MENSAJE DEL PRESIDENTE
En noviembre de 1979 al inaugurar el Quinto Simposio de Historia organizado por la Universidad de Sonora, en esta ciudad de Hermosillo, tuve el honor de expresar el beneplácito y orgullo que sentíamos al celebrar por quinto año consecutivo este evento que entonces consideramos había alcanzado jerarquía de tradicional. Pues bien, este año se celebrará el número ocho de esta fiesta espiritual y lógicamente, nuestro beneplácito y nuestro orgullo es mucho mayor.
Y no es que no estemos conscientes de que eventos de esta naturaleza se celebren en muchas partes del mundo en forma periódica y quizá tengan siglos de estarse celebrando. Pero, - dijimos entonces -, si se conoce el devenir histórico de esta lejana región de la Patria Mexicana, podrá entenderse nuestro beneplácito y justificarse nuestro orgullo.
Aunque las primeras expediciones españolas se internaron en territorio sonorense en la década de los treintas del Siglo XVI, hubieron de transcurrir otros 80 años para que llegaran los primeros colonizadores y casi dos Siglos para que Kino y Mange, llegaran al extremo noroeste del Estado, descubriendo territorios nunca antes conocidos por los europeos. Mientras que en la capital del virreinato se inauguraba solemnemente la Universidad de México en el año de 1553 y en el mismo Siglo se fundaban gran número de colegios en las provincias de la Nueva España, Sonora habría de esperar hasta 1760 para contar con un colegio de primeras letras para niños indígenas y hasta la década de los ochentas del mismo Siglo XVIII, con las primeras escuelas elementales, fundadas en varios lugares por el Obispo De los Reyes. No puede pues extrañar que fuera hasta 1883 cuando Don Carlos R. Ortiz inaugurara el primer instituto de educación superior, ni que la Universidad de Sonora haya nacido casi 400 años después que la de México.
Por otra parte, la calidad de frontera impuso a Sonora y a su colonización, razgos y peculiaridades que contribuyeron a formar distintamente al sonorense. Durante mas de dos siglos los únicos europeos que aparte de los misioneros se atrevían a venir a Sonora desafiando los obstáculos naturales que se oponían, eran mineros y oficiales de tropa, el resto de los inmigrantes eran mestizos del sur del País que buscaban en estas tierras la oportunidad que se les negaba en su lugar de origen y ni unos ni otros, ni europeos ni mestizos llegados a Sonora traían mucho que ofrecer en materia cultural.
El criollismo que en el Sur del País se convirtió en el mantenedor de las corrientes intelectuales europeas y en el impulsor de la cultura occidental impuesta por la corona española, estuvo siempre ausente de las tierras sonorenses. Aquí no persistieron las líneas sanguíneas, española e indígena, sino que bien pronto no quedó más línea que la del mestizaje, que partió no solo de sus elementos esenciales, sino que se vio reforzada por mestizos venidos de otras regiones, por extranjeros y por gentes de diversas castas, como entonces se les llamaba. Todos ellos aportaron nuevos rasgos y peculiaridades a los del arraigado indígena y a los del osado español para darle el vigor, la decisión y las características especiales a la nueva raza, pero ninguno contribuyó mucho a enriquecer las diversas formas de expresión intelectual de sus hijos y por ello no es el campo de la cultura donde hemos encontrado los sonorenses los mayores triunfos.
El cambio que ha experimentado esta situación en los últimos años, es enorme. La emergencia de Sonora en el ámbito cultural mexicano está por suceder. La inquietud que se manifiesta en las nuevas generaciones por las expresiones artísticas y culturales en general es contagiánte e incontenible. El mismo vigor y decisión del mestizo sonorense que ha colocado a la entidad en muchos primeros planos de la vida nacional habrá de manifestarse en el campo de la cultura, está ya manifestándose, y hará que Sonora surja a la vanguardia cultural mexicana. Estamos seguros de ello; tenemos una gran fé y confianza en los sonorenses.
El Simposio de Historia y Antropología de Sonora que se celebrará este mes de Noviembre es solo una muestra de ello. La Sociedad Sonorense de Historia se siente profundamente orgullosa de participar en la octava edición de esta fiesta espiritual y desea que su desarrollo tenga el éxito de siempre.
INVITACION AL VII SIMPOSIO DE HISTORIA
Por: Lic. Juan Antonio Ruibal C.
Por medio de estas importantes columnas, formulamos la más cordial invitación al público lector para que asista a las jornadas del VIII Simposio de Historia y Antropología de Sonora, que tendrá verificativo en el Auditorio del Palacio de Justicia, los días 24, 25, 26 y 27 del próximo mes de noviembre.
Es importante advertir, que en el evento de referencia no únicamente se tocan temas históricos, sino antropológicos, etnológicos, lingüísticos, literarios, numismáticos, folklóricos, etc., lo que reviste a dicho evento con el carácter de una verdadera tribuna cultural, en la cual los asistentes pueden intervenir con respeto irrestricto de toda clase de opiniones.
La celebración del Simposio que ya alcanza su octava edición, forma parte de los festejos anuales de la Universidad de Sonora y ha permitido fortalecer las relaciones existentes con otras Instituciones de cultura superior, así como iniciar nuevos y cordiales lazos con otras organizaciones culturales.
Nuestra Sociedad Sonorense de Historia, siempre ha sido pilar fundamental en estos Simposios, aportando a través de sus miembros, valiosas ponencias que nada piden en calidad y erudición a las mejores nacionales y extranjeras.
Hasta el momento, se has editado las Memorias de los siete simposios anteriores, que encierran un total de cerca de 150 ponencias y que constituyen sin duda alguna, un acervo cultural de valor inestimable para las nuevas generaciones.
Por todas las consideraciones anteriores, el Simposio es un evento que ha adquirido plena solidéz y prestigio que se acrecentarán todavía más, en la medida que reciba el estimulo de los sonorenses.
LA HUELGA DE CANANEA EN FOTOGRAFIAS
En la junta ordinaria de la Sociedad Sonorense de Historia correspondiente al mes de octubre, los miembros que asistieron así como sus invitados, tuvimos la oportunidad de escuchar al Dr. J. Alberto Durazo Díaz en una conferencia sobre la Huelga de Cananea de 1906 auxiliada con la exposición de 45 fotografías. Lo bien documentado del conferenciante y la diversidad de fuentes utilizadas, hacen de este trabajo uno de los más objetivos e interesantes que se han presentado sobre este tema.
El Dr. Durazo Díaz es nativo y residente de Cananea y Asesor del Museo de la Lucha Obrera establecido en esta ciudad minera. Es indudable que el tema del movimiento precursor de la Revolución le ha apasionado y ha venido coleccionando fotografías tomadas en el mismo teatro de los hechos y muchas de ellas precisamente cuando sucedían los hechos.
La exposición de estas fotografías acompaña la disertación del Dr. Durazo por lo que el trabajo acaba siendo un valioso documento audiovisual del acontecimiento con un tratamiento muy objetivo e interesante. Después de la conferencia el sustentante contestó un variado cuestionario sobre el tema. Los positivos comentarios y favorables opiniones vertidas por los concurrentes, fueron el adecuado complemento a esta aplaudida disertación.
AVANCE DEL PROYECTO HISTORIA GENERAL DE SONORA
Por: Lic. Ernesto Camou Healy.
Dentro del proyecto de la Historia General de Sonora, el Colegio de Sonora, A.C. ha quedado como responsable del análisis y estudio del período contemporáneo. El inicio de la tercer década de este siglo marca el punto de partida de la investigación que se llevará a cabo en El Colegio para conformar lo que será el Tomo V de la obra.
El acontecer sonorense en los cincuenta años que nos ocupan ha sido rico y muy variado. Al contrario de lo que sucede con historiadores dedicados a escudriñar el pasado remoto, cuya primer tarea es encontrar y rescatar las fuentes de la información, el equipo de historia contemporánea se encontrará muy pronto materialmente inundado de ella. El problema será discernir entre la enorme acumulación de datos y de puntos de vista divergentes. Reunir y analizar tanta información dispersa y darle coherencia en torno a un eje interpretativo común, para lograr una visión unitaria del acontecer histórico del Estado, es el primer imperativo.
Para ello se optó por un marco teórico a partir del cual se da un mayor peso específico a los fenómenos económicos y que, de alguna manera, permite aglutinar la información sobre el complejo y heterogéneo desarrollo de nuestro Estado.
La Historia misma se abordará desde cuatro perspectivas convergentes: 1) la económica, 2) la demográfica, 3) la social y 4) la política. Para ello se ha formado un equipo de economistas, sociólogos y antropólogos con experiencia en estudios de carácter histórico en sus disciplinas.
Los objetivos del proyecto se orientan a conocer los procesos sociales que han tenido lugar en Sonora y que han dado origen, y pueden explicar, la peculiar situación socioeconómica de la entidad. El tránsito de una economía agropecuaria tradicional a formas modernas de producción en lo agrícola y en lo ganadero será uno de los puntos primeros a dilucidar. Los factores políticos que influyeron en este proceso, sus consecuencias sociales y los cambios sufridos por la población del estado serán de importancia para comprender al Sonora actual.
Se intentará estudiar fenómenos como el surgimiento concatenado de las zonas agrícolas más importantes del Estado y el despoblamiento paralelo de grandes sectores de la serranía sonorense; la concentración de recursos frente al surgimiento de grupos poseedores solo de su capacidad de trabajo; el paso de economías de autobasto hacia economías integradas al sistema mundial; el nacimiento de grupos de presión política y la disolución de camarillas representantes de viejos intereses.
Se documentará también la evolución de las etnias del Estado, los cambios sufridos en su cultura y sus costumbres; el surgimiento de una red de ciudades, con el consecuente nacimiento de una cultura urbana; la creciente influencia cultural y económica de los Estados Unidos, y el dialéctico proceso de integración de Sonora a la cultura nacional.
Se pretende también recuperar el estudio de los fenómenos económicos, demográficos, políticos y sociales dentro del ámbito regional. Para Sonora ésto reviste gran importancia debido a que sus características físicas de aislamiento, su situación de frontera, y su heterogeneidad étnica contrastante requieren de una perspectiva de estudio muy particular y diferente de la esgrimida para el plano nacional.
La organización del material, que se recopilará en un banco de información estatal sobre la historia en sus aspectos más significativos es también uno de los objetivos de este proyecto.
Para ello se ha dividido, tentativamente, el período contemporáneo en tres subperíodos:
1).- 1930-1955.
En este primer lapso se analizará el proceso de consolidación del Estado moderno y el juego de influencias recíprocas sobre el "grupo sonorense" que hizo institucional la revolución y que implantó en el estado un modelo de acumulación agraria sin precedentes en la historia de México. Las luchas y alianzas con los diferentes regímenes revolucionarios centrales y las consecuencias para Sonora. El fin de una economía minero ganadera y la aparición de un modelo de desarrollo sustentado en una agricultura moderna y empresarial fuertemente apoyada por el estado y con una gran influencia del capital norteamericano.
2) .- 1955-1970.
La revolución verde es uno de los principales instrumentos por los que se reafirma en estos años la agricultura capitalista como eje de acumulación regional. Al fin del periodo se comienzan a manifestar las primeras crisis de reinversión en el agro aunado a una estrategia de diversificación de las actividades económicas en el Estado concretada en una incipiente industrialización. Hay un giro en la política económica y social de la entidad que se manifiesta en una recomposición de fuerzas políticas y sociales locales.
3) .- 1970-1980.
Hay un despegue de la industria que inicia la ruptura definitiva de la dependencia de la manufacturación de productos agropecuarios y comienza una nueva relación dentro del marco de la división internacional del trabajo. Estas nuevas formas aceleran la descomposición de las unidades sociales tradicionales como la familia campesina y los núcleos familiares urbanos. Hay una nueva estructuración económica regional con mayor tendencia a la exportación tanto hacia el mercado interno como al internacional.
Para empezar, el equipo de investigación de El Colegio de Sonora se abocará a la recopilación de materiales de toda la zona del noroeste. Se entrevistará a los actores de nuestra historia, se peinará el Estado en busca de información y datos, se escribirán monografías y reportes preliminares, se discutirá y analizará en grupos de trabajo y con asesores externos y, muy probablemente, se revisarán las hipótesis primeras y se enriquecerán con los frutos de la reflexión a que obligará el trabajo que se está iniciando. Se espera hacerlo en continuo diálogo con todos aquellos interesados en entender la variada conformación social de nuestro Estado.
DELEGACION DE LA SOCIEDAD SONORENSE DE HISTORIA EN GUAYMAS
El día 1º de Septiembre anterior quedó instalada en el histórico puerto de Guaymas la segunda Delegación de la Sociedad Sonorense de Historia en la entidad; la otra delegación es la de Cajeme que funciona desde el año pasado. En esta forma la Sociedad ha ido extendiendo paulatinamente su acción promotora de la investigación y el estudio de la historia sonorense por toda la entidad. Próximamente quedará también instalada la Delegación Nogales, donde está actuando como coordinador del proyecto el Ing. Alberto Suárez Barnett. También existen planes para Agua Prieta, Cananea y Caborca.
En Guaymas se contó con el apoyo del Grupo Cultural Sendas para integrar la numerosa membresía que consiste de 12 socios activos y 8 colaboradores. Como se sabe, los primeros son los únicos obligados a presentar trabajos en las asambleas de la Sociedad. Los primeros miembros de la Sociedad Sonorense de Historia en Guaymas, son los siguientes: Profr. Inocencio Higuera Verdugo, Dr. Enrique Rodriguez Mota Velasco, Lic. .Guillermo Yépiz Rosas, Q.F.B. Gabriel Gaxiola F., Dr. Jorge Murillo Chisem, Ing. Luis E. Müggenburg, Lic. Fernando Miranda Valdéz, Ing. Inocencio Higuera C., Srita. Poupée Diaz Vielledent , Sra. Ma. Luisa Gutiérrez de Villagra, Lic. Hortencia Díaz F., Lic. Humberto Camacho C., José Romano F., Lic. Octavio Villaseñor C., Carlos Estrada, Arturo Cañez M., Arq. Luis Villagra C., Héctor Higuera E., Ignacio Labastida y Alberto Higuera E.
Durante la reunión el Presidente de la Delegación, el Sr. Prof. Inocencio Higuera presentó un trabajo sobre la fundación de Guaymas con base en la abundante información con que cuenta sobre el tema. El Ing. Armando Hopkins Durazo, en su carácter de Presidente de la Sociedad, tomó la protesta a los nuevos socios y los exhortó a desempeñar la función de organismo consultor de las autoridades, de las instituciones educativas y culturales y de la comunidad en general, con el propósito único, - les dijo "de ampliar sus conocimientos de la historia de Sonora y de nuestra Patria, para así amarla y servirla mejor".
LOS "COLORADOS" EN OPUT0, 1912.
Por: Néstor Fierros Moreno
Este es el relato de un combate librado en el pueblo sonorense de Oputo durante la Revolución, con él quiero rendir homenaje a los combatientes anónimos de la Revolución Mexicana. Acciones como éstas hubo en todo México en esa época, y es de justicia, relatarlas para que no se pierdan en el tiempo y en el olvido. Esta es la versión de los mismos que estuvieron en la acción, ellos me la contaron, cada uno a su manera; pero todos coinciden en los detalles generales:
En los últimos días del mes de Julio de 1912, se libró el combate de Ojitos, en el Estado de Chihuahua, donde el Gral. Agustín Sanginés, con fuerzas del Estado de Sonora, derrotó a los orozquistas de José Inés Salazar; en ese combate el entonces Teniente Coronel Alvaro Obregón, tuvo una brillante actuación. Los orozquistas derrotados se dispersaron por los pueblos de la sierra para librarse de la persecución que les hacían las fuerzas del Gobiernó y una partida de ellos atacó el pueblo de Oputo el 23 de Agosto de 1912, en un combate que duró de 7 a 8 horas, según cuentan los que en él estuvieron.
Al ver amagada la plaza, el Presidente Municipal, Sr. Pomposo Bermúdez, envió una comisión de vecinos a Nacozari, donde había tropas, a solicitar ayuda para defender el pueblo, pero el jefe del destacamento, Mayor Villaseñor, contestó que no tenía soldados disponibles y no podía darles la ayuda que solicitaban pues la plaza de Nacozari estaba también amagada y no podía salir ni un soldado de ahí. Sin embargo, les proporcionó dos mulas cargadas con parque de diversos calibres. Los comisionados fueron: Fernando Durazo, Laureano Moreno y Cayetano Ramírez. De esta manera se armaron 35 vecinos del pueblo, la mayoría habían peleado en el movimiento de 1910 y algunos lo habían hecho contra los apaches en años anteriores. De estos 35, 18 tenían rifles de diversos calibres, algunos de los cuales habían tronado años atrás cuando los apaches atacaban el pueblo.
Como ya era inminente el ataque, cerraron las calles de la plaza con cerco de alambre de púas, en las esquinas se construyeron fortines y en la torre de la iglesia se apostaron los mejores tiradores : Julián Durazo, Jesús Laborín, Ramón Valencia (El Chato), Jesús Amaya, Fernando Durazo, Lucas Vázquez, Irineo Cheno y Francisco Durazo (El Guitololo, es el único que vive hasta hoy)
En el fortín del Ayuntamiento se apostaron Emilio Durazo, Gabriel Ramírez, Toribio Bacahui, Florentino Valencia, José Santacruz, José Olvera; en la Zacatera de Don Manuelito: Laureano Moreno, Jesús Duarte, Ramín Hernández, Manuel Montaño, Manuel V. Durazo, José Mirante, etc.; en el fortín de la cuesta, al lado poniente: Ramón Ramírez, Román Salcido, Cayetano Ramírez, Feliciano Martínez, Filiberto Durazo y en lado sur: Francisco V. Durazo (el Tesorero), Loreto V. Durazo, Jesús Fimbres, Priciliano Rojas, Emilio D. Fierros (mi padre), Rafael D. Fierros, Plutarco Arvallo y otros, todos cumplieron a la hora buena y si no se les acaba parque .....
Como a las 12 del día se dejaron venir los "colorados", así se les decían a los orozquistas porque traían un listón rojo en el sombrero, los del pueblo traían un listón con los colores nacionales. Los tiradores de la Iglesia abrieron el fuego, haciéndolos retroceder, a poco se generalizó el fuego y los "colorados" se replegaron, no pudiendo acercarse porque los de los fortines lo mismo que los de la Iglesia los mantenían a raya.
Según dicen los combatientes, eran como 600 los que los atacaron, tal vez no hayan sido tantos; pero de todos modos eran muchos más que los que estaban en el pueblo, les hicieron alrededor de 200 bajas, según o estiman los del pueblo, entre ellos el que venía de jefe de los "colorados", un coronel Armenta, lo tumbó tío Julián de la torre de la Iglesia, cuando trataba de acercarse al fortín de la calle de enmedio, quedando de jefe de ellos un coronel Bermúdez, hermano de Don Antonio J. Bermúdez, el que fue después Director de PEMEX.
Las bajas de los defensores fueron dos heridos y un muerto que no era de los combatientes. José Olvera, iba a reforzar el fortín del Ayuntamiento, no alcanzó a llegar porque una bala le pegó en el hombro; a Francisco Durazo o hirieron de rozón en una mano, estaba peleando con una pistola 38-40, y al sacar la mano para tirar lo alcanzaron, el arma cayó fuera del fortín y él salió fuera del parapeto a rescatarla, para seguir peleando con la mano que le quedó buena; ¡Canilla la de estos hombres!. El muerto fue Don Pedro Ramírez; había mandado a un hijo suyo a un mandado, en los momentos que se abrió el fuego, las gentes a donde fue no lo dejaron salir, Don Pedro no sabía y se asomaba a ver si lo veía venir, los contrarios creyendo que era vigía de los del pueblo, le tiraron dándole en el estómago de cuya herida murió a los pocos días.
Cuando a los defensores les escazeó el parque, empezaron a abandonar los fortines tratando de ponerse a salvo.
A los hermanos Fierros, sus tíos Loreto y Francisco y demás que estaban con ellos los tomaron presos en la casa de Don Ramón Ramírez enmedio de las familias, fueron los últimos en salir porque no podían convencer a mi tata Chico de que se fueran, ya que él quería seguir peleando, cuando lo convencieron de que ya se fueran, apenas alcanzaron a llegar a la casa mencionada; ahí los agarraron y como el tío Chico era el Tesorero del Ayuntamiento, traía en la bolsa el dinero de la Tesorería, unos 150 pesos, y se los quitaron como rescate. El que la hacía de jefe ya había dado la orden de que los fusilaran cuando llegó Bermúdez que era el que había quedado de jefe y Don Rafael D. Fierros, que era el Maestro de la Escuela, se encaró con éste y le dijo mas o menos así: "Señor, nosotros hemos hecho resistencia porque nos dijeron que ustedes venían atropellando las familias y si por eso nos fusilan, pues que así sea", le contestó Bermúdez: "Nosotros no venimos cometiendo abusos con nadie, peleamos una causa justa y si por eso nos atacaron, tienen mucha razón, hicieron muy bien, y desde este momento quedan libres, pueden irse, nomás que el señor nos dé el dinero que trae, y que las mujeres nos den de comer"; las mujeres se pusieron a hacerles comida y los hombres se alejaron para ponerse a salvo.
Otros incidentes que hubo: Manuel Montaño (El Chupín) iba ya de retirada con el rifle sin parque, cuando le salió un enemigo, no tuvo mas que darle con el arma en la cabeza, "el colorado" cayó al suelo, la culata del rifle se partió, y Chupin salió a escape al río; Carlos Valencia, iba ya sin arma, se encontró un "colorado", le apuntó con el dedo, "el colorado" se dejó caer al suelo y Carlos corrió al río poniéndose a salvo. Florencio Valencia, no tuvo tiempo de salir y se escondió en un huacal, ahí lo cogieron los "colorados" teniendo que pagar cien pesos por su liberación; otro que también pagó rescate, Francisco Durazo (El Guitololo), en los momentos que iba a salir, su señora daba a luz y él para salir libre tuvo que pagar cien pesos, a la niña que nació le pusieron Victoria.
Todos los más se refugiaron en la sierra, aún le dicen el Destierro al lugar donde se refugiaron a 20 kilómetros del pueblo.
Los "colorados" se quedaron en el pueblo por unos días sin molestar a nadie, solo saquearon la tienda de los chinos y la cantina de Don Zenón García. Para hacerlos salir alguien urdió un ardid; llegó un individuo con el caballo muy sudado, aparentando venir de muy lejos, al pasar por el cuartel "colorado", el Oficial de Guardia lo detuvo y le preguntó -¿De dónde viene usted?-, Vengo de Pilares de Teras, le dijo el otro, ¿No vió por allá tropas del Gobierno? -Sí, dijo éste, cuando salí de Teras se estaban alistando para salir tropas del Mayor Samaniego y parecía que venían por este rumbo. Está bien, dijo el Oficial -Puede retirarse, el otro se alejó y al rato empezaron a salir los "colorados" rumbo al sur.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
Por: Lic. Fco. Manzo Taylor
HISTORIA DEL OBISPADO DE SONORA. ANTONIO NAKAYAMA.
Universidad Autónoma de Sinaloa.
Instituto de Investigaciones de Ciencias y Humanidades.
Colección Rescate 1980.
La Universidad Autónoma de Sinaloa, a través de su Instituto de Investigaciones de Ciencias y Humanidades, ha emprendido la edición, ó reedición, de trabajos relacionados con el Noroeste de México. De su colección, atinadamente denominada Rescate, conocemos títulos como: Pioneros Sinaloenses en California, La Historia del Obispado de Sonora, Culiacán, etc., del historiador Antonio Nakayama. Este trabajo de Nakayama es un interesante relato de la erección de la Diócesis de Sonora, que con posteridad a la expulsión de los jesuitas fuera establecida con Fray Antonio de los Reyes como Primer Prelado. Este resumen sobre la participación de los franciscanos en Sonora y Sinaloa a fines del Siglo XVIII y a principios del Siglo XIX es por demás interesante. La labor editorial de la Universidad Autónoma de Sinaloa, de la cual ya se hizo mención en nuestro boletín anterior es digna de mayor elogio.
A SPANISH FRONTIER IN THE ENLIGHTENED AGE.
FRANCISCAN BEGINNINGS IN SONORA AND ARIZONA 1767-1770.
Kieran Mc. Carty O.F.M. Academy of American Franciscan History.
Washington, D.C. 1981.
Viejo conocido nuestro, el padre Mc. Carty, ha demostrado su cariño a esta tierra en numerosos trabajos relacionados con la historia de Sonora y Arizona; en esta ocasión realiza una magistral descripción de las peripecias sufridas por aquellos franciscanos que heredaron la labor de los jesuitas. La importancia de la obra que no solo estriba en analizar aspectos sobre los misioneros franciscanos, sino también sobre la política de Don José de Galvez, la expedición de Domingo Elizondo, y la campaña del Cerro Prieto, que creemos ésta última merecería la elaboración de un trabajo particular. Excelente trabajo que tiene relación muy estrecha con el anteriormente mencionado de Don Antonio Nakayama.
LOS TIEMPOS DE SALVADOR ALVARADO.
Juan Antonio Ruibal Corella.
Ediciones del Gobierno del Estado de Sonora. 1982.
Salvador Alvarado, Sinaloense como Francisco R. Serrano, Benjamin G. Hill y tantos otros revolucionarios que se formaron aquí en Sonora, surge de la región del Yaqui a donde había llegado de Sinaloa, su tierra natal. Es representante del movimiento maderista, combate junto con Calles y Bracamontes en Naco y Agua Prieta; y con Obregón en las Batallas de Santa Rosa y Santa María. Como Gobernador de Yucatán realiza una obra asombrosa: entre otras, rehabilita los ferrocarriles, establece la comisión reguladora del mercado del henequen; dá vida a la naviera de la península, reorganiza las finanzas, etc. Premio nacional del Certamen Salvador Alvarado conjugado en 1980 por el Gobierno de Yucatán, Juan Antonio Ruibal Corella, ameno como siempre, en esta ocasión nos presenta vida y obra del visionario sinaloense.
LA TOMA DEL MOLINO DE SAN RAFAEL, 1911.
Por: Dr. Gastón Cano Avila
A principios del año de 1911, la efervescencia maderista en todo el Estado de Sonora se palpaba en el ambiente; en todos los pueblos, sobretodo en el norte y en el oriente, había movimientos y grupos que se inquietaban a la espera de solo un grito fuerte para arrancarse a la revolución armada.
La tensión explotó por fin a los últimos días de Marzo de 1911 en La Colorada y luego con más intensidad en Ures, en cuyas goteras, en el Molino de San Rafael, se escenificó una de las batallas más cruentas que tuvo la Revolución Mexicana, "La más sangrienta de cuantas dió el maderismo, quizá sin exceptuar la toma de Ciudad Juárez", dice textualmente Don Antonio G. Rivera.
En el Capítulo XXI de su libro, el mencionado profesor Rivera describe prolijamente la batalla, desglosando escaramuza tras escaramuza pero con un fuerte tinte partidista con los revolucionarios, de tal manera que después de cada combate parecen ir ganando los insurrectos, pero súbitamente se deciden todos a abandonar el campo y entregan San Rafael y la Plaza de Ures.
Vamos a escuchar ahora la opinión de un soldado del otro bando, el oficial Luis B. Cano, quien estuvo en esos combates a las órdenes del General Pedro Ojeda, uno de los comandantes federales que tomaron la población, derrotando a aquellos bravos pero indisciplinados maderistas.
Luis B. Cano Castellanos, nació en Atotonilco el Alto, Jalisco, el 1º de Octubre de 1887, cursó su primaria en San Juan de los Lagos y después estudió teneduría de libros y farmacia, ocupación ésta última en la que trabajó varios años en Atotonilco, San Juan de los Lagos y Zamora, Michoacán.
En 1907 ingresó a la Escuela Militar de Aspirantes, donde fue distinguido con el nombramiento de Aspirante de Primera el año siguiente y poco después fue ascendido a Cabo; el 11 de Agosto de 1908 se le expidió su despacho de Sub-Teniente y se incorporó al 22 Batallón de la Compañía de Sonora, radicando en Ures, a donde llegó el 28 del mismo mes; el 28 de Noviembre de ése año fue comisionado como Comandante del Destacamento en Mazatán, para la defensa de los frecuentes ataques de los yaquis; en Abril de 1909, el día 19, llegó a Hermosillo a incorporarse a la guarnición de la Plaza; ahí lo sorprendieron los hechos que narra él en su libro de partes, que paso a transcribir fielmente:
"20 de Marzo de 1911. Salimos de Hermosillo rumbo a La Colorada, una Columna compuesta de 100 yaquis, 56 del 13o. Batallón, 50 del 14o. id, 100 nacionales, 44 del llo. Cuerpo Rural, 1 Ametralladora".
"Esta Columna al mando del C. Mayor Luis Medina Barrón, Comandante del 11o. C. Rural. 1o. alto en el camino de 15 mts., 2o. alto a las 6 P.M. de 15 mts., a las 8 P.M. llegamos y pernoctamos en represo de González sin ninguna novedad, salvo cansancio de unos cuantos soldados".
"A la 1 y 1/2 levante. Se emprendió la marcha a las 3 A.M., se hizo el primer alto en el camino a las 4 y 15 A.M., 2o. alto a las 5.10, a las 5 y 25 pequeño alto cerca de la vía ferrea para que se incorporaran los cansados, a las 5.45 gran alto en Estación Vega para dar agua a la Tropa y ganado, 20 minutos. 4o. alto en el camino a las 7.1/2 A.M. -55 mts.- A las 9 y 55 llegamos al ranchito de en donde almorzamos, habiendo tenido en el 4o. alto la novedad de faltar dos nacionales. A las 10 A.M. llegamos a Los Pozos donde se pernoctó. Fueron baja de orden del Jefe de la Columna por indignos y falta de espíritu militar tres nacionales.- Los Pozos está a tres leguas de La Colorada, lugar a donde se supone está el enemigo -"Camino de 2a"- lugar donde se pueden alojar fuer zas de las tres armas, siendo escasos los elementos de primera necesidad.
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"A la 1 de la mañana levante- A las 2 y 1/2 salimos rumbo a La Colorada habiendo llegado a las 6 A.M., hora en que fuimos atacados por el enemigo, a las 3 de la tarde terminó el combate, teniendo que sostenerlo muy reñido para entrar a la plaza, hora en que lo hicimos todavía bajo el fuego de algunas partidas. Los revoltosos estaban parapetados en el cerro de la central, punto donde se hizo la primera resistencia, la ametralladora la coloqué en las faldas del mismo cerro y bajo el fuego que hacían de dicho punto y los cerros de Las Amarillas, la Primavera, el río y las casas vecinas. La caballería enemiga se colocó por la Primavera, de donde fue desalojada por la ametralladora, que ocupó los sitios más convenientes y para el desaloje del enemigo, el fuego fue terrible y el combate reñidisimo pero nuestras fuerzas siempre llenas de valor y abnegación en las diversas fases del combate, desalojaron al enemigo de sus ventajosas posesiones, la salida de los maderistas fue por rumbo a las Prietas, S. José de Pimas y Cajón de la Uvalama.- Los destrozos que se les hicieron a los enemigos fueron grandes, pues se les quitó armas, municiones, monturas, maletas y proviciones de boca. Por parte de nosotros tuvimos: Del 13o. Batallón, 1 muerto y 3 heridos.14o. Batallón 1 herido.- Guardia Nacional 1 muerto.- Id. de Guaymas.- Rurales, 1 muerto.Cuerpo Aux. federal, 3 muertos y 2 heridos".
"Después de tomar la plaza y previas las seguridades necesarias, se pernoctó alojándose las fuerzas de la manera siguiente.-13o. Batallón coronando el cerro del Represo. G.A. Federal en "La Central".- 11o. C. Rural, El Colorado, Nacionales de Hermosillo e inmediaciones del Cuerpo Rural, Nacionales de Guaymas, Vícam, 14o. Batallón y Ametralladora, en la Iglesia, la noche pasó sin novedad".
"A la madrugada se aprendieron a dos correos del enemigo que avisaba la entrada de ellos a Ures, los que fueron colgados por traidores.- Se presentó un soldado extraviado y falleció un herido.- Se levantó el campo recogiéndose armas, caballos, provisiones de boca, una batería eléctrica para dinamita y parque, se encontraron muchas hueyas de sangre y se enterraron unos cadáveres y otros se incineraron. Se pernoctó en la misma".
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"Se pernoctó sin novedad en "La Colorada".
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"A las 10.23 A.M. se emprendió la marcha rumbo a Ures, a las 11.25 se hizo el primer alto en el camino, 10 mts., a las 12 A.M. se hizo alto en el Represo de Monteverde para sestear, a las 3.1/2 P.M., se emprendió la marcha, haciendo otro alto a las 5.10 en el camino. A las 7.10 P.M. llegamos y pernoctamos en la Hda. Las Palomas, sin novedad".
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"Levante 3.1/2 A.M.- 5 y 1/2 salen de Las Palomas 7 y 22 se hizo el lo. alto en el Llano, el 2o. en Santa Rosalia y llegamos a las 11 y 25 a la Noria Blanca en donde sesteamos.- Salimos a las 3 P.M., un alto en el camino 4.1/2, 10 Mts. a las 7 P.M. llegamos a El Gavilán en donde se pernoctó habiéndose incorporado la Columna con la del Coronel Pedro Ojeda".
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"A las 6.1/2 salida de El Gavilán rumbo a S. Rafael Primer alto en el camino 8 mits. A las nueve de la mañana comenzó el ataque sobre la fuerza de Caballería enemiga, habiendo hecho éstas tenaz resistencia.- A las 10.1/2 se les quitó una de las casas inmediatas al Molino, donde establecí la ametralladora que era a mis ordenes, como a las tres de la tarde fue inutilizado el tripié de mi pieza por los proyectiles enemigos y fue herido el Sargento de mi pieza Claudio Garibaldo del brazo izquierdo, único soldado que me quedaba de la escolta, pues los demás sucumbieron, en el avance, como nos atacó la caballería enemiga por el flanco derecho, en los momentos en que estaba desarmada la pieza de Montaño, tuve que darle la mía que no funcionaba del tripié y recogí la de él, porque el momento apremiaba y fue desalojada la caballería por ese oportuno auxilio".
"A las 6 A.M. recibí orden de retirarme a lo de Nava, donde era necesaria mi presencia y en ese lugar se arreglaron los desperfectos del tripié y se armó la pieza por Cap. Francisco Dallo, ahí recibí orden de marchar a uno de los cerros que ocupaba la fuerza del 13o. y los Nacionales de Hermosillo, como a las tres de la tarde se presentó una columna enemiga, compuesta de Infantería y Caballería, como 200 hombres, la que fue disuelta por el fuego de la ametralladora, dispersándose en varias direcciones, a las 5 se presentó otra columna, como de 100 hombres y sufrió el mismo descalabro de la primera, habiéndose batido unos con otros de las partidas de los mismos. Como a las 6 y 45 momentos en que yo avanzaba con mi pieza hacia el rancho de lo de Nava fuimos nuevamente atacados, pero fueron derrotados por la partida del 13o. que era a ¡as ordenes del Cap. Alfonso Carrillo Galindo y Tte. Fulgencio Apaez y la de Nacionales a las ordenes del Tte. Luis M. Hermosillo, en este último encuentro no usé de mi pieza porque tenia orden de seguir luego mi camino, llegué a lo de Nava e instalé mi pieza arriba de la casa donde teníamos el depósito del parque".
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"A las 2 A.M. nos atacaron nuevamente, pero fueron siempre derrotados no obstante su superioridad numérica, gracias a la habilidad y estrategia del Comandante Luis Medina Barrón, por este lado y del Sr. Coronel Ojeda de que dirigía las de S. Rafael, también obteniendo gloriosos triunfos".
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"En la madrugada de éste día se incorporó a nuestra Columna, la del Tte. Coronel Mora, como a las 10 salió el Tte. Coronel Díaz con una Columna a ocupar Guadalupe, donde se decía estaba el enemigo. El resto del día se pasó sin novedad".
Hasta aquí las notas del oficial Cano.
En un combate previo, las fuerzas maderistas habían sido derrotadas en Tónichi, en un lugar llamado Los Otates, por el General Lorenzo Torres, por lo que el Gobierno destacó entonces al Mayor Luis Medina Barrón a La Colorada, ya que para allá se dirigía el teniente coronel Anacleto J. Girón; efectivamente, en La Colorada hubo fuertes combates en los que se distinguió, al ser herido Girón, el después General Francisco R. Manzo.
Posteriormente, al rehacerse las fuerzas alzadas en la población de Ures, destacarían con éstas los coroneles Juan Antonio García y Juan G. Cabral, el mayor Salvador Alvarado y los capitanes Rafael T. Romero, Antonio Rojas, Luis Arvizu y Carlos Véjar y los subalternos Aristeo y Belisario Garcia, hermanos del Coronel Juan Antonio de lo mismo, entre nosotros. Por las fuerzas del Gobierno figuraron el mencionado Medina Barrón y el coronel Pedro Ojeda y formaban parte de su oficialidad los tenientes Gilberto Montaño de la Llave, que diera lugar una triste historia por su cruel asesinato posteriormente y nuestro mencionado Luis B. Cano, quienes manejaban las ametralladoras.
Cano fue posteriormente galardonado con la medalla Campaña del Yaqui y después anduvo en la Revolución con la Brigada Angeles de las fuerzas de Pancho Villa; más tarde tuvo que it a refugiarse a los Estados Unidos al querer asesinarlo, junto a su Jefe el general Triana, "El Cura", que si fue fusilado, por intrigas entre los generales villistas.
Años después fue traído al país de nuevo, por el General Alvaro Obregón, con quien llevaba amistad desde antes de la Revolución por haber sido él quien le dio instrucción militar a las tropas obregonistas en Hermosillo. Obregón le aconsejó quedarse en la capital sonorense antes de seguir al centro del país, pero Cano, ya entonces con grado de coronel, que había adquirido en combate a los 27 años de edad, puso en Hermosillo una farmacia y se casó con la señorita Josefina Avila Hazard y renunció a sus intenciones de volver al centro del país y a la recomendación de Obregón de volver al ejército. Yo soy el segundo de los cuatro hijos de ése matrimonio. El Coronel Cano murió en Hermosillo el 12 de Noviembre de 1972, a los 85 años de edad.
