José Antonio Navarro mestizo de 42 años, esposa mulata y tres hijos, Basilio Rosas, indio de 68 años esposa mulata y seis hijos. Antonio Mesa, negro de 38 años, esposa mulata y dos hijos, Antonio Félix Villavicencio, español de 30 años esposa India, un hijo, José Venegas, indio de 28 años, esposa India y un hijo. Alejandro Rosas, indio, esposa India, Pablo Rodriguez, indio 25 años, esposa India, un hijo. Manuel Camero mulato de 30 años, esposa mulata. Luis Quintero, negro 55 años, esposa mulata con 5 hijos. José Moreno, mulato de 22 años, esposa mulata y por último un chino: Antonio Miranda (?) de 50 años con un hijo.
Como todas las cosas importantes, la empresa de las Fundaciones dependió de un sin número de personas, graves conflictos, buenas y malas intenciones de los personajes que los llevaron a cabo, religiososo y militares que perdieron la vida, en todo caso "sangre de mártires" como proclamara Fray Junipero, quedando de todo esto el basamento de una de las regiones más encantadoras del planeta, fructifera tierra, asiento de importantisimas Ciudades, vergeles que aún en aquella época sorprendieron a sus creadores. Herbert H. Bancroft autor de la llamada colección Bancroft de la Universidad de Berkeley, California, quizá el autor que trata con mayor profundidad e inmensa documentación la historia de la Alta y Baja California, dá la fecha del 4 de Septiembre para la fundación de los Angeles; es refutado por el P. Sephyrin Engelhardt en su obra "Missions and Missionaries of California", insertando el párrafo de Palou que copiamos antes, pero ésta discrepancia se aclara con las copias de los documentos obtenidos por la Sociedad Sonorense de Historia del Archivo General de Indias en Sevilla, España, relativos a la fundación del Pueblo de la Reina de Los Angeles (Los Angeles California). Uno de éstos es una carta que envía el Comandante General Croix, avisando que Don Felipe de Neve le Informa que el 4 de Septiembre de 1781 se llevó a cabo la fundación con los pobladores que reclutó el difunto Capitán Fernando de Rivera". Carta autógrafa del Comandante General de las provincias internas, al Rey de España, expresándole que el Gobernador de Neve le dió "cuenta en Noviembre de 1781 del establecimiento del nuevo "Pueblo de la Reyna de los Angeles" el día 4 de Septiembre antecedente", fechada el 28 de Febrero de 1782 en Arizpe y la contestación de enterado del Rey, fechada el 25 de Octubre de 1782 en San Lorenzo del Escorial.
La diferencia de fecha que dan unos y otros debe obedecer a que para los militares se fundó el 4 de Septiembre porque ese día otorgaron predios, enseres y hatos de ganado a los nuevos pobladores, mientras que los misioneros probablemente establecieron la misión "a últimos del año de 81" como afirma Palou. Para no errar la fecha, los nuevos Angelinos festejaron su fundación durante todo el año pasado.
En una carta de Serra de 1770, asienta la manera como fueron las primeras construcciones que dieron origen al famoso estilo misional Californiano; dice parcamente: "aquí estoy, recién llegado y con los quehaceres de hacer una casita de palos en que vivir, que al mismo tiernpo sirva de despensa y almacén y de iglesia donde decir misa". A su vez, Palou al relatar con gran amor y admiración las últimas horas de Serra sobre la tierra que tanto amó, dice: "en una pequeña celada de adobes", que tenia por mobiliario "una tarima de tablas, una frazada y un equipal o sillita de cañas, estuvo sentado toda la noche, recibiendo en las primeras horas el último adios del Capitán de la última fragata con avios que le enviaron de San Blás, Don José Cañizárez y el Capellán real Don Cristóbal Diaz y a un sin número de neófitos y acompañantes que velaron con él y que no lo abandonaron un solo momento".
Estos modestos materiales y enseres que se mencionan en la Carta de Serra y el relato de Palou serían la base de la Arquitectura que conquistara el mundo, el estilo Californiano.
Aquí en Hermosillo, en mi viejo barrio del Centenario, hay varios ejemplares del estilo Californiano, como son las residencias de las familias Hoeffer Luken y Camou Mendoza. Esta casa llena más particularmente los requerimientos de la mencionada Arquitectura por estar totalmente construída de adobe y originalmente estaba encalada. Fue construida por una pareja de Norteamericanos, los Sres. Moore, a medidados de los años 30. Con un estilo mixtificado, tanto en cuanto a los materiales como a la estructura. Surgieron ya en los 40 bonitas residencias como: la de Antonio y Consuelo Salido, por la Calle Campodónico y la casa que originalmente construyó Luis Felipe Seidner, por la Calle Dr. Paliza.
BIBLIOGRAFIA:
- "Missions and Missionaries of California" General History, Part I del Franciscano Zephyrin Engeihardt.
- "Vida y apostólicas Tareas de Fray Junipero Serra" del Padre Francisco Palou.
- Carta Autógrafa del primer gobernador de las Provincias Internas Don Teodoro de Croix.
- "De primitiva Lírica Española y antigua Epica". Ramón Mendendez Pidal.
EL TEMBLOR DE 1887
Por: Néstor Fierros Moreno
A fines del siglo pasado se sintió en la región del Rio Bavispe, un fuerte movimiento de la corteza terrestre, que con menos intensidad fue sentido en la mayor parte del Estado de Sonora. Este suceso, que casi arrasó los pueblos de Bavispe y Fronteras, tuvo mucha influencia en la vida de aquella región, pues servía de punto cronológico para relatar hechos sobresalientes. En todos los sucesos se tomaba como referencia cronológica el año del temblor del 87. Muchos ancianos que no sabían contar los años que tenían, daban como referencia el año del temblor. Por allá en los treintas o cuarentas le preguntaba uno a un viejito, por ejemplo: Doña Gabriela : ¿Cuántos años tiene? y respondia: Hay hijo: pues no me acuerdo, sólo sé que en el año del temblor yo tenía 8 años; o alguno otro decía : Yo nací en el año siguiente del temblor; y así el punto de referencia era antes o después del ternblor.
Los pueblos más afectados con éste fenómeno fueron Fronteras y Bavispe, más éste último; pero también se sintió en Huásabas, Granados y Oputo. De éstos tres pueblos el más afectado fue Granados, pero no se lamentaron desgracias personales, solo se cuartearon algunas casas y muy pocas se cayeron, unas dos o tres.
Del Profesor Sandomingo, de su libro de Historia de Sonora, tomo éste parrafo que habla del suceso, dice asi:
"El 3 de Mayo de 1887, a las 3 de la tarde, la cámara magmática que existe entre Huásabas y Bavispe, arrasa a las pobres viviendas de nuestros indios, cuartea casas menos cimentadas y son centenares las familias que perecen aplastadas bajo los escombros. Los supervivientes se arrodillan en las calles y elevan al cielo sus plegarias. En Bavispe las campanas tocan solas, la gente huye a lo alto de la loma, llora y reza, la tierra se cuartea, nadie puede salir a dar auxilio, el río quedó seco, después se inunda, la sierra arde y el desastre es completo; queda una casa en pié como testigo que ahí hubo una ciudad sin ventura. En Fronteras las campanas tocan solas, las gentes huyen, se arrodillan y rezan, la iglesia cae con estrépito y en el campanario quedan tan sólo tres pilares, que más tarde se derriban a cañonazos para evitar mayores desgracias. Desde entonces el magma está quieto, duerme."
Hasta aquí el Profesor Sandomingo.
Aquí otra versión tomada en relatos de testigos que vivieron el temblor; relatos que yo guardo y ahora los expongo aquí, veamos:
Un arriero que viajaba de Bavispe, Son. a Casas Grandes, Chih., me contó a mí, siendo él ya un viejito, lo siguiente: "El 3 de Mayo de 1887 nos hallábamos acantonados en una casa que ocupábamos cerca del pueblo, ajenos completamente a la catástrofe que se avecinaba, de repente un ruido subterráneo y se cimbró toda la tierra, todas las casas se vinieron abajo al mismo tiempo, una viga prensó la pierna derecha de uno de mis compañeros, apenas alcanzó a salir, era la media tarde. De las casas del camino salió una mujer gritando como loca, iba completamente desnuda. Un hombre pasó con la cara llena de sangre, golpeándose contra todo. Los animales relinchaban y corrian asustados. La casa de enseguida cayó, lo mismo que la de nosotros, como si hubiera sido de arena. La casa de Don Cosme, uno de los pudientes del pueblo, se derrumbó y mató a toda la familia, entre ellos una hija que se acababa de casar, ahí quedó bajo un montón de escombros con todo y marido. Don Cosme murió con la cabeza prensada bajo un pilar. Parecia el fin del mundo. Luego pasó un hombre corriendo a caballo como loco, y apenas pudo decir que Bavispe y La Galera habian, desaparecido. Todo en esos lugares se había derrumbado. Fue algo terrible, todavia otro día la gente no hallaba que hacer". Hasta aquí el relato.
No hubo quien diera auxilio, hasta los 4 o 5 días llegó de Moctezuma, el Capitán Emilio Kosterlisky, con algunos soldados de la Guardia Nacional, 12 de Moctezuma y 10 de Huásabas y comenzaron a desenterrar. Cavaron una zanja y a11í echaron a todos los muertos juntos, sin distinción de personas, pues se temia una epidemia cuando los cadáveres entraran en descomposición. En cuanto a servicios médicos, eran nulos, pues no habia ningún médico en esos pueblos tan apartados.
Para el 8 de Mayo ya estaba todo casi normal, bajo control como dirian ahora, todavia siguió temblando durante algunos dias, de lo alto de los cerros se desprendian enormes peñascos y rodaban a las partes bajas, la tierra estaba cuarteada en profundas grietas y en partes caliente, y una especie de lava volcánica verdosa y piedras fundidas. No se sabe con precisión el número de muertos que hubo en ésta catástrofe; pero según cálculos de gentes de ésa época, pasaron de 600 muertos de Bavispe, Bacerac y La Galera.
En Hermosillo, Sonora, tembló tres dias después, el 6 de Mayo.
Este es el relato pués del temblor de 1887 que tantos estragos causó en ésta región de Sonora, y no será remoto que cualquiera día se repita, según los científicos que entienden de ésto oja1á y no.
ASALTO AL TREN DE PASAJEROS DEL F. C. DE SONORA EN 1888
Por: Epifanio Zamorano Ramos
El día 16 de Octubre de 1882, frente a lo que fue la antigua Aduana Fronteriza en Nogales, Sonora, fue clavado el simbólico clavo de oro,en la punta de riel del F.C. de Sonora, que en aquella fecha alcanzó a llegar a aquel lugar; y para el 25 del propio mes y año quedó inaugurado el servicio de trenes de pasajeros y de carga entre el Puerto de Guaymas y la terminal fronteriza.
Por su parte la Empresa del F.C. Nuevo México y Arizona construyó un ramal ferroviario desde Benson a Nogales, Arizona, y fue precisamente el 25 de Octubre de 1882, cuando la Señora William Raymond Morley, esposa del Gerente e Ingeniero en Jefe de aquel Ferrocarril, colocó el simbólico clavo de plata, uniendo aquella via con la del F.C. de Sonora.
Este nuevo, y en aquel entonces novedoso medio de transporte, dió origen a que a uno y otro lado de la frontera llegaran a radicarse gentes interesadas en el comercio, hoteleria y otras actividades que surgen con el rápido crecimiento de las comunidades, sin faltar entre aquellos nuevos vecinos, algunos aventureros y gente no deseable. La población aumentó apresuradamente, y para 1888, ya había algún comercio, posadas y otros negocios propios de la época y del medio.
En Nogales, Arizona se estableció con un taller de carrocería el Canadiense John J. Taylor, joven de 32 años de edad, quien, por no irle bien en su incipiente negocio, o por malas inclinaciones, pretendió enriquecerse por otros medios menos licitos. Asi fue que interesó al súbdito alemán Conrado Roting y a los mexicanos Gerónimo Miranda, Manuel Orozco y los hermanos Federico y Nieves Durón, para llevar a cabo un asalto al tren de pasajeros del F.C. de Sonora, en determinada fecha en que les aseguró tener informes fidedignos sería conducida en el Express una fuerte suma de dinero en plata acuñada.
Escogieron para llevar a cabo su fechoría la pequeña Estación de Agua Zarca situada a 20 kilómetros al sur de Nogales; y así por la noche del día 11 de Mayo de 1888, al arribo del convoy de pasajeros al lugar; todos ellos previamente enmascarados se echaron sobre el Coche Express haciendo fuego sobre el personal; dando muerte al Conductor y Maquinista del tren, de apellidos Adkiston y Forbes respectivamente, e hiriendo al Mensajero del Express apellidado Hay. Este último se defendió a escopetazos, pero finalmente fue dominado por los maleantes que se apoderaron de la caja de caudales y huyeron al monte al amparo de la oscuridad.
Tremendo chasco sufrieron los fascinerosos al abrir el cofre de caudales, que solo contenia la ridícula suma de $130.00 pesos. El tren asaltado no transportaba los caudales que habían despertado su codicia, ya que por circunstancias imprevistas había sido aplazado el envio de aquella remesa.
Tal atentado causó conmoción en todo el Estado y en el vecino de Arizona, ya que hasta entonces los trenes se habian movilizado con absoluta seguridad, y además, porque habían resultado dos ferrocarrileros norteamericanos muertos y otro herido; por ello tanto las autoridades de México como las de Estadaos Unidos de Norte América desplegaron gran empeño en la captura de los criminales, logrando a poco detener al cabecilla Taylor, quien abrumado por las evidencias confesó su delito y puso al descubierto a sus cómplices. Tres de éstos; los hermanos Durón y Miranda fueron localizados en Tumbstone, Arizona, y al pretender su captura, éstos hicieron resistencia, resultando herido Miranda, que en esas condiciones pudo escapar junto con Nieves Durón. Federico Durón se entregó. Roting y Orozco desaparecieron, sin que jamás se volviera a tener noticias de ellos.
Tanto John J. Taylor como Federico Durón, fueron conducidos al Puerto de Guaymas y consignados al Juez de Distrito con asiento en aquella ciudad, quien dispuso fueran internados en la cárcel pública ubicada en aquel entonces en el sitio que hoy ocupa el Palacio Municipal, sentenciándolos días después a la pena capital.
Mientras se fijaba la fecha para la ejecución, los dos sentenciados a muerte y otro reo de sentencia menor lograron oradar el techo de la celda que ocupaban y los tres escaparon por ahi; pero un vecino que observó algo sospechoso puso alerta a la policía que a poco capturaba a Taylor, más no así a Durón y el otro reo que se volvieron ojo de hormiga.
Habiendo fracasado las gestiones de un grupo de humanitarias damas Guaymenses que elevaron una petición a las altas autoridades, para que a Taylor se le conmutara la pena de muerte por la de máxima prisión, fue fijado el dia 9 de Diciembre de 1889, a las 5:00 horas, para llevarse a cabo la ejecución en el cementerio viejo del Puerto.
Para esa hora ya se encontraban en el lugar los representantes de la Autoridad, y algún público, entre quienes destacaban los empleados norteamericanos del F.C. de Sonora, que deseaban presenciar la ejecución del asesino de uno de sus compañeros y paisanos.
La presencia en el lugar de los norteamericanos causó a Taylor una gran contrariedad, quién sabedor de que en Estados Unidos de Norteamérica era costumbre ahorcar a los reos con los zapatos puestos como símbolo de mayor ignominia, se quitó los suyos. "No daré a ustedes esa satisfacción" --les gritó a los ferrocarrileros yaquis, y afiadió una andandada de frases injuriosas dirigidas a ellos y a todos los de su Nación. Luego, ya más sereno dijo que en aquella hora suprema, queria manifestar su gratitud a las damas que habían intervenido en su favor para que se le conmutara la sentencia, y se llevó la mano al corazón.
Al terminar de hablar se colocó de espaldas frente al muro de fusilamiento y acto seguido se dejaron escuchar las descargas de fusilería que hicieron rodar por tierra su cuerpo ya carente de vida.
Así quedó truncada aquella joven vida, victima de su ambición y epilogado aquel drama que se iniciara en Agua Zarca la noche del 11 de Mayo de 1888.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
Por: Lic. Fco. Manzo Taylor
Seguimos con una breve reseña de las obras reeditadas por el Gobierno del Estado de Sonora:
SONORA, GENESIS DE SU SOBERANIA.
Armando Quijada Hernández. Ensayo que trata de cubrir la situación política de nuestro Estado a principios del siglo pasado, siguiendo la tradición de Don Fernando Pesqueira, (la ciudad de Hermosillo y su partido en 1845, etc.) el autor incluye dentro del texto, la transcripción de valiosos documentos de la época.
MEMORIAS DE ADOLFO DE LA HUERTA.
Uno de los personajes sonorenses más ilustres en la revolución mexicana, (el mirlo blanco, el de las blancas manos), de la Huerta es presentado por el Lic. Roberto Guzmán Esparza con un estilo sencillo. Estas memorias se ven acompañadas no sólo por_fotografías, sino también por copias de documentos, periódicos, etc.
CRONICA DEL CONSTITUYENTE. Juan de Dios Bojórquez.
Escrito 21 años después del constituyente de Querétaro, por aquel representante al IV Distrito Electoral de Sonora al Congreso Constituyente, es aparte de amena crónica, obra obligada para aquellos estudiosos de la Revolución Mexicana.
JESUS GARCIA, HEROE DE NACOZARI. Cuauhtémoc L. Terán.
En el centenario del natalicio de Jesús García (1981), se reedita la obra de Terán, que nos habla de un pueblo minero sonorense, Nacozari, y de un individuo que salvó al pueblo de su destrucción el 7 de Noviembre de 1907, sacrificando para ello su propia vida.
EL QUIJOTE DE LA REVOLUCION.
Vida y obra de Adolfo de la Huerta. Obra premiada en el certamen convocado por el Gobierno del Estado de Sonora con motivo del centésimo aniversario del natalicio de Don Adolfo de la Huerta, nos recuerda la figura del guaymense, politico por accidente, artista y gobernante modelo.
CRONICAS BIBLIOGRAFICAS. Horacio Sobarzo.
Premiada en el III Concurso del Libro Sonorense, y editada en 1949 por primera vez, este trabajo contiene las semblanzas de distinguidos sonorenses, desde el sacerdote jesuita, J. Rafael Campoy, catedrático y orador del siglo XVIII, hasta Don Adolfo Almada, legislador sonorense que formulara un proyecto de ley sobre salarios mínimos en 1871.
LA REVOLUCION EN SONORA. Antonio G. Rivera.
En 1969, se publica en México, la Revolución en Sonora. Rivera, actor de la misma revolución, trata en su libro, la historia local, remontándose hasta el siglo pasado, y llevándonos de la mano a través de los grandes episodios nacionales y estatales: El Federalismo, Raousset-Boulbon, Crabb, La Reforma, hasta llegar a los antecedentes inmediatos de la Revolución en Sonora: La Huelga de Cananea, para después adentrarse en la misma revolución, realizando una exposición excelente de la misma, lectura obligada, aparte de amena.
OBRAS HISTORICAS. Ramón Corral.
Ilustre sonorense condenado al olvido, se ve reivindicado en parte con ésta segunda edición de sus Obras Históricas.
Don Ramón Corral trata en su libro, una reseña histórica del Estado de Sonora, de 1856 a 1877, subrayando en ella las actividades de Don Ignacio Pesqueira, hombre fuerte del siglo pasado. Se anticipa así Don Ramón, a otros Investigadores que seguirán tratando el mismo tema: Rodolfo Acuña "Caudillo Sonorense Ignacio Pesqueira y su Tiempo", J. A. R. C. "Perfiles de un Patriota", etc., la segunda parte de su obra la compone una biografía del héroe yaqui, José María Leyva "Cajeme".
