MENSAJE DEL PRESIDENTE
Por: Armando Hopkins Durazo
Posiblemente mientras se escriba historia persistirá la discusión sobre cómo deben tratarse los temas históricos; si en torno a los personajes que en un momento dado les tocó en suerte ser los protagonistas principales del pasado, o tratando de explicar la serie de hechos sociales que conforman la evolución histórica de un pueblo y donde el principal protagonista es el propio pueblo.
Hay, por una parte, historiadores que consideran que un proceso económico, político o social está altamente supeditado a la existencia y actuación de un personaje, un caudillo, un militar, un político o un empresario. Y otros hay, por otra parte, que consideran que las causas que generan los procesos son ajenos al personaje de la época y que éstos solo son expresiones de los propios sucesos. Es decir, si el personaje no hubiera vivido otro hubiera existido y todo habría sido igual.
Como en todas las situaciones, creemos sinceramente que el punto de vista medio, la posición que conceda la importancia debida tanto a los personajes principales de la historia como a las causas que la generaron es el que debe imperar, siempre que en ambos casos prevalezca la verdad. Es decir no es posible ignorar la influencia definitiva de un cierto personaje en un determinado período pasado, como tampoco es posible ignorar las causas que, independientemente del personaje, incidieron indiscutiblemente en el proceso evolutivo que se trata de explicar.
Al ocuparse de los personajes históricos es relativamente fácil caer en la hipérbole, en la exaltación del vencedor y en el menosprecio de su enemigo, y, por el otro lado, al tratar de explicar los procesos históricos y las causas que los generaron es también muy fácil y muy usual sobre todo en los tiempos modernos, caer en explicaciones expresamente conformadas para llegar a conclusiones previamente concebidas.
En ambos casos se está alterando la verdad, los héroes no deben fabricarse ni atribuírseles méritos o influencia que no tuvieron, pero tampoco deben aceptarse conclusiones que son el resultado de un análisis que no tenía más fin que encontrar "la verdad" que el investigador escogió de antemano.
Lamentablemente, y como sucede por lo general en nuestro país, donde avanzamos en continuos vaivenes de extremo a extremo, en los círculos académicos se observa lo mismo; si en el pasado nuestros historiadores solo se encargaban de relatar anécdotas para vestir la actuación del héroe en turno, ahora se ha caído en el extremo de que para explicar los sucesos del pasado se haga necesario un análisis tan complejo y con la intervención de tantas disciplinas académicas que se ha desplazado la que verdaderamente importa, la del historiador mismo. Si además, todas las disciplinas académicas que intervienen en el análisis lo hacen desde el punto de vista de una doctrina, lo que se está escribiendo en muchos casos no es la historia sino una justificación de las teorías que sustentan esa doctrina.
Para terminar no se me ocurre algo mejor para quienes escriben historia que un consejo de Don Daniel Cosío Villegas, "no admitir ninguna afirmación o hipótesis sin hallarle una comprobación documental y tan primaria como fuere posible". Es decir, la historia no debe inventarse, ni para hacer héroes de papel, ni para justificar ideologías.
AVANCE DEL PROYECTO HISTORIA GENERAL DE SONORA
Al llegar a las últimas semanas disponibles del presente año. la Historia General de Sonora está dejando de ser un proyecto para convertirse en una valiosa realidad. En efecto, 1983 significó para nuestro proyecto el período más crítico y de mayor importancia en todo el trabajo, fue el periodo consagrado a la investigación documental y bibliográfica; a la elaboración de fichas que proporcionarán después los datos y elementos para armar la obra. Fueron muchos meses de entrevistas y pláticas, de trabajo de campo que hace posible el rescate de información no registrada. Fue en fin, la cimentación de esta gran obra que será la Historia General de Sonora.
No obstante este gran trabajo de obra negra, que le llamaría un constructor, se aprovechó el período para proseguir con el diseño total de la obra, el que le dará congruencia con su destino final, el que la hará agradable, instructiva y accesible a la población sonorense que la está haciendo posible.
Quien haya seguido el avance del proyecto por medió de nuestro Boletín, recordará que uno de los primeros pasos que dio el Consejo Directivo del proyecto fue el de fijar con claridad los objetivos generales que se perseguían con la obra en tal forma que cada uno de los equipos que intervienen en su elaboración tuviera un a base de donde partir para fijarse sus objetivos particulares.
Después fue preciso llegar a un acuerdo respecto a un temario básico que deberá tener continuidad, en la medida de lo posible y de acuerdo con cada etapa histórica, con el fin de lograr una obra que mantenga coherencia y cierta uniformidad entre los diversos tomos que la conformarán. Para alcanzar este mismo fin se trató de llegar a un acuerdo sobre la metodología de investigación, pero dadas las diferentes disciplinas académicas y hasta ideológicas de los investigadores, fue necesario sacrificar en este caso el acuerdo unánime sobre un método en la investigación, haciéndose responsable cada equipo de cubrir el temario aprobado siguiendo el camino de su propia elección.
Las últimas reuniones del Consejo Directivo se han dedicado principalmente a discutir y aprobar el proyecto de índice general para cada tomo, así como formato y otras características físicas de la obra.
En vista de que algunos de los equipos participantes ya han comenzado a escribir los textos correspondientes a su período, era muy importante discutir y aprobar en conjunto el índice general de cada periodo para evitar por una parte, los traslapes de tema y de tiempo entre uno y otro tomo, y ; también, para procurar continuidad en el tratamiento que se le da al temario general.
El plazo fijado en el proyecto para la entrega de textos finales terminará en Agosto del próximo año ya que la operación editorial deberá contar con doce meses para entregar la obra en Agosto de 1985, por tal motivo el Consejo ha empezado a discutir a fondo las características físicas que deberá tener para cumplir con la función que se le ha señalado. Por lo pronto sabemos que deberá ser una obra con amplia circulación, básicamente en nuestro Estado, pero no se descuidará el interés nacional y del extranjero. No será una obra lujosa, pero estará bien presentada y con bastante ilustración. Será una obra para leerse y consultarse, no para adornar bibliotecas particulares.
Para aportar los amplios conocimientos que posee en materia editorial, se ha incorporado al Consejo Directivo del Proyecto, el Lic. Sergio Calderón Valdéz, quien ha tenido a su cargo, el programa de reedición de títulos sobre Sonora y de sonorenses que la administración del Dr. Samuel Ocaña estableció con tanto éxito.
Finalmente, en la reunión del Consejo correspondiente al pasado mes, se tomó el acuerdo de establecer a partir de Enero próximo, un Seminario Permanente de Evaluación dentro del propio Consejo con el fin de ir conociendo textos preliminares de los diversos equipos y períodos, para que una vez aprobados vayan - siendo sometidos a las operaciones editoriales de corrección, diseño, formación a impresión, evitando con ello que todos los textos se reciban simultáneamente, pues en tal caso el tiempo de impresión se alargaría y no sería posible entregar la obra antes de que la presente administración finalice su período constitucional.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
Por: Francisco Manzo Taylor
KELLEY JANE HOLDEN. MUJERES YAQUIS. CUATRO BIOGRAFIAS CONTEMPORANEAS. FONDO DE CULTURA ECONOMICA. MEXICO. 1982.
La Doctora Kelley realiza un registro de biografía antropológica sobre varias mujeres yaquis, investigación que la llevó a los pueblos yaquis y a Tucson, Arizona.
Entre sus experiencias de Sonora y Arizona, Kelley, tuvo oportunidad de compartir en forma parcial el modo de vida yaqui y las mujeres de su historia, tuvieron ocasión de comunicarle a Kelley ricos trozos de historia oral yaqui, que cubre desde fines del Siglo XIX hasta mediados del XX. Mujeres Yaquis, pudiéramos ya considerarlo un clásico.
CUENTOS Y LEYENDAS DE MEXICO. TRADICION ORAL DE GRUPOS INDIGENAS Y MESTIZOS. LILIAN SCHRFFLER. PANORAMA EDITORIAL, S.A. MEXICO. 1982.
En esta recopilación de relatos, muestra 1a riqueza popular mexicana, a Sonora le tocan dos cuentos: "La Pascola Encantada" y "E1 Médico Yaqui", ambos parte del folklore yaqui.
Estos habían sido recopilados por Fabila y Ruth Giddings. Cada capítulo contiene, aparte de los relatos, una somera descripción de las tribus, su economía, organización social, religiosa, política, etc. Su lectura resulta fácil.
SERIE RESCATE Y DIVULGACION. DIRECCION DE INVESTIGACION Y FOMENTO DE LA CULTURA REGIONAL (DIFOCUR). GOBIERNO DEL ESTADO DE SINALOA. 1980
Aún extemporáneamente vale la pena comentar de manera muy general, el contenido de esta serie, integrada por los títulos: "Arquitectura Popular de Sinaloa", "Ulama" (La perpetuación en México del juego de pelota prehispánico: Ullamaliztli), "Historia de la Música Popular en Sinaloa", "Lupita, la Novia de Culiacán", "La Artesanía de Sinaloa, para descifrar el día, "Monografía de los Mayos y Máscaras Mayos". El material cuenta con una extensa bibliografía, material fotográfico en blanco y negro, y color y dibujos muy interesantes. Para nuestro gusto, destacan los de Arquitectura y Artesanías, de óptima realización, aunque no desmerece el de las Máscaras Mayo.
GONZALEZ DAVILA ARMANDO. DICCIONARIO GEOGRAFICO HISTORICO BIOGRAFICO Y ESTADISTICO DEL ESTADO DE SINALOA. GOBIERNO DEL ESTADO DE SINALOA. MEXICO. 1982.
Obra editada por primera vez en 1959, en Mazatlán; nos lleva desde Abaco, Rancho con 12 habitantes del municipio de Culiacán, hasta el Dr. Luis Zúñiga, historiador. y periodista. De contenido similar al Diccionario de Almada sobre Sonora, este trabajo incluye un Calendario Cívico, varios discursos sobre el gran sinaloense Don Genaro Estrada, así como explicaciones sobre los escudos de Sinaloa y Mazatlán.
Al estar íntimamente ligada la Historia de Sinaloa, con la de nuestro Estado, este documento se vuelve necesario para cualquiera de nosotros, aficionados a la Historia Regional. Una vez más, Sinaloa nos muestra el buen hacer, en materia Editorial.
ERROR QUE DEDE CORREGIRSE
Nuestro compañero y amigo Epifanio Zamorano Ramos, reconocida autoridad en historia ferrocarrilera nos escribe la Interesante comunicación que enseguida reproducimos y que nos muestra un buen ejemplo de como la literatura, en su legitimo derecho de hacer historia impone en el ánimo popular, formas o hechos ficticios que también ayudan a deformarla. Esta es la comunicación.
Noviembre 10 de 1983
Sr. Ing. Armando Hopkins Durazo,
Presidente de la Sociedad Sonorense de Historia,
C i u d a d.
Muy estimado Ingeniero:
Invitado por la Junta Cívica del Gobierno del Estado, en la cual represento a la Sociedad Sonorense de Historia, asistí el día 7 del actual a Nacozari de García a la celebración del 76 aniversario de la gesta heroica del Héroe ferrocarrilero y de la humanidad, Jesús García Corona.
En esa misma fecha un diario local publicó en primera plana una vieja fotografía en que se aprecia el lugar del desastre y se observa un hacinamiento de fierros; al pié de la fotografía se escribió que aquello fue lo que quedó de la locomotora 501 que conducía el Héroe el día de la tragedia. Pero mi asombro fue mayor a nuestra llegada a Nacozari al observar que a la locomotora de vapor fijada frente al monumento de García en la plaza del lugar, también se le pintó con vistosos números blancos el 501; pero no paró allí la cosa; a espaldas del templete donde se desarrolló la ceremonia se encontraba colocado un cuadro con la figura del Héroe y al fondo una locomotora con el No. 501.
Si se trata de darle vida a la "máquina 501 la que corría por Sonora", con lo que se inicia un conocido y gustado corrido; cuyo número solo existió en la mente del compositor, nada tiene de malo, a excepción de que con ello se deforma la verdad histórica.
Se supone que la locomotora que se encuentra fija en la Plaza de Nacozari frente al monumento del Héroe, trata de representar la que conducía Jesús García el día 7 de Noviembre de 1907 pero lo cierto es que éste manejaba la locomotora No. 2 del ferrocarril minero, según los libros y otros documentos que he podido consultar.
En aquel ferrocarril minero solo había en la época dos locomotoras, marcadas con los números 1 y 2. Esta última quedó destruida en la explosión, y la número 1 se la llevaron años después a Estados Unidos, donde supongo se encuentra en algún museo.
Me he permitido dirigirle la presente con los anteriores comentarios, porque considero que nuestra Sociedad debe tomar cartas en el asunto para que el error sea corregido.
Soy vuestro atento y seguro servidor.
Epifanio Zamorano Ramos.
LOS GOBIERNOS DE TRANSICION EN 1911
Por: Gilberto Escobosa Gámez
Al abandonar el poder el general Porfirio Díaz después de los tratados de Cd. Juárez se dejaron sentir en Sonora las repercusiones del triunfo de la revolución maderista haciendo de 1911 un año pletórico de sucesos dramáticos.
A la caída del general Díaz ejercía la gubernatura provisionalmente don Alberto Cubillas ya que al elegido para el cargo, el general Luis E. Torres, le había sido otorgada una licencia por el Congreso Local Pues fungía entonces como Comandante de la Primera Zona Militar. Don Alberto Cubillas hizo entrega del cargo el 27 de Mayo de 1911 al Lic. Abelino Espinoza, quien permaneció en el puesto únicamente dos días, asumiendo la gubernatura al Lic. Francisco P. Morales quien a su vez, solo duró tres días en el cargo pues el lro. de Junio entregó el puesto al Ing. Eugenio Gayou pero este renunció el día 23 de Julio, siendo sustituido por don Carlos Randall quien finalmente terminó el 31 de Agosto de 1911 el período truncado del general Torres.
El Lic. Abelino Espinoza era originario de la ciudad de Monterrey, donde nació el año de 1878, y después de haber terminado sus estudios profesionales se estableció en Hermosillo como abogado postulante. También en esta ciudad contrajo matrimonio con la Srita. María L. Monteverde.
El segundo gobernador de transición, el Lic. Francisco de P. Morales, era sonorense de nacimiento; vio la primera luz en Ures. Dos años después de hacer entrega del gobierno al ingeniero Gayou, fue senador por el estado de Nuevo León en las cámaras federales reunidas por el usurpador Victoriano Huerta, y al caer este gobierno espurio el Lic. Morales regresó a la ciudad de su nacimiento.
El tercer substituto en el cuatrienio 1907-1911, el Ing. Eugenio Gayou, nació en el puerto de Guaymas el 16 de Octubre de 1857. Hizo la camera de ingeniero de minas en la Cd. de México. Murió en los Angeles, California, el 20 de Julio de 1912 y su cadáver fue sepultado en su tierra natal, a petición de él mismo.
El cuarto gobernador interino del cuatrienio en mención, don Carlos E. Randall, era también guaymense; su nacimiento ocurrió el año de 1862, de padre norteamericano y madre mexicana. Fue dos veces más gobernador interino y en tres ocasiones Tesorero General del Estado. El Sr. Randall se afilió al Partido Antirreeleccionista en 1910; fue Vocal de la Junta Revolucionaria de Nogales, Arizona, y al triunfo de la Revolución completó el nuevo triángulo político con los Sres. Maytorena y Gayou. A1 ocurrir el cuartelazo del general Huerta se incorporó nuevamente a la Revolución. A1 dividirse los revolucionarios en dos grupos antagónicos, el Sr. Randall se ubicó al lado de Villa-Maytorena, por lo que hubo de ir al exilio al triunfo del carrancismo; permaneciendo en Estados Unidos hasta 1920. A su regreso a la patria se le levantó el embargo de sus bienes. Fue también Tesorero Municipal de Guaymas y en 1929 perdió el empleo con el fracaso de la rebelión renovadora y ese mismo año, el 2 de Julio, falleció en Tucson, Arizona, a donde había ido a curarse. Sus restos fueron sepultados en su ciudad natal.
Don Luis E. Torres, antes de partir a Estados Unidos, había renunciado a la gubernatura y obtenido su baja del ejército. Se radicó en los Angeles, California, y algunas veces visitó su patria; pero no tomó parte en el cuartelazo de Huerta como hicieron otros militares del régimen pasado. Y digan lo que digan los detractores del general Torres, fue un hombre patriota y de honor, que hubo de trabajar en el exilio para su sostenimiento y de su esposa doña Amelia Monteverde, a quien dejó viuda el 9 de Septiembre de 1935 después de más de cincuenta años de vida matrimonial. A1 morir, el general Torres ya había cumplido noventa y un años de edad.
Es indudable que los personajes del pasado que significaron mucho para bien o para mal de sus pueblos, se convirtieron en sombras, en espectros, en nada, al transcurrir las décadas y los siglos. ¡El polvo del olvido les cubrió!. Sólo la historia, que no tiene ningún sentimiento ni su memoria muere, guarda sus nombres y tiene escrito sus hechos para que los hombres de la posteridad, en su afán de adquirir cultura, les juzguen fríamente, sin afecto ni odio.
LITERATURA E HISTORIA - HISTORIA Y LITERATURA
Por: Gerardo Cornejo M.
Entre las estrechas rendijas por las que el hombre atisba hacia el pasado, hay dos anchas aberturas paralelas que se abrieron en el momento mismo en que el ser humano supo que tenía memoria colectiva son la historia y la literatura. Cuando empezó a exponer la realidad de su tiempo por medio del relato embellecido de una experiencia de dimensión personal, empezó a hacer literatura; cuando quiso explicar un hecho de dimensión particular por medio de la interpretación del contexto social que rodeaba ese hecho, comenzó a hacer historia.
¿Cuándo una se hizo arte y cuando la otra se hizo ciencia? es una interrogante que exigiría un repaso panorámico de la evolución misma del arte y la ciencia. El caso es que las dos fueron desarrollándose de manera paralela y entrecruzándose, de vez en cuando, en el camino. Por eso los grandes libros mágicos como el Popol Vuh, la Biblia, los relatos de Chilam Balam, etc. tienen borradas las fronteras entre ambas y no se sabe cuánto de ellas es historia y cuánto es literatura.
Pasa lo mismo con las crónicas de la conquista que no son otra cosa que descripciones literarias transmitidas por los cronistas que nos dieron la "visión asombrada de la historia". Alonso de Ercilla quiso que LA ARAUCANA fuera una obra histórica y nos narró la conquista de Chile a través de su más portentosa obra literaria. E1 Inca Garcilaso intentó hacer literatura y nos dio la más completa historia del incario en sus Comentarios Reales.
Parece ser entonces que estos dos prodigiosos cauces del conocimiento humano nacen y crecen juntos; se apartan; se intercalan; se substituyen entre sí y vuelven a encontrarse dependiendo de la manera en que se desenvuelven las diferentes épocas del acontecer humano. Por eso es que no caben en los estrechos moldes de las definiciones.
Y no se crea que esto es cosa del pasado. Los hechos históricos de los tiempos actuales siguen transmitiéndose por medio de esos dos cauces. E1 destacado historiador francés Emmanuel Le Roy dice estar "convencido de que la historia y la literatura convergen intermitentemente en determinados momentos. Por eso, en los países latinoamericanos la novela continúa siendo tan importante. En Francia por el contrario, se tiene la impresión de que la novela, como género, está parcialmente muerta por el momento. Quizá -agrega- le toca a la historia provisional- s mente, tomar su lugar.
Esta vez, nos toca concentrar la atención en un género literario que ha servido por tiempo inmemorial para traer el pasado al presente y para exponer ante nosotros la realidad de ese presente; el cuento.
En términos amplios el género del cuento se define casi siempre en relación a su hermana mayor: la novela. Y es que, en gran medida, viene a ser su antítesis, ya que la novela es análisis, mientras que el cuento es síntesis. Por eso, según Edgar Allan Poe, "la principal ventaja del cuento sobre la novela, es que puede ser leído en una sola sesión ininterrumpidamente y es, por tanto, capaz de una intensa unidad de efecto. Si la creación inicial misma no tiende a poner de manifiesto este efecto, entonces ha fracasado su primer paso. En toda la composición no debería haber escrita palabra alguna que no tienda hacia el único objetivo establecido. El cuento debe unificarse en torno a un efecto".
Por su parte el prestigiado crítico argentino Enrique A. Ibert opina que "lo que urge al cuentista es impresionar a los lectores más con una acción que con los agentes de la acción; con la singularidad de una aventura más que con el carácter del aventurero. E1 lector de un cuento literario, como el oyente de un cuento oral, no quiere descripción sobre lo que siente y piensa el protagonista. Quiere enterarse de lo sucedido y de una sola vez"
"Yo no busco el tema -dice Borges- dejo que él me persiga, me busque y sólo entonces lo escribo. Imaginar un cuento es como entrever una isla. Veo las dos puntas, sé el principio y el fin. Lo que sucede entre ambos extremos, tengo que ir inventándolo, descubriéndolo".
Cuando el gran cuentista Horacio Quiroga escribió su Decálogo para escribir cuentos, lo inició con un consejo: "No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra dónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
Una última identificación de esta criatura literaria es aventurada por García Márquez cuando dice que "un cuento, como el iceberg, debe estar sustentando en la parte que no se ve; en el estudio, la reflexión, el material reunido y no utilizado directamente en la historia".
Y, basta por lo que se refiere al cuento en general, ya que lo que ahora nos interesa es, en particular, el subgénero del cuento testimonial por ser el más cercano a la historia. Y es tanta la cercanía que se considera nada menos que la otra cara de la historia. Algo así como "una mentira que sirve para decir la verdad" (como dice Julián Hernández); como "el relato de lo que sucedió contado por alguien que no estuvo allí" (según Emilio Pacheco), porque hay una verdad en la literatura distinta a la de la historia y es que la literatura está libre de la esclavitud del documento", asegura Kafka.
Después de lo que llevamos dicho, no me queda otra salida que ofrecer un caso concreto, un "ejemplo vivo" de un cuento testimonial que grafique lo que estas definiciones han querido transmitir. Para no arriesgar a otro autor, ofrezco un cuento mío, cuya trama sucede paralelamente en un tiempo "histórico" y en un tiempo "mental" o literario. Por eso, uno de sus personajes (Aniceto Madrigal) es histórico y el otro (Terencio Corrales) es ficticio.
Este relato desarrolla dos tesis; la de la desproporción del castigo en relación al delito de abigeato y la de la represión discrecional como sostén de un sistema económico y social, su título:
¡AQUI TE VAS QUEDAR ....!
¡¡Aquí te vas a quedar, cabrón! ! le estaba diciendo Aniceto Madrigal al viejo Terencio mientras lo ataba, con rudeza innecesaria, al encino nudoso del fondo de la cañada.
Era en la tarde; ya muy tarde, por eso las m asas brumosas proyectadas por las montañas inmediatas. se estaban cerrando sobre el mineral. Como las chozas pendían de las laderas, el chiflón helado que se encauzaba en la hondonada las dejaba de lado. Pero el estrecho callejón del fondo, donde estaban el pozo y el encino, quedaba siempre indefenso ante el gélido aliento de los eneros.
¡¡Aquí onde todos te vean, pa'que no te queden ganas de andar asando carne ajena y vendiendo sotol a los mineros; y pa'que aprendas a respetar a los que mandan desde lejos!!.
E1 viejo no presentó resistencia para no remover la renombrada alevosía de Aniceto. Le conocía bien su instinto de jefe de "La Acordada" y no había olvidado aquellas oleadas de estupor que se desparramaban por la sierra cada vez que, en abuso de una autoridad imprecisa, cometía un nuevo crimen, La cercana cabecera de municipio nada podría contra aquellas facultades inciertas "acordadas" en la lejana capital del estado. Allá se urdía la maraña de intereses que fluían al gobernador; que financiaban los ganaderos; que azuzaban los políticos; que habían decidido que comerse una de las incontables reses de sus interminables potreros era el más grande de los crímenes mayores; que, con este pretexto, daban rienda suelta a los padres sin coto que se atribuía gustoso el famoso "Sangre Turbia".
Entre los toscos troncos de las cabañas, se alineaban todos los ojos del mineral y se escurrían todas las miradas para ir a clavarse como alfileres en lo que estaba pasando abajo. Pero nadie movía una pestaña en favor del condenado, porque sabían que aquel terror autorizado no permitía apelación alguna cuando "aplicaba la ley".
Y Terencio, atrincherado tras un silencio porfiado, no movía una pestaña tampoco.
Aquí te vas a quedar quietecito pa'que vayas pensando en lo que vas a decir al diablo. Y si no te ha llevado pa'mañana, yo pasaré por ti nomás que haiga colgado a los vinateros que lo surten el sorronchi y que lo ayudaron a pelar la vaca. Ni necesito que me digas onde están, antes de llegar aquí chicotié al viejito de los burros del correo. Al segundo jalón de la cuerda, soltó el pico. ¡Sí, la cuerda Terencio!; la de cuero crudo que tráimos y que nos sirve lo mismo pa'marrar, que pa'latigar, que pa'colgar. ¡Por eso semos de La Acordada!.
Cuando terminó el monólogo dio el último apretón a los nudos tiesos y propinó a Terencio dos bofetadas de reafirmación. Subió la pendiente entre un desparramo de autoridad y llegó al changarro de Aristeo Campa con pasos seguros para ordenar que le asaran carne; pues no me voy a contentar con cualquier cochinada, Aniceto Madrigal no es cualquier comemierda como ustedes.
En las cercanías de la mina grande, comenzó a prender su fogata todo envuelto en miradas recelosas. Sentir sobre sí un cúmulo de ojos temerosos; percibir el fluido de un odio impotente; tener la certidumbre de poder causar miedo y saber que se hablaba de él en voz soterrada: era su recompensa mayor, el mereció premio a su fama y su más íntimo e indisputado placer.
Entre un reguero de descuido y teniendo como centinela al miedo, fue juntando cavilaciones evocadoras hasta quedarse dormido.
Y allí abajo, Terencio con sus setenta y dos todos concentrados en un terco silencio; inundados los adentros con un odio atizado por la humillación; batallando contra el traicionero adormecimiento que conoce como el preludio de la muerte glacial.
¡Y apenas comienza la noche! .
.... lo primero es no dormirse. Luego pensar en cosas desagradables para que no lo inunde a uno el sueño; patear el tronco para evitar la congelación de la punta de los dedos; frotar las manos contra las cuerdas para que la corriente de la sangre no se estanque; pensar en cosas desagradables; sobre todo: pensar, siempre pensar... que todo el mineral está pendiente y que una vibración intensa de excusas justificatorias está flotando sobre cada jacal; que el rencor se va juntando como densa niebla que alimenta el resentimiento .... pensar, siempre pensar...
Y, los dos empiezan a compartir aquel pensamiento sueño. Aniceto lo respira a sus anchas y lo asimila en una sangre oscura que necesita dé otra sangre para nutrirse. Teréncio es arrastrado entonces por su poder y su semivigilia va mezclándose gradualmente con las cavilaciones de aquél.
Y juntos, van a dar al no tiempo, a .... a la vez en que Aniceto colgó de los alisos del arroyo de Alamos a aquellos dos indios a los que antes cortó las orejas para asarlas bajo sus pies oscilantes. Y fue también por mezcal y por carne. Hacía tanto de aquello, ¡qué tiempos, carajo! y sobre todo qué grata aquella, la compañía de mi lugarteniente, el Melitón Anaya, ¡Cómo se divertía con aquellas travesuras inocentes de andar violando indias por todo el sur de la sierra y esperando el reclamo del indio ofendido para lanzarlo del pescuezo, tirar la reata por encima de un brazo de árbol, enredarla en la cabeza de la montura y echar la carrera. Nomás tronaban las molleras como sandias partidas cuando se estrellaban contra el tronco. ¡Ese sí sabia usar la cuerda; ése si era un verdadero Acordada! fue un accidente- le decía a la india cuando le arrojaba a los pies el colgado porque él no tenía tiempo de andar enterrando indios roba vacas. Y en esas tuvo treinta y dos hijos. Algunos en Santa Rosa, otros en Yécora y Mulatos y los más en los ranchos de cualquier parte, ¡aah .... como fiera mi ayudante! ¡qué tiempos! y ahora ya perdió todo su brillo y dicen que fue a parar a Tacupeto donde se ha vuelto casero y persinao y parece que hasta autoridá civil ha resultado...
Hacia la medianoche, el subconsciente añorante den Aniceto se reacomodaba en sus profundidades y Terencio se queda solo. Una vigilia gélida se le aferra entonces al espinazo. Piensa que ya no vale la pena. Después de todo... ¿Para qué quiero esta vida vieja y vagabunda?; este rodar de piedra cuesta abajo, este trajinar mi hambre de pueblo en pueblo vendiendo baratijas y exponiéndome a esto con el aguardiente, y sobre todo, este tener que abstenerse uno de amar a la gente para no tener que abandonar afectos .... Y empieza a envidiar la suerte de Aniceto .... ¡ése sí tiene destino!, tiene historia porque ya hace mucho que se empezó a poner viejo y, dicen que ya cambió el gobierno y que van a retirar La Acordada. Parece que los pudientes han aceptado porque les recordaron que para eso está el ejército que no les cuesta nada. Y el viejo Sangre Turbia se va quedando sin función y todavía con mucha vileza encharcada en el alma, ¿Qué va a hacer con ella? Por eso va tras los vinateros, porque necesita enemigos para vivir. No es cierto que sabe dónde están y por eso volverá luego para que no se le queden pendientes sus ganas de matar y, aunque soy poca cosa para eso, por lo menos no se quedará con las ansias. ¿Y si no llego hasta entonces? ¡Qué burlada le doy, qué gusto le quito, qué .....
Era todavía negra la madrugada cuando Aniceto se restiró como tigre y removió de nuevo el rescoldo. Todos los párpados que se habían cerrado por algunas horas, volvieron a amontonarle las miradas encima. El las sintió sin sorpresa y vibró de nuevo. Al ponerse en camino, pasó a revisar a Terencio. Se alarmó de que el viejo nervio se estuviera poniendo duro y, con varios cuartazos en diferentes partes del cuerpo le atizó el odio para que lo hiciera vivir. Y sabiendo que aquello le daría resultado, se perdió confiado en la madrugada penumbrosa.
¡Fue entonces cuando lo decidió! .
Lo hizo sin pasión, como un sereno gusto y con una determinación casi factual. El dolor morado de la reata se le había estampado hondo en sus arrugas pero más hondo en su encono: Terencio Corrales iba a sobrevivir. -¡Tenía ya una venganza pendiente en la vida; tenía ya que cumplir un destino!.
Salió primero Isidoro Rascón con un hato de leña a cuestas. Luego apareció Juanito Travieso con la yesca lista. Norberto Molina prendió un ocote y el circulo se fue apretando en torno a Terencio. El calor del fuego lo empezó a reanimar por tramos. Primero sintió el calorcito por dentro y oyó que el corazón le latía. Luego fue dándose cuenta de sus manos y al último de sus pies. Cuando terminaron de soltarlo, ya le hormigueaban las plantas y el alma. Cayó pesadamente en los brazos membrudos de Estolfo Carrillo y se fue doblando lento hasta quedar frente al resplandor que doraba su viejo perfil.
El primer sorbo de café le fue entrando en el cuerpo como una inyección visceral que le fue trayendo suavemente a la vida. Fue entonces que se los dijo: ¡Voy a esperarlo!.
De aquel día no quedaba ya sino un reguero de cobres que doraban las siluetas abruptas de la cordillera. El soplo de la primer cabañuela quedó suspendido cuando, cercanos, se adivinaron los pasos confiados de una cabalgadura.
Y no se hizo esperar:
- ¡Ora sí vengo por tí viejo carcaje!- le grita desde la cuesta y sin desmontar todavía. ¡Ya se que lo soltaron esos maricas. Pero nomás lo pongo en buen recaudo y les arreglo cuentas!.
En su torno no hay verdadero enojo, más bien se percibe una especie de tolerante regaño, y, por fugaces segundos, una oleada relampagueante de memoria le repasa instantáneamente el otro lado de su ser. Se recuerda entonces repartiendo subsistencias entre campesinos famélicos, corrigiendo entuertos familiares ajenos, perdonando delincuentes, alzando en vilo a hijos y sobrinos en frecuentes arranques de ternura, evocando los rostros de los suyos en sucesivas imágenes furtivas...
Por eso se le congela la sorpresa en las facciones cuando de atrás del encino la boca negra de la escopeta le apunta como respuesta. Va a reírse de aquel atrevimiento infantil, cuando el primer trueno rasga la tarde y va a estrellarse en la cabeza de su montura y a llenarle los ojos con astillas de bronce. Todavía no alcanza a creerlo y desenfunda por instinto enviando a ciegas dos silbidos que van a incrustarse en el tronco que protege a Terencio. Este, sabedor de su ventaja, da tiempo a que la sangre bañe la cara de Aniceto y lo convenza de su estado.
- ¡Hasta con los ojos tapados te rajo la madre maldito; a mí no me tumba cualquier viejo ñengo!.
Pero el líquido tibio ya le hace surcos movibles en el rostro y le rueda hasta el pecho. Terencio asoma otra vez en el tubo negro y libera el segundo envío de perdigones. El musculoso costado de Aniceto se hace un clavel purpurado. Se da vuelta entonces sobre sí mismo invadido de un pánico incrédulo y al lanzar su última injuria, se deja ir cuesta abajo hasta detenerse frente al encino nudoso del fondo de la cañada.
"Gánate de una vez tu destino viejo lámpiro, gánate ....", y de bruces se queda quieto a los pies del anciano que tembloroso acierta a decirle:
¡Aquí te vas a quedar, cabrón! !.
EL FUTURO DOMICILIO DE LA SOCIEDAD SONORENSE DE HISTORIA
El Dr. Samuel Ocaña G., Gobernador del Estado tuvo a bien destinar para use de nuestra Sociedad Sonorense de Historia, el local ubicado en la avenida Rosales de la ciudad de Hermosillo, y que perteneció desde su construcción a principios de siglo, a la familia Uruchurtu.

Los hermanos Uruchurtu, el doctor Gustavo y el licenciado Ernesto, cedieron la mencionada finca al Gobierno del Estado con la condición de que fuera utilizada para promover la cultura y el Ejecutivo Estatal consideró que la Sociedad Sonorense de Historia cumplirá con el propósito de la familia Uruchurtu y hará un buen use del inmueble al desarrollar ahí sus actividades.
La decisión del Ejecutivo Estatal la dio a conocer a un grupo de miembros de la S.S.H., encabezados por su Presidente, el Ing. Armando Hopkins Durazo que solicitaron audiencia para expresar al Sr. Gobernador Ocaña nuestro agradecimiento por haberse referido elogiosamente, en su cuarto informe de gobierno, a la entusiasta participación de nuestra Sociedad en el Proyecto de la Historia General de Sonora.
El propio Gobernador nos dio a conocer el proyecto de reconstrucción del inmueble que pretende respetar totalmente la bien conservada fachada y utilizar la casi totalidad de cimientos y muros. El nuevo local contará con una biblioteca, un auditorio para 150 personas, oficina y salón de sesiones, así como un amplio corredor que podrá ser utilizado para hacer exposiciones o como un pequeño museo histórico.
Por estas líneas queremos expresar nuestra gratitud al Sr. Gobernador Ocaña por la confianza que ha depositado en nuestra Sociedad, la que de antemano, podemos asegurarle, aceptará cabalmente su responsabilidad.
Extendemos nuestro agradecimiento a la familia Uruchurtu asegurándoles que sabremos respetar la finca de sus antepasados y darle el digno use que se espera de ella.
