MENSAJE DEL PRESIDENTE

En esta ocasión y en virtud de nuestra escaséz de espacio usaremos el de esta columna para dar algunas noticias y avances relativos a actividades relacionadas con el tema de nuestro interés.

GRAN EXITO DEL VIII SIMPOSIO.- Con éxito sin precedente se llevó al cabo los días 24 al 27 de noviembre anterior este evento que está adquiriendo carácter institucional y que es uno de los eventos universitarios de mayor mérito y alcances que se celebran en nuestro Estado. En esta ocasión se presentaron 42 trabajos de los cuales 18 correspondieron a expositores locales, 12 a expositores del resto del País y 12 más a ponentes extranjeros, todos ellos de los Estados Unidos. Los trabajos presentados que incluyen temas históricos, de arqueología, de antropología, etnografía, folklore, etc., vienen a engrosar el número de los que han sido leídos en los siete simposios anteriores para hacer un total de 209 intervenciones que han sido registrados en las Memorias que año con año se editan del evento y que constituyen un valioso acervo documental sobre historia de Sonora y del noroeste de México. Nuestra felicitación calurosa al Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de Sonora, organizador de este ejemplar evento.

AVANCE DEL PROYECTO HISTORIA DE SONORA.- A las instituciones participantes en el proyecto se ha sumado la Dirección de Fomento Minero del Gobierno del Estado que contribuirá en el Tomo I relativo a prehistoria, desarrollando los temas sobre Geografía y Geología. Las diversas instituciones prosiguen los trabajos de investigación de acuerdo a sus proyectos específicos y las últimas juntas del Consejo se han dedicado a tratar de integrar el proyecto global. Para ello se están discutiendo los problemas que han surgido para dicha integración buscándose las soluciones mas adecuadas y que satisfagan los proyectos de cada institución. El primer punto discutido en esta integración general del Proyecto se refirió a los Objetivos Generales del mismo, alcanzándose un acuerdo unánime sobre ellos. En el próximo número nos referiremos más ampliamente sobre los avances logrados y cómo se vienen desarrollando los programas previamente elaborados.

NOTA LUCTUOSA.- Tenemos que lamentar el fallecimiento de nuestro estimado amigo y compañero, el Sr. Lic. Don Gilberto Suárez Arvizu, esposo de nuestra también estimada compañera, Sra. Profesora Doña Guadalupe Ortega de Suárez, a quien expresamos nuestro más sentido pésame. El Sr. Lic. Suárez Arvizu era hasta antes de enfermar un asiduo concurrente a las juntas de la Sociedad, las que siempre enriquecía con sus inteligentes comentarios. Un gran sonorense a quien todos le debemos un reconocimiento a sus afanes por hacer de nuestra Patria Chica un mejor lugar para vivir, dándole a su población más instrucción, más justicia, y sobretodo, un ejemplo a seguir.

FELICIDADES.- Para todos los miembros de nuestra Sociedad y a todos nuestros lectores deseamos en este nuevo año mucho entusiasmo, optimismo y fé para realizar su trabajo y para emprender nuevos proyectos. Sólo la responsabilidad ante nuestra conciencia y la fé en nuestros actos podrá hacernos merecer la felicidad que deseamos todos.

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NOTAS BIBLIOGRAFICAS
Por: Lic. Fco. Manzo Taylor.

SALDOS DE LA REVOLUCION.- Héctor Aguilar Camín. Editorial Nueva Imagen. México 1982. México, D. F.
Suma de varios trabajos dispersos. Esta nueva obra de Aguilar Camín, amplía en parte su "Frontera Nómada". Dos capítulos están relacionados directamente con Sonora: "Los Jefes Sonorenses de la Revolución Mexicana" y "Macbeth en Huatabampo" publicado antes por SEP/Cuadernos Mexicanos. Aguilar Camín, como los jóvenes historiadores mexicanos, subraya el aspecto económico social de la época revolucionaria, aunque en Macbeth, se adentra en la compleja y apasionante personalidad del general Obregón, en forma atinada.

ANALISIS DE PICTOGRAFIAS TARDIAS DE TETABEJO, SONORA.- Manuel Robles Ortíz. Noroeste de México No. 6. Centro Regional del No. INAH/SEP 1982.
Robles nos lleva de la mano al siglo XVIII y al Cerro Prieto en donde abundaron las campañas en que participaron los "Soldados de Cuera". Las pinturas rupestres analizadas tienen su contraparte en otras manifestaciones parecidas, aunque probablemente posteriores en el Cañón de Chelley en Arizona. Es importante la publicación de este tipo de trabajos, que bien pudiéramos ubicar dentro de la arqueología histórica.

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EL CHOQUE CULTURAL EN LA PENETRACION ESPAÑOLA
Por: Ing. Alberto Suárez Barnett.
Delegación Nogales de S. S. H.

Otra perspectiva para ver la penetración española al actual territorio del Estado de Sonora, es a través del choque cultural.
Desde el punto de vista del español, éste ve al indígena como desprovisto de cultura, e interpreta la manera de vida de éste, como de un primitivismo casi animal. No logra comprender la diferente interpretación de las relaciones hombre-naturaleza de la otra cultura. Para él, la naturaleza tiene únicamente un significado utilitarista, maquinista.
La perspectiva española en relación al medio, es explotarlo a través de la imposición de su sistema económico-social. La meta es incorporar al indígena al sistema de explotación del medio para que sea éste, a su vez, factor mismo de penetración y producción. Por más de un siglo dura la polémica sobre si el mejor método de lograrlo, es a través del sistema misional, o por el de la incorporación directa al sistema español.
Por otro lado, la cultura indígena, al tiempo de esta penetración, tiene como característica principal, el que la subsistencia es primordialmente a través de la recolección de los productos del medio, la cacería, y en un menor grado, el cultivo; el cual es practicado, debido a restricciones originadas por la aridéz, principalmente en los valles intermontanos en las estaciones apropiadas.
Esta situación origina una mentalidad particular de los indígenas, ambos, en sus relaciones mutuas, en sus relaciones con la naturaleza, en su dependencia de factores climáticos que determinarán estaciones de buena o mala recolección. Posiblemente se les dé un significado mágico o religioso o los fenómenos atmosféricos que determinarán la subsistencia misma de los indígenas.
La obtención misma de esos productos a través de la cacería o recolección, debe originar sentimientos de propiedad sobre esos productos y sobre la extensión geográfica en donde fueron obtenidos.
Además, hay un elemento cultural casi general entre las tribus antiguas del Estado; la confianza en el medio para proveer los elementos de subsistencia. Abundan las menciones contemporáneas de los misioneros, tras la penetración, acerca de la "indolencia" de los indios, y que apenas el misionero voltea la cabeza hacia otro lado, y ya los indígenas abandonan los cultivos que el misionero les había ordenado realizar, para irse a la sierra a vivir. Este es un síntoma que muestra que los indios no comprenden la necesidad de explotar el medio para obtener mas bienes de los necesarios, o para prevenir la escasez. Si el medio proporciona lo necesario para subsistir, ¿Para qué la necesidad de molestarse sembrando, cultivando, cosechando, criando, alimentando, etc?.
Llega la cultura española, y la principal influencia que sufren los indígenas, es la del misionero y la institución que lo respalda. Este les hace vestirse, les dice que sus ceremonias mágicas son obra del demonio, les hace trabajar construyendo la misión y después sosteniéndola, y se les obliga a vivir dentro de los confines de ésta. A diferencia del centro del país, en donde la dominación española es ejercida de una manera mas brutal, por medio de la espada; aquí se efectúa a través de otro sistema, el de forzarlos a adoptar un método económico de explotación del medio, al que son ajenos. Mientras que en el centro de México, llega el soldado, y destruye la estructura social antigua por medio de la fuerza, para después reconstruirla bajo otras bases; aquí llega primero el misionero, quien por medio de la persuasión, los "reduce" a la misión y a su sistema económico. Solo en caso de rechazo por los indios a este sistema, interviene el soldado para obligarlos a "reducirse". "En conjunto, la comunidad misional significa para los indígenas dejar su economía de subsistencia para producir excedentes, mismos que se invierten en los bienes de la misión". (1).
Al ser concentrados cerca de la misión, los indígenas perderán sus lazos de relación anímica y de continuidad con la extensión geográfica en que antiguamente se extendían. Ahora su actitud frente al medio, es forzada a transformarse en una mera relación utilitarista. Tal vez en esta factor se encuentra la raíz mas antigua del pragmatismo sonorense, y de la necesidad de producir, tecnificar, optimizar, desarrollar, capitalizar; que es el impulso mas fuerte de la sociedad moderna del Estado.
(1) Cynthia Radding., Las Estructuras Económicas de las Misiones de la Pimería Alta, 1768-1850, en Noroeste de México No. 3 INAH-SEP.

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LA PRETENDIDA REMOCION DEL PADRE KINO
Por: Lic. Fernando Miranda Valdéz.
Delegación Nogales de S. S. H.

Como resultado principalmente de las quejas que el Padre Francisco Javier Mora expuso al superior general de los jesuitas Tirso González, el Visitador General de las misiones jesuitas de Sinaloa y Sonora Padre Juan María Salvatierra, después de vencer no pocas dificultades había obtenido del Padre Provisional de la órden en México Juan de Palacios, licencia para pasar a California en compañía del Padre Kino; el insigne misionero fue llamado a la ciudad de México para dar cuenta del estado de aquellas misiones pimas y disponer con el señor Virrey José Valladares la entrada y medios para pasar a las actuales Californias.
Estando así las cosas y teniendo noticia oportuna de lo que se pretendía, el Padre Superior de la órden Tirso González se dirigió al Padre Provincial Juan de Placios en carta fechada en Roma el 28 de julio de 1696; y en lo conducente dice así: "...y si esto es así (la pretendida remoción del Padre Kino de las misiones pimas), yo no puedo aprobar ésta resolución, porque es privar a aquellas misiones de un fervorosisimo operario que con infatigable celo ha trabajado y trabaja en ellas y con gozo igual, y tal que aun cuando estuviera empleado en otros empleos se le debería desembarazar de ellos para las misiones; tan lejos estoy de pensar acertado el sacarle de ellas. Y así vuestra reverencia le restituya sin falta a las misiones de los pimas para que allí trabaje si no hubiere ajustado el paso a las Californias; y si lo hubiere ajustado, se le deje pasar dándole los compañeros necesarios para esa gloriosa empresa...".
El recopilador comenta lo anterior así: "...ésta orden terminante explica por primera vez el cambio brusco en la conducta de Póllici (Horacio; posterior visitador general que las misiones jesuitas del noroeste) y otros superiores hacia el insigne misionero. No conociendo ésta carta el historiador Bolton, quedó perplejo ante tal cambio de actitud.
Como consecuencia de la misma, el Padre Provisional de los jesuitas, le escribió a Kino: "... El señor Virrey me ha pedido que yo deje a vuestra reverencia con sus queridos pimas, y así cuídelos porque en otras partes se teme un alzamiento General...".
El provincial alude al lanzamiento de los indios apaches en lo que ahora es Nuevo México en el año de 1680.
Fue nombrado en lugar de Kino, el Padre Francisco María Pícolo. Cabe hacer la aclaración que el Padre Kino, siempre consideró la conquista espiritual de California, como algo muy personal, razón y pasión de su celo apostólico junto con la Pimería, tan es así, que cuantas veces tuvo oportunidad, ayudó materialmente en la medida de sus posibilidades a la misión de Loreto en la California al frente de la cual se encontraban el propio Padre Salvatierra y posteriormente el Padre Ugarte.
Ahora bien, nos preguntamos, de haberse hecho una realidad la remoción del Padre Kino de la Pimería a las Californias (todavía pensaba que eran islas), no dudamos que hubiese truncado la plenitud de su obra asombrosa, que rubricó con su propia vida y aún después de su muerte, ocurrida en Marzo de 1711 sigue siendo sencillamente admirable.
Por demás está decir que las quejas que en contra del Padre Kino se hicieron llegar, consistentes principalmente, en su premura en la administración de los sacramentos y la falta de tacto en el trato a los clérigos iguales o superiores a él en jerarquía eclesiástica fueron declaradas injustificadas y por lo tanto desechadas por el Superior General de los jesuitas.

Bibliografía:
· Correspondencia del P. Kino con los Generales de la Compañía de Jesús 1682 - 1707; Prólogo y Notas de Ernest J. Burrus, S. J. Testimonia Histórica Núm. 5. Editorial Jus, S. A., México, 1961.
· Alfonso Trueba; El Padre Kino. Misionero itinerante y Ecuestre. Tercera Edición. Editorial Jus. México 1973.
· El Padre Kino; (copia fotostática); Ediciones Xochitl. México 1945.

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EL PLAN DE HERMOSILLO
Por: Gilberto Escoboza Gámez.

El día 4 de marzo de 1929, los residentes de nuestra ciudad de Hermosillo, se sintieron llenos de estupor al leer en los periódicos locales la noticia de que la Legislatura Local, mediante la Ley Num. 120, desconocía los Poderes Federales y al mismo tiempo otorgaba amplias facilidades al Gobernador, en el ramo de Guerra y de Hacienda. Esos mismos periódicos informaban, que varios Jefes de Operaciones Militares habían desconocido al Gobierno del Centro, entre ellos los de Veracruz, de Chihuahua, de Colima, de Tehuantepec, etc.
Todavía no salía el público de su sorpresa, cuando notó en la estación del ferrocarril la llegada de tropas que se concentraban en esta Capital, a las órdenes del Gral. Francisco R. Manzo. Los generales Roberto Cruz y Eduardo C. García se veían muy activos entrar y salir del Cuartel del Catorce y de las oficinas del Ejecutivo del Estado. El periódico "El Pueblo" también llevaba al conocimiento público que el Licenciado Emilio Portes Gil, Presidente de la República; Luis N. Morones Adalid de la poderosa C.R.O.M., y el Gral. Joaquín Amaro, Secretario de Guerra y Marina, habían sido detenidos. Esta noticia posteriormente se aclaró, era falsa, como muchas otras que llenaban de confusión a la ciudadanía.
Como en México todo movimiento de rebelión, desde el Plan de Iguala, necesita un "Plan" que justifique el salirse de las normas establecidas, se dió a conocer el "Plan de Hermosillo", con el que no solamente se negaba la legalidad de las Autoridades Federales sino que a don Plutarco Elías Calles se le llamaba "judío de la revolución", "alma mater de esta escuela de corrupción, de fuente de vicio que se desborda, de esta sed insaciable de poder y de riqueza", "gran maestro de la mixtificación y de la farsa", etc. Al Lic. Portes Gil, Presidente de la República, se le daba el adjetivo de "instrumento ciego e incondicional del Gral. Elías Calles" y al mismo tiempo reconocía como Jefe del Movimiento Revolucionario al Gral. José Gonzalo Escoba r.
Al día siguiente, o sea el día 5, la gente no lograba salir de su estupor y procuró retirar sus depósitos bancarios, pero los Bancos permanecieron cerrados; por ello la autoridad competente hizo declaraciones en el sentido de que dentro de cuatro o cinco días los depósitos podrían ser reintegrados a sus dueños. Otra causa de alarma para las personas civiles, fue que los precios de los artículos de primera necesidad subieron; la gasolina cuyo precio por litro era de diecisiete centavos subió a veintidós.
El día 7 el General Fausto Topete, Gobernador Constitucional del Estado por el período 1927-31 obtuvo una licencia del Congreso para separarse de su puesto y hacerse cargo de la sub-jefatura de la Revolución también llamada "Renovadora". El señor don Jesús G. Lizárraga quedó al frente del Poder Ejecutivo. A las 15:00 horas del mismo día, por telégrafo se recibió la noticia de que la Capital de Sinaloa había caído en manos de la Revolución.
En las oficinas federales de esta ciudad, como en otras partes, hubo cambios de jefes: La Dirección de Correos del Movimiento quedó a cargo del Sr. Francisco Serrano Ayón, la de Telégrafos a órdenes del Sr. Angel Amante y la Hacienda al cuidado del Sr. Francisco Martínez. A mediados de marzo el Sr. Genaro Manzo se hizo cargo de la Tesorería General del Estado en substitución del Sr. Rodolfo Garayzar.
El día 13 se hizo pública la intención de los revolucionarios de tomar Mazatlán para después avanzar a Guadalajara y luego a la Capital de la República. Quien comandaba la columna hacia el Sur era el Gral. Ramón F. Iturbe. El Comandante Federal de Mazatlán era el Gral. Jaime Carrillo.
Mientras la prensa de Hermosillo a diario nos informaba de victorias y avances revolucionarios, las cosas resultaban en sentido opuesto, ya que desde un principio el movimiento estuvo mal planeado y peor dirigido. Muchos jefes comprometidos, a última hora continuaron al lado del Gobierno; otros fueron aprehendidos, como el Gral. Jesús M. Ferreira, en la Capital de la República y el terrible Palomera López, a quien un Consejo de Guerra le sentenció a la pena capital, la que se llevó a cabo la mañana del 7 de marzo.
En Veracruz, el Gral. Jesús M. Aguirre secundó la rebelión, pero varias unidades y los alumnos de la Escuela Naval permanecieron leales al Gobierno. El Gral. Aguirre pronto ve cómo empiezan las deserciones de muchos que prometieron seguirle en la aventura, por lo que tiene que abandonar el Puerto y replegarse con unos cuantos hombres al Istmo, donde es tomado prisionero y fusilado a la mañana del día 21. En Nuevo León varios jefes no secundan el movimiento y el Gral. José Gonzalo Escobar se ve obligado a replegarse a La Laguna, en donde es Jefe de las Operaciones Militares. En Chihuahua, el Gobernador del Estado, Gral. Marcelo Caraveo, a principios de marzo también desconoce al Gobierno del Centro y secunda el movimiento.
Mientras esto sucedía, en la Capital de la República se hacía cargo de la Secretaría de Guerra el Gral. Plutarco Elías Calles, quien desde luego asumió el mando de las fuerzas que combatirían la rebelión en el Norte. El Gral. Calles forma varias columnas para combatir a los rebeldes. Una que se dirige a Monterrey y Saltillo, a las ordenes del Gral. Juan Andrew Almazán; otra al mando del Gral. Lázaro Cárdenas que continúa su avance desde Zacatecas y pasando por Durango, se concentra en La Laguna.
Como alud avanzan las fuerzas de los generales Andrew Almazán y Cárdenas, recuperando el día 13 de marzo la C. de Saltillo, y el 15 la Capital del Estado de Durango. Las fuerzas federales al mando directo del Gral. Plutarco Elías Calles, toman la plaza de Torreón el día 18. Los rebeldes que comanda el Gral. Escobar se replegan hacia el Estado de Chihuahua. En Jiménez los escobaristas concentran sus mejores elementos para resistir el empuje del Gobierno, pero Andrew Almazán los ataca desde el 31 de marzo y el 2 de abril toma la plaza. El 9 del mismo mes el Jefe Federal toma Chihuahua y al día siguiente, la plaza de C. Juárez se rinde. El 5 de abril las tropas federales al mando del Gral. Cárdenas, derrotan al Gral. Roberto Cruz y ocupa la plaza de Culiacán. Y antes de que termine el mes, los federales ya habían tomado Navojoa, Guaymas y Hermosillo, derrotando a los Generales Francisco Manzo, Fausto Topete, Román Yocupicio y a otros, y al dejar de existir el Ejercito revolucionario, se rinden al Gobierno las plazas de Nogales, Agua Prieta y otras.
También es necesario asentar, que desde un principio "La Revolución Sin Nombre", como le llamó un periodista sonorense, estuvo amenazada por el Gral. Abelardo L. Rodríguez desde baja California y desde Naco por el GraI. Agustín Olachea, que permanecieron leales al Gobierno del Centro.
EL ATAQUE DE LA AVIACION MILITAR A HERMOSILLO: La mañana del 28 de abril de 1929, los habitantes de nuestra ciudad de Hermosillo despertaron inquietos como los últimos quince días anteriores a esa fecha, la revolución encabezada por los generales José Gonzalo Escobar, Fausto Topete Almada, Francisco R. Manzo, Ramón F. Iturbe, Francisco Urbalejo, Marcelo Caraveo, Roberto Cruz y otros, había recibido graves reveses y aunque la censura local impedía que se supiesen, las noticias se pasaban de persona a persona. Toda la semana anterior habían dejado de publicarse los periódicos de la Entidad y esto, desde luego, era un mal augurio que la gente interpretaba con desaliento por sus consecuencias en un futuro inmediato.
La preocupación de la ciudadanía hermosillense por el mal cariz que tomaban las cosas, no se debía a que fuese partidaria de la rebelión sino al temor a las represalias del Gobierno Federal contra nuestra ciudad, dado que aquí se había promulgado el "Plan de Hermosillo".
La "Renovadora", como también se llamó a la asonada de 1929 no se gestó en el pueblo como la Revolución de 1910, ni tuvo el apoyo de los obreros y campesinos como la de 1913; el movimiento "escobarista" fue simple y sencillamente un acto de indisciplina de pretorianos ambiciosos o, en pocas palabras, una rebelión militar como las muchas que padeció el País a partir de 1910.
A pesar de la falta de periódicos el público lograba enterarse de que los rebeldes iban en desbandada. Ese domingo 28 de abril, muy temprano había llegado a Hermosillo un convoy del ferrocarril con tropas y soldados heridos, que a las claras se notaba que eran hombres en derrota. Y por otra parte, los altos jefes brillaban por su ausencia y esto daba pábulo a que se rumoreara que ya habían pasado a los Estados Unidos en calidad de refugiados políticos. Sólo se veían oficiales y soldados abandonados a su suerte; muchos de ellos ignoraban que los habían dejado al garete. Las personas pudientes habían buscado refugio, por el terror de que se librase en Hermosillo una batalla, en los pueblos o ranchos circunvecinos; en cambio la gente de la clase media y la pobre permanecían en la ciudad, con el terror y la incertidumbre reflejados en el rostro, pero vigilando sus escasas pertenencias.
Sin embargo, pese a la tensión existente, algunas tiendas abrieron cuando menos una puerta esa mañana, pues sus propietarios preferían estar al frente de sus negocios por si a última hora los hombres en huida organizaban un pillaje propio de esas circunstancias. Afortunadamente los soldados en derrota estaban demasiado nerviosos para pensar en un saqueo general, ya que intuían que en su huida solo contaban con unas cuantas horas de ventaja sobre las tropas del Gobierno federal.
Así estaban las cosas cuando faltando diez minutos para las nueve de la mañana un soldado que se encontraba en un vagón del ferrocarril grito: "¡Miren, allá vienen los aeroplanos del Gobierno!" Y dicho esto más que deprisa se bajó y lanzando el fusil huyó buscando refugio bajo el depósito de agua de las locomotoras, el cual se localizaba a unos setenta metros al oriente donde hoy se cruzan la Av. Juárez y el Boulevard Luis Encinas. Todo mundo fijó su vista hacia donde había señalado el asustado soldado y vieron aparecer sobre el Cerro de la Campana una flotilla de aviones. Fue entonces que un artillero que tenía un cañón sobre una plataforma comenzó a disparar sobre los vehículos aéreos y se inició el combate.
Algunas personas testigos de aquellos acontecimientos, aseguran que el artillero provocó el que los aviadores dispararan y lanzaran bombas; en cambio otros afirman que los tripulantes de las máquinas aéreas venían con ordenes de bombardear nuestra ciudad como lo hicieron en San Blas, Sinaloa, y en otras ciudades del Sur de Sonora.
Los aviones deshicieron la formación y comenzaron a evolucionar, arrojando bombas y balas de sus ametralladoras. La confusión que se produjo fue terrible; todo el mundo huía; algunos soldados disparaban ametralladoras contra los atacantes, y otros, la mayoría que se encontraba en los techos de los vagones, saltaban, abandonando rifles y cartucheras y huyendo buscaban refugio en las casas vecinas. Los campos de la periferia de Hermosillo se llenaron de rebeldes dispersos, algunos formando grupos considerables. Las casas vecinas de la Estación fueron materialmente invadidas por soldados que buscaban amparo.
En los sitios públicos de la ciudad se veían armas abandonadas que nadie se atrevía a coger. Un grupo de cuarenta o cincuenta niños que en vez de asistir a la función de cine dominical, a donde creían sus padres que habían ido, fue sorprendido en la Estación. Muchos testigos de aquellos acontecimientos vieron como un avión rojo seguía con sus disparos a los muchachos que corrían por la Calle Juárez hacia el Sur. Entre ellos iban quienes vieron caer al artesano Miguel Norzogaray abatido por las balas de las ametralladoras.
Algunos militares disparaban sobre los aviones. En una esquina del Cuartel del Catorce, un oficial abrazado a un poste hacía fuego con una pistola 45 y al verle uno de los aviadores creyendo que había tropa en el cuartel, lanzó varias bombas sobre el edificio. En la esquina que hoy forman la Calle Iturbide y el Boulevard Luis Encinas, un militar hacia fuego con una ametralladora, respondiéndole a uno de los aviadores con su arma de tiro rápido y sus bombas, cayendo dos de éstas en el Molino Harinero "El Hermosillense", y otra que no explotó frente al mismo edificio.
A unos ciento cincuenta metros al Norte de donde hoy está el Hotel Internacional, por la mima acera, un teniente hacía fuego con una ametralladora, originando esto que uno de los pilotos le dirigiera el fuego de su arma automática. Hubo otros individuos que en varios puntos de la zona aledaña a la estación del ferrocarril, hicieron fuego a los aviones comandados por el Coronel Pablo Sidar.
El ataque aéreo solo duró unos cuantos minutos, pero perecieron cinco civiles, ni uno militar, entre los muertos hubo un pequeño hijo del Sr. Juan Beltrán. Los heridos, entre quienes estaba un retrasado mental, bonachón e inofensivo, llamado "Lipe", fueron varios. Ese mismo día por la tarde, llegaron a Hermosillo las tropas federales en una impresionante demostración de fuerza, que los cabecillas del Movimiento no tuvieron interés en presenciar. Cuatro días después llegarían a nuestra ciudad los generales Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas. México estaba otra vez en paz, Sonora empezaba a curar sus heridas.
DESPUES DEL DOMINGO TRAGICO. Después del bombardeo de los aviones militares sobre Hermosillo, el domingo 28 de abril de 1929, la mayoría de los altos jefes de la rebelión empezaron a pasar la frontera para ponerse a salvo, excepto el Gral. Román Yocupicio que se fue a la sierra, el Gral. Roberto Cruz y el Gral. Fausto Topete Almada que, según se dijo, presenció la incursión de los aeroplanos atacantes y hasta ese día después de las trece horas salió en automóvil rumbo a Nogales, exponiéndose a ser alcanzado y fusilado. A la salida de Topete la revolución en la capital del Estado había pasado a la historia; además ya no existía un gobierno civil.
El día anterior, o sea un sábado 27, la imprenta de "El Pueblo" que estaba incautada por el Gobierno del Estado, fue reintegrada a don Israel C. González por el comandante de Policía don José María Rojo antes de ocultarse o huir a su vez, lo cual se consideró un acto amistoso o de reconciliación del Gobernador Interino, don Jesús G. Lizárraga, dado que este periodista de arraigadas convicciones conservadoras siempre procuraba publicar su verdad lo cual molestaba a los revolucionarios.
Mientras tanto, después de ese domingo trágico, la ciudad quedó consternada y horrorizada y más cuando el público vió llegar a las primeras columnas federales. En los hogares se comentaba a media voz que el bombardeo fue innecesario ya que el ataque no se concentró en la estación del ferrocarril sino que se generalizó por la ciudad, y lo comprobaba el hecho de que todas las víctimas fueron civiles; ningún militar resultó con heridas (cuando menos no trascendió que esto hubiese sucedido).
Pero en los círculos militares victoriosos, se dijo que, como a muy poca distancia de los rebeldes que huían avanzaban los soldados federales pisándoles los talones, era necesario que por medio de un ataque aéreo se evitase el que los fugitivos formaran un frente de resistencia mientras los jefes se ponían a salvo con sus pertenencias. Desde luego que la anterior explicación no fue aceptada por la gente de aquí, dado que si los cabecillas del movimiento hubiesen intentado resistir en Hermosillo, habrían sufrido la decepción de su vida al ver las deserciones masivas de sus soldados. Por eso cabe la pregunta: ¿Y el Servicio de Inteligencia Militar donde estaba?.
Es por ello que al transcurrir más de medio siglo del domingo trágico de 1929, podemos afirmar que el ataque aéreo sobre Hermosillo fue injusto y hasta criminal por parte de los aviadores, sobre todo de su comandante el Coronel Pablo Sidar. Desgraciadamente en aquel tiempo no hubo una sola voz que se levantara solicitando que los culpables fuesen enjuiciados; y el nuevo Gobernador tampoco se preocupó por que se hiciese justicia a los civiles heridos y a los familiares de los muertos.
Al día siguiente el 29, llegó a Hermosillo el Gral. Lorenzo Muñoz para hacerse cargo de la administración militar, dictando disposiciones conducentes a poner orden, pues los jefes victoriosos se consideraban facultados para emitir órdenes que en muchos casos resultaban arbitrarias. Y el día 30 formaban largas filas los individuos que se presentaban en la Comandancia de Policía a rendirse al nuevo Gobierno, pero seguidamente eran enviados a la Comandancia Militar. El comercio abrió sus puertas y comenzaron a verse a personas civiles en la calle.
El día 2 arribó a ésta el Gral. Plutarco Elías Calles, organizador de la guerra relámpago contra la rebelión escobarista, hospedándose en el Hotel Ramos. Al mediodía del 3 de mayo desfilaron por Hermosillo las tropas del Gral. Cárdenas. La sección de ametralladoras pesadas causó asombro entre el público, lo mismo que los seis mil dragones, y a pesar de que no participó la sección de artillería que permaneció en la estación del ferrocarril, la demostración de poderío militar duró más de una hora.
Otra noticia que causó preocupación en los medios sociales y políticos, fue la que hizo saber al público que los tres magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Don Atilano Labrada don Fernando Girón y don Alfonso Almada, estaban detenidos a disposición de la Secretaría de Guerra y Marina. Como las tres personas que se mencionan eran muy apreciadas en nuestra ciudad, varios amigos del Gral. Calles solicitaron una entrevista con él para interceder por ellos.
Otros ex-funcionarios del gobierno estatal también fueron encarcelados, como los jueces don Ignacio Navarro y don Enrique Fuentes Frías; don Francisco de P. Castillo, quien en el Gobierno anterior fue Oficial Mayor de la Cámara de Diputados; el ex-Diputado Profesor don Prisciliano Carrillo; don Arturo Salazar, don Luis M. Valenzuela, don José Gómez, don Enrique Orozco, don Limbano Domínguez, don Bernardo Bravo, don Genaro Monteverde, etc. Sin embargo, lo que impactó más a la opinión pública, fue la noticia de que un hombre, Rafaé1 Izábal, intentó agredir con una navaja al Gral. Calles, en el Hotel Ramos, poco después de su llegada. Se informó que el Gral. Rico, quien estaba presente, intuyó el intento de "Rafaelito" (como le llamaban) y detuvo el brazo agresor en el momento más oportuno. Seguidamente Izábal fue desarmado y entregado a la Policía Municipal.

RESTAURACION DEL GOBIERNO ESTATAL DESPUES DE LA REBELION.-

"Designado por la H. Comisión Permanente del Congreso de la Unión, Gobernador Provisional de esta entidad, por Decreto de fecha 3 de mayo del corriente año, vengo hoy, en cumplimiento de un mandato de nuestra Constitución Local, a informar a esta H. Legislatura y por conducto al pueblo de Sonora, cuál ha sido mi labor durante el tiempo que llevo al frente del Gobierno; y cumplo con esta obligación, porque mi propósito es que se conozca ampliamente hasta en sus mas pequeños detalles, cómo han sido administrados los fondos públicos y cuál es el programa constructivo que el Ejecutivo a mi cargo ha venido desarrollando hasta la fecha".
Así empezaba el informe del Sr. Francisco S. Elías; Gobernador Provisional del Estado de Sonora, el lro. De diciembre de 1929 rendido ante la nueva legislatura después de que los Poderes estatales fueron desaparecidos por el gobierno federal.
El Sr. Elías, en otra parte del mencionado informe, señala: "Declarada la desaparición de los Poderes del Estado de Sonora por Decreto expedido por la H. Comisión Permanente de la Unión, dejaron de ser las autoridades legales todas las que siguieron al régimen rebelde y como consecuencia, sin ninguna validéz los actos ejecutados por las mismas, por lo que el Ejecutivo a mi cargo, tomando en consideración estas circunstancias, expidió con fecha 11 de mayo (1929) el Decreto Numero 1 que declara nulos los actos en que intervinieron funcionarios ilegítimos...". "Como restos de la desbandada de los infidentes que huyeron hacia el Norte, quedaron algunos pequeños grupos de rebeldes diseminados en diversos lugares del Estado, y con objeto de restablecer inmediatamente la tranquilidad y asegurar la paz en el territorio organice Cuerpos de Policía Rural que se encargaron de su persecución, cooperando de esta manera a las medidas que en igual sentido había tomado el C. Gral. Pablo Macías, Jefe de las Operaciones Militares, habiendo logrado en poco tiempo extinguirlos por completo".
El Sr. Francisco S. Elías fungió como Gobernador Provisional nombrado por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, del 3 de mayo al 30 de noviembre de 1929, y a partir del lro. de diciembre como Gobernador Interino Constitucional, en virtud de que en esa fecha rindió su protesta como tal ante la nueva Legislatura que ese día tomó posesión, hasta el 31 de agosto de 1931.
Don Pancho Elías, como familiarmente nombraban a su mandatario los sonorenses, no tuvo muchas posibilidades de presidir un gobierno progresista, por la penuria del Erario, por el quebranto económico que dejó la rebeli6n militar, por falta de confianza en las instituciones gubernamentales de los capitalistas extranjeros y porque en su período se llevó a cabo la campaña antichina.
Los principales colaboradores del Sr. Elías fueron los siguientes: don Abelardo Sobarzo, como Secretario General de Gobierno; don Miguel Bernal, como Oficial Primero de la Secretaría de Gobierno; don José María Soto, como Tesorero General del Estado, y don José D. Salazar, en calidad de Contador de la Tesorería General. Como Procurador General de Justicia, fue designado el Sr. Enrique S. Stone, quien a su vez propuso a sus colaboradores. El Supremo Tribunal de Justicia fue constituído por los competentes abogados don José Rojas, don Rafael Navarrete y don Aurelio J. Maldonado.
Un acto digno de elogio fue el que llevó a cabo don Genaro Manzo, el último Tesorero General del Gobierno del Gral. Topete. Sucedió que al ser derrotados los rebeldes del "Plan de Hermosillo", la mayoría de los funcionarios estatales se refugiaron en los Estados Unidos para evitarse las represalias de los triunfadores o, en su caso, los castigos a que eran merecedores, pues no todos estaban exentos de culpa. Sin embargo, el Sr. Manzo, consciente de que al ser custodio de los bienes del Estado tenía un compromiso con la posteridad, con sus hijos y sus amigos, de conservar su nombre limpio de toda culpa, esperó el final de los acontecimientos y tuvo la enteresa y la hombría de entregar el puesto al nuevo Tesorero el Sr. José María Soto, firmando el acta correspondiente.

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CORRESPONDENCIA RELATIVA A LA REVOLUCION DE 1929.
Tomada de "Planes Nacionales"
del Fondo de Cultura Económica, (1954)
por Armando Reyna Fontes.

CARTA DEL GRAL. TOPETE AL GRAL. RODRIGUEZ: Estados Unidos Mexicanos. Correspondencia Particular del Gobernador del Estado de Sonora Hermosillo, Sonora, 25 de enero de 1929. Señor Gral. Abelardo Rodríguez, Mexicali, B. Cfa. Apreciable Abelardo: Tengo el gusto de presentarte al portador de la presente, señor Alfonso Almada Jr., primo y secretario particular mío, quien pasa contigo a tratar un asunto de vital importancia y del cual espero la contestación, que puedes dar a él en la forma que desees. Con cariñosos recuerdos se despide tu amigo que mucho te estima. FAUSTO TOPETE. Rúbrica.
CARTA DEL GRAL. TOPETE AL GRAL. RODRIGUEZ, enviada sin fecha y sin firma: Apreciable Abelardo: Alfonso va a ésa con el único y exclusivo fin de conferenciar contigo en mi nombre, sobre la situación que se avecina con motivo de las elecciones presidenciales. Como tú sabes, al llegar yo a México donde tú te encontrabas, fui el primero que di el grito de alarma sobre la candidatura de Aarón Sáenz. Te hice la exposición verbal de los motivos poderosos que había para no apoyar dicha candidatura. Indiqué al Gral. Calles que entre el pequeño grupo de nosotros los revolucionarios escogiera un candidato, asegurándole que estaríamos con él en cuerpo y alma. Recordarás perfectamente bien el incidente surgido en aquella junta memorable a la cual no concurrieron Zertuche, Ferreira y Escobar, estando ya de acuerdo en nombrarte a tí nuestro candidato por considerarte de más valía y más apto que a Aarón. Tú te mostraste algo disgustado porque faltaron ellos a la citada cita; pero te convenciste mas tarde de que tuvieron razones para no asistir, al creer fundadamente que se les podía traicionar. Todo esto te lo recuerdo para que veas mi sinceridad y mi creencia de que nunca podemos estar el grupo de revolucionarios y amigos con la candidatura de Sáenz: dados los múltiples defectos que tiene.
Si el Gral. Calles se hubiera fijado en otra persona más capacitada y más apropiada para ocupar la Presidencia de la República, tú sabes que yo y todos nuestros amigos hubiéramos militado en las filas de su partido. Demasiado conoces mi revolucionarismo, siempre te he hablado con la confianza con que se le habla a un hermano y por eso creo conveniente ponerme en contacto contigo comisionando hoy a Alfonso para que te lleve estas notas que son nacidas de mi alma revolucionaria y las cuales te revelarán que no puedo permanecer indiferente ante un asunto que tan seriamente afecta el porvenir de nuestra patria. Deseo decirte los motivos poderosos que tenemos para creer que se intenta cometer con nosotros una injusticia. Por el simple hecho de que Alejo, Francisco y yo diéramos color Valenzuelista al creer que el Licenciado es el hombre más capacitado para ocupar la Presidencia, se ha perfilado en nuestra contra una manifiesta hostilidad. Si hemos asumido esta actitud no es por interés personal, pues conociendo la incorruptibilidad de Valenzuela estamos absolutamente convencidos de que al llevarle al triunfo no obtendremos lo que fácilmente podíamos conseguir con Aarón Saénz. Te voy a repetir en esta vez unas sencillas frases que dije en cierta ocasión en que se te daba a ti un banquete, en el año 23 en Chapultepec, en el cual se encontraban Serrano, Plat y Saracho, y donde el Cochi Méndez me acusaba como delahuertista, en unión de Aguirre, agregando que lo éramos porque don Adolfo nos había hecho muchos servicios. En esa ocasión contesté a Méndez con palabras bastante duras, al grado de que si no ha sido por la intervención directa de Serrano y la tuya, nos hubiéramos dado de balazos. Dije esto: " A Aguirre y a mi nos convendría más que fuera Presidente don Adolfo de la Huerta porque tenemos la seguridad de que si le pegamos un puñetazo en su escritorio nos daría veinte o treinta mil pesos; pero que, conociendo la entereza de carácter de Gral. Calles (que no claudicaba entonces), en bien de la Patria seríamos callistas en contra de nuestros personales intereses. Agregué que los acontecimientos se venían ya encima y que probaríamos que podíamos lucirnos con la SEGURIDAD DE QUE NO CORRERIAMOS A LA FRONTERA como Méndez lo hizo en la asonada de Ciudad Juárez". Hoy la historia se repite, los hombres de ayer quieren burlar los sagrados principios que defendieron. No discuto la personalidad del Gral. Calles porque tanto tú como yo la conocemos perfectamente. Unicamente te diré que trata de imponernos a un segundo Bonilla, y ante el problema, hago para mis adentros estas preguntas: ¿Se acabaron ya los revolucionarios de ayer? ¿Permitiremos nosotros semejante farsa cuando no hemos tolerado otras mayores? Indudablemente que no. Aquí va lo grave. Francisco fue llamado por la Secretaría de Guerra para el arreglo de asuntos oficiales, sabiendo de fuentes fidedignas que se trata de ponerlo en disponibilidad, mandando a esta Jefatura al Gral. Figueroa. El no está dispuesto a marchar a México. Parece que están alistando fuerzas en Jalisco para venir a pisotear la soberanía de nuestro Estado, se asegura que tratan de desaforarme para nombrar como Gobernador a Tomás Robinson. Tenemos de todo esto datos ciertos y quiero que me digas, con la sinceridad que siempre lo ha caracterizado, si estás dispuesto a tolerar esta imposición brutal y descarada que está ejerciendo el Centro; que me digas si contamos contigo en un momento dado, siempre que justifiquemos nuestro proceder no dejando que se mancille nuestra soberanía y no permitiendo que se vulneren los sagrados derechos de un pueblo. Tengo la convicción de que la Historia nos juzgará favorablemente, ya que respondemos a un clamor de la Revolución ultrajada. ¿Recuerdas tú que en el año 20 se presentaron idénticos acontecimientos y que en el tinglado de la escena figuraba un Plutarco Elías Calles completamente purificado y revolucionario sincero?; pues hoy por desgracia ese mismo hombre viene a ocupar el puesto de Venustiano Carranza. Las lecciones de la historia deben repetirse en casos semejantes para bien de nuestro México, que necesita de hombres que sepan afrontar estas situaciones difíciles, antes de permitir una burla sangrienta a sus destinos. La resolución de nosotros está completamente definida y le hablo al amigo y al hermano para que categóricamente me digas si podemos contar contigo con el revolucionario de temple y de corazón a toda prueba, al llegarse el caso de afrontar la situación, o si veremos en tí, desgraciadamente, al enemigo en el terreno de la acción. Quiero advertirte que si no fue a tí al primero que acudí con este llamado, obedeció mi proceder a que te he considerado más identificado con nostros, procurando sondear a otros amigos de quienes no podía tener absoluta satisfacción. Estoy en aptitud de asegurarte que en este movimiento están completa y absolutamente de acuerdo todos nuestros amigos: Escobar, Ferreira, Caraveo, Amaya, Aguirre, Cruz, Zertuche; en fin, todos los jefes prestigiados del Ejército, así como una gran parte de los gobernadores de los Estados. El golpe es seguro, necesario e inevitable. La situación está determinada y la acción es impune. ¿Contaremos con nuestro hermano de todas las épocas?. GRAL. FAUSTO TOPETE (firma)
CARTA DEL GRAL. RODRIGUEZ AL GRAL. FAUSTO TOPETE, GOBERNADOR DE SONORA. Mexicali, B. C., 29 de enero de 1929. Señor Gral. Fausto Topete, Gobernador del Estado, Hermosillo, Son. Muy querido amigo y compañero: Recibí de manos de tu enviado, el señor Alfonso Almada Jr., la carta que me mandaste por su conducto que en seguida paso a contestarte. Como miembro del Ejercito Nacional a cuya institución está encomendado a salvaguardar las instituciones del país, y subalternando como estoy al señor Presidente de la República, no puedo ni debo inmiscuirme en política y menos seré yo quien con mi contingente personal apoyo contribuya a llevar nuevamente al país a una lucha fraticida y al consiguiente derramamiento de sangre. Esto no lo haré por ningún motivo y mucho menos cuando creo que no hay razón para ello, pues tengo la seguridad de que el Gobierno actual dará todas las garantías y libertades que legalmente le corresponden a cada uno de los partidos contendientes en la lucha política que se avecina. Es necesario convencernos de que NO ES EL EJERCICIO O PARTE DE EL el que debe elegir al hombre que rija los destinos de la República, cuya elección debe ser hecha por la voluntad popular. Las consecuencias de una nueva revolución serían desastrosas para la Nación en general y muy particularmente para el Estado de Sonora, que tú también has sabido encaminar por la senda del progreso. Todos tus esfuerzos por el adelanto del Estado se vendrían por tierra y retrocedería su actividad a no sé cuantos años. Por otra parte, nadie puede decir hasta ahorita que se haya cometido ninguna arbitrariedad en el órden político de parte del Gobierno del centro, y lo juicioso sería esperar los resultados de la lucha democrática en el terreno de la amplia libertad de sufragio que nuestras leyes otorgan, y no debemos guiarnos por pasiones personales, ya que van de por medio los destinos de la patria. Ya el pueblo de México está cansado de las guerras entre hermanos, y no secundaría ningún movimiento revolucionario y por mucho menos si éste es injustificado. Acuérdate de que siempre lo he hablado con la sinceridad que se habla al compañero de lucha y al amigo más querido, y ahora más que nunca hago un llamamiento a tu juicio para que patrióticamente sacrifiques cualquier interés o pasión por la paz de nuestra patria y sigas trabajando como hasta ahora por el bien de nuestro Estado Natal, de donde surgirás mucho más grande con tu nombre consagrado como uno de los gobernantes que mas hicieron por engrandecer su Estado, pudiendo gozar de la satisfacción de haber terminado tu obra de progreso con el mismo éxito que la has comenzado. Yo como te digo antes, con mi carácter militar, no tomaré participación alguna en la política ni me inclinaré a uno ni a otro candidato, y solo me concentraré a guiarme por el dictado de mi deber. Quedo como siempre tu amigo afectísimo y compañero que te quiere. A. L. RODRIGUEZ (rubrica).

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