AVANCE DEL PROYECTO HISTORIA DE SONORA
Por: Ing. Armando Hopkins Durazo
Los investigadores que están tomando parte en este ambicioso proyecto llevan ya varios meses dedicados casi exclusivamente a la revisión bibliográfica, recopilación documental y registro de datos útiles a los proyectos específicos de cada institución. Individualmente y en grupos han rastreado los archivos estatales y municipales, el Archivo General de la Nación, los de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Universidad Nacional, Colegio de México y Biblioteca Nacional. Asimismo uno de los coordinadores del Proyecto de la Historia Colonial (UNAM) trabajó en el Archivo de Indias, obteniendo información que no se tiene en el País. Los encargados del Tomo III (UNISON), correspondiente en su mayor parte al siglo XIX han obtenido una valiosa colección de microfilms que forman parte de la Hemeroteca de la Universidad de Arizona y que contiene todos los periódicos editados en Sonora en ese período.
Los investigadores que tienen a su cargo el Tomo IV sobre Porfirismo y Revolución (INAH), han obtenido más de 300 fotocopias de documentos de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Esta Secretaría es una magnífica fuente de información para nuestro proyecto y gracias a la gentileza del Director de su Archivo, el Dr. José María Muriá se han contado con grandes facilidades para desarrollar el trabajo.
El Colegio de Sonora que se ocupa de la Historia Contemporánea de Sonora (Tomo V) cuenta ya con una gran cantidad de documentos de la época moderna, obtenidos en archivos oficiales y particulares. Además sus investigadores han recorrido prácticamente todo el Estado identificando fuentes y en este mismo mes empiezan las entrevistas primarias.
La sola identificación, registro y encuadernamiento de documentos por orden cronológico y por temas llevado al cabo hasta ahora por las instituciones participantes constituye un acervo informativo nunca antes constituido sobre Sonora y, por sí solo, justifica plenamente el esfuerzo realizado.
El Proyecto sigue adelante.... Quizá el trabajo más difícil es su integración global; como se sabe, el Proyecto General fue dividido en cinco períodos, empezando con la prehistoria y finalizando en la época actual. Cada período fue asignado a una institución diferente cuyos representantes integran el Consejo Directivo, que es a su vez, el cuerpo coordinador encargado de integrar los trabajos de las instituciones al Proyecto General.
Por principio de cuentas fue preciso fijar con claridad los Objetivos Generales del Proyecto, para que cada institución elabore el suyo de acuerdo a ellos. Después de varias discusiones y tentativas se aprobó la siguiente redacción de los
OBJETIVOS DEL PROYECTO HISTORIA GENERAL DE SONORA
1.- Investigar los procesos económicos, políticos y sociales que constituyen la historia de Sonora y las causas que los generaron, para entender y explicar su realidad actual.
2.- Difundir el producto de esta investigación para satisfacer la manifiesta avidez existente entre los sonorenses por el conocimiento histórico.
3.- Responder en lo posible a la interrogante: ¿Qué es Sonora, quién es el hombre que la habita y cuál su relación con el contexto regional, nacional e internacional?.
Otro imperativo en el trabajo por equipos es el de presentar una obra que mantenga cierta uniformidad o coherencia entre los diversos Tomos y aunque en esto habrá de pesar más la redacción, es también necesario tenerlo en cuenta en el trabajo de investigación, tanto al seleccionar los temas como al aplicar la metodología de la investigación.
E1 esquema temático sugerido será lo suficientemente amplio para tratar aspectos tales como: definición territorial; relación hombre-naturaleza; la base económica; la base social, incluyendo los grupos étnicos, factores demográficos, las clases, etc.; las instituciones; los avances culturales: la educación, la imprenta, las artes, la arquitectura, etc.; la comunicación; la política, etc.
Tratándose de una obra esencialmente de divulgación popular se trata de reconciliar la interpretación de los procesos históricos explicativos de las transformaciones en la sociedad sonorense con la historia narrativa, en tal forma de no caer en la despersonalización de la historia, pero tampoco en una historia exclusivamente anecdótica.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
Por: Lic. Francisco Manzo Taylor
ALMANAQUE DE SONORA 1982. Almanaque de México, S.A. Gabriel Mancera 43, Col. del Valle, México, D.F.
Esfuerzo importante por resumir información variada sobre Sonora, en él se incluyen acertadamente la organización política del Estado, el texto de la constitución política, información sobre economía, arte y cultura, educación, historia y geografía sonorense. Adolece de varios errores y omisiones, sobre todo en cuestiones históricas que estamos seguros se corregirán en futuras ediciones.
OPOTHO, SU HISTORIA Y TRADICION. Néstor Fierros Moreno. Edición del Autor. Hermosillo, Sonora. Julio de 1982.
Compañero nuestro de la S.S.H. Néstor Fierros nos ofrece en este trabajo, una amable crónica de Villa Hidalgo, antiguamente denominado Oputo. Es en la época revolucionaria en donde se ubica mejor Fierros, aportando datos poco conocidos sobre la misma, destacando el relato de la Batalla de "Los Colorados" (Orozquistas). Trabajo que en fin, nos ilustra sobre las gentes de la sierra sonorense.
LOS INDIOS DEL NOROESTE 1890-1898. Carlo Lumholtz. INI-FONAPAS, México 1982.
Carl Lumholtz no necesita presentación. Sus trabajos: El México Desconocido, (considerado por muchos la obra más importante de Lumholtz) New Trails in Mexico, (sin traducción al español) y éste, en el cual se contienen fragmentos de los textos: "El México Desconocido" y "Mi Vida de Exploración", contienen una información etnológica de valor extraordinario, y reproducciones de excelentes fotografías de fines del siglo pasado. Agradecemos la colaboración de profesor José Ortíz Monasterio.
MEMORIAS DEL VII SIMPOSIO DE HISTORIA. Instituto de Investigaciones Históricas de Sonora. UNI/SON, Hermosillo, Sonora. 1982.
Se publican en estas memorias, los 31 trabajos presentados en el VII Simposio de Historia de Sonora, que en este año ha alcanzado su VIII edición. En las memorias se cubren desde artículos relacionados desde "Los viajes seris a la Península de Baja California", hasta el trabajo "Fundación de la Universidad de Sonora", del Lic. Gilberto Suárez Arvizu, Q.E. P.D., miembro de la S.S.H., recientemente fallecido, y quien fuera batallador incansable en pro de la cultura.
ARCHIVOS HISTORICOS, ARCHIVOS VIVIENTES
Por: Ana Silvia Laborin Abascal
El camino más recto y práctico para llegar a conocer hechos y personas que nos antecedieron, es a través de una investigación realizada sobre fuentes primarias ó sea, los documentos. Afortunadamente, en los últimos años se han venido sucediendo una serie de actividades a nivel nacional coordinadas por el Archivo General de la Nación; mismas que han llevado primordialmente a la concientización de que los Archivos no son ya más, meros almacenes de papeles obsoletos y sucios y por ende inútiles. Prueba de ello es el hecho de que debido a las gestiones realizadas por la Dra. Alejandra Moreno Toscano en su calidad de Directora del Archivo General de la Nación, se consiguió que las autoridades competentes destinaran el edificio del antiguo Penal de Lecumberri, para albergar los acervos documentales que contienen una gran parte de nuestra historia. Y no solo le fue atendida su petición, sino que además se adecuó para mejor cubrir las necesidades del fin para el que fue otorgado.
La coyuntura histórica-cultural que estamos viviendo, nos lleva a la conclusión de que, los avances que los Gobiernos Federal y Estatal están propiciando a través de eventos culturales, son elementos de juicio para confirmar que México avanza, a pasos agigantados, hacia la preservación de su identidad nacional por medio de la conservación de su patrimonio histórico documental. Conociendo nuestras raíces y aprendiendo de nuestro pasado, podremos proyectarnos y avanzar con más seguridad hacia el futuro. Prueba de que en Sonora se avanza con paso firme lo constituye el hecho de que, en fecha reciente y por orden del C. Gobernador del Estado Dr. Samuel Ocaña García, se destinó toda la primera planta de la antigua Penitenciaría del Estado, para albergar el Archivo Histórico del Gobierno, con espacio suficientemente calculado para el posible crecimiento en los próximos 20 años. El edificio en cuestión es una bella muestra arquitectónica de principio de siglo, inaugurado en 1903. Actualmente se están realizando los trabajos de restauración del inmueble y calculamos que para el mes de Enero de 1983, ya estaremos realizando el cambio.
A pesar de que en Sonora se ha hecho mucho en Archivos Municipales principalmente, aún queda mucho por hacer. Queda en primer lugar analizar profunda y concienzudamente la problemática que representa el rescate de los acervos documentales. Hemos asistido con anterioridad en representación del Estado de Sonora, a reuniones nacionales y regionales coordinadas por el Archivo General de la Nación y, nos hemos percatado de que esta problemática reviste características si no iguales, si muy similares en todos los Estados.
A fin de colocarnos dentro de la dimensión actual de nuestras actividades, debemos crear conciencia de que la información que manejan los Archivos, son el punto de partida para la mayoría de las tomas de decisiones administrativas en sus diversos niveles. Es por ello que la documentación archivada debe tener vida, pues en su momento puede proporcionar elementos de juicio a quien sepa manejarla. Queda así erradicada de la terminología archivistica, la expresión de "archivos muertos".
Muchos y muy variados han sido los problemas encontrados en el rescate y organización de los Archivos Municipales a partir del impulso que le ha dado el Gobierno Estatal. Los repositorios (pues no eran otra cosa), antaño tan olvidados, pasan a ser ahora elementos fundamentales no solo para la buena marcha administrativa de las Instituciones, contribuyendo a la modernización y eficiencia del aparato Gubernamental, sino también para la organización y prestación de servicios a Instituciones al Servicio del Arte y la Cultura, museos, escuelas superiores, Asociaciones de Historiadores, etc.
Quienes en alguna forma colaboramos y/o utilizamos las unidades de archivos y correspondencia, aún no nos percatamos completamente del potencial que suponen los acervos documentales. Es nuestro deseo pues, exponer ante ustedes las experiencias archivísticas obtenidas en nuestro ámbito Estatal, con el propósito de aportar un grano de arena al enriquecimiento del conocimiento de nuestras raíces a través de nuestra archivalia. En este trabajo analizamos la problemática del rescate de la historia contenida en los documentos, hasta.... hace poco manejados con criterio de repositorios de papeles de deshecho, manejados por personas empíricas que en la mayoría de los casos no comprendían la importancia de su contenido.
Actualmente para fortuna de las futuras generaciones, algunos Estados entre ellos el de Sonora, han abandonado las prácticas expuestas y han acometido la labor titánica; lenta y costosa de rescatar los archivos en los Municipios; ya que no hay comunidad en el territorio nacional por pequeña que sea, en la cual no se encuentren importantes acervos documentales, emanados en otros tiempos, durante los cuales su importancia fué quizá igual o mayor a las actuales cabeceras municipales, en virtud de alguna economía desaparecida.
Pero desde luego y como no es factible dictar lineamientos o dar consejos y establecer normas de trabajo desde un escritorio esperando que la labor se realice por si misma, es absolutamente necesario abocarnos al problema y continuar despacio pero ininterrumpidamente ésta labor, proyectándola hacia afuera; hacia los municipios. La responsabilidad de cada Ayuntamiento es preservar su patrimonio documental y cuando éste no ha estado en posibilidades económicas y/o humanas de hacerlo como es el caso de muchos Municipios sonorenses, el Gobierno del Estado no ha escatimado esfuerzos para coadyuvar a ello.
Para tal efecto, actualmente se encuentra en estudio, un proyecto de Convenio de Cooperación Técnico-Administrativo, para que se celebre entre el Archivo General de la Nación (Federación) el Gobierno del Estado y cada Municipio, con el objeto de que se establezca la responsabilidad de preservar el patrimonio documental; aportando el Gobierno, entre otros casos, la capacitación del personal, donación de material si el Municipio no fuera autosuficiente, etc.; y de parte del Municipio el nombramiento del encargado del Archivo, destinación de una partida específica dentro de sus presupuestos para conservación del mismo, consideración de un local también específico de preferencia dentro del edificio del propio Ayuntamiento, etc.
La autorización de parte de nuestras Autoridades Estatales para celebrar este tipo de Convenio con aquellos Municipios donde ya se han efectuado trabajos de rescate y en aquellos que deseen iniciarlos, ha sido uno de los objetivos principales que nos hemos propuesto alcanzar, auxiliados por el Archivo General de la Nación autoridad competente en materia de Archivos, según decreto Presidencial de Julio de 1980. El acuerdo tripartita en caso de ser autorizado, será desde luego el impulso definitivo para el gran salto que no solo podemos sino debemos dar.
EL ARCHIVO MUNICIPAL. Este archivo como lo expresa su propio nombre, es el acervo documental de tipo histórico administrativo perteneciente a un Ayuntamiento y, al local donde éste se conserva. Si anteriormente se ha expresado que el Municipio es la piedra angular de nuestra Organización Política, el Archivo viene a constituir el apoyo inmediato de la función administrativa diaria, así como la base y principio de la historiografía local.
Ahondando un poco más sobre la importancia del Archivo Histórico, debemos señalar que sus fondos tienen como función especifica, aportar datos para la estructuración de las monografías municipales y abrir nuevos campos de estudio a la investigación regional.
Podríamos hacer un detalle sobre la problemática que nos ha tocado enfrentar, pero prefiero exhortarlos a Ustedes Investigadores amantes de la historia y principales usuarios de los fondos documentales, para que no desmayen en esta labor a veces tan difícil por Incomprendida; sino que, en la medida de nuestras posibilidades sigamos avanzando; ya que no es tan importante llegar primero y solos, sino todos juntos y a tiempo.
DELEGACION DE LA S.S.H. EN NOGALES
En un lucido acto celebrado el día 15 de Enero quedó instalada la Sociedad Sonorense de Historia en Nogales mediante la protesta rendida ante nuestro Presidente por los nuevos miembros de esa Delegación. Actuó como coordinador de este evento el Ing. Alberto Suárez Barnett, quién además leyó un trabajo de investigación relativo a la fundación de Nogales.
El Sr. Presidente Municipal de Nogales, el Lic. Enrique Moraila Valdéz acompañado de su señora esposa, fueron testigos de honor en el nacimiento de esta Delegación. De Hermosillo concurrieron un numeroso grupo de miembros de la Sociedad acompañados de sus esposas ¡ ¡Bienvenidos todos y mucho éxito en sus trabajos de investigación y estudio! !.
CARLOS RODRIGO ORTIZ RETES, GOBERNADOR DE SONORA
Por: Lic. Juan Antonio Ruibal C.
El "INSTITUTO SONORENSE".- El joven Gobernador de 29 años de edad Carlos Ortíz Retes, el mas joven en la historia de Sonora (1) se hizo cargo del poder bajo los mejores augurios de una brillante gestión administrativa. Excepcionalmente dotado de talento y energía, era además culto, gozaba de gran prestigio y popularidad y le ayudaba enormemente la circunstancia, de que el Estado se encontraba en paz por primera ocasión en muchos años. Aunado a lo anterior, existía además el atractivo adicional a su ya carismática personalidad, el hecho de que era un respiro civilista en un medio congestionado de militares. Basta recordar que desde su erección como entidad federativa en 1831, Sonora solo había tenido 2 gobernadores civiles: Don José María Gaxiola en 1845 y el Lic. Don José de Aguilar en 1849 y 1956. No había pues aparentemente, ninguna nube que empañara su horizonte.
Afirma Sobarzo que dos ideas eran obsesión en Ortiz; una política: la soberanía del Estado y otra social: la educación pública (2). No es de extrañar por lo tanto, que su primer acto de gobierno efectuado el mismo día de la toma de posesión el 4 de Septiembre, fue nombrar al Dr. Pedro Garza como Director del "Instituto Sonorense", de hecho la Universidad de Sonora ¡hace más de 100 años! y que se adelantó en más de 60 a la actual.
En efecto, en dicho Instituto se proyectó establecer las carreras de Medicina, Veterinaria, Arquitectura e Ingeniería entre otras (3). El esfuerzo es de un gran valor y trascendencia, ya que comparado con el resto del país, Sonora estaba atrasada en materia de educación superior, circunstancia muy explicable desde luego, por sus frecuentes convulsiones internas y la cruel lucha por la supervivencia en un medio seco y avaro, aderezado con frecuentes incursiones depredadoras por parte de tribus salvajes.
Esto aclara por qué en el centro y sur del País, las instituciones de cultura superior florecieron temprano: así por ejemplo: El Colegio del Estado, hoy Universidad Autónoma de Puebla, fue fundado en 1825; el Instituto de Ciencias y Artes del Estado, hoy Universidad "Benito Juárez" de Oaxaca, en 1827; el Instituto Científico y Literario del Estado, hoy Universidad Autónoma del Estado de México, en 1828 y el INSTITUTO DE Ciencias y Artes, hoy Universidad de Zacatecas en 1832, para no mencionar sino unas cuantas (4).
Con entusiasmo febril, el gobernador Ortiz se entregó a la magna tarea. El 5 de Septiembre, comisionó al citado Dr. Pedro Garza para que de inmediato, se trasladara a los Estados Unidos y Europa, con el fin de adquirir el equipo necesario para el flamante Instituto, así como para contratar personal docente y empleados que a su juicio fueran necesarios, situándose para el caso fondos en Nueva York y París. (5)
Lamentablemente, el Dr. Garza se fue de paso en su cometido, ya que al siguiente año a mediados de 1882, el Instituto contaba en efecto con algunos maestros importados de Europa, pero con el grave inconveniente de que ni uno de ellos, hablaba el castellano; además se compró un Museo completo de Historia Natural, un Laboratorio de Química, un Gabinete de Física, aparatos para observatorio y se invirtieron $4,000.00 en floretes para la clase de esgrima (6)
Con el objeto de construir el edificio del Instituto, el 7 de Septiembre de 1881, el Gobernador del Estado adquirió del Sr. Arq. Javier Jara un terreno con superficie de 6450 metros cuadrados, localizado exactamente donde hoy se encuentra el Palacio de Gobierno del Estado. El importe de la operación fue por la cantidad de mil pesos, de los cuales se pagarían $250.00 en terrenos del Ayuntamiento que Jara y socios tienen denunciados y el resto en mensualidades de cien pesos que entregará el Gobierno del Estado cada día quince (7)
A pesar del gran entusiasmo que despertó su nacimiento, respaldado inclusive por suscripción popular que el gobernador fue el primero en aportar, la falta de planeación y los graves problemas políticos surgidos poco después y que serán analizados en su oportunidad, impidieron que dicho centro educativo siguiera funcionando. En cualquier forma, queda para la posteridad el enorme esfuerzo realizado por el Gobernador Ortiz en este importante renglón.
Debe agregarse que con el fracaso del Instituto, Sonora perdió una gran oportunidad de emerger del subdesarrollo cultural. Grave delito intelectual, el de esta generación de 1882; tan es así, que tuvieron que transcurrir 60 largos años más, para que otra generación, consciente de su responsabilidad histórica, tomara cartas en el asunto y por fin, el jueves 15 de Octubre de 1942, se realizara con toda solemnidad la ceremonia inaugural de los cursos académicos de la hoy Universidad de Sonora (8)
EXCELENTES PROPOSITOS DE GOBIERNO.- El 16 de Septiembre, al instalarse el 8o. Congreso Constitucional de Sonora, el gobernador concurrió a la apertura de sesiones, pronunciando un brillante y avanzado discurso. De su análisis se desprenden conclusiones muy interesantes y reveladoras de la personalidad de Ortiz; así por ejemplo, se refiere a México como "Confederación Mexicana", señal inequívoca de que seguía firme en su mente la idea del sistema político alemán.
En el mismo documento, anuncia que presentará ante el Congreso un proyecto de reformas a la Constitución para aumentar el período gubernamental a cuatro años, aduciendo con toda certeza, que la lucha electoral peligrosamente repetida cada 2 años, era motivo de frecuentes disturbios y permanente agitación.
Vuelve a cargar el acento en el tema educativo y al hablar de la construcción de un ferrocarril de Alamos a Yavaros, es de llamar la atención su acendrado nacionalismo al expresar textualmente a los diputados: "Espero de vuestra influencia en los diversos Distritos del Estado, que esta obra puede completarse sin necesidad de recurrir al Capital extranjero" (9) ¿Visualizó Ortiz el colonialismo económico que fue la marca de fábrica del porfiriato ....?
EL FERROCARRIL DEL PACIFICO.- La construcción del ferrocarril se había convertido en Sonora - como en México- en un fenómeno traumático y en todo un signo de vida en la época. Como bien lo apunta John H. Coatsworth "La élite del país consideraba las mejoras en el transporte en general y en los ferrocarriles en particular, como el requisito más importante del progreso después de la estabilidad política y social". (10)
Particularmente en nuestra entidad, su realización práctica hubo de atravesar por una tediosa e interminable estela de concesiones, peripecias y fracasos, que convertían su realidad en inalcanzable y colocaban a Sonora muy atrás del centro del país en esta materia, no se diga de los Estados Unidos y Europa, quienes entre propósitos expansionistas, entrelazados con los comerciales, codiciaban desde hacia años atrás, el establecerse en estas tierras.
La cadena comenzó en 1849 con un tal Hipólito Pasqueirde Doumartin, una de las primeras avanzadas del gobierno de Francia para tratar de adueñarse de las entidades noroccidentales de México. No obtuvo la concesión correspondiente y falleció a los pocos años en París "manifestando su sentimiento porque Francia no había logrado apoderarse del Estado de Chihuahua" (11). (La pretensión era establecer el ferrocarril Chihuahua-Pacífico).
De ahí en adelante, los presuntos concesionarios fallidos fueron Alejandro José de Atocha, súbdito español en 1854; Francisco Mc. Manus y Francisco Potts y socios en 1859; general Angel Trías en 1866; Julius A. Skilton en 1869; James Eldregue en 1872 y David Boy Le Blair en 1874. En algunos de estos casos, se declaró incompetentes a las legislaturas locales para otorgar concesiones y en otros, los trabajos no llegaron a efectuarse (12)
Por fin la séptima concesión otorgada a los señores Robert E. Symonds y David Ferguson el 19 de Junio de 1877, fue la que logró cristalizar. Originalmente, el ferrocarril debería partir del puerto de Guaymas a Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez) en Chihuahua, pasando por Hermosillo, Ures y otras poblaciones, pero el 16 de Noviembre de 1881, se obtuvo una ampliación que facultaba a los solicitantes a construir un ramal a la frontera.
Así se llevó a cabo en efecto, habiéndose seleccionado como terminal la hoy ciudad de Nogales, (que entonces no existía) hacia cuyo punto se continúo el tendido de vías de Hermosillo hacia el norte. Dejó de tener por lo tanto interés para los concesionarios, proseguir de Hermosillo al Estado de Chihuahua, por lo que operó la caducidad en esta parte de la concesión (13). En dramática ironía, esta circunstancia aisló por muchos años a Ures y los pueblos del Río Sonora. Se constituyó para el efecto, la "Compañía del Ferrocarril de Sonora" y en medio de gran entusiasmo "los primeros reconocimientos para el trazado fueron emprendidos en el mes de Febrero de 1880, bajo la dirección del Sr. W.R. Morley como Ingeniero en Jefe, partiendo del Puerto de Guaymas hacia el Norte, y los planes definitivos de los primeros 53 kilómetros fueron aprobados oportunamente por la Secretaría de Fomento". (14)
Los trabajos revistieron también una prolongada serie de contratiempos (15) y problemas sociales con la fuerte inmigración extranjera que ocasionó el ferrocarril, pero al fin se terminó la vía de Guaymas a Hermosillo. Aunque el mérito inicial de la obra no es de Carlos R. Ortiz, su intervención fue muy importante al decir de una observadora norteamericana
"La elección del gobernador Carlos R. Ortiz, quien tomó posesión el lo. de Septiembre para el periodo constitucional 1881-1883, jugó un importante papel en la terminación de la conexión Guaymas-Nogales. El asumió la responsabilidad por la seguridad de los ingenieros, los trabajadores y los campos. Desafortunadamente, ni el nuevo gobernador ni la paz durarían mucho tiempo, pero la línea se concluyó durante su corto período en el puesto". (16)
A1 fin, el 25 de Octubre de 1881, fue solemnemente inaugurada la primera línea del Ferrocarril que incorporó a Sonora al desarrollismo económico característico de esta época. Por supuesto, que el inusitado cuanto novedoso espectáculo de la partida del primer tren fue todo un acontecimiento, como lo relata un escritor costumbrista:
"Cuando salió de Guaymas el tren, la pequeña locomotora que quemaba leña para dar presión a sus calderas resoplaba y lanzaba humo y vapor. El júbilo de los pasajeros y los que presenciaban la partida era indescriptible: gritaban delirantes. Los perros callejeros corrían por doquier llenos de pavor y los caballos de los carros urbanos se encabritaban. Dos barcos de vapor que estaban surtos en la bahía acompañaban a la locomotora con sus silbidos. Dichas embarcaciones acababan de desembarcar material para el ferrocarril" .
"Desgraciadamente el convoy hubo de cesar en su marcha al llegar a la primera pendiente de la vía; la locomotora perdió tracción por la enorme carga que jalaba. Para tristeza de unos y disgusto de otros, desengancharon dos carros para que el tren siguiera adelante. Hubo un intento de motín y como siempre sucede - lo mismo ayer que hoy- salieron lideres improvisados que trataron de culpar al gobernador Ortiz Retes. Pero realmente todo se debió a la improvisación e inexperiencia de los directivos del ferrocarril". (17)
El examen del párrafo anterior despierta hilaridad, pero si se lee "entre líneas", se detecta ya el germen del sabotaje entre los enemigos del gobernador, tratando de aprovechar un evento de tal magnitud a importancia en esa época, para desacreditar el régimen. Cabe añadir que con el correr de los años, el ferrocarril resultó de gran utilidad para los sonorenses y una precaria aventura económica para los inversionistas norteamericanos (18)
SE INICIA LA TORMENTA. Es difícil precisar en que momento se iniciaron los problemas entre el gobernador Carlos R. Ortiz y su omnipotente y compacto bloque de enemigos, integrado por el ex-gobernador Luis Torres, Don Ramón Corral, los Generales José Domingo Carbó y Bernardo Reyes, el diputado Rafael Izábal y el ministro de Guerra y Marina, Gral. José Francisco Naranjo, con la sospechosa complacencia del Presidente Gral. Manuel González y el poderoso ex-presidente Porfirio Díaz.
Parece que el verano de 1881, ya como gobernador electo, Ortiz manifestó su propósito de desarrollar sus elevadas funciones sin interferencias de sus apoyantes, especialmente Don Luis Torres. Y como no se andaba con medias tintas, al tomar posesión de su cargo, unió la acción a la palabra desestimando a miembros de la facción "torrista" para posiciones dentro de la burocracia (19)
Y todavía más, sintiéndose incómodo por las presiones de Torres, el gobernador escribió al Ministro de Fomento General Carlos Pacheco, solicitándole la salida de Torres a otra zona militar (20) y efectivamente este último salió de Sonora a principios de Diciembre, pero -a un sorpresivo viaje de "vacaciones" a la ciudad de Nueva York.
El día 10 se encontró en dicha metrópoli con el general José Domingo Carbó y con Ramón Corral, quienes coincidentemente también realizaron juntos por barco desde Veracruz, otro viaje "de placer" a esa ciudad (21). Los tres personajes tuvieron prolongadas reuniones en las que los asuntos de Sonora fueron ampliamente discutidos y decidieron eliminar a Ortíz (22)
Un breve pero importante paréntesis, para no alterar el orden cronológico de los acontecimientos. Con gran visión, el gobernador Ortiz trató de combatir las alcabalas que estrangulaban al comercio local, mediante Ley No. 21 del 22 de Noviembre de 1881; asimismo, para ordenar la marcha de los asuntos públicos, promueve la importante Ley Orgánica del gobierno y administración interior del Estado de Sonora; sin embargo, llama poderosamente la atención al observador, la Ley No. 26 que establecía los derechos y obligaciones de los sirvientes domésticos y jornaleros.
Tratemos de despojarnos de toda contaminación demagógica y veamos el contenido del Art. 7o., tibio, pero asombroso antecedente del Art. 123 Constitucional que prescribía
"En lo sucesivo, nadie podrá descontar a sus sirvientes domésticos o jornaleros para el reintegro de las cantidades que les tengan anticipadas a cuenta de sus servicios, arriba de la cuarta parte del salario que devengaren, debiéndoseles entregar cuando menos tres cuartas partes de dicho salario en efectivo para su subsistencia y la de su familia" (23)
Prueba evidente de que la administración estatal gozaba de gran prestigio entre nacionales y extranjeros, es que en el Reporte Anual dirigido al Departamento de Estado por el Cónsul norteamericano en Guaymas Mr. Alexander Willard, éste comenta elogiosamente la notable mejoría de los negocios en el Estado de Sonora. (24)
A1 iniciarse 1882, aún era muy claro el panorama para el gobernador. Llevado por esa ardiente inclinación que sentía hacia los temas educativos, el 6 de Enero publicó la Ley Orgánica de la Instrucción Pública en el Estado de Sonora (25),el cuerpo legal mas avanzado y progresista promulgado en toda la historia de la entidad hasta esa época.
Hay en la materia un antecedente de mérito: la Ley de Instrucción Primaria promulgada por el gobernador Don Ignacio Pesqueira (26), que empezó a regir el lo. de Mayo de 1874 pero dicho ordenamiento, nunca tuvo los alcances, ni la visión integral del problema educativo, como sucedió con la ley promulgada por Ortiz.
La misma consta de IV Títulos, subdivididos en 90 artículos y con sistematización sorprendente, éstos se refieren a la Instrucción Primaria, Secundaria, Profesional e Inspección de la Instrucción Pública. El Art. lo. establecía la obligación de erigir en todos los pueblos del Estado cuyo número excediera de 600 habitantes, por lo menos una escuela de primeras letras para niños de ambos sexos sostenida por el Ayuntamiento respectivo.
El Art. 7o consignaba como garantía la instrucción primaria en el Estado con carácter gratuita y obligatoria; el Art. 17, contenía una minuciosa reglamentación del plan de estudios; el 33, el establecimiento de Colegios de Instrucción Secundaria financiados por la Hacienda Pública; los Arts. 37 y 38 señalaban también meticulosamente los ramos y materias de este tipo de enseñanza; el 49, los futuros establecimientos de Instrucción Profesional y los subsecuentes, era una verdadera Ley Reglamentaria para el Ejercicio de las Profesiones; el Art. 71, consagraba la libertad de enseñanza y el 81, creaba la Dirección General de Instrucción Pública.
Sin embargo, al lado de este constructivo y edificante panorama, el gobernador Ortiz Retes, cometió su primer grave error, ya que en las mismas fechas y con el pretexto de incursiones apaches en el noreste del Estado, nombró como jefe de la campaña contra los belicosos indígenas, al general José Tiburcio Otero y ordenó se pusieran a su cargo todas las fuerzas disponibles, dividiendo la Entidad en verdaderas zonas militares y efectuando toda una serie de nombramientos castrenses.
Para mal complemento, el 15 de Enero recurrió al peligroso expediente que tanto había deteriorado a sus antecesores y enemigos políticos, los generales Pesqueira y Mariscal, esto es, obtener del Congreso facultades extraordinarias en los ramos de Hacienda y Guerra "hasta un mes después de abierto por el Congreso el 2o: período de sus sesiones ordinarias, para arrojar a los apaches del territorio del Estado e imponer respeto a las tribus de los Ríos Yaqui y Mayo" (27)
Lo sorprendente es que a pesar de la gravedad de esta medida; el Poder Legislativo hasta se apresuró a concederlas en un acto de solidaridad institucional que jamás se quebró entre ambos poderes. Este es uno de los párrafos de la discusión respectiva en el Congreso:
"Comisiones Unidas de Guerra y 2a. de Hacienda : Las comisiones unidas que suscriben, a cuyo dictamen pasó la iniciativa del gobernador en que solicita facultades extraordinarias en los ramos de Hacienda y Guerra, no han necesitado de hacer un largo estudio y extensa exposición para fundar el dictamen correspondiente. Por la comunicación oficial del Gobierno, las partes relativas a las incursiones de los bárbaros y los frecuentes robos cometidos con impunidad por las tribus rebeldes de los Ríos Yaqui y Mayo, se tiene perfecto conocimiento de que el Ejecutivo sin que se le amplíen facultades constitucionales, no podría afrontar una situación peligrosa durante el receso del Congreso si por desgracia llegara a estacionarse la guerra de los bárbaros en los Distritos invadidos hasta hoy y que muy bien pudieran hacerse extensiva a la mayor parte del Estado.." (28)
Claro que estas medidas, impropias para un gobernante culto y civilizado, que constituían además un franco desafío de jurisdicción en desdoro de la autoridad militar federal, representada en este caso por el general José Domingo Carbó, evidentemente tenían que provocar la irritación y hostilidad de éste último.
Y el asunto se complicó ya que el general Francisco Naranjo, Ministro de Guerra y Marina, telegrafió a los generales Carbó y Bernardo Reyes éste último subordinado de aquél y que se encontraba en Sonora, manifestándoles que el gobierno federal tenía noticias de que los Distritos de Moctezuma y Sahuaripa presuntamente invadidos por los apaches, se encontraban en completa calma (29). Los cierto es que las incursiones depredadoras eran una realidad.
Para fines de Enero de 1882, el gobernador empezó a sentirse incómodo y a dar muestras de desasosiego. Escribió una larga carta en la que se quejaba amargamente de sus enemigos, especialmente de Carbó. Curiosamente, dicha misiva fechada el 25, fue enviada al general Carlos Pacheco, Ministro de Fomento ¡y compadre de Carbó .... ! A pesar de ello, Ortiz solicitó su ayuda.
Son altamente reveladores algunos fragmentos de la misma: "En el Tucson no tuvo embarazo el Sr. Gral. Carbó de asegurar públicamente que venía dispuesto a arrojarme del gobierno, si yo no quería sujetarme a ser consecuente en todo con los deseos de Don Luis E. Torres y sus amigos, jactancias que inmediatamente circularon por todo el Estado produciendo una gran alarma a la vez que una profunda indignación..." (30)
Relata enseguida una serie de provocaciones y descortesías de las que dice el gobernador ha sido víctima, entre otras, la de pretender imponerle a Don Ramón Corral como Secretario de Gobierno y advierte con su acostumbrada valentía: "En consecuencia he roto por completo toda relación con este jefe y he recogido el guante que sin motivo alguno me ha arrojado a la faz de todo el Estado, habiéndome formado la inquebrantable resolución de sostener la dignidad del gobierno del Estado aún cuando para ello fuere preciso sacrificar mi vida y el porvenir de toda mi familia". (31)
Y nuevamente vuelve a insistir en su terca pasión federalista en este penúltimo párrafo de la misma: "Si esta cuestión fuera personal entre el Sr. Gral. Carbó y yo, jamás me habría aventurado a molestar la atención de V. (se refiere al general Pacheco). Más aquí se trata del porvenir de un Estado fronterizo que por su situación especial merece la atención del Supremo Gobierno; se trata de la tranquilidad y bienestar de toda una sociedad que sin razón ni objeto es ultrajada, pues el general Carbó ha herido en lo más vivo el sentimiento de patriotismo local, se trata en fin de un gobierno de un Estado soberano que tiene que sostener su dignidad lastimada a la vez que los principios fundamentales de nuestras Instituciones..." (32)
A1 día siguiente, también escribe a Don Porfirio Díaz quien después de concluir su primer período como Presidente de la República, hacía tiros de calentamiento como gobernador de Oaxaca para no enfriar su brazo político y le reveló en forma sintetizada, las mismas denuncias que había hecho a Pacheco. Ya las posturas eran irreconciliables, pues Ortiz se refiere a Don Ramón Corral como "un enemigo mío" y agrega "con quien yo nunca podría obrar de acuerdo" (33)
Por su parte, Carbó ordenó al general Otero presentarse en Guaymas con el objeto de que le informara de la cuestión apache y al mismo tiempo, escribió al Ministro de Guerra y Marina general Francisco Naranjo, acusando a Ortiz de tener prácticamente desguarnecido el Estado utilizando las fuerzas en "cuestiones administrativas" (34), lo cual vino a agravar la ya notoria rivalidad.
A su vez, el propio Ministro de Fomento Carlos Pacheco, en carta enviada a Carbó el 17 de Marzo, visualizó la gravedad del conflicto, y a pesar de la estrecha amistad que lo unía a este último, se declaró neutral y lo instó a conservar la tranquilidad para no interrumpir "la era de progreso porque atraviesa la República" (35)
Contesta Carbó el 31 de ese mes, acusando de nuevo a Ortiz de tener un carácter inmoderado e irreflexivo e invita insidiosamente a Pacheco a "apoyar el partido del Sr. Torres en Sonora, de cuya adhesión y lealtad al gran círculo porfirista del país y al Supremo Gobierno debemos estar seguros" ¿estaba la mano de Don Porfirio tras de bambalinas apuntando demoledoramente la figura de aquél que en 1877 - entonces modesto diputado provinciano del siglo XIX; osó retar en Sonora su autoridad personificada en el general Epitacio Huerta?.
Nos parece contundente por otra parte, que el propio compadre de Carbó y Ministro de Fomento general Carlos Pacheco, se haya, convertido en franco simpatizador de la causa de Ortiz y trabajara para debilitar la facción Carbó-Torres-Corral, aclarando a Don Porfirio, que las quejas de Ortiz eran justificadas y que Carbó había proporcionado informes falsos en relación con la campaña apache, con el fin de desprestigiar al gobernador.
Queda fehacientemente comprobado con estas evidencias, que a pesar de que el Presidente Constitucional de la República era el general Manuel González, el verdadero jefe de la Nación seguía siendo Don Porfirio Díaz, quien tuvo que guardar las apariencias para no reelegirse de inmediato. La reforma constitucional de 1878 le capacitó para una sola reelección, después de haber transcurrido 4 años; en 1887, una nueva reforma le permitió reelegirse para el siguiente período y en 1890, una última modificación liquidó toda barrera para perpetuarse en el poder (37).
NOTAS:
(1).- Los otros 2 gobernantes más jóvenes son: Rodolfo Elías Calles de 31 años, en 1931 y Carlos Armando Biebrich Torres de 33 años, en 1973.
(2).- Sobarzo Horacio, "Crónicas Biográficas, Impulsora de Artes Gráficas, Primera Edición, Hermosillo, 1949, Pág. 140.
(3).- Gustavo Rivera Rodríguez, "Breve Historia de la Educación en Sonora", Hermosillo, 1979. Pág. 24.
(4).- Jaime Castrejón Diez, "La Educación Superior en México", Publicaciones de la Secretaría de Educación Pública, México 1976. Pags. 235 y 236.
(5).- A.G.E.S., "La Constitución", Tomo III, No. 46, Edición del 8 de Septiembre de 1881.
(6).- Gustavo Rivera Rodríguez, "Breve Historia de la Educación en Sonora", Hermosillo 1979. Pág. 23.
(7).- Fernando A. Galaz, "Dejaron Huella en el Hermosillo de Ayer y Hoy", Imprenta de A. Mijarez y Hno., S.A., México 1971. Pág. 358.
(8).- Ernesto Salazar Girón, "Orígenes y Desarrollo de la Universidad de Sonora", Ediciones de la Universidad de Sonora, s/f y p.
(9).- A.G.E.S., "La Constitución", Tomo III, No. 49, Edición del 21 de Septiembre de 1881.
(10).- "El Impacto Económico de los ferrocarriles en el Porfiriato", Publicaciones de la Secretaría de Educación Pública, ira. Edición, México 1976. Tomo II, Pág. 77.
(11).- Francisco R. Almada. "El Ferrocarril de Chihuahua-Pacifico", Editorial Libros de México, México 1971. Pág. 15.
(12).- Epifanio Zamorano Ramos, "Comentarios sobre ferrocarriles, Primer Ferrocarril en Sonora y Ferrocarril del Pacífico", Memoria del V Simposio de Historia de Sonora, Instituto de Investigaciones Históricas, Hermosillo 1980, Pág. 105.
(13).- Ibidem.
(14).- "Reseña sobre los principales Ferrocarriles construidos en México", México 1892, Reimpresión de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, México 1979. Pág. 459.
(15).- Véase una versión muy completa aunque muy "norteamericana" de los hechos en "Twenty Years to Nogales, The Building of the Guaymas-Nogales Rail-road", by Consuelo Boyd, The Journal of Arizona History, Otoño de 1981, Volúmen 22, número 3, Pág. 295 y sgts.
(16).- Ibídem, Pág. 306.
(17).- Gilberto Escobosa Gámez. "El Ferrocarril del Pacifico", Memoria del Primer Simposio de Historia de Sonora, Pág. 275 y 276.
(18).- Boyd, op. tic., Págs. 318 y sgts.
(19).- Delmar León Beene, "Sonora in the Age of Ramón Corral 1876-1900", The University of Arizona, Tucson, 1972. ( Unpublished Materials), Pág. 94.
(20).- Archivo del General Porfirio Díaz, que en adelante se denominará A.G.P.D. Universidad Iberoamericana, México, Sala Francisco Xavier Alegre, Legajo No. 7, Caja No. 2,000714.
(21).- Uruchurtu, Manuel R. "Apuntes Biográficos del Sr. Dr. Ramón Corral, Eusebio Gómez de la Puente, Editor México 1910. Pág. 56.
(22).- Beene, op. cit., Pág. 94.
(23).- A.G.E.S., "La Constitución", Tomo III, Núm. 69, Ejemplar del 27 de Diciembre de 1881.
(24).- U.S. Dept. of State, Consular Despatches from Guaymas, México 1832-1896, Copia en microfilms, Biblioteca de la Universidad de Arizona, Tucson, Número 1001, Rollo Número 5.
(25).-A.G.E.S., "La Constitución", Tomo IV, No. 1, Ejemplar del 6 de Enero de 1882.
(26).- V. "Perfiles de un Patriota", Juan Antonio Ruibal Corella, Editorial Porrúa, Primera
Edición, México 1979, Pág. 22.
(27).- A.C.E.S., Año de 1882, Tomo 62, Carpeta No. 1.
(28).- Ibídem.
(29).- A.G.P.D., Legajo No. 7, Caja No. 2, 000783.
(30).- A.G.P.D., Legajo No. 7, Caja No. 1, 000154.
(31).- Ibídem.
(32).- Ibídem.
(33).- A.G.P.D., Legajo No. 7, Caja No. 1, 000283.
(34).- A.G.P.D., Legajo No. 7, Caja No. 1, 000331.
(35).- A.G.P.D., Legajo No. 7, Caja No. 2, 000401.
(36).- A.G.P.D., Legajo No. 7, Caja No. 2 000402.
(37).- Felipe Tena Ramírez, Derecho Constitucional Mexicano, Editorial, Porrúa, Décima Segunda Edición, México 1973. Pág. 467.
