LOS INDIGENAS SONORENSES Y SU CONTRIBUCION AL SONORA ACTUAL
2ª PARTE.
COMPARACION DE LA POBLACION INDIGENA PREHISPANICA Y LA ACTUAL.
Por: Ing. Armando Hopkins Durazo
Sin embargo, el aspecto que más interesa en esta ponencia es el número de habitantes indígenas. La comparación de los que habitaban Sonora a la llegada de los españoles y los que ahora existen, nos arroja algunos datos muy interesantes:
La raza cahíta, la de los mayos y yaquis, aumentó de 60,000 habitantes a la llegada de los españoles, a 83,000 en la actualidad.
Si analizamos separadamente a unos y otros, vemos que los mayos aumentaron su población en un 63%, mientras que los Yaquis permanecieron mas o menos el mismo número. Los seris se redujeron notablemente: de 5,000 a 565. Pero los ópatas y nebomes o pimas bajos, cuyas poblaciones alcanzaban las cifras de 65,000 y 25,000 gentes cuando arribaron los conquistadores y que constituían entre los dos el grupo más numeroso, en la actualidad han desaparecido totalmente y no existe ya un sólo individuo que hable la lengua madre.
Como podemos explicar este fenómeno? Por un lado el grupo cahíta aumenta su población y por el otro, el grupo ópata-pima se reduce a cero.
No es este fenómeno, hasta cierto punto, una prueba en contrario a la tesis mas socorrida por los historiadores de que la desaparición de grupos étnicos se debió a epidemias, guerras, insalubridad y miseria?.
Por qué los yaquis y los mayos pudieron resistir enfermedades y epidemias cuando viven en zonas cuyas condiciones de higiene y salubridad son iguales o peores que en el resto del Estado?.
Es perfectamente conocida, además, la aportación en vidas que los propios mayos y yaquis hicieron a la Revolución y la despiadada persecución que los segundos sufrieron durante el régimen porfirista que indudablemente costó también muchas vidas.
Los ópatas y los pimas bajos que eran las tribus que mostraban mayor adelanto a la llegada de los españoles, habitaban muchas regiones de la sierra sonorense, conocidas todas ellas por sus buenas condiciones de vida y participaron en relativamente pocas acciones de guerra. Ante estas condiciones, qué otro factor hay para su extinción? Para mí no hay la menor duda que su desaparición como grupos étnicos no fue otro que el de su total integración a la nueva raza.
INTEGRACION RACIAL EN SONORA:
De las siete tribus principales que habitaban Sonora al inicio de su conquista, puede decirse que los seris, y los pápagos permanecieron ajenos al proceso de integración poblacional. En el caso de los pimas altos este proceso debe haberse realizado parcialmente ya que un buen número de ellos se incorporó a la tribu pápago o se desplazó hacia territorio norteamericano.
No obstante que los yaquis se diseminaron durante el periodo colonial por todo el territorio que ahora comprende Sonora y una buena parte de Arizona, ya que eran muy solicitados sus servicios en los reales de minas y en las haciendas, en realidad, igual que los mayos, iniciaron el proceso de integración racial muchos años después de su evangelización y aun ahora, insisten en la cohesión de sus grupos y de vivir separadamente del resto de la población sonorense.
Los ópatas o eudeves y pimas bajos o nebomes que en total sumaban 90,000 aborígenes a la llegada de los primeros españoles, están totalmente incorporados al resto de la población sonorense, por lo que puede decirse con toda propiedad que constituyen el tronco principal de nuestra herencia indígena.
Aunque algunos autores han sugerido el resultado del proceso de culturización de los indígenas sonorenses como uno de "completa asimilación", es decir, un proceso unilateral, donde un grupo es absorbido por el otro sin aportar nada al resultado final, basta haber conocido hace solo unas cuantas décadas la vida rural de Sonora, para convencerse de que existían y en algunos casos aun persisten, costumbres con indudable influencia aborigen que permiten afirmar que el proceso de culturización y asimilación de estos grupos fue bilateral y que los rasgos y carácter del sonorense actual debe bastante al papel jugado por los indígenas en la integración demográfica, ya que son los habitantes del medio rural los que con su emigración a las ciudades de los valles costeros ayudaron a dar vida y forma al tipo característico del sonorense.
Fueron precisamente ópatas y pimas bajos, los aborígenes que mostraban mayor adelanto a la llegada de los españoles. Ateniéndonos a la etnología es posible que no podamos establecer una marcada diferencia con las otras tribus, pero quizás sus habitaciones más sólidas, construidas de adobe, tal como actualmente se hace en nuestro medio rural; sus sistemas de irrigación, calificados por los españoles con admiración; su habilidad para curtir pieles; su conocimiento para teñir telas y para atacar las enfermedades con un gran número de hierbas, aspectos todos ellos, no tan evidentes en las otras tribus, quizás, repito, sean los indicios de un mayor afán de aprender que les permitió integrarse con gran facilidad.
Dada su incipiente y elemental cultura es muy poco lo que los aborígenes de ambas tribus podían aportar a la integración cultural, pero contaban con lo que ha sido básico en el desarrollo económico y social de la entidad: el conocimiento de su hábitat, de los rigores del medio y la voluntad indeclinable de permanecer en el mismo.
Esto, en mi concepto, es la más valiosa contribución de los indígenas sonorenses al Sonora actual.
NOTAS:
1.- Edward H. Spicer en la página 16, de su magnífico libro THE YAQUIS, A Cultural History.
2.- El nombre denota que su principal función consistía en combatir a los apaches. Posteriormente se le conoció como Fronteras, nombre con el que se conoce en la actualidad a la población asentada en el mismo sitio.
3.- Carl. O. Sauer se ocupa de la población aborigen del Noroeste en sus dos libros anotados en la bibliografía. El autor de esta ponencia considera los estudios de Sauer los más detallados, completos y realistas sobre el tema.
BIBLIOGRAFIA
- Almada, Francisco R. Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Sonorenses. Gbno. del Estado de Sonora, Hermosillo, 1983.
- Beals, Ralph L. The Comparative Ethnology of Northern México Before 1750, Iberoamericana: 2, The University of California Press, 1932.
- Dabdoub, Claudio, Historia del Valle del Yaqui, Librería de Manuel Porrúa. México, 1964.
- Decorme, S. J. Gerard, La Obra de los Jesuitas Mexicanos durante la Epoca Colonial 1 572-1 767. Tomo II, Las Misiones. Antigua Librería. Robredo de José Porrúa e Hijos. México, 1941.
- Hopkins, Durazo Armando. Los Aborígenes de Sonora, Temas Sonorenses a través de los Simposios de Historia. Gobierno del Estado de Sonora. Hermosillo, 1 984.
- Sauer, Carl O. The Distribución of Aboriginal Tribes and Languages in Northwestern México. Iberoamericana: 5. The University of California Press. 1 934.
- Aboriginal Population of Northwestern México, Iberoamericana: 10. The University of California Press. 1935.
- Spicer, Edward H. The Yaquis. A Cultural History. The University of Arizona Press. Tucson, Ariz.
- Villa, Eduardo W., Nociones de Historia de Sonora. Gobierno del Estado de Sonora. Hermosillo, Son. 1 984.
RELATO DE LA EPIDEMIA DE INFLUENZA ESPAÑOLA
QUE SUFRIO EL PUEBLO DE SAN PEDRO DE LA CUEVA EL AÑO DE 1918
Por: Enrique Y. Duarte
Julio 31 de 1981. San Pedro de la Cueva, Sonora, México.
A fines de octubre de 1918, empezó la influenza Española, en este pueblo, primeramente se enfermó un niño llamado Pastor Romero, hijo de José Romero y Remedios Noriega de Romero, le pusieron cuarentena, por fuera de su casa en la calle, pusieron unas piolas para que nadie pasara por ahí, las provisiones que necesitaban se las ponían al otro lado de las piolas para no tener contacto con las gentes que vivían donde estaba el enfermo.
Como a los tres días murió el niño, en seguida se enfermó la mamá y otro hijo y también murieron, al siguiente día, fue general la enfermedad en todo el pueblo, hubo casas que no quedó nadie sin enfermarse, cayeron todos el mismo día, a mi me dolió la cabeza todo el día y eso fue todo, mis hermanos eran seis solteros y todos se enfermaron, mi mamá y la mamá de mi mamá que ahí vivía con nosotros no se enfermaron, en casa de Esther mi hermana calleron todos al mismo día, ella, su esposo y 4 hijos, me los traje a todos a nuestra casa, en una carretilla, heché viajes y viajes, en ese tiempo no había carros lo mismo lo hice con mi hermana Lupe, su esposo y una niña que tenía, también me traje a una hermana de mi mamá que se llamaba Antonia y seis hijos, en total acabalamos veintidós enfermos, mi mamá y yo los atendíamos día y noche, curándolos y dándoles alimentos y mi abuela (María) era la cocinera para todos, como la tercer noche mi mamá la venció el sueño y cayó al suelo en el corredor y luego comenzó a roncar, traía una lámpara en las manos, y le cayó en las enaguas y comenzaban a arderse cuando salí y se las apagué, y esto se volvió a repetir igual enteramente la siguiente noche, porque no había descanso ni de día ni de noche, de los veinte y dos enfermos nada más murió un niño de seis años, llamado Adalberto hijo de Esther mi hermana y de Manuel S. Encinas, teniéndolo acostado en medio de ellos, no se dieron cuenta cuando murió, yo lo estuve atendiendo ya al fin, me pedía agua y se la daba, ni bien ponía la cabecita en la almohada y otra vez agua, ya me tenía enfadado, que después que se murió, me pudo mucho haberme enfadado con él, lo saque al corredor y lo puse sobre una mesa y le hablé a Amalia mi hermana, era su madrina, se levantó envoltijada porque todavía estaba enferma, sacó una sábana y lo envolvimos, como a Celia mi hermana de ocho años de edad era la última que atendíamos una de las veces, ya la encontramos muriéndose ya sin habla, nada más con la vista fija viendo las vigas, era de pura debilidad, luego acudió mi mamá a darle una tasa de atole blanco con una cuchara de aceite mexicano, era la medicina más eficaz en ese tiempo, se la dimos la medicina es decir el atole con una cuchara, estaba acostada boca arriba, tragaba con mucha dificultad, cuando terminó la taza, comenzó a volver en sí, al rato ya comenzó a hablar, que si nomás nos tardamos poco más, la hubiéramos encontrado muerta.
Después cuando se comenzaron a aliviar no tenían llene, mi mamá tenía como unas 50 gallinas y todas las maté, además tenía unas 40 vigas para hacer unas piezas todas las partíamos para leña.
Había un Doctor llamado Uribe Corona que todos los que atendía era seguro la muerte, tenían que pagarle primero $20.00 veinte pesos, menos, no iba, valían las vacas en ese tiempo $15.00 quince pesos; a mi me vino en el pensamiento que este les daba veneno, para tener más enfermos que atender, nosotros no lo quisimos ver aunque se nos vieran unos muy graves, cuando supe que lo habían visto para que curara a Florencio Nuñez hermano de Georgina de Juan Peñúñuri, luego dije para mañana va a amanecer muerto, dicho y hecho, amaneció muerto, me subí a la azotea para ver cuando lo sacaran para hecharlo a la carreta que acarreaba a los difuntos al cementerio, era uno de los más amigos que tenía, éramos más o menos de la misma edad. El que los sepultó a los 150 ciento cincuenta y que nadie le ayudó fue mi comp. José Trejo, el los recogía en sus casas y los llevase al cementerio en una carreta de hierro de su propiedad, estirada por una mula, en el cementerio había una mesa grande y alli los dejaba para volver por otro viaje, cuando ya pasaron de 15 los sepultaba, él solo abría el sepulcro; de una de las veces subiendo la cuesta al cementerio se le reventaron las cadenas de la carreta y se le hizo un desparramo de difuntos, los volvió a echar a la carreta, otra de las veces traía unos de la calle Sinaloa y en el camino revivió una muchacha y se devolvió a dejarla, cuantos llevaría desmayados y los enterró, porque hubo casas que no quedó ni quien les diera un vaso de agua.
Yo me daba cuenta de los que morían todos los días, porque acarreaba agua en un caballo y me encontré con mi comp. José y me decía, un día murieron 21 veintiuno, una de las veces que llevó un viaje en la noche y había luna muy clara, vió de las que tenía en la mesa que lo llamaba, me dijo: hoy comp. se me pararon los cabellos y el sombrero y me quedé estancado, no me podía mover, no le miento comp. al rato me cobré y me armé de valor, y dije: no me voy sin desengañarme y me acerqué a la mesa, y resulta que uno de los muertos tenía un brazo parado y la manga de la camisola tenía un puño desabrochado y estaba haciendo viento y le estaba volando el puño y eso era lo que vi que me llamaba, se me afiguró que era mano, nomás no me desengaño me vengo y no vuelvo de noche.
Otro día al pasar por la calle Jiménez me habló Doña Margarita F. de Escamilla (alias la Tuca), por ese nombre nomás la conocíamos, para que me llevara a su hijo Ignacio como de 25 años de edad, y entré a sacarlo para echarlo a la carreta y resulta que estaba vivo todavía y le dije déjelo que se muera en otro viaje me lo llevo, no me dice, llévatelo de una vez para que vas a volver, pues ella ya estaba resignada a que iba a morir, al siguiente día volvió mi comp. y ya se había muerto y se lo llevó, la familia del Director de una de las orquestas que había aquí, se la trajo mi comp. José a su casa, eran cinco, uno de los hijos como de 12 años de edad, murió estando en medio de sus padres y no se dieron cuenta, entonces mi comp. José lo sacó y lo echó en un saco de abrigo y lo puso atrás de una de las puertas del zaguán, a esperar que se muriera la mamá, para llevarlos juntos, esto fué en la mañana y en la tarde murió la mamá Josefa y se los llevó.
En ese tiempo había aquí una muchacha muy católica de las que poco habrá habido en este lugar, siempre usaba ropa negra y larga, era muy bonita, muy blanca, nada más que era muy delgada, entonces dicho doctor que ya lo mencioné al principio de ésta historia, la consiguió que se casará con él, al poco tiempo se casaron por el civil, se llamaba Paula Romero, ella era de aquí del lugar, cuando se iban a ir a vivir a México, fuí a despedirme de ellos, cuando entré a su casa, me sorprendí al ver una mesa grande calmada de calcetines llenos de dinero, pura moneda oválica -en ese tiempo había billetes, cuando llegaron a México, compraron dos casas, una para vivir y otra para rentar, al poco tiempo volvieron para acá, porque Paulita tenía muchos familiares aquí, anduvieron visitando, vinieron aquí a mi casa, y yo ya estaba casado, la traía con la ropa muy corta y destapada, y una medalla muy grande de puro oro, grande de más, y le dijo: Paulita enseña la medalla, no necesitaba de enseñarme de lejos se veía, la hizo a un lado pero sin voltear era muy vergonzosa, se volvieron a ir para México y allá murió el doctor, entonces ella vendió las dos casas y se vino a vivir aquí, puso una Botica y la hacía también de curandera y por fin vino muriendo y hasta aquí es el fin.
Se me había pasado esto: La influenza terminó hasta fines de enero de 1919. El último que murió fue Chalo Navarro, de Manuel E. Cruz.
Aquí murieron 150 (ciento cincuenta), la mayor parte de jóvenes, en Batuc 90, en Tepupa 60, en Suaqui 110, estos tres pueblos, eran circunvecinos de aquí.
Paleografiado y relatado por
Lic. Juán Antonio Ruibal Corella.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
Por: Lic. Francisco Manzo T.
MONUMENTACIÓN DE LA FRONTERA NORTE EN EL SIGLO XIX Zorrilla G. Luis. Archivo Histórico Diplomático Mexicano, S.R.E. México 1981 .
Un hecho histórico, acaecido en 1873, la denuncia del cambio internacional de monumentos (mojoneras) en el Rancho del Sásabe, iniciaría una larga cadena de denuncias, consultas intercambio de multitud de notas diplomáticas e inspecciones sobre el terreno. Este trabajo cuenta con documentos que arrojan valiosa información sobre el comercio y minería en la parte norte de nuestro Estado a fines del siglo pasado.
EL JESUITA AGUSTÍN DE ARRIOLA Y FONSECA, APÓSTOL DE LOS INDIOS YAQUIS, OTRO FRAY PEDRO DE GANTE. Agraz García de Alba, Gabriel Biblioteca Tecolotlense, Ilustres XVII, México 1985.
Síntesis bibliográfica sobre el sacerdote jesuita jaliciense que fuera el primer rector del seminario de indios yaquis, cuenta con fotografías en blanco y negro, facsímil de la firma de Agustín de Arriola y mapas.
DIARIO DE LAS EXPLORACIONES EN SONORA. LUZ DE TIERRA INCÓGNITA Mange, Juan Mateo Publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora, México 1 985.
Bitácora de los viajes que emprendiera el compañero de Kino por el noroeste de México y parte del actual suroeste de los Estados Unidos. Este diario es un excelente trabajo etnográfico-geográfico, Mange nos describe a nuestros antepasados indígenas, su medio ambiente, idioma, costumbres, religión, leyendas, etc., de una manera sencilla. Con un estilo de su época, abunda sobre las características de los terrenos visitados, la labor de evangelización de los jesuitas, y es, en resumen, documento importante sobre el estado de la provincia de Sonora en el siglo XVIII.
PÁGINAS PARA LA HISTORIA DE SONORA. TRIUNFOS DE NUESTRA SANTA FÉ. Pérez de Rivas, Andrés. Publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora, vols. México 1985.
Con una primera edición en Madrid de 1 645, la segunda en México por Editorial Layac en 1944, ésta tercera edición de Pérez de Rivas, cuenta con un excelente prólogo del profr. Manuel Robles Ortíz, quien nos explica la importancia de éste trabajo, del autor de la obra la simbiosis de Sonora y Sinaloa.
El tomo primero contiene el prólogo, la descripción de la provincia de Sinaloa, las naciones que la habitan, sus costumbres, y los esfuerzos evangelizadores.
El segundo, comprende desde la entrada del padre Pedro Méndez al Río Mayo, las reducciones de pueblos, la guerra de los españoles con la nación Yaqui y la vida misional. Los "Triunfos de nuestra santa fé" en la presente edición, adecuada para ser consultada en forma fácil, se convierte, citando a Robles en: "Un triunfo cultural más al acrecentar el acervo de éxitos obras fácilmente accesibles a la mayoría, las que indudablemente han venido a llenar un vacío bibliográfico que mucho lamentábamos".
HISTORIA DEL ESTADO DE SONORA Villa, Eduardo W. Publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora. México 1984.
El profesor Eduardo W. Villa, ha sido considerado con justicia como uno de los primeros historiadores nuestro estado. Su obra, a la que originalmente le llamó "Compendio de historia del Estado de Sonora", es un trabajo que abarca desde la época prehispánica, hasta la década de los 40's del presente siglo. Incluye capítulos sobre las tribus sonorenses, vocabularios indígenas, fotografías en blanco y negro, reproducciones de mapas, facsimilares de documentos, y es, en resumen, obra obligada para los aficionados a la historia local.
GENERAL ALVARO OBREGON SALIDO
Breve Semblanza
Por: Lic. José Rómulo Félix Gastélum
Nace en la Hacienda de Siquisiva, Municipio de Navojoa, Sonora, el 19 de Febrero de 1880, siendo hijo de Francisco Obregón y Cenobia Salido, quedando huérfano de padre y madre en su primera infancia.
Estudia sus primeras letras en Alamos y en Huatabampo. Trabaja de joven como mecánico en la Hacienda Tres Hermanos propiedad de sus familiares Salido; y en 1898 en el Ingenio de Navolato, Sinaloa; dedicándose posteriormente a agente viajero de calzado en el norte de Sinaloa y Sur de Sonora.
Vuelve a Huatabampo e incursiona en el magisterio, teniendo su base en Moroncárit. En 1905 adquiere con esfuerzos una propiedad agrícola de 150 hectáreas, a la que bautiza como "La Quinta Chilla", haciendo gala de su ingenio y buen humor que siempre lo caracterizaron.
Hombre de talento natural, gran memorista y de agudísimo ingenio, se distingue en su medio por su carácter y decisión, que lo llevan en 1911 a la Presidencia Municipal de Huatabampo.
Aunque inconforme con la situación política del momento, no intervino en el movimiento Maderista, y es su sobrino Benjamín Hill quien lo impulsa a participar en la lucha contra el orozquismo que amenazaba Sonora. Al llamado del Gobernador Maytorena, reúne aproximadamente 200 hombres, la mayoría indios mayos y yaquis, con los que se viene a Hermosillo, y forman el Cuarto Batallón Irregular de Sonora, bajo sus órdenes como Teniente Coronel, grado que se le otorga el 19 de marzo de 1912; con ellos se une a la columna del General Agustín Sanjinés, destacándose en las acciones de Ojitos, Chihuahua, y en San Joaquín, Sonora. Con fecha 16 de diciembre de 1912 se le asciende a Coronel, y en enero siguiente se retira y regresa a Huatabampo.
Al sobrevenir el cuartelazo en febrero de 1913, es llamado por el Gobernador Maytorena y se le encarga la Comandancia de la Plaza de Hermosillo, siendo después Jefe de la Sección de Guerra Estatal; combate a los huertistas con gran éxito en Nogales, Naco y Agua Prieta. Para eso en la Convención de Monclova, Coahuila se le otorga a Don Venustiano Carranza la Primera Jefatura del Ejército Constitucionalista. Del 9 al 11 de mayo de 1913 libra la batalla de Santa Rosa que gana al Gral. Federal Luis Medina Barrón, posteriormente triunfa en Santa María, quedando a salvo todo el Estado excepto el puerto de Guaymas, siendo promovido a General de Brigada el 1o. de Julio de 1913 por Carranza.
No logra apoderarse de Guaymas, lo deja bloqueado por tierra, siguiendo su avance hacia el Sur. En septiembre se entrevista con Carranza en El Fuerte, Sinaloa, quien lo nombra Jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste Constitucionalista.
Después de tomar Los Mochis y la villa de Sinaloa, se posesiona de Culiacán el 14 de noviembre, quedando todas las fuerzas del estado bajo su mando, dominándolo todo, salvo Mazatlán. En abril de 1914 invade el Territorio de Tepic, tomando la ciudad del mismo nombre el 16 de mayo, con lo que domina todo el territorio.
Sigue sobre Jalisco, triunfando en la batalla de la Venta-Orendaín y El Castillo, destrozando el Cuerpo de Ejército de Occidente Federal al mando del Gral. Federal José María Mier. Es promovido por sus éxitos militares a General de División el 29 de junio de 1914. Incursiona sobre Colima, pero Huerta renuncia a la Presidencia de la República. Por lo que el Primer Jefe Carranza le ordena que avance sobre la Ciudad de México, firmando el día 13 de agosto de 1914 los tratados de Teoloyucan, con lo que dá fin a la campaña contra Huerta, y a su vez es disuelto el Ejército Federal. El día 15 hace una entrada triunfal en México a la cabeza de sus tropas.
Posteriormente se reúne la Convención, primero en la capital y después en Aguascalientes, misma que es dominada por Villa y Zapata, que piden el cese del Sr. Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Obregón desconoce a la Convención y se pone a las órdenes del Sr. Carranza, quien lo nombra Jefe del Ejército de Operaciones para combatir a los convencionistas.
Inicia esta campaña en diciembre de 1914, para enero 15 de 1915, recupera la Ciudad de Puebla y el día 28 de ese mismo mes toma la Ciudad de México, que había sido desalojada por los zapatistas, quienes la mantienen en asedio posterior.
El Bajío es testigo de las derrotas cruciales del villismo, Peón (6-III), Celaya (6/7-IV y 1 3/1 5-IV), (Trinidad 29-IV/5-V). En la Hacienda del Conde el día tres de junio de 1915 pierde el brazo derecho por un casco de metralla.
El 10 de junio reasume el mando ocupando el 10 de julio Aguascalientes, siendo derrotadas las fuerzas villistas en Zacatecas y San Luis Potosí, Angostura y Saltillo.
Al enterarse de la invasión de Villa al Estado de Sonora, se pone al frente de dicha campaña, enviando por delante al General Manuel M. Diéguez sobre Guaymas, ordenando al General Francisco R. Serrano, que avance sobre Agua Prieta para reforzar al General Plutarco Elías Calles, quien los días 1 , 2 y 3 de noviembre rechaza a los villistas.
Diéguez derrota al enemigo en El Alamito, Sonora el día 18 de noviembre, el Coronel Lázaro Cárdenas toma Nogales, derrotándolos de igual manera Diéguez en Hermosillo el 22 de ese mismo mes, retirándose hacia Chihuahua.
El 22 de diciembre pasa el General Obregón a Ciudad Juárez para atender la rendición de los restos de las fuerzas villistas.
Se incorpora en Querétaro con el Sr. Carranza, a quien acompaña en una gira por Guanajuato, Jalisco y Colima. En marzo de 1916 disuelve el Cuerpo de Ejército del Noroeste.
Al sobrevenir el incidente de Columbus el 13 de marzo de 1917 el Sr. Carranza lo nombra Secretario de Guerra y Marina, cargo que desempeña hasta el 1o. de mayo de 1917, en que se reestablece el orden constitucional.
Se establece en Navojoa, Sonora, retirándose de la política para dedicarse a la agricultura. En junio de 1919 lanza un manifiesto en Nogales, Sonora, colocándose en un plano de independencia que contraría al Primer Jefe, originando la pugna electoral que los distancia. Por ello el Gobierno lo quiere inhabilitar como candidato a la Presidencia y le abre un proceso militar; escapa de la Ciudad de México el 12 de abril de 1920, refugiándose en el Estado de Guerrero, lanzando un manifiesto en donde decía que "volvía a empuñar las armas a las órdenes del Gobernador de Sonora para combatir al gobierno federal".
El movimiento lleva como bandera política el Plan de Agua Prieta de 23 de abril de 1920. El Presidente Carranza abandona la capital con rumbo a Veracruz, cayendo arteramente asesinado en Tlaxcalaltongo por Rodolfo Herrero.
El General Obregón es electo para ocupar la Presidencia de la República, tomando posesión el 1o. de diciembre de 1920, ejerciendo su mandato constitucional hasta el 30 de noviembre de 1924. En su Gobierno se crea la Secretaría de Educación Pública Federal por decreto del 5 de septiembre de 1921. En el aspecto agrario y obrero realiza grandes avances, siendo el primer Presidente que se avocá a ello. Reduce el número de efectivos del ejército de 100,000 a sólo 39,648.
Virtud a la renuncia del Secretario de Hacienda Adolfo de la Huerta el 24 de septiembre de 1923 que acepta su candidatura a la Presidencia de la República, levantándose en armas en Veracruz el 6 de diciembre, defeccionando 102 generales, 36 de ellos con mando de tropas, 573 jefes, 2,417 oficiales y 23,330 efectivos de tropa.
Ante ello el General Obregón recluta efectivos que junto con los leales completa 40,000 hombres, adquiere armas en el extranjero, logrando sofocar este movimiento en menos de seis meses, mismo que fué el más serio problema de su gestión.
Al término de su Período Presidencial se retira a la vida privada, fijando su residencia en la Hacienda del Náinari, Municipio de Cajeme, Sonora, dedicándose a la agricultura.
En 1926 sus correligionarios reforman los artículos 82 y 83 de la Constitución Federal que permitía la reelección Presidencial siempre que no fuera inmediata. Este error político, podemos decir que le provoca la muerte, puesto que la oposición se presenta a las elecciones con la bandera antirreleccionista, fracasando la rebelión de Serrano y Gómez de octubre de 1927. Queda como único candidato a la Presidencia ganando las elecciones del 1o. de julio de 1 928.
Como Presidente electo el 17 de ese mismo mes acude al convivió que le ofrece la Diputación de Guanajuato, en el Restaurant La Bombilla en San Angel, D.F. Durante dicho banquete acude hacia él un caricaturista que le hace un retrato, pero era el fanático José de León Toral que descarga su pistola a quemarropa.
Es enterrado en Huatabampo, Sonora, y el Congreso de la Unión lo declara Benemérito de la Patria en diciembre de ese mismo año de 1928, disponiendo que se inscriba su nombre con letras de oro en el Recinto del Congreso de la Unión.
Como colofón a esta breve semblanza del General Alvaro Obregón Salido podemos decir, que un hombre que dejando todo acude al llamado de la Patria, para luchar contra los traidores a la Revolución, y que sin tener instrucción militar logra destacar como caudillo invicto, que fué además el brazo armado del Constitucionalismo, y que como Presidente de la República llevó a cabo realizaciones sociales sin par; es digno no sólo de ser inscrito con letras de oro en el Congreso de su estado natal, sino que es necesario que cotidianamente se le recuerde; sobre todo en estos momentos de crisis, en que el ciudadano está confuso sobre su pasado histórico, y es la oportunidad de no olvidar a esos hombres que ante vicisitudes mayores no dudaron y dieron el paso hacia adelante, mismo que los hace ser inmortales en nuestra Patria.
SEMBLANZA SOBRE LA FUNDACION DE NACOZARI
Por: Nestor Fierros Moreno.
La actual población de Nacozari de García tuvo, su asiento primitivo en Nacozari viejo, que se localiza a 4 kilómetros al sur por el camino a Cumpas.
De la obra del Padre Cruz G. Acuña (que es oriundo de ese lugar) titulada Amanecer en Sonora, tomo los siguientes apuntes: En 1644 dos misioneros jesuítas de origen belga, Marcos del Río (Mark Van Der beker) y Egidio Montefrio (Gilles de Fiodermont), remontaron el río Moctezuma haciA el norte, después de fundar las misiones de Oposura y Cumupa, las actuales Moctezuma y Cumpas respectivamente. Montefrío exploró más al norte y quizá fué el primero que llegó a lo que es el Nacozari actual, no se sabe con certeza, era muy difícil de seguir el curso del río hacia el norte, por haber muy pocas tierras de siembra para fundar pueblos.
En 1653, el padre Juan Uter se estableció en Oposura y atendió los pueblos de Tapachi y Tonivavi, que era una hacienda. El año de 1660 se descubrieron las ricas minas de Nuestra Señora del Rosario de Nacozari y se fundó el Real de Minas con su correspondiente parroquia; este lugar se conoció como Nacozari viejo o Granaditas.
Este Real y Parroquia tuvo un historial muy triste y angustioso a causa de las contínuas incursiones de los apaches. En 1754 asesinaron éstos bárbaros al padre Pedro Ramírez Rey, quemando la iglesia y el poblado.
En 1641 el gobernador Pedro de Perea, logró que se hiciera una nueva provincia en Sonora, la que se llamó Nueva Andalucía; pero poco después el gobernador Perea se disgustó con los jesuitas y pidió misioneros franciscanos. Por lo menos llegaron cinco, y luego fueron mandados a misionar a los lugares más remotos de la frontera conocida en ese tiempo. El superior de los misioneros Fray Juan Suárez, destinó a Fray Juan de San José a Turicachi, Cuquiárachi y Teras; esto nos da una idea de quienes fueron los primeros misioneros que anduvieron en esa región pero no mencionan cual fué el primero que llegó a lo que hoy es Nacozari aunque puede suponerse que fue Montefrio o el padre Juan Uter.
Por su parte el padre Juan Nentvig en su obra "Descripción de la provincia de Sonora" y que vivió en esos lugares entre los años de 1750 a 1767, dice que Nacozari era un Real de minas que estuvo abandonado entre 1742 y 1744, que en ese tiempo estuvo habitado solamente por una familia de españoles y algunos mestizos ópatas.
En un mapa elaborado por el padre Kino en 1701, Nacozari aparece como centro minero, y el Barón Alejandro Humbolt, lo cita como Real de Minas de Sonora.
El significado de la palabra Nacozari es de origen ópata y quiere decir nopal seco, de naco-nopal y sáric-seco (Nentvig, Buelna, Molina, etc.) La región minera de Nacozari y Pilares es una de las más ricas y antiguas de Sonora. Según varios historiadores Churunibabi estuvo siendo trabajado sus ricas minas de plata, por más de 300 años; la famosa mina de el Huacal según la leyenda, tenia una riqueza extraordinaria, sus luces se podían ver desde el atrio de la iglesia de Nacozari viejo.
San Pedro es un mineral muy antiguo, la mina de cobre más antigua del distrito de Moctezuma es la Cobriza, que después se le llamó "La Fortuna"; los metales de esa mina eran fundidos en vaso de adobe y trasladados a lomo de mula hasta Guaymas, para ser embarcados a Inglaterra.
Pilares fué descubierto por dos leñadores en 1886, quienes la vendieron a Charles Streeter, que, según dicen, les dió una carreta con una yunta de bueyes, dos cobijas y algo de bastimento (maíz, pinole, carne seca). En 1895, la adquirió la Moctezuma Copper Company, que fué la misma compañía que adquirió las demás minas de la región e instaló la concentradora en el rancho de placeritos. Ese año se empezó a poblar el lugar con gente que se encontraba dispersa en varios campos, y se le dió el nombre de Placeritos de Nacozari, desconociéndose la fecha exacta en que se fundó el actual pueblo de Nacozari.
En 1896, ya era delegación de policía, siendo el primer delegado el Sr. Gabriel Fimbres, que después fué comandante de policía. En 1900 se convirtió en comisaría dependiente del municipio de Cumpas, siendo el primer comisario Don José Terán, hasta 1910, con motivo de la Revolución. En 1912 fué erigido municipio, siendo su primer presidente el Sr. José Terán. En 1915, siendo presidente municipal el Sr. Ramón Gil Samaniego, Nacozari fué atacado por el maytorenista Zenobio Rivera Domínguez, por lo que Gil Samaniego se retiró a Oputo donde esperó al General Miguel Samaniego, al que se unió posteriormente.
El Ferrocarril de Sonora se terminó en octubre de 1882, el de Naco a Cananea en 1902, y el de Nacozari a Agua Prieta en 1904; con la llegada de ésta vía de comunicación, se inició el despegue de Nacozari y de toda la región. De los pueblos aledaños a Nacozari, iban a surtirse de mercancías, convirtiéndose ese lugar en el centro comercial, cultural y de asistencia médica en la región. En la tienda de raya se surtía de todo tipo de enceres y en el hospital de la misma compañía se atendía a los enfermos tanto a trabajadores de la mina como a los que no lo eran.
La gente de ese lugar y de Pilares, se distinguían, por que siempre andaban muy bien vestidas, pues todos ganaban muy buenos salarios y el comercio era muy barato, había también diversiones como cine, biblioteca, salón de baile, etc., auspiciados por la compañía que siempre se distinguió por su generosidad hacia sus trabajadores.
En la Revolución, todo el pueblo de Nacozari fue maderista, de allí salieron varios militares, que después figuraron en el ejército. En 1913, cuando el cuartelazo de Huerta, se conoció la noticia en Nacozari antes que otras partes del Estado, esto debido a que la compañía estaba en constante comunicación con el centro del país.
En ese lugar se firmó el Plan de Nacozari el 12 de marzo de 1913, casi 15 días antes de que se firmara el Plan de Guadalupe, para desconocer al gobierno de Huerta; esto quiere decir que en Sonora no esperaron a que hubiera un plan que los respaldara, ellos se lanzaron a la lucha contra la usurpación. Entre los firmantes de ese documento se cuentan a Pedro F. Bracamontes, que era prefecto del Distrito, José I. Gutiérrez, Plutarco Elías Calles, Aniceto C. Campos, Mariano Baltierrez y otros más.
BREVE RESEÑA DE LOS PRESIDIOS EN SONORA PRESIDIO DE TERRENATE
Dr. Arturo Arellano Romero
El presidio de San Felipe de Jesús Gracia Real de Guebabi o San Mateo de Terrenate, ubicado en la frontera norte de la Pimería Alta fue eregido a causa de las constantes incursiones apaches, que hostilizaban al territorio sonorense por esa región.
En carta que el Virrey Duque de la conquista, Don Pedro de Castro Figueroa y Salazar, con fecha de 22 de junio de 1741, le envió al gobernador interino de Sonora y Sinaloa el sargento mayor Don Agustín de Vildósola, le autoriza la creación de dos presidios uno en el Pitiquín y el otro donde: "pondrá teniente de su satisfacción que cumpla sus órdenes, que entre las misiones de Guebabi y Sta. María Soanca en el paraje del río, que al gobernador parezca más a propósito a dictamen de prácticos e inteligentes se ponga otro de los presidios nuevos con el propio número de 50 plazas inclusos los oficiales, atendiendo a que desde este paraje se podrá comunicar fácilmente con el del pitiquín, y la guarnición contendrá las numerosas naciones de los pimas altos, Sobaipuris, Pápagos, y Cocomaricopas", por lo que Vildósola situó el presidio en Terrenate, en ese año de 1741 y no en el de 1742, como lo señala Almada, cuando dice que Terrenate "fue fundada la población en 1742 con carácter de Presidio Militar de Gracia Real y en 1775 se cambió a Santa Cruz". Esto último quizá basado en la descripción que hace el padre Nentvig al referirse al citado presidio cuando dice: "se erigió el año de 1742, para contener al apache por este lado de la pimería alta, aunque dicho enemigo, este mismo año y los siguientes ha hecho más estragos que antes de su fundación".
El antecedente a la fundación es la petición que a principios de 1736 había solicitado el gobernador Don Manuel Bernal de Huidobro al virrey Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta (17 de marzo de 1734 a 17 de agosto de 1740) y este a su vez (Huidobro) había recibido del Alcalde mayor de Sonora Don Gabriel Prudhon cuando le escribe que: "Por más diligencias que haga la celosísima diligencia del capitán vitalicio de Corodehuachi Don Juan Bautista de Anza, por más que yo compela a los vecinos pocos y pobres que hay a salir como salen a mi costa y la de su sargento mayor Don Agustín de Vildósola y la de los padres jesuitas, apenas se recobra el tercio de lo que llevan. Los cincuenta hombres de Corodehuachi de los que doce en la frontera seri y doce en la Pimería Alta, más los ocupados las escoltas caballada y presidio no podían cubrir 200 leguas de la provincia". Janos estaba a sesenta leguas y Sinaloa a doscientas, y es por eso que Prudhon solicitó que se levantara un presidio en Terrenate.
Luis Navarro García en su libro: Don José de Gálvez y la comandancia general de las provincias internas norte de Nueva España" dice al respecto: "El marquez de la Conquista aprobó la erección de presidios en Pitic y Terranate en 1741, y a aquel lugar trasladó Vildósola la guarnición de Sinaloa, que dejó de tenerla. El nuevo presidio se llamó de San Pedro de la Conquista del Pitic. El otro presidio era el de San Felipe de Jesús Gracia Real de Guebavi o Terrenate, cuyo primer capitán fue Don Bernardo de Tagle y Bustamante, nombrado por el virrey conde de Fuenclara a la muerte de Gómez de Silva, que había sido anteriormente designado".
Posteriormente, casi tres años después de la erección de los citados presidios, y por informes al virrey conde de Fuenclara de que estos no estaban cumpliendo con su cometido, además de no apoyar políticamente a Vildósola, Fuenclara en un "despacho" ordena a éste suprimir los presidios de San Felipe de Gracia Real, en la Pimería Alta, y San Pedro de la Conquista, en el Pitic (Junio 15 de 1744). Poco después Vildósola contestaría virrey exponiéndole los motivos y los daños que había en la provinia, por lo que pide que retire la orden de extinguirlos, tanto el de Terrenate como el del Pitic. Al parecer el Virrey aceptó los argumentos que se le expusieron, ya que los presidios siguieron algunos años mas en esos lugares.
Salvador Victoria Hernández en su estudio: "Presidios en Sonora el año de 1764", dice que para ese año el número de presidios había llegado a cinco, establecidos para mantener en paz a la Provincia, tratando de contener los ataques y robos que cometían apaches, seris y pimas. Del presidio de Terrenate dice que fue fundado en 1741, en la parte septentrional de la Provincia y que la situación de su terreno no le era favorable ya que las tierras de sembradío estaban alejadas del presidio y el trabajo en ellas resultaba peligroso por las incursiones de los apaches, que hacían que en esos lugares fuera escasa la población".
Para ese año el capitán del presidio lo era Don Francisco Elías González, que tenía a su mando una compañía de 50 hombres, incluyendo un teniente, un alférez un sargento, cuatro cabos y 43 soldados. El Gobernador Juan de Pineda en informe de julio 19 de 1764 dice del presidio: Se halla situado al norte sobre una loma pelada, con una ciénega donde pastea el ganado, tiene a cinco leguas el pueblo de Santa María Soanca, que le cae a la parte del poniente, desde este pueblo hacia la del sur está el pueblo de Cocóspera a diez. Así mismo del centro del presidio hacia el sur, está el valle de Bacanuche población de vecinos, que dista 25 leguas, al oriente está el pueblo de Bacuachi, de ópatas, que dista 24. Sobre este mismo rumbo, inclinado hacia el sur está el presidio de Fronteras a 30 leguas. Todas estas distancias de terrenos, que se expresan están despobladas.
En el viaje que hiciera el Ingeniero Nicolás de Lafora a los presidios internos de la Nueva España, iniciado en la Cd. de México el 18 de marzo de 1766, le pasó revista a los cinco existentes en Sonora en esa época. Arribó al presidio de Terrenate el 6 de diciembre de ese año de 1766, escribiendo lo siguiente: "Yendo por una cañada con varias ciénegas formada por dos cordilleras de lomas suaves, se va costeando el río (Terrenate) hasta el presidio, que según mi observación, hallé situado en 31° 35' de latitud boreal, y en 253° 54' de longitud contada desde el meridiano de Tenerife.
El plano que levanté de este presidio, llamado también de San Felipe de Jesús Guebabi, manifiesta su situación, magnitud y disposición. Su población consiste en 300 personas inclusa la compañía, su temperamento es malsano, y el agua nada buena, no hay tierras de labor cerca de él, por lo que algunos vecinos siembran con mucho riesgo, en la orillas del río de San Pedro, en el valle de los Sobaipuris distante cinco leguas, donde tienen una troje que han incendiado dos o tres veces los enemigos. Nos detuvimos a pasar revista de esta compañía hasta el día 18, en que salimos en demanda del presidio de Tubac".
El capitán Don Francisco Elías González que en 1751 había ascendido a capitán y se le había otorgado el mandó del presidio, habría de renunciar en 1770 debido a su avanzada edad (Almada).
En 1774 el gobernador de Sonora Don Francisco Antonio Crespo en carta enviada a Hugo O'Conor le sugiere el traslado de los presidios de Tubac, Terrenate y Altar a los parajes de San Bernardino, Sta. Cruz y la junta de los ríos Gila y San Pedro. El Coronel O'Conor que era el comandante inspector de todos los presidios internos, inició una marcha el 22 de mayo de 1775, con la finalidad de establecer una nueva línea de presidios.
Arribó al presidio de Fronteras el día 24 de junio, pasando revista 3 días después, y permaneció allí hasta el 2 de julio siguiente, dando la orden de que ese presidio se trasladase a San Bernardino.
Arribó al presidio de Terrenate el día 4 de julio de ese año de 1775, y siendo capitán del mismo Don Francisco Tovar, al que se le dió la orden de cambiar el presidio al poblado de Santa Cruz, dando así fin la existencia que por cerca de 34 años había tenido.
