En nuestro compromiso de continuar con la divulgación de la historia regional, así como el dar a conocer los últimos libros publicados con temas afines, en la sección de notas bibliográficas, en este número habremos de hacer una amplia descripción de la obra HISTORIA GENERAL DE SONORA, la cual fué concluida y dada a conocer en "público" en ocasión del 6to. y último informe de gobierno del ex gobernador del Estado de Sonora Dr. Samuel Ocaña.
Para estar acorde al momento histórico que todos los mexicanos celebramos durante el mes de septiembre, que es el 175 aniversario de la iniciación del movimiento de independencia, incluimos.
Del Diccionario de historia, geografía y bibliografía sonorense de Don Francisco Almada, nuestro distinguido compañero Profesor Armando Quijada nos ofrece el tema: La Revolución de Independencia en Sonora, y por último Don Epifanio Zamorano nos ofrece una semblanza del proceso y fusilamiento de Don Miguel Hidalgo y Costilla.
NOTICIAS RECENTES EN LA SOCIEDAD
Nos comunica el Lic. Juan Antonio Ruibal, en su calidad de Coordinador de los simposiums de historia y antropología, que año con año organiza la Universidad de Sonora, que el XI Simposio, se llevará a cabo del 19 al 22 de febrero del próximo 1986, efectuándose de nuevo en el auditorio de nuestra casa sede.
Por parte de la presidencia, sigue en marcha el proyecto de llevar a cabo un ciclo de conferencias con motivo del 75 aniversario de la Revolución Mexicana, que tentativamente seria presentado por miembros de la Sociedad e invitados.
HISTORIA GENERAL DE SONORA
Dr. Arturo Arellano Romero
Ha salido a la luz pública la Historia General de Sonora, proyecto que después de casi cuatro años de esfuerzos de gente entusiasta, aficionada a la historia regional y que con el apoyo de los investigadores profesionales que laboran en instituciones de prestigiado reconocimiento como lo es la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, La Universidad de Sonora y el Colegio de Sonora, es ahora una realidad.
Es un orgullo para nosotros el haber cumplido con la tarea encomendada en diciembre de 1981, cuando el entonces gobernador del Estado, Dr. Samuel Ocaña García en carta enviada al Ing. Armando Hopkins Durazo, le exponía -entre otras cosas- lo siguiente: "El Ejecutivo del Estado se honra en encomendar este plan editorial a la Sociedad Sonorense de Historia, institución de reconocido prestigio y probada seriedad que usted con dignidad preside. Así como en otras tareas han dado prueba fehaciente de constancia y laboriosidad en el quehacer histórico, estamos seguros que frente a esta nueva responsabilidad responderán con la misma vocación en beneficio de la cultura sonorense".
El haber logrado reunir un equipo de trabajo que conformara la esencia de la obra, la unificación de criterios en cuanto a composición y estilo no fue tarea fácil, por lo que el consejo directivo del proyecto acordó que cada equipo habría de tener en cuenta las siguientes orientaciones: "La obra es de difusión y estará dirigida a un público con preparación de enseñanza media; es didáctica en cuanto se debe de apoyar la enseñanza de la historia; es una obra de historia explicativa, crítica y documentada, que permita la comprensión de los procesos históricos y, así mismo, la obra debe estar estructurada con sentido de continuidad entre sus partes, de acuerdo con los proyectos aprobados. En cuanto al estilo, la expresión será clara y amena, se usará el menor número posible de tecnicismos y cada equipo revisará el estilo de su trabajo, antes de pasar al corrector general".
La obra se imprimió entre los meses de abril y julio del presente año, con un tiraje de 3000 ejemplares, de los cuales una buena parte será enviada a escuelas, institutos y universidades tanto nacionales como extranjeras en forma gratuita, para una mayor difusión de nuestra historia.
Una cantidad limitada de colecciones será puesta a la venta por la propia Sociedad Sonorense de Historia, que en fecha próxima notificará a los interesados la forma de adquirirla y el costo de la misma.
No podemos concluir esta breve "presentación" que les hacemos al través del Boletín, sin hacer un reconocimiento público a quienes hicieron posible la HISTORIA GENERAL DE SONORA.
Al Dr. Samuel Ocaña García, ex Gobernador del Estado.
Al Ing. Armando Hopkins Durazo ex presidente de la Sociedad Sonorense de Historia y del Comité Administrador del Proyecto Historia General de Sonora.
Al Lic. Sergio Calderón Valdés, Coordinador General de la obra.
A Servando Morales, Coordinador técnico editorial.
TOMO I PERIODO PREHISTORICO Y PREHISPANICO.
1era. parte: Geología y Geografía.
Segunda parte: Desde los orígenes al siglo XVI
Capítulo I Desde los orígenes hasta 3000 años antes del presente.
Capitulo II Sociedades Agrícolas.
Capitulo III Cazadores-Recolectores y agricultores del contacto.
Este volúmen consta de 289 páginas, y fue elaborado por miembros del centro regional del Noroeste del Instituto Nacional de Antropología a Historia (INAH).
TOMO II DE LA CONQUISTA AL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE SONORA.
1. Como y porqué los españoles llegaron a Sonora.
2. El sistema de millones jesuíticas: 1 591-1 699.
3. Entrada de colonos españoles en Sonora durante el siglo XVIL
4. Crecimiento y crisis del sistema misional: 1686-1767.
5. La colonización española en la primera mitad del siglo XVIII.
6. El noroeste novohispano y la nueva política imperial española.
7. La reforma institucional borbónica.
8. La nueva administración misional y los pueblos de indios.
9. Economía y sociedad en Sonora: -1767-1821.
10. La intendencia de Arizpe en la independencia de Nueva España: 1810- 1821 .
11. Sonora y Sinaloa como provincias independientes y como estado interno de occidente.
Este volumen contiene 365 páginas, y su realización estuvo a cargo del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México, siendo los coordinadores el Dr. Sergio Ortega N. y el maestro Ignacio del Río.
TOMO III. PERIODO DEL MEXICO INDEPENDIENTE: 1831-1883.
1. Sonora: Génesis de su soberanía.
2. Aspectos generales de Sonora al iniciar su vida como entidad federativa.
3. Integración política del nuevo estado.
4. Federalismo y centralismo de Sonora.
5. Los gobiernos provisionales y la invasión norteamericana de 1847.
6. Sonora al iniciarse la segunda mitad del siglo XIX.
7. La desmembración territorial de Sonora y sus consecuencias.
8. El filibusterismo en Sonora.
9. La época de la reforma.
10. La intervención y el imperio.
11. La República restaurada.
12. Continúa la turbulencía.
13. Antecedentes del porfiriato en Sonora.
Volúmen compuesto de 237 páginas, su elaboración fue asignada al Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de Sonora, siendo su coordinador el Lic. Juán Antonio Ruibal Corella, participando también el profesor Armando Quijada en la elaboración de los cinco primeros capítulos.
TOMO IV SONORA MODERNO: 1880-1929.
1. Génesis y consolidación del porfiriato en Sonora (1883-18951.
2. El Sonora Moderno (1892-1910).
3. Los indios de Sonora ante la modernización porfirista.
4. La tecnología en la modernización de Sonora.
5. La comunidad China en el desarrollo de Sonora.
6. El maderismo en Sonora y los inicios de la Revolución (1910-1913).
7. El triunfo constitucionalista y las reformas en la región.
8. La reconstrucción del modelo de progreso (1919-1929).
9. La Revolución Mexicana y los indios de Sonora.
Correspondió al Centro Regional del Noroeste (INAH) y a su equipo de investigadores, coordinados por la maestra Cynthia Radding de Murrieta la realización del tomo IV, que contiene 380 páginas.
TOMO V HISTORIA CONTEMPORANEA DE SONORA: 1929-1984.
I Parte
1. El último auge.
2. Las alianzas políticas.
II Parte
3. Una época de crisis económica.
4. La estrategia económica de los callistas.
5. La reorganización de los callistas.
6. Los cambios en la política.
III Parte
7. Cárdenas y las 2 caras de la recuperación.
8. La integración institucional.
IV Paste
9. El gran proyecto.
10. Los resultados de la modernización en el campo.
V Parte
11. La nueva economía urbana.
12. Cambios en el, horizonte político.
VI Parte
13. Aspectos de la vida en los minerales 1929-1980.
14. Organización obrera de los minerales: 1929-1980.
15. Ganadería y agricultura en la sierra: 1929-1980.
VII Parte
16. Yaquis y Mayos: Cultivadores de los valles.
17. Los habitantes del desierto.
18. Los que viven en la sierra.
VIII Parte
19. Las instituciones educativas.
20. La música popular 1929-1980.
21. La literatura (ensayo, narrativa y poesía).
El tomo V y último de la Historia General de Sonora fue realizado por el joven grupo de investigadores de El Colegio Sonora, y su coordinador lo fue el Lic. Gerardo Cornejo Murrieta. Consta de 387 páginas.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
Lic. Francisco Manzo Taylor
Acuña G. Cruz.
Juán Navarrete, medio siglo de historia sonorense.
Hermosillo, Sonora. 1985.
Reimpresión de la obra del padre Acuña, quien acompañara a Monseñor Navarrete durante algunas de sus aventuras en la época de la persecución religiosa. Como todos los escritos de Acuña, está ameno y describe la vida del Arzobispo Navarrete desde sus primeros años, sus estudios en Roma, los esfuerzos educativos de monseñor y su peregrinaje a lo largo del territorio sonorense. Cuenta con fotografías en blanco y negro.
Esquer, Gumersindo
Campo de fuego
Talleres Gráficos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología.
Hermosillo, Sonora, agosto de 1985.
Considerada por el autor como "breve narración de una expedición a la región volcánica de El Pinacate, Distrito de Altar, Sonora"; a la fecha está considerada como la primera novela fantástica sobre el pinacate. Esquer, nativo del sur de Sonora, reconocido poeta y escritor de principios de siglo, utilizó el lenguaje sonorense para escribir una fantasía que muchos han creído realidad. Cuenta con fotografías en blanco y negro de los cráteres de Peter Kresan.
Velasco, José Francisco
Noticias Estadísticas del Estado de Sonora 1850
Publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora 1979-1985
México, 1985.
José Francisco Velasco, político, funcionario judicial y de los sonorenses más importantes en la primera mitad del siglo pasado alcanzó a producir una obra considerada todavía a la fecha como enciclopédica. Inicia el estudio de Sonora con la topografía, la situación geográfica, la administración pública y el estado eclesiástico, la situación que guardaba el medio ambiente en el estado, la población que lo habitaba, tanto mestiza como indígena y el estado que guardaban los presidios, tal vez el capítulo más importante es el de la minería que dio incluso lugar a la leyenda de la mina "la tarasca". Obra esencial para la historia de Sonora.
Hayden, Julián D.
Food animal cremations of the Sierra de El Pinacate, Sonora, México.
The Kiva Vol. 50 No. 4 1985.
Hayden trata el tema de las cremaciones de comida animal en la sierra del Pinacate, haciendo referencia a las tradiciones de los cahitas sobre la cremación de huesos de venado como parte de una ética conservacionista (según Beals), y a los registros históricos sobre cremaciones en el Pinacate, desde la época de De Anza. El análisis de los sitios de cremaciones y el llamado "culto del borrego cimarrón" de los Hohokam. Cuenta con un mapa del área, bibliografía y transcripciones de comentarios de los últimos pinacateños que habitaron el área.
Cárdenas, Lázaro.
Epistolario
Editorial Siglo XXI, México 1974
Presentación: Elena Vásquez Gómez
La publicación de las cartas del gral Lázaro Cárdenas testifica por una parte, la claridad de pensamiento y acción y por otra, una honestidad política corroborada al paso del tiempo. Si bien la editorial centra la mayor parte de su correspondencia en las acciones durante su mandato presidencial, son de una gran valía para el análisis de los historiadores el intercambio epistolario con el general Plutarco Elías Calles, como las interesantes cartas con la comisión y dirigentes representativos de la tribu yaqui.
Dr. Manuel Santillana M.
Velázquez María del Carmen,
La Frontera Norte y la Experiencia Colonial.
Archivo Histórico y Diplomático Mexicano.
Secretaría de Relaciones Exteriores, México, D.F. 1982.
La doctora Ma. del Carmen Velázquez de los investigadores que más han producido sobre la historia colonial del noroeste de México, ha logrado en caso integrar un Volúmen en donde se encuentran los documentos esenciales para la comprensión de la organización civil y eclesiástica del norte de México, hacia fines del siglo XVIII. De especial interés es el capítulo de la descripción de las provincias internas por Pedro Rivera. Los dictámenes del marqués de Rubi y el reglamento e instrucción para los presidios de 1772.
LA REVOLUCION DE INDEPENDENCIA EN SONORA
Francisco R. Almada
Don Miguel Hidalgo a su llegada a Guadalajara, influenciado por Fray Francisco Parra, ratificó la autorización para que Don José María González Hermosillo revolucionara el noroeste, principalmente las Provincias de Sonora y Sinaloa, dándole el grado de Teniente Coronel. Salió de Guadalajara el 1o. de Diciembre de 1810. Mientras González Hermosillo avanzaba por territorio del actual Estado de Nayarit y se introducía a Sinaloa, el Gobernador Intendente de las Provincias, brigadier Alejo García Conde, lanzó a un manifiesto a los habitantes de su demarcación exhortándolos a la obediencia y a prepararse para resistir a los insurgentes. Al mismo tiempo el Presbitero José Joaquín Calvo, Gobernador de la Mitra, giró una circular a todos los párrocos en la que condenaba la conducta del Cura Hidalgo y sus adictos, recomendando que cooperaran con las autoridades reales para mantener a los vecinos en Paz. García Conde mandó por delante a Villaescusa, siendo derrotado por González Hermosillo. Después de esta batalla Hidalgo otorgó ascenso a Coronel a González Hermosillo, quien siguió engrosando su columna, que ya contaba con cinco mil hombres mal armados. Ocupó Concordia y el Puerto de Mazatlán, cuya guarnición se le incorporó. García Conde marchó al encuentro de González Hermosillo, con una columna formada por tropas presidiales, milicianos e indígenas auxiliares; derrotando a una partida de aborígenes que se habían levantado en la región de El Charay, y en la noche del 7 de enero de 1811 se aproximó a los insurgentes que estaban acampados en San Ignacio Piaxtla, derrotándolos otro día (8 de enero). En este combate García Conde se apoyó en las secciones mandadas por los Capitanes Mariano de Urrea, José Hernández Loredo y Manuel Ignacio de Arvizu. Con la derrota de González Hermosillo la Paz volvió a las Provincias de Sinaloa y Sonora. En algunos pueblos de Sonora se organizaron manifestaciones de adhesión al Rey de España. Se reorganizaron las compañías de milicianos. En el Real de la Cieneguilla, fue quemado el Cura Hidalgo en efigie, en ceremonia pública. Sin embargo la Paz no fue completa pues no faltaron inquietudes y en algunos pueblos se aprovechó esta situación para vengar agravios, acusando a enemigos personales de ser simpatizadores de los insurgentes. Los casos más notorios fueron las prisiones que sufrieron el Presbítero Juan N. Galle de la Misión de Tarachi; Don Felipe Paz en Ures; Don Antonio Arriola en Onavas. En mayo de 1814 fué aprendido Fray Agustin Chirlín, Misionero en Banámichi, encerrado en el Hospital y enviado a Durango bajo el cargo de traición.
Con motivo de la emboscada de Acatita de Baján en la que fueron aprendidos los principales caudillos de la Independencia, el Gobernador de la Mitra, Presbítero Don José Joaquín Calvo, dirigió a los Párrocos de la Provincia de Sonora la siguiente circular, con fecha 12 de abril de 1811 . "A las doce de la noche anterior se han recibido de oficio los felices avisos de que el 21 de marzo último las tropas de Coahuila que, seducidas por los engaños y embustes de los revoltosos se habían pasado a su partido, tuvieron la bizarra y heroica acción de hacer prisioneros y mantenerlos en Monclova al Rebelde Cura Hidalgo y Cabecillas, Allende, Aldama, Abasolo, Zapata, Jiménez, Lanzagorta, Aranda, Portugal, etc. etc., y de haberles cogido el tesoro que en oro, plata y reales ocupaban veinte atajos y resultando que tan agradables noticias trae copioso número de bienes a la religión, Rey y Patria, en que tanto se interesa el Estado eclesiástico, ha dispuesto S.A. llama, que en su nombre prevenga a V.M. y a los curas comprendidos en esta Vicaria, como lo ejecutó que de acuerdo con los respectivos Jueces Reales, lo festeje con misa cantada y Te Deum en acción de gracias al señor de los ejércitos que tan visiblemente ha protegido nuestras armas y asimismo que asentadas las presentes en el Archivo, la traslade V.M. al mismo efecto, para su cumplimiento a los Curatos de comprensión, para que puesta al pié la razón de su obedecimiento, se devuelva original a manos de V. M., quien deberá pasarlo a esta Superitendencia para la Secretaría de Cámara y Gobierno".
El Obispo Fray Bernardo del Espíritu Santo, cooperando con el Gobierno Virreinal mando circular un Pastoral en mayo de 1818, la cual iba dirigida a los Curas Párrocos.
..."En las presentes circunstancias media la seguridad pública, la tranquilidad de los pueblos, la conservación de las vidas, el arreglo de las costumbres y la asistencia de la religión. Tal su misión y obediencia enseñada por Jesucristo y encargada repetidas veces en la divina escritura al legítimo soberano que lo es de todas las Américas el Señor Don Fernando VII; la concordia, la paz, unión de ánimos y de corazones bajo de unas mismas leyes eclesiásticas y civiles que forman una Nación, un pueblo, una religión, que los facciosos han turbado, profanado y roto con la apostasía más enconada". Concluía el Obispo recomendando a los Párrocos que tomaran medidas para mantener en quietud a sus feligreses, obrando de acuerdo con las autoridades.
Dos brotes de rebeldía se registraron en jurisdicción del Estado. En 1819 se rebelaron los Opatas que servían en la Compañía de Indios Auxiliares de Bavispe, descontentos con el habilitado de la misma, siendo reprimidos con prontitud. En 1820 se sublevó un grupo de yaquis, quienes, llevaron la guerra a la región de Chinipas, siendo perseguidos y derrotados por el Subdelegado de Alamos.
Al proclamarse el Plan de Iguala, el primero en secundario fue el Teniente Coronel Fermín Tarbé, quien se encontraba con su destacamiento en Rosario (16 de julio de 1821). El 6 de septiembre de 1821, se juró la independencia en Arizpe, el Teniente Coronel Antonio Narbona. El Brigadier Cordero se negó a hacerlo, resignando el mando político en Don Ignacio Bustamante el Militar en el mismo Narbona, retirándose a la Ciudad de Chihuahua. Las nuevas autoridades giraron instrucciones para que se jurara la independencia en todos los pueblos en su demarcación. En seguida llegó la orden del Comandante General de Provincias Internas de Occidente, concluyendo así la dominación española en estos territorios. Solo en el Mineral de la Cieneguilla y el Puerto de Guaymas se presentaron dificultades para verificar la proclamación de la Independencia. En la Cieneguilla el Presidente del Ayuntamiento modificó fórmula del juramento que había sido enviada por la Comandancia, originando protestas de los regidores y de algunos vecinos; el Gobernador se dirigió a la autoridad militar, acabando ésta con el desacuerdo y obligando todos a someterse. En Guaymas, el Capitán Esteban el Presbítero Pedro Leyva, cura doctrinero de los pueblos del Río Yaqui, alegando el primero que no conocía El Plan de Iguala y el segundo, que no había recibido órdenes respectivas por conducto del Mitrado, se negaron a verificar la proclamación. Narbona personalmente se presentó en Guaymas y los obligó a someterse y la Independencia fue jurada.
El 29 de septiembre de 1821, el Obispo de Sonora y Sinaloa, Fray Bernardo del Espíritu Santo, giró instrucciones a los Párrocos para que no opusieran ningún, obstáculo a los actos de proclamación y jura del Plan de Iguala y que se pusieran de acuerdo con las autoridades civiles para que tuvieran mayor realce.
Dicc. de Historia... Fco. R. Almada.
Proporcionado por:
Prof. Armando Quijada.
PROCESO Y FIN TRAGICO DEL PADRE DE LA PATRIA DON MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA
Epifanio Zamorano R.
Habiendo sido traicionado el Libertador Hidalgo, y hecho prisionero en Acatita de Bajan el 21 de Marzo de 1811, se le condujo con los demás caudillos a la ciudad de Chihuahua, a la que arribó el día 21 de Abril de 1811.
Al Padre Hidalgo se le destinó como celda el cubo de la torre de la Iglesia del ex-Convento de Jesuitas, que abarcaba lo que hoy, divididos por la calle Libertad, son los Palacios del Gobierno del Estado y Federal; este último al lado norte. Aquella estrecha celda aún permanece intacta custodiada por un militar, y puede ser visitada en cualquier día hábil.
Por el frente sur del Palacio Federal frente a donde se encuentra oculto por la nueva construcción el calabozo, fue construida una columna en la que, con letras doradas aparece la siguiente inscripción: "Este es el lugar que sirvió de prisión al Sr. Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Independencia Mexicana, durante el tiempo que duró su proceso. De aquí salió el día 30 de julio de 1811 a regar con su sangre generosa la santa causa de la Independencia Mexicana".
El español don Juan Ruiz de Bustamante fue quien instruyó sumario a Hidalgo, y el 6 de mayo se designó el Consejo de Guerra que emitiría sentencia según las declaraciones que les fueran entregadas; el cual estuvo compuesto por el Coronel Manuel Salcedo; los Tenientes Coroneles Pedro Nicolas Terrazas, José Joaquín Ugarte y Pedro Nolasco Carrasco, y el Capitán Simón Elías González; además el Teniente Pedro Armendáriz.
Para la formación de la causa se comisionó al Alférez Don Angel Abella, fungiendo como Secretario el Soldado de la Tercera Compañía Volante, Francisco Salcido.
Se dió al proceso particular del libertador el triple carácter de civil, militar y eclesiástico. Abella tomó con gran diligencia las declaraciones de Hidalgo durante los días 7, 8 y 9 de Mayo. Aquel declaró haber creído siempre que la independencia seria útil para el país; que concibió el proyecto de realizarla cuando Allende le aseguró que ya contaba con sobrados elementos. Que en efecto levantó ejércitos, fabricó armas, acuñó monedas, nombró jefes, lanzó manifiestos y envió un agente diplomático a los Estados Unidos, y se responsabilizó por la matanza de españoles en Valladolid y Guadalajara. Que no ejerció funciones sacerdotales durante el movimiento por considerarse inhabilitado para ello; que no tomó objetos sagrados de las Iglesias; que no recibió sugestión alguna de Napoleón Bonaparte; y que sus acciones estuvieron fundadas en "EL DERECHO QUE TODO CIUDADANO TIENE CUANDO CREE QUE LA PATRIA ESTA A RIESGO DE PERDERSE".
El Tribunal de la Inquisición arrimó leña a la hoguera al revivir un juicio contra Hidalgo que había sido archivado en 1800; mediante formal acusación que el 7 de Febrero de 1811 hizo el Doctor Manuel de Flores, Inquisidor Fiscal y que en su oportunidad fue enviado a Chihuahua.
Tomadas por Abella la parte de las declaraciones que le correspondían, el Obispo de Durango Francisco Javier de Olivares designó al Canónigo de aquella Catedral, para que instruyera la causa eclesiástica a Hidalgo. Y el día 10 de junio de 1811, el acusado mediante un extenso escrito rebatió los doce puntos que contenía la acusación de la Inquisición; y el día 14 el Juez eclesiástico dio por bien recibidas las declaraciones y regresó el proceso al Auditor Don Rafael Bracho para que emitiera su dictamen. Este lo presentó el día 3 de julio resumiendo los cargos contra el Libertador, de quién opinó era reo de alta traición, mandante de horrorosos crímenes y monstruo tal, -decía- debería morir por ello, confiscársele sus bienes y dar al fuego sus proclamas y papeles; respecto al género de muerte, la más afrentosa que pudiera escogerse no satisfacerla la venganza pública, pero que dado el carácter sacerdotal del reo y la falta de verdugo que le diera garrote vil, debería ser pasado por las armas.
El día 29 de Julio se hizo comparecer a Hidalgo ante el Tribunal Eclesiástico, vestido con ropas sacerdotales, de las que fue siendo despojado prenda tras prenda, hasta dejarlo con traje de seglar, según las reglas prescritas por el Pontifical Romano. Consumada la degradación según la sentencia emitida; Abella hizo ponerse de rodillas al reo y en tal posición le leyó la sentencia de muerte a que había sido condenado.
Al alba del día 30 de Julio recibió Hidalgo los servicios espirituales de su religión impartidos por el padre Juan José Baca. Un día antes en los muros de su celda había escrito con carbón las siguientes décimas dedicadas al Alcalde Melchor Guaspe y a su Guardián Miguel Ortega:
A Guaspe.
Melchor, tu buen corazón ha adunado con pericia
lo que pide la justicia,
aconseja la razón
y exige la compasión.
Das consuelo al desválido
en cuanto te es permitido
partes el postre con él
y agradecido Miguel
te dá las gracias rendido.
Ortega tu crianza fina,
Tu dulce y estilo amable
siempre te harán apreciable
aun con gente peregrina.
Tiene protección divina
la piedad que has ejercido
con un pobre desválido
que mañana va a morir,
y no puede retribuír
ningún favor recibido.
Esta conducta humanitaria de Guaspe hacia el Libertador, le valió el que se le permitiera continuar en el país, al ser expulsados los españoles, ya consumada la independencia.
A las 7:00 horas fue conducido Hidalgo al patio del Ex-Colegio de Jesuítas; hoy patio del Palacio de Gobierno del Estado, donde fue pasado por las armas. Las primeras tres descargas no bastaron para concluir con aquella gran vida. Fue necesario que el Jefe del Pelotón de ejecución ordenará a dos de sus soldados colocar la boca de sus fusiles sobre su corazón y disparar, con lo que dieron fin a su nefasta obra.
El cadáver fue expuesto en una silla colocada sobre una tarima, a la derecha de la puerta principal del actual Palacio de Gobierno. Al anochecer se le condujo al interior del Convento. Serias dificultades encontraron para encontrar quien se prestará a decapitar el cuerpo del Libertador pues nadie se atrevía a hacerlo. Recurrieron entonces a la cárcel pública y ofrecieron la libertad a reos que purgaban largas condenas, por hacerlo reusandose todos, hasta que localizaron a un indígena de la raza Tarahumara de nombre José Manuel, que aceptó pero aún fue necesario animarlo con sotol (licor regional) y prometerle además una limeta (botella de cuello delgado) del mismo licor. Conducido aquel infeliz, al Convento, a una orden del Intendente de las Provincias Internas Don Nemesio Salcedo, de un solo golpe de machete cercenó la cabeza.
El cuerpo decapitado fue recogido y velado esa noche por los Padres Franciscanos, quienes le dieron sepultura al día siguiente en la Capilla de San Antonio del Templo de San Francisco.
Tanto la cabeza de Hidalgo como las de Allende, Aldama y Jiménez fueron conservadas en sal por los practicantes del hospital y conducidas por ordenes del sanguinario Calleja a la ciudad de Guanajuato, en donde fueron metidas en jaulas de hierro que se colocaron en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granadita donde permanecieron durante diez años, hasta que es vísperas de la independencia en 1821 , el pueblo las, rescató y condujo a la Ermita de San Sebastián.
Se impone decir que Hidalgo fue fusilado de frente mas no así Allende, Aldama y Jiménez que lo fueron por la espalda el día 26 de Junio de 1811, asignándoles el estigma de traidores.
El triunvirato que gobernó el país a la caída de Iturbide, dispuso que los cuerpos y cabezas de Hidalgo Allende, Aldama y Jiménez fueran exhumados y conducidos a la ciudad de México, en donde con grandes honores el día 16 de Septiembre de 1823, se les coloco en las criptas destinadas a los virreyes en el Altar Mayor de la Catedral Metropolitana.
Siendo Presidente de México el Sr. General Plutarco Elías Calles, considerando que aquellos venerable restos deberían reposar en el Altar de la Patria; dispuso que una vez más fueran exhumados y trasladados con los honores correspondientes, colocados en gaveta especiales y depositados en el monumento a la Independencia en el Paseo de la Reforma, lo que se cumplió el día 16 de Septiembre de 1925.
PUBLICACIONES DEL GOBIERNO DEL ESTADO DE. SONORA: 1979-1985
1. Horacio Sobarzo: Crónica de la aventura de Raousset Boulbon en Sonora.
2. José Rubén Romero, Juan de Dios Bojórquez, Dr. Atl y Juan de Dios Robledo: General Álvaro Obregón. Aspectos de su vida. 2ª edición corregida.
3. Álvaro Obregón: Ocho mil kilómetros en campaña (fragmentos), 2ª edición corregida.
4. Miguel R. Palacios v Ana María León de Palacios: Alvaro Obregón, caudillo e ideólogo de la reconstrucción nacional.
5. Juan Antonio Ruibal Corella: Plutarco Elías Calles, estadista y patriota.
6. Juan de Dios Bojórquez: Crónica del Constituyente.
7. Armando Quijada Hernández: Sonora, génesis de su soberanía.
8. Memorias de don Adolfo de la Huerta (transcripción y comentarios de Roberto Guzmán Esparza).
9. Charles W. Polzer: Eusebio Kino, padre de la Pimería Alta. 2ª edición corregida.
10. Ramón Corral: Obras históricas.
11. Cuauhtémoc L. Terán: Jesús García, héroe de Nacozari.
12. Antonio G. Rivera: La Revolución en Sonora.
13. Carlos Moncada: El Quijote de la Revolución. Vida y obra de Adolfo de la Huerta.
14. Horacio Sobarzo: Crónicas biográficas.
15. Alfonso Iberri: El viejo Guaymas.
16. Agustín A. Zamora: La Cohetera, mi barrio.
17. Gerardo Cornejo: La sierra y el viento.
18. Juan Antonio Ruibal Corella: Los tiempos de Salvador Alvarado.
19. Francisco P. Troncoso: Las guerras con las tribus yaqui y mayo, tomo I.
20. Francisco P. Troncoso: Las guerras con las tribus yaqui y mayo, tomo II.
21. Arthur Woodward: Misiones del norte de Sonora.
22. Alberto Francisco Pradeau: Sonora y sus casas de moneda. Alamos y Hermosillo.
23. Jorge Russek: Sonora.
21. Francisco R. Almada: Diccionario de historia, geografía y biografía sonorenses.
25. Palemón Zavala: Perfiles de Sonora. `
26. Ignacio Pfefferkon: Descripción de la Provincia de Sonora libro I (traducción de Armando Hopkins Durazo ) .
27. Ignacio Pfefferkon: Descripción de la Provincia de Sonora libro II (traducción de Armando Hopkins Durazo).
28. Gerardo Cornejo: El solar de los silencios.
29. Roberto Acosta: Apuntes históricos sonorenses.
30. Carlos Moncada: 30 años en esto.
31. Manuel R. Uruchurtu: Apuntes biográficos de don Ramón Corral (1854-1900).
32. Gilberto Escobosa Gámez: Crónicas, cuentos y leyendas.
33. Louis Lejeune: La guerra apache en Sonora (traducción de Michel Antochiw).
34. Horacio Sobarzo: Vocabulario sonorense.
35. Temas sonorenses a través de los simposios de historia.
36. Eduardo W. Villa: Historia del Estado de Sonora.
37. Juan Mateo Mange: Diario de las Exploraciones en Sonora/Luz de tierra incógnita.
38. Andrés Pérez de Rivas: Páginas para la historia de Sonora/Triunfos de Nuestra Santa Fe, tomo I.
39. Andrés Pérez de Rivas: Páginas para la historia de Sonora/Triunfos de Nuestra Santa Fe, tomo II.
40. Enriqueta de Parodi: Cuentos y leyendas.
41. José Francisco Velasco: Noticias estadísticas de Sonora (1850).
42. Ignacio Zúñiga: Rápida ojeada al Estado de Sonora (1835).
43. Manuel Balbás / Fortunato Hernández: Crónicas de la Guerra del Yaqui.
44. Armida de la Vara: Itinerario.
15. Alonso Vidal: Poesía sonorense contemporánea (1930-1985).
46. Eusebio Francisco Kino: Crónica de la Pimería Alta - Favores - Celestiales.
