MENSAJE DEL DIRECTOR.

Iniciamos otro año mas, y con el sale a la luz nuestro boletín número 25, llegamos a este 1986, con nuevas ideas, mas entusiasmo y con los mejores deseos para continuar adelante en la tarea de dar a conocer los frutos de nuevas investigaciones, puntos de vista diferentes a los convencionales, o el aportar un conocimiento pasado que nos motive a continuar, en la búsqueda de nuestras raíces históricas.

Actualmente cruzamos por un periodo critico, del que habremos de salir avantes, y del que en un futuro no muy lejano escribiremos lo sucedido en aquel 1986, el año del cometa Halley, el año de la gran crisis, o el año en que el petróleo cambio la historia...."Como conocedores y estudiosos de la historia, tenemos la ventaja, de prevenir, adquiriendo y no permitiendo que se repitan los errores, que en el pasado se cometieron.

Para este año, los miembros de la Sociedad Sonorense de Historia, esperamos contar con la biblioteca -sala de estudio- así como con el "lector" de microfilms, para aprovechar el material con el que actualmente contamos.

En fin, buscaremos en el amplio sentido de la palabra la superación, para el beneficio de toda aquella persona interesada en la cultura sonorense y que desee conocer un poco de nuestro pasado.

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XI SIMPOSIO DE HISTORIA DE SONORA

Una vez mas, llega el momento que esperamos los aficionados y los profesionales -por supuesto- a la historia y a la antropología regional, en que de nuevo estamos ante otro simposio más en esta ocasión el numero once, el cual dará con toda seguridad mayor realce a los festejos del 43 aniversario de la Universidad de Sonora.

De aquel primer simposio celebrado los días 30, 31, de octubre y 1º de noviembre de 1975, en el que hubo 27 participantes, representando a 4 instituciones locales y una extranjera, al ultimo, que se celebro por primera vez en el auditorio de la Casa de la Sociedad, en que se llego a la cifra máxime de ponencias, con 43 y que representaron a 12 instituciones entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Universidad de Arizona, Universidad de Colorado, Universidad de Sonora, Archivo Histórico de Baja California Sur y otros mas; han pasado poco mas de 10 años, y en ese lapso de tiempo,. Los simposiums han sido la tribuna, donde se han presentado hasta la fecha 303 ponentes, con los mas diversos temas de historia, antropología, economía, música, folklore, etnología, medicina, religión, sociología, y un sin numero más, relacionados con el noroeste de México y el sureste de los Estados Unidos.

Investigadores, aficionados, profesionales de las mas diferentes áreas, nos hemos dado cita en los simposiums ya que sea como ponentes o meramente como espectadores donde se busca el conocimiento, al mismo tiempo que disfruta con lo expuesto en el foro.

Vaya desde esta tribuna, nuestras mas sinceras felicitaciones al Lic. Juan Antonio Ruibal Corella, quien ha sido el promotor, organizador, y en fin el responsable de la imagen y calidad que actualmente goza el simposio.

Señores y señoras expositores sean ustedes, los que con su presencia realcen el XI Simposio de Historia de Sonora, la Sociedad Sonorense de Historia les da la mas cordial de las bienvenidas

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ARTHUR WOODWARD
In Memoriam.

El pretender escribir algo sobre el Dr. Arthur Woodward, es algo que no está a mi alcance. En esta breve nota solo diremos lo escuchado de terceras personas y lo leído con anterioridad en el libro "Misiones del norte de Sonora, aspectos históricos y arqueológicos". Tuve el agrado y la fortuna de conocer al Dr. Woodward, hace escasos tres meses, cuando quizá por presentimiento vino de Patagonia, a visitar y saludar a dos de sus grandes amigos que tenía en Hermosillo: el Lic. Francisco Manzo y al profesor Heriberto Aja, quienes mostraron al huésped el nuevo Museo de Sonora y la Casa de la Sociedad Sonorense de Historia entre otras cosas; hago un paréntesis aquí para mencionar que el pasado mes de diciembre, la Sociedad había recibido del dr. Woodward las "cueras", capas y espadas, réplica exacta de la indumentaria empleada por los soldados de cuera allá en el siglo XVIII, piezas que muy pronto habrán de exhibirse en la propia casa de la Sociedad Sonorense de Historia.

El padre Charles Polzer, en el prólogo escrito al libro de las Misiones en Sonora lo define claramente al señalar lo siguiente: "Posiblemente más que cualquier otro experto de nuestros días, el Dr. Arthur Woodward ha dominado el conocimiento del material cultural de Hispanoamérica casi insuperado por otros hombres. Su sentido agudo de la observación, claramente evidenciado en este reporte, ha hecho que sus contribuciones a la conservación y a la restauración histórica sean invaluables. Y todas estas realizaciones fueron hechas con el sentido de una total humanidad, con precisión y buen humor.

En octubre de 1935, vendría a Sonora, formando parte del grupo del Servicio de Parques Nacionales del Gobierno de Estados Unidos - como el mismo señaló- a obtener datos arquitectónicos y culturales que pudieran proporcionar bases para la restauración de parte de la iglesia de Tumacácori. En los 18 días que estuvieron en lo que alguna vez se le conoció como la Pimería Alta, visitaron, estudiaron, fotografiaron y levantaron planos de las antiguas misiones de Magdalena, Cocóspera, Altar, Tubutama, Pitiquito, San Ignacio y Cucurpe. Desde aquel entonces no dejaría de tener contacto con Sonora.

El Gobierno del Estado tuvo a bien editar en marzo de 1983 los frutos de aquella expedición, que a manera de reporte había hecho el Dr. Woodward al Servicio de Parques Nacionales. El Dr. Arthur Woodward falleció en la ciudad de Tucson, Arizona el viernes 24 de enero, a los 87 años, con la menta lúcida, pero con el corazón marchito.


DESCANSE EN PAZ.

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BREVES DATOS SOBRE EL GENERAL BENJAMIN G. HILL
Epifanio Zamorano Ramos

En 1908 encontramos a quién después sería destacado General Revolucionario, Benjamín G. Hill, dedicado a la agricultura en un rancho cercano a Navojoa y encabezado a un grupo de oposición a los Caciques locales, y a la dictadura del General Díaz.
Durante ese año el Diario Capitalino La Voz de Juárez en noviembre 27 publicó una carta de Hill, en que se refería a los trabajos electorales para 1910, los cuales -decían-, debían ser antiporfiristas en toda la línea; que ni el Presidente, Vicepresidente ni los Gobernadores salgan del seno de los hombres que están actualmente en el poder. Estos hombres, seguía diciendo, eran personajes "encallados" en la reelección, decididos a adular a quién los encumbrara y a "transformar en sainete lo más bello de la vida política de un pueblo: su sagrado derecho a elegir a sus representantes". Era indispensable una oleada de sangre nueva que reponga la sangre estancada que existe en las venas de la República, enferma de viejos chochos, en gran parte honrosos restos del pasado, pero momias que estorban materialmente la marcha de nuestro progreso. Si el General Díaz quería cerrar con broche de oro su largo mandato, debía dejar que los mexicanos eligieran a sus mandatarios; de otro modo, lo que hasta este momento había sido una comedia, puede transformarse en tragedia, cosa que nadie y mucho menos él, puede desear.
Así las cosas, al aparecer la obra La Sucesión lresidencia¡ escrito por Don Francisco I. Madero, Hill y sus amigos lo consideraron un resplandor de la democracia en forma de libro. Solicitaron 200 ejemplares de la obra, que fueron repartidos en la región del Mayo y la ciudad de Alamos.
Refiere Aguilar Camin en Frontera Nómada que viajando Hill en Ferrocarril sostuvo una conversación sobre política con el Gobernador del Estado Luis E. Torres, en la que este último sostenía que el pueblo de México no estaba apto para ejercer la democracia, y le ponía como ejemplo una manifestación Reyista llevada a cabo en Guadalajara el 25 de Julio de 1909, en que se provocó la violencia. Hill no estuvo de acuerdo y le replicó: "Este es precisamente mi argumento, porque pueblo que sabe defender sus derechos por la razón o la fuerza, es pueblo apto para la democracia".
En 1910 fué electo cuarto Regidor y Sindico en el Ayuntamiento de Navojoa, que desempeño un magnífico papel. Ocupando ese cargo público, encabezó la recepción que se le prodigó al Sr. Madero en su gira política, y le acompañó por algunos lugares del Estado. Con tales antecedentes, antes de estallar el movimiento revolucionario de 1910 fué aprendido e internado en la Penitenciaría del Estado; siendo liberado hasta Abril de 1911; se trasladó de inmediato al Sur del Estado donde organizó una considerable fuerza militar, al frente de la cual atacó y tomó la ciudad de Navojoa, y ya marchaba sobre Alamos cuando tuvo el aviso de haberse firmado los Tratados de Ciudad Juárez poniendo fin a la lucha armada. El nuevo gobierno lo designó Prefecto del Distrito de Arizpe con residencia en Cananea. En 1912 tomó parte contra el Orozquismo; y, en Febrero de1913 al ser derribado del poder el Presidente y Vicepresidente por el Pretoriano General Victoriano Huerta, que ocupó con apariencias legales la Presidencia interina, lo desconoció y fué de los primeros en organizar en el Estado núcleos armados para combatirlo. Ostentado el grado de Coronel, se le designó Jefe de las Operaciones Militares en el Sur del Estado, donde derrotó a los Huertistas en La Concentración, y el 17 de abril tomó a viva fuerza la plaza de Alamos. Allí se dió el caso de que Don Adrián Marcor que ocupaba el puesto de Prefecto; pero que había sido destacado Maderista; reconoció al usurpador Huerta; y, por ello Hill lo incluyó en el grupo de prisioneros que cayeron en su poder al tomar la ciudad, para que sobre sus espaldas cargaran los sacos de arena con que habían improvisado las trincheras para repelerlo. Impuso fuertes multas y préstamos forzosos; pero no dispuso ningún fusilamiento, no obstante que entre los prisioneros se encontraban algunos enemigos personales suyos.
Después de aquellos hechos se dirigió a Navojoa, y de allí; reparando la vía del F. C. Sur Pacífico de México a Cruz de Piedra donde se incorporó a las fuerzas del General Obregón poco antes de la batalla de Santa María.
En septiembre fue ascendido a Brigadier y se le dió el mando de las Brigadas de Infantería del Cuerpo del Ejército del Noroeste, habiendo hecho la campaña por la Costa Occidental tomando parte en los combates de Culiacán, Mazatlán, Empalme de Orendaín y El Castillo, que les abrió las puertas de Guadalajara y hasta Teoloyucan en las goteras de la ciudad de México, donde el 13 de Agosto de 1914 se firmaron los tratados que llevan ese nombre, en los que se convino la entrega de la ciudad de México y la disolución del Ejército Federal, y entrando en México el día 15 de agosto de aquel año.
Ya ostentando el grado de General de Brigada volvió a Sonora a hacerse cargo de la Jefatura de Operaciones Militares. Al ocurrir la escisión entre Carranza y Villa, el Primer Jefe lo nombró Gobernador provisional del Estado, en cuyo ejercicio suprimió las Prefecturas Políticas y proclamó el Municipio Libre; defendió Naco contra las fuerzas Maytorenistas. En diciembre fue llamado por Carranza a la zason en Veracruz para incorporarlo al Ejército de Operaciones que comandaba el General Obregón; asumiendo una vez más el mando de las Infanterías; estuvo al lado del caudillo en los combates de Puebla, México, Celaya y León, en que fueron derrotadas las fuerzas Convencionistas mandadas personalmente por el General Francisco Villa. El día 2 de junio al ser herido el General Obregón en Santa Ana del Conde; Hill asume el mando del Ejército de Operaciones y el día 5 ordenó un ataque masivo en los tres frentes Convencionistas, triunfando en todos ellos, lo que le abrió las puertas de León; siendo ascendido seguidamente a General de División; allí permaneció el Ejército hasta el día 13 en que avanzó a Lagos de Moreno y a Encarnación de Díaz, Jalisco.
El día 6 de julio ya restablecido el General Obregón, volvió a tomar el mando del Ejército de Operaciones.
Ya instalado el Gobierno Constitucionalista en la ciudad de México; Hill fué designado por el Sr. Carranza, Jefe de la Guarnición de la Plaza, que ocupó del 13 de abril de 1916 al 30 de abril de 1917.
En 1920 se declaró Obregonista y secundó el Plan de Agua Prieta, habiendo operado en el Estado de Morelos hasta la caída del Presidente Carranza. Una vez más fue designado por el Presidente provisional Don Adolfo de la Huerta, Comandante Militar de la Plaza, que ocupó del 11 de junio al 30 de noviembre; siendo designado el 1 de diciembre Secretario de Guerra y Marina en el Gabinete del General Obregón.
Falleció el día 14 de aquel mes en circunstancias un tanto sospechosas.
Y he aquí una anécdota que nos muestra al General Hill como un hombre práctico, humano y generoso.
Mi padre que llevó mi mismo nombre, se incorporó en Mayo de 1913 en Alamos, al entonces Coronel Benjamin G. Hill, con un grupo de hombres armados que había reclutado, y al que pomposamente llamaba Regimiento Arteaga; habiendo militado bajo sus ordenes desde Sonora hasta la entrada del Ejército Constitucionalista en la ciudad de México el día 15 de Agosto de 1914. Mi padre que para entonces ostentaba el grado de Mayor, quedó acuartelado en Tlalnepantla al cuidado de la remonta (caballada) del Ejército del Noroeste. Por otra parte, en el Ejército Federal militaba uno de mis tíos por parte de mi madre, Ing. Heriberto Guevara Ramos, como Capitán del Cuerpo de Zapadores.
En los Tratados de Teoloyucan en que se pactó la entrega de la ciudad de México y la disolución del Ejército Federal; se convino que los 20,000 hombres que se encontraban de guarnición en la ciudad de México, la abandonarían y marcharían a acamparse en la vía del Ferrocarril a Puebla, en grupos no mayores de cinco mil hombres, que llevarían únicamente sus fusiles con una sola carga, donde serían licenciados, extendiendo a cada uno de aquellos hombres un salvo conducto, se les liquidaría el pago de una decena de haberes y se les entregaría un pase para los Ferrocarriles Nacionales para que volvieran a sus lugares de origen. Se daban así mismo garantías a los militares que por causas debidamente justificadas no acompañaran a sus unidades a los lugares de acantonamiento.
Mi tío, como muchos otros Oficiales, decidió no seguir a su Cuerpo. Se despojó de los arreos militares y pasó a la vida civil y ya se disponía a trasladarse al Estado de Chihuahua, cuando debido a una denuncia fue aprehendido junto con un Teniente de su Cuerpo de nombre Luis Terrazas, que no tenía ningún parentesco con Cacique Chihuahuense del mismo nombre. Fueron internados ambos en la prisión Militar de Santiago Tlatelolco sujetos a que se les tratara conforme a la Ley de 25 de Enero de 1862 expedida por el Presidente Juárez para castigar con la pena de muerte a los Oficiales Mexicanos que se aliaran con el invasor francés; que el Primer Jefe del constitucionalismo puso en vigor para aplicar la misma pena a la Oficialidad del Ejército Huertista que cayeran prisioneros.
Ignoro de que medios se valdría mi tío Capitán de Zapadores Guevara Ramos, para hacerle llegar un recado a mi padre informándole la grave situación en que se encontraba, que al recibirlo se trasladó a la Prisión Militar y después de obtener mayores datos, se dirigió a ver a su Jefe Señor General Benjamín G. Hill, a solicitarle su intervención para salvar del patíbulo a su familiar y al Teniente Terrazas. El General después de escucharlo tomó su libreta y escribió una nota al Director de la Prisión Militar de Santiago Tlatelolco, ordenándole poner en libertad al Capitán Heriberto Guevara Ramos y al Teniente Luis Terrazas; ambos pertenecientes al Cuerpo de Zapadores del Ejército Federal, y que para los efectos de los Tratados de Teoloyucan se les tomara como presentes en su Cuerpo acampado en el camino de Puebla. Con aquella orden regresó mi padre a la Prisión Militar de donde salió a poco acompañado de los dos Oficiales liberados.
Días después visitó a mi padre en su Cuartel en Tlalnepantla el ex-Teniente Luis Terrazas a informarle que ya había obtenido su salvo conducto, pase y pago de los haberes que le correspondían, y a despedirse y darle una vez más las gracias por haberle salvado la vida. Ya para retirarse le obsequió una espada de acero toledano con empuñadura de plata fina, con un aguila dorada, que mi padre le aceptó, y use durante el tiempo que permaneció en el Ejército y que yo conservo con satisfacción.
La presente carta, constituye un valioso documento para continuar integrando la historia de Sonora.
He encontrado este documento en los números 13, 14 y 15, los dos primeros dentro del primer tomo y el último en el segundo del Boletín de la Biblioteca Nacional de México, publicados en el año de 1905. A diferencia de otros documentos, en que se necesita hacer investigación más acuciosa para conocer el origen del documento o el nombre del autor, aquí el trabajo será dar con el paradero del manuscrito original, a pesar de que en la misma publicación se menciona que fue tomado de "un manuscrito existente en la Biblioteca Nacional" sin mencionar otro dato o persona que lo hizo.
Busqué en el Archivo Franciscano, situado en lo que fue la Biblioteca Nacional durante cerca de 100 años (ex-convento de San Agustín) y no di con él. Consultando la Guía del Archivo, que comprende solo las primeras 50 cajas de legajos de más de 150, tampoco se encontró dato alguno.
Durante los últimos 20 años, un franciscano, Lino Gómez Canedo, que pertenece a la Academia de Historia Franciscana Americana, ha investigado en todos los archivos franciscanos que existen en México y no menciona en ninguno de sus escritos el citado documento. El mismo Gómez Canedo menciona a otro estudioso de los franciscanos: el Dr. Fernando Ocaranza, quien dió a conocer un buen número de documentos en las varias obras que consagró a la historia franciscana de México, entre ellas: "Los Franciscanos en las Provincias Internas de Sonora y Ostimuri"; los dos volúmenes titulados: "Capítulos de Historia Franciscana"; "El Imperial Colegio de Indios de Santa Cruz de Tlatelolco" y "Las Crónicas y Relaciones del Occidente de México", sin que en ninguna de ellas haga tampoco mención de la "CARTA".
Todo esto nos lleva a pensar que el documento original se encuentra en la Sección o departamento de manuscritos de la propia Biblioteca Nacional donde también existe material de origen franciscano, o, en el peor de los casos, en alguna biblioteca particular.
El motivo por el cual se escribiera "LA CARTA" la da el propio autor al decir: "Habiendo llegado a mi noticia (de) un (a) orden de su majestad que Diosguarde, expedido generalmente para la Nueva España con todas sus Provincias, por el ilustrísimo Señor Don José Gálvez del Consejo de su Majestad en el de Indias, su primer Ministro Presidente, con el fin de investigar aquellas cosas mas curiosas, que en estas partes se hallan con tanta abundancia y de que la Europa carece".
Lo anterior nos dá fundamentos para creer que "LA CARTA" tuvo el mismo propósito que su contemporánea "Relación de Sahuaripa de 1778" escrita poco más de dos meses después y de la que su autor dice que fue pedida por su Majestad (Carlos III), como advierte en el Superior Despacho. Arreglada a la instrucción expedida por el Exmo. Sr. Virrey (Don Antonio María Bucarelli y Ursual).
Lo que podemos decir acerca del autor de la CARTA EDIFICANTE CURIOSA DE BACERAC es muy poco, y lo más es dado por él mismo, quien se firma como Fray Angel Antonio Núñez Fundador, natural de Zamora en la provincia de Castilla la vieja en España, que cuando llegó a Bacerac en el año de 1777 contaba con 29 años. Posteriormente no encuentro dato alguno sobre él, sino hasta 1784, en que Ocaranza lo menciona en su "Crónica y Relaciones"... atendiendo la Misión de San Borja en la tarahumara a cargo de 205 familias, solo que con el nombre de Juan Antonio Núñez, sin pensar que se pueda tratar de otra persona dados los frecuentes errores "de apreciación" del Dr. Ocaranza. El propio Ocaranza ubica al "P. Antonio Beno", que más bien sería Fray Mariano Antonio (de) Buena y Alcalde, que llegó en calidad de supernumerario y presidente del grupo de franciscanos que desembarcaron en Guaymas el 9 de Mayo de 1768. Este fraile se hizo cargo de la misión de Tubutama y al parecer para 1784 ya se encontraba en Bacerac, ignorando si sucedió a Fray Antonio Núñez y la posterior trayectoria de éste.
A diferencia de las obras escritas que dejaron o que posteriormente escribieron sus antecesores jesuitas, además de las que en la actualidad contamos como son las de Decorme, Zambrano, Pradeau, etc., acerca de los franciscanos el material de consulta publicado es menor y sobre esto tenemos la obra de Arricivita, escrita hace acerca de 200 años, lo publicado por Ocaranza en la década de los 30's, y en las últimas dos décadas lo escrito por Lino Gómez Cañedo y nuestro conocido Kieran McCarty. Hay otras más publicadas en el extranjero y que de momento no me fueron accesibles para una mejor documentación.
A continuación transcribiremos un resumen de los datos que a mi parecer pudieran ser los de mayor interés de la multicitada carta.
La materia de que voy a tratar, si bien es uniforme y consiguiente al todo de que se compone en lo histórico, perteneciente a esta misión de Santa María de Bacerac, es preciso o al menos me parece, unir los sucesos en lo espiritual para crédito de nuestra santa provincia, y en lo temporal para el obsequio, obediencia y prontitud que como vasallos de monarca tan católico, debemos en la ejecución de sus ordenes reales y de sus tan sabios ministros. En ésta suposición, dividiré esta obrilla en dos partes: En la primera expresaré, según las noticias más fieles, desechando las menos ciertas, la antigüedad, conquista espiritual, padres primeros y rancherías de que se componía esta numerosa de "Santa María Bacerac", y la segunda en describir el estado presente en que se halla, su situación, pueblos que la componen, árboles que la fructifican así de monte como de plantío, aguas que la riegan, plantas medicinales que tiene varias, y muchas experimentadas en dolencias humanas, caza de que abunda, minerales que la enriquecen, costumbres de sus habitadores y finalmente todas aquellas noticias que sean más útiles para la satisfacción de la más atenta curiosidad humana.

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CARTA EDIFICANTE HISTORICA-CURIOSA DEL BACERAC
Dr. Arturo Arellano R.

PARTE PRIMERA
(El) Origen de los indios se duda; motivos para hacerlos descendientes de los mexicanos se dan y varios sucesos de su antigüedad .... Con alguna razón pudiera decirse que trae su antiguo origen de aquellos célebres "Tultecas" (Toltecas?), que saliendo de las siete cuevas (como dicen las mexicanas historias) hicieron hasta llegar a México tantas mansiones. Una de ellas fué, no muchas jornadas de aquí es un sitio hermoso que llaman Casas Grandes, cuyos bellos aunque antiguos edificios llaman con poco fundamente de Moctezuma, lo mismo que otros que se hallan en el Bermejo ó Río Colorado, y en otras muchas partes de este dilatado Reino .
....Estas provincias se gobernaron por distintos señores ó capitanes de sus numerosas rancherías, como sucedió en esta de Bacerac, que por los años de 1646 en 29 de septiembre fue bautizado por el reverendo padre Fray Juan Suárez del orden de nuestro padre San Francisco de nuestra provincia de Jalisco (1). Se llamaba este Capitán Bacamer, y en el sagrado bautismo lo puso: Don Francisco Bacamer.
... A la verdad, según las noticias, que me dan no parece sino, que quieren persuadirnos a que en la tierra que ocupaban su Ranchería fue la creación del primer hombre, pues sin saber quienes fueron los primeros antigüos que los introdujeron en estas tierras, se presumen por únicos en este valle, Bárbara ignorancia!, pero como no había de ser tan tosca, teniendo sólo por escuela a aquellas brutales acciones, que engendran la rusticidad del monte y la escabrosidad de estas tierras. Esta noticia la dió una india de más de 100 años, y la más vieja que actualmente se halla en este pueblo cuando esto se escribe, diciendo que oyó decir a sus padres, que no sabía hubiese en el mundo otra gente más que la que contenía esta ranchería grande. Esta noticia no puede creerse, ni es verosímil tanta ignorancia, lo primero, porqué por el norte subiendo la "cuesta carretas", del otro lado ya había gentes bien belicosas y casi todas de unas naciones llamadas Janos y Zumas (de estas aún hay en el pueblo algunos descendientes) cuya rebeldía les acarreó su ruina total, y no puede creerse que siendo una cuesta sola aunque bien penosa la que dividía a unos de otros, dejarse la curiosidad de algunos siendo tan inclinados a la caza y al monte de avistarse, y lo segundo que por otra parte tenían por rivales a los de Oputo, Guasavas y Bacadeguatzis de quienes fueron enemigos mortales, y se guerrearon bien, según todo contestes (constan?) dan noticia de tradición de padres a hijos, y sólo se compusieron después de ya cristianos.

DESCUBRESE FIELMENTE LA ANTIGUEDAD DE ESTOS INDIOS EN CUANTO AL BAUTIZO Y PRIMEROS MINISTROS RELIGIOSOS.

2o.
No me atrevo a culpar a toda una sagrada religión que sirvió en algún tiempo a la Iglesia por medio de muchos individuos suyos, pero si culparé a algunos de ellos en el caso presente. Es el caso, muy reverendo padre nuestro (2), que pretendieron coronarse con aquellos laureles, que nosotros adquirimos, pretendiendo ser los únicos y primeros que en esta parte introdujeron el santo evangelio, (3) cuando por los años del Señor de 1610, 4 años más tarde de establecida en provincia, la nuestra de Jalisco ya sus hijos andaban en estas conversiones, sucediéndonos muchos años después aquellos de quien hablo, pues entraron por los años de 1681 (3 y 4), teniendo nosotros de anticipación en este pueblo de Bacerac 70 años.
He podido sacar estas noticias del primer libro de bautismos y casamientos de esta misión, que consta al presente de 22 fojas en cuarto (hojas en cuartillas)., bastante maltratadas, en las que se hallan con toda brevedad las partidas de bautismos y casamientos aún en tiempo de más de 1500 familias de que se componía esta numerosa ranchería, repartida en muchas cuyos nombres pondremos en otro lugar. Este libro está sin forro alguno, más no es esto lo más sensible, sí lo es, el que discurro, que la malicia misma que lo ocultó, laboró, pues se halla la señal de cortadas con tijeras las seis primeras hojas, que me llevan los ojos, discurriendo que en ellas referirán estos "Varones Apostólicos" algunas cosas memorables, o al menos se hallarían más familias bautizadas como sucede en los bautizos del año de 1610, que al fin de las partidas se hallan escritas en la lengua antigua de esta nación, estas voces de regocijo:
"Ahora si que estamos bien ahora si que nuestro padre nos puso bien ahora si que somos cristianos ahora si que nuestro Padre nos sacó de malos".
Registrando pues, las oficinas más internas de esta casa, encontré este libro que estaba tan oculto que atribuyo a Dios semejante hallazgo, lo primero porqué con su falta estaban bastante tristes estos indios, pues asegurando los más viejos, que los hay viejisimos, que sus padres y abuelos estaban bautizados, no podía dárseles crédito, pués faltaba el principal instrumento para creerles. Desde el principio de este capítulo entré manifestando mi dolor y más se acrecentaría si lo hubiera dejado al silencio. Debajo pués de unos cajones y tablas viejas había un agujero como de vara de largo y más de media de ancho, y profundo, estaba éste lleno de tierra, telarañas y otras mil vascocidades y entre ellas el expresado instrumento, que ahora está ya en mi poder y mejor colocado en el archivo.

DESCRIBENSE LAS RANCHERIAS EN QUE SE DIVIDIA ESTA NUMEROSA DE BACERAC: SUS NOMBRES, ALMAS QUE FUERON BAUTIZADAS, FALTA DE MINISTROS Y OTROS VARIOS SUCESOS.

3o.
... En esta suposición para proseguir la historia en este capítulo, y que para en algún modo se verifique por donde entró nuestro venerable Padre Fray Juan Suárez, iré poniendo las rancherías por el orden y antigüedad del sagrado bautismo, sus nombres, año en que se bautizaron y el número de las almas bautizadas en cada una de ellas y es como sigue: En 1646 San Pedro de Juapa San Julián de Noripa, San Cristóbal de Terapa, San Buenaventura de Bobora, Guatzinera, San José de Ecopa, Santiago de Bayobepa, San Luis de Tecabepa, Santa Ines de Juadeguache, Sta. Clara de Toisejobabi, San Felipe de Jesús de Tamichopa, San Matías de Bamochi, San Felix de Hupacumache, San Jerónimo de Basopa, San Pedro de Alcantara de Guacáriche, San Lucas de Cutacáriche, Santa María Baserac y San Francisco de Babispe. En 1647: La Resurrección de Jesús. Importan las almas que este venerable padre Fray Juan Suárez y el padre Fray Silvestre Cárdenas bautizaron en todas estas rancherías en este año de 1646 el gran número de 929. En el año de 1650, este es el último de estos dos venerables padres, y se acaba sin acabarse el libro de bautismos, pues faltándole como le faltan al principio 6 fojas, que en la señal son cortadas con tijeras, es natural que al último hubiese hecho si no más, a lo menos lo mismo el que cometió tal atrevimiento, pues de ese modo salvaba su dañada intención, ignorándose los principios y fines de esta evangélica labor de nuestros religiosos.
Desde 1650, en que no se halla noticia de nuestros religiosos, hasta el año de 1681, que en dos de febrero "se halla una estrella" (5)., primer ministro de esta nación, por cierta religión que la prosiguió gobernando desde dos de febrero de 1681 , hasta 31 de mayo de 1767, en que faltaron, volviendo después nosotros a sucederles en el año siguiente de 1768 (6) hasta el presente (año de 1777) en que escribo esta historia. Debiendo advertir, que solo en los pocos años que administraron nuestros religiosos, bautizaron más almas que estos otros que estuvieron.

ENTRA (POR) TERCERA VEZ NUESTRA SERAFICA RELIGION Y PROVINCIA DE JALISCO A ADMINISTRAR ESTA MISION DE BACERAC, NUMRRANSE LOS MINISTROS Y REFIERENSE LOS SUCESOS ESPIRITUALES Y TEMPORALES DE ELLA.

4o.
... 87 años se miró esta viña huérfana, no de ministros, cuyo celo no dudo sería correspondiente al carácter sacerdotal, sino de aquellos legítimos poseedores de quienes bebió aquel dulcísimo jugo espiritual que desecándola la podredumbre y maleza de la gentilidad, la puso robusta en la belleza de nuestra santa fé.
... En el año de 1767, anterior a nuestra entrada no parece sino que Bacerac era el objeto, a donde terminada aquel triste presagio del capitulo 7mo. de Ezequiel, versículo 15: La espada por fuera, y la peste por dentro. El que estuviere en el campo morirá al duro filo de la espada, y el que en la ciudad al rigor fiero de la peste. Uno y otro mal experimentó Bacerac, en este expresado año murieron muchos a manos del cruel apache, continuo enemigo de estos pueblos fronterizos, y muchos más de una mortal peste que casi los desoló.

SERIE CRONOLOGICA DE LOS REVERENDOS PADRES MINISTROS DE ESTA MISION POR LA SANTA PROVINCIA DE JALISCO DESDE EL AÑO DE 1 71 8 HASTA EL PRESENTE DE 1777.

Primero.- El reverendo padre predicador Fray Pedro Fernández de la Cueva, natural de Compostela, nuevo Reino de Galicia, en la Nueva España. Entró en esta misión en el año de 1768 (7); estuvo en ella hasta el de 1769 que se trasladó a la misión de Mátape en la Sonora. Administró bautismos desde 15 de junio de (17) 68 hasta 18 de enero de (17) 69 a un total de 36 almas.
Segundo.- El reverendo padre predicador Fray José García Lascano, hijo de la Santa Provincia de Jalisco, entró en esta misión en el año de 1769, estuvo hasta el de 1772, administró un total de 121 bautismos en Bacerac, Babispe y en Guatzinera (Guachineras) Requiescat in Domino.
Murió y está enterrado en el presbiterio de esta santa iglesia.
Interinos.- Reverendo padre predicador Fray Antonio Medina y Fray Vicente Cubas, quienes desde el mes de septiembre de 1772 en que murió dicho padre, hasta agosto de 1773 que entró el legitimo ministro.
Tercero.- El reverendo padre predicador Fray Antonio de Jesús Ahumada, natural del pueblo de Ameca, entró a administrar esta misión de Bacerac, en el mes de agosto de 1773, estuvo hasta el de agosto de 1777, que se trasladó a la misión de Guasabas en Sonora. Administró en total 140 baustizmos.
Cuarto.- El mínimo entre los menores Fray Angel Antonio Nuñez Tundidor, Europeo, natural de la ciudad de Zamora en Castilla la Vieja, siervo de todos. Entré administrando esta misión de Bacerac en 17 días del mes de septiembre del año de 1777, hasta que Dios fuere servido. He administrado bautismos desde el expresado mes hasta acabarse este año de 1777, en Bacerac 6, Babispe 5, y en Guachinera 1, que todos componen el número de 12 almas.

PARTE SEGUNDA

ESTADO PRESENTE DE ESTA MISION DE SANTA MARIA DE BACERAC; SU SITUACION VALLE, Y AMENIDAD; AGUAS QUE LA RIEGAN; ARBOLES DE PLANTIO Y MONTARACES; FRUTOS Y DIVERSOS INDIVIDUOS DE CAZA Y RICOS MINERALES DE PLATA.

5º.
La misión de Santa María de Bacerac, rayana de la Nueva Viscaya, y última de la Sonora hacia el norte, porción ilustre de la rica Sonora, aunque ignoro porqué motivo se le adjudican a esta, cuando de ella no solo la alojan asperos montes, pero un cuadaloso, mayor río que por estas partes se halla, debiendo por tanto ser tenida por parte de la Nueva Viscaya, no solo por estar muy contigua, sino por imitarla en temperamento, terreno y frutos.
Está situada en una mesa llana y bastante capaz, que la forman dos largos y no muy altos cerros a norte y sur. Es el pueblo a mi parecer el más grande de toda la Sonora y aunque bastante maltratado por la poca o ninguna curiosidad de sus habitadores, cuadrado y todas las casas aunque de adobe, y de un alto solo, compilares de lo mismo que aquí llaman enrramadas. Todas sus puertas miran a una gran plaza que forman tan unidas y cerrado el pueblo, que solo se entra a él o a su gran plaza por una sola puerta. En cuanto a la iglesia se compone de un solo suficiente ancho cañón en el cual se hallan cuatro muy grandes y hermosos altares forma dos de primorosos lienzos... en fin mirada esta iglesia por lo anterior, se puede decir sin engaño que es una de las mejores, sino la mejor de toda la Sonora, pero mira da por la exterior se verán los destrozos que sabe labrar el tiempo, sin perdonar los edificios más fuertes y primorosos.
En la cabecera y pueblo de Bacerac, vista ya la situación suya, hablaremos de su temperamento y cualidades. No es extremoso en frío en el invierno y calor en el verano como otras tierras en que se experimentan estos dos rígidos extremos, si bien es más templado que en esas partes en una y otra estación, aunque más tira frío que a templado; hiela mucho y nieva por el invierno si no en los pueblos, en la sierra inmediata. Ahora en el día de diciembre ha caído una nevada fuerte en la sierra, y en el día 7 amaneció una helada que cubría La tierra como si hubiera nevado un poco, se sintió muchisimo frío toda la noche hasta las 8 de la mañana, que desde hoy hasta ponerse el sol no se sentía otro temple más que el de una primavera en Castilla. Pero lo más es un grande y caudaloso río, que baña todo el valle, es el mayor de toda la Sonora (8), y le faltará muy poco para ser como el Duero en España.
HORTALIZAS.
(Hay) Repollos, coles, lechugas, cebollas y de todos los demás géneros de ellas que hay en España con "la misma abundancia y regalado gusto si no es que más que allí (allá).
FRUTAS.
(Hay) Duraznos, manzanas, membrillos, higos, granadas, melones y sandias. Estas son las que al presente hay y juzgo que si todas las de Europa se trajeran, no solo las de tierras sumamente frías, o por mejor decir las de las tierras más templadas se darían.
ARBOLES INFRUCTIFEROS.
Tan común es en este Reino de la Nueva España el " árbol que llaman mezquite, quien (que) da una goma que suda, muy medicinal para muchas dolencias, per con especialidad para los ojos. Otros son: Alamos, paleros, alisos, sabinos, tareyes, y palo dulce este último también medicinal.
ARBOLES FRUCTIFEROS SILVESTRES.
(Hay) Pinos, encinos, hay nogales cuyas nueces " son muy pequeñas y sabrosas, palma que da un fruto muy sabroso que llaman dátil (tuna), es tan dulce que empalaga, aunque no a los indios que tienen muy linda tragaderas.
CAZA DE TIERRA Y VUELO.
Hay osos con abundancia, tejos o tejones que aqui llaman batépis, cuyas manos las aprecian tanto en España; Buras que son muy similes (similares) a los venados, venados, tigres, lobos, coyotes, javalies, leones y otro animal que se ha visto aquí pocas veces, pues sólo vive en la sierra, (y) aquí es conocido: El del tamaño del mayor carnero, color medio amarillo, dos astas como el toro, pero no derechas sino retorcidas cada una para su lado hacia afuera, poco ligero, pero bravo.

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LA ERECCION DE LA DIOCESIS DE SONORA
Lic. Oscar Armando Palacios Saguchi

Hablar de la conquista y colonización del Noroeste de México lo mismo que de todo el Nuevo Mundo es hablar de una conquista y una colonización, tanto en lo temporal como en lo espiritual. La cruz, la lanza, el Evangelio y la espada jugaron juntos un papel muy importante en una de las empresas más grandes realizadas en todos los tiempos. El soldado y el fraile -el fraile y el soldado- siempre iban de la mano, abriendo brechas en este mundo insospechado para los europeos, ávidos de poder y riquezas.
De ahí que no se pueda -no es lícito- hablar de Historia de México, sin contemplar -y analizar- los acontecimientos patrocinados por Su Majestad, el Rey y por Su Santidad, el Papa. Nuestro estado mismo había tenido cerradas sus fronteras a la penetración de España y a todo el mundo ibero, hasta que un humilde misionero sin más armas de la Cruz y el Evangelio penetró como triunfante embajador de "Cristo, Rey de Reyes y Señor de Señores": El humilde embajador fue el insigne padre Pedro Méndez, anciano jesuita que, durante su ministerio misional había anhelado vehementemente ser el primer evangelizador de los mayos (2). Y esto sucedió 84 años, casi un siglo, después de los primeros intentos de penetración de la corona hacia partes más alejadas y septentrionales de la Nueva España.
Podemos afirmar sin riesgo a falsear la verdad que la Cruz y el Evangelio, esto es, que la entereza, la vocación misionera y los afanes de muchos apóstoles, fueron realmente los que entregaron al mundo hispano toda esta vasta región triangular que constituye el Noroeste de México.
Pedro Méndez, Tomás Basilio, Andrés Pérez de Ribas y otros muchos fueron los héroes, pioneros que prepararon este Siglo XVIII que, con sus altas y bajas fue fecundo y de vital importancia para la formación de lo que hoy es nuestro próspero Estado de Sonora. En este siglo florecen los Daniel Januske, y los Eusebio Kino que, abandonando las rancias culturas europeas, lo dejan todo para entregarse a una faena titánica, acaso "entre gentes las más bárbaras y fieras del nuevo Orbe" (3). Es el siglo en que los conquistadores se dan cuenta que nuestro subsuelo es un panino de ese metal amarillo que los enloquece y que ha sido el motor que los trajo desde las lejanas Europas. Es el siglo que nuestro árido terruño contemplaba con ojos de asombro a los barbados extranjeros, sentados sobre el lomo de grandes animales y bien provistos de palos que echaban lumbre... pero también contemplaba cómo los celosos aborígenes se rebelaban contra la opresión blanca, y mataban, asolaban, destruían. Es el Siglo XVIII el siglo de las minas y de las grandes exploraciones. De los Borbones, de la expulsión de los jesuitas de todo el territorio español. Es cuando nuestro noroeste se abre a la vida como entidad civil y eclesiástica. El Siglo XVIII es el Siglo de la creación de las Provincias Internas de Occidente y de la Diócesis de Sonora.
El escenario lo fue el vasto e incógnito territorio que, por el sur se confundía con el Virreinato de la Nueva Galicia, por el occidente estaba circunscrito por el litoral del Pacífico, por el oriente tocaba los linderos del Virreinato de la Nueva Vizcaya y por el norte donde se enclavaba la "frontera de la Cristiandad", los límites se perdían, acaso hasta el Río Gila... o más allá.
Tanto en lo civil como en lo eclesiástico representaban onerosas cargas para quienes tenían la responsabilidad temporal o espiritual. En el terreno espiritual se daba una tremenda controversia sobre si muchos de los sitios estaban bajo el cuidado y responsabilidad del Obispo de Guadalajara o el de Durango. Las enormes distancias y la carencia de buenas vías de comunicación -buenas y seguras- hacían que los prelados a veces no visitan todo su territorio. Tal vez de allí se originó, en nuestra tierra, el dicho que todos hemos oído: "Cada venida del Señor Obispo".
Para 1770, las misiones de nuestra tierra habían sufrido un grave descalabro, a causa de la reciente expulsión de los jesuitas y de la voracidad de los españoles mineros y hacendosos, que buscaban la mano de obra en los indios reducidos y apadrinados por los hijos de Loyola. Es en este tiempo, cuando aparece en el escenario agreste y rudo un hombre controvertido: Don José de Gálvez, Visitador General del Virreinato de la Nueva España, cuyo título habíale conferido Carlos III y cuya función en estas latitudes cumplió observando y analizando el cumplimiento de los funcionarios del Rey y organizando instituciones. Al final de su viaje, en 1770, elaboró un informe en compañía del Virrey, Marqués de Croix, dirigido a Su Majestad, en el que sugería, entre otras cosas, la creación de las Provincias Internas de la Nueva España.
En el Texto de la Bula pontificia se hace alusión a este informe, por lo que se puede pensar que éste influyó también en la creación del Obispado de Sonora.
El presente trabajo es una traducción de la Bula Papal conocida con el nombre de "Inmensa Divinae Pietatis", denominada así por las palabras con las que se inicia el texto latino, que fue el instrumento por medio del cual la Sede Romana dió vida y jalonó los linderos de la legendaria Diócesis de Sonora. El texto latino lo he tomado de la Obra "Bulario de la Iglesia Mexicana", publicado por el Pbro. Jesús Gutiérrez (Buena Prensa, México, 1951, pp. 397-407) y traducido a nuestro español actual, pretendiendo llegar más al espíritu que a la letra para su mejor interpretación, aún cuando, por la naturaleza de las figuras literarias usadas por el autor del mismo no siempre he obtenido la claridad deseada.
El latín en que está escrito denota fuertemente que es un documento jurídico de la Curia Romana, a causa de la abundante terminología común en documentos de ese tipo. Abunda en lugares como: "mandamos para siempre. Decretamos por nuestra autoridad, los territorios por nos, separados, erigidos y dismembrados", "la iglesia erigida a instituida por nos"... etc.
Se le puede considerar como un típico ejemplo de latín jurídico eclesiástico del Siglo XVIII.
En el texto podemos distinguir 15 acápites en los que se plasma la naturaleza del documento, el fin y los medios de la nueva erección y los ejecutores del mismo.
En la introducción podemos leer: Pio, Obispo, Siervo de los Siervos de Dios. Para perpetuo recuerdo. El Pontífice, Pío VI, Juan Angel de Braschi, natural de Cesena, Italia (1717-1799). Fue coronado en 1776 y durante su pontificado sucedió la expulsión de los jesuitas del territorio de España. Enseguida acompaña a su nombre del título de humildad que han asumido los papas: "Siervo de los Siervos de Dios", añadiendo el carácter de la temporalidad de la declaración que hará a continuación: Ad perpetuam rei memoriam".
En el primer acápite se manifiesta la justificación teológica y su celo por el cumplimiento de sus deberes misionales.
En el segundo expresa los antecedentes históricos del hecho y la proposición de la erección de un nuevo obispado, situando la cabecera episcopal en Arizpe, después de analizar las magníficas condiciones ecológicas del lugar.
En el tercero amplía los antecedentes históricos, adosando la creación del obispado a la de la "nueva Prefectura General" (traducción literal de lo que se refiere a Comandancia General de las Provincias Internas de Occidente) e indicando el descuido en que se encontraban dichas regiones.
En el cuarto: Hace una alusión de un informe de Fr. Antonio de los Reyes al Virrey Antonio María de Bucarelli sobre la situación misional del territorio; describe las jurisdicciones actuales, tanto civiles como eclesiásticas y la vastedad del territorio, el incumplimiento de las cargas pastorales de parte de los responsables y la consecuente relajación de costumbres, señalando la necesidad de poner remedio, por lo que solicitó del regio patronato la anuencia para tal división.
En el sexto, después de haber recabado la anuencia de sus hermanos los obispos de Guadalajara y Durango, por medio de estas letras, procede a separar los territorios, dismembrar las diócesis y erigir el nuevo obispado. En este párrafo se encuentra el objetivo del documento y explica las características y prerrogativas de la Iglesia creada, de sus rentas y de sus ministros.
En el séptimo: Las características y prerrogativas de la catedral, del obispo y de las personas que en él existieren. Señala, de nuevo, a la ciudad de Arizpe como sede episcopal.
En el Octavo: Concede los diezmos que se recaben en las iglesias, para el sostenimiento del culto y los ministros y la capacidad de que los canónigos de la Catedral usen vestiduras a insignias que tal jerarquía requieren.
En el noveno: Reitera el patronato que los reyes de España han de observar en los territorios españoles, y en especial por el de Sonora, por los cuales deberá velar y proveer las carencias, sobre todo de obispo.
En el Décimo explica la naturaleza del Patronato regio concedido por el Pontífice Romano a sus semejantes católicos, los reyes de España. En virtud de la cual lo ejercitarán "per saecula saeculorum".
En el undécimo, habla de la forma que deberá observarse para la validez y eficacia de las letras, en el presente y en el futuro, observada la cual, habrá de tener vigencia.
En el décimo segundo: Otorga facultades de juicio a quienes competa, para declarar nulo cualesquier acto en contra de la vigencia de las letras apostólicas "Immensa Divinae pietatis".
En el décimotercero se estipula que el ejecutor y curador del documento deberá ser una persona designada por el Rey Carlos grata a él bajo el mandato hacerlas observar por todas y cada una de las personas involucradas en sus obligaciones económicas, litúrgicas y administrativas. Establece que se deberán fijar los limites, procurando siempre la armonía entre los involucrados.
En el décimocuarto, deslinda los tenores de las letras apostólicas de los tenores de otras disposiciones e instituciones jurídicas de la Iglesia Universal o de las Iglesias Regionales.
En el último establece la renta de la diócesis en treinta y un florines y un tercio; que las copias de la bula -debidamente notariadas- tengan la misma validez que la original y para finalizar prohibe a todas las personas el corromper, adulterar y oponerse a los tenores expresados, bajo pena de incursión en la indignación de Dios Omnipotente.

La bula es datada en Roma junto a San Pedro, el 9 de Mayo de 1779.