PRESENTACION

Iniciamos el boletín número 76 con un balance general de nuestro pasado XIV Simposio con el tema de Las Fiestas Tradicionales y Populares en Sonora. Este evento se organizó con el propósito de contribuir, con un "grano de arena", en la conservación de nuestro patrimonio cultural intangible.

Se contó con el apoyo de las Secretarías de Educación y Cultura, Fomento al Turismo, Universidad de Sonora; Instituto Sonorense de Cultura; El Colegio de Sonora; Dirección General de Culturas Populares; Instituto Nacional Indigenista; Centro INAH Sonora; Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo; Dirección General de Documentación y Archivo del Gobierno del Estado; Asociación de Cronistas Sonorenses y los Ayuntamientos de Hermosillo y de Magdalena, la mayoría de estas instituciones nos han acompañado en la convocatoria de nuestros últimos simposios; pero fue la presencia de representantes de los grupos indígenas Macurawe, Yoreme, Yoeme y Conca'ac tanto por la presentación de trabajos como por la exhibición de sus danzas y artesanías, lo que dio mayor realce al simposio.

El trabajo sobre Origen y Destino de la Frontera entre México y Estados Unidos, tema donde se describen las diferencias por uno u otro motivo, desde la formación de esta frontera no solamente política, sino también cultural. En esta ocasión se aborda haciendo mención a los altibajos de la relación política y comercial de los dos países, partiendo desde las últimas décadas del siglo XIX, cuando México está ya en pleno Porfiriato y cómo fueron durante y después de la Revolución Mexicana, hasta llegar a los inicios de la década de los noventa del siglo XX. Aunque para Estados Unidos delimitar bien la frontera no era urgente en el siglo XIX, pues sus afanes expansionistas no habían cesado, pues durante varios años indefinida la demarcación de la frontera, cuando menos para el caso de Sonora, ya que los pueblos más cercanos estaban alejados, nos dice Ismael Valencia, un promedio de 40 a 100 kilómetros. Fue la inversión norteamericana en ferrocarriles, minas, comercio, etc, en los estados fronterizos mexicanos, quien fue dando la actual fisonomía a la frontera entre México y Estados Unidos.

Lo que parece ser una constante por parte de las autoridades centrales de ambos países, es que no han tenido el adecuado interés por atender la problemática fronteriza, esto se ve reflejado en el relativo abandono en algún tiempo y la despreocupación en otras épocas, tanto por el gobierno de Estados Unidos como el de México. Sólo mencionaremos como ejemplo, la falta de una planificación de los centros urbanos fronterizos, que pareciera que siempre se está atendiendo cuestiones coyunturales.

También encontrará el amable lector, la presentación que realizó el ingeniero Marco Antonio Bernal Portillo, de la Asociación de Mineros de Sonora, A.C. con motivo de la publicación "Sonora: Cuatro Siglos de Minería, que se llevó a cabo en septiembre de 2001 en el auditorio "Ing Armando Hopkings Durazo". En esa ocasión, el Ingeniero Bernal destacó el esfuerzo editorial de la Sociedad Sonorense de Historia, felicitando a los diferentes autores de los cincuenta trabajos de que consta la obra, por consignar los sucesos más importantes ocurridos en la minería sonorense desde el siglo XVII hasta nuestros días.


César A. Quijada

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XIV Simposio de la Sociedad Sonorense de Historia
"Las Fiestas Tradicionales y Populares en Sonora".
César A. Quijada

Al tomar la responsabilidad de la presidencia de nuestra Sociedad en junio de 2001, aun no se había definido el tema del simposio anual de historia regional que se realiza cada mes de noviembre. Así que nos pusimos de inmediato a trabajar todos los integrantes de la Mesa Directiva, proponiendo quien suscribe a los socios de la Sociedad Sonorense de Historia, de que en el XIV simposio se tratara el tema de las Fiestas Tradicionales y Populares en nuestro estado, esta idea pretendió ser el rescate de "un granito de arena" de la inmensa "playa" que es nuestro patrimonio cultura intangible en Sonora.
Invitando a la Secretaría de Fomento al Turismo del Estado de Sonora; la Universidad de Sonora; el Instituto Sonorense de Cultura; el Colegio de Sonora; la Dirección General de Culturas Populares; el Instituto Nacional Indigenista; el Centro INAH Sonora; el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo; la Dirección General de Documentación y Archivo del Gobierno del Estado; la Asociación de Cronistas Sonorenses; el H. Ayuntamiento de Hermosillo y el H. Ayuntamiento de Magdalena.
Afortunadamente la idea cayó en tierra fértil y prospero, tanto al interior de la Sociedad Sonorense de Historia, como de las instituciones convocantes. Conformándose a principio del mes julio. El Comité Organizador otorgando la coordinación del evento al antropólogo René Cordova Rascón. Así, la semana del 26 de noviembre al 1º de diciembre de 2001, en el auditorio "Ing. Armando Hopkins Durazo" de la Sociedad Sonorense de Historia, de la ciudad de Hermosillo, se llevó a cabo el XIV simposio de Sociedad, con el tema "Las Fiestas tradicionales y populares en Sonora".
Durante el simposio, se realizo una pequeña estadística sobre la asistencia a cada una de las 45 ponencias presentadas y obteniendo la asistencia promedio fue de 42 personas por ponencia, siendo la mesa dedicada a las fiestas de San Francisco la de una mayor audiencia con 61 personas. Se tuvo una asistencia promedio general al simposio, incluyendo todo los eventos, de 44 personas. (Figura 1).


Figura 1
Estadística de la asistencia


Figura 2
Eventos realizados durante el Simposio

La presentación del video "Año Nuevo Seri" de Esperanza Molina y Oswaldo Vázquez del Centro de Video Indígena del I.N.I., así como la presentación de los libros "De Pascolas y Venados de José Luis Moctezuma Zamarrón del Centro INAH Sonora, y "Historia Panorámica del Congreso del Estado de Sonora, 1825-2000" de Ignacio Almada Bay y Marcos Medina Bustos, las exposición de artefactos de las fiestas y la exposición fotográfica de Culturas Populares fueron complementos al evento(Figura 2). Pero la presencia de representantes de los grupos indígenas Guarijios, Pimas, Yaquis, Mayos y Seris fue lo que dio más realce al simposio.
Este esfuerzo por preservar un fragmento de nuestro rico patrimonio cultural intangible por parte de la Sociedad Sonorense de Historia, con la ayuda de las instituciones convocantes y el apoyo de la Secretaria de Educación y Cultura, esperamos logré materializarse en una futura publicación.
Por ultimo, al hacer un balance del Simposio creemos que fue positivo, pero conscientes de que existieron algunas fallas y errores que trataremos de superar, pero afortunadamente se resolvieron sin que afectaran el desarrollo del evento. Esto fue posible al equipo de personas que nos ayudan en la organización, administración y realización del simposio, a todas ellas,

MUCHAS GRACIAS.



Inauguración
Inauguración del XIV Simposio
Artesanías
Muestra artesanal durante el Simposio

 

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ORIGEN Y DESTINO DE LA FRONTERA ENTRE
MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS
Por: Ismael Valencia

Manuel Mascareñas, cónsul mexicano en el pueblo de Nogales Arizona, informaba hacia 1899 a la Secretaria de Relaciones Exteriores sobre las condiciones que se vivían en la frontera entre Sonora y Arizona. Sus preocupaciones tenían tres propósitos, mostrar cómo y quiénes habían formado esa frontera, la urgente necesidad de poner orden en la misma, y la tercera, que ésta tuviera forma material que la identificara como tal. Tras esos señalamientos se mostraba el concepto de frontera que regulaban su óptica: el de una comunidad diversa en lo social y cultural en ambos lados, enfrentadas pero interactuantes y las propias de dos estados naciones, a quienes les interesaba delimitar su territorio y organizarla desde sus propios conceptos jurídicos, económicos y políticos, era una frontera que había llegado para quedarse.
Para Estados Unidos construir la frontera no era tan urgente, como lo era para el cónsul mexicano y que seguramente compartían todo el cuerpo diplomático asentado a lo largo de las comunidades sobre la línea. En otras partes de la misma no era tan urgente, como en la región del Río Bravo, en que el cauce daba una delimitación natural y antigua.
Para México, si bien las intenciones de expansión territorial norteamericana habían cesado como política oficial, no así de fuerzas locales que hacían circular multitud de rumores sobre locas aventuras expansionistas. A eso se agregaba alegatos en las cortes norteamericanas por parte de mexicanos, que involucraban al gobierno mexicano, sobre derechos de propiedad y en otros la duda de si los mismos estaban en territorio mexicano o americano. La más mínima duda mostraba lo fresco que aún estaban las querellas de mediados del siglo.
Durante muchos años la demarcación de la frontera tuvo un carácter ideal, y los pueblos más cercanos estaban alejados de la misma en un promedio de 40 a 100 kilómetros, el geógrafo mexicano García y Cubas en su informe sobre el país hacía 1876, muestra en el mapa correspondiente a Sonora y el noroeste en general una imagen deshabitada y carente de las instituciones que reflejen el posicionamiento del Estado en términos territoriales.
De una u otra manera mostraba el concepto dominante de frontera de la época, la visión positivista de ausencia de cultura en ambos países, aunque no necesariamente de seres humanos, en que las dos naciones comparten una lucha a muerte por el control del territorio, pero no de uno contra otro, sino contra los cansados y resistentes grupos apaches que frustraban los intentos de colonización y explotación de sus potencialidades. Cuando esto se logró, la frontera se transformó, desde la perspectiva de Friedrich Katz, de una frontera india a una frontera internacional.
Sin embargo el proceso en que mostrara su vitalidad fue lento, dependió de su conversión de acuerdo diplomático territorial entre dos estados al de comunidad. En ese momento crucial había que organizarla, darle orden, fundar los aparatos representativos del Estado. La comunidad fronteriza se formó con gentes de toda clase, de todas partes y con diversos propósitos. Buscadores de fortuna, aventureros, marginados de las sociedades de ambas naciones, inversionistas en busca de proyectos de inversión o donde encontrar su momento de fortuna, ladrones y bandoleros intentando refugiarse y evadir la persecución que sobre ellos pesaban, en fin un mundo humanamente caótico pero no carente de lógica.
Entre ese río de gente destacaban los empleados aduanales en su meticuloso afán de que todo lo que entraba o salía del país fuera declarado en sus obligaciones fiscales, y los cuerpos de seguridad con sus rondas sobre la extensa y dilatada región fronteriza, intentando impedir el paso del contrabando ilegal, de abigeos al acecho de ranchos y sus hatos ganaderos.
Hacia fines del siglo XIX, la inversión norteamericana en los estados fronterizos sellaría un destino que hasta el presente le acompaña. El hartazgo de capital yanqui la transforma de una región desolada a otra inserta en la de aquella, invertidos en ferrocarriles, minas, comercio y mercado de tierras son las fuerzas. La lógica económica estará dictada por los centros financieros de San Francisco, Chicago y Nueva York.
Las consecuencias son nuevos complejos urbanos que brotan como hongos en los lugares más recónditos de la antigua frontera india. Sobre la línea las comunidades crecen cara a cara con una simetría histórica extraordinaria, pero asimétrica en su desarrollo y equipamiento, como lo recuerda la foto de los soldados norteamericano y mexicano en ronda de vigilancia sobre la mohonera que marcaba la línea fronteriza, uno, alto y bien armado, el otro, chaparro y desprovisto de toda modernidad guerrera.
Cada uno de los países se ve obligado a realizar ajustes organizativos, las aduanas mudan sus sitios de ubicación, pero lo más trascendente son la redefinición de unas nuevas categorías poblacionales, más ayuntamientos, comisarias y juzgados en sus distintos niveles ante la demanda de administración de justicia de una sociedad cuyos miembros se comportan al estilo del old west norteamericano.
En los mismos años, el intelectual e historiador Frederick Jacson Turner escribe en la revista Atlantic Monthly el artículo El fin de la frontera, analizando su aporte a la experiencia democrática y el espíritu de la sociedad norteamericana, sin embargo su preocupación total era qué seguiría alimentando ese destino ante una expansión que se detenía. Teodoro Roosevelt hacia sus propias reflexiones y se percataba que la consagración de ese destino imperial estaba en el capital, al cual no habría frontera que pudiera detenerlo. Esta tomaba un nuevo espíritu, su barbarie sería salvada por los hombres del capital.
El valor e importancia estratégica de la frontera se convirtió en una lección para todo rebelde que aspirara al poder en México. Primero tenían que ganar la aceptación de esos hombres de capital y la opinión pública norteamericana. Era una lección de diplomacia cuyos principales valores se sustentaban en la lógica económica de que algo tenían que ganar a cambio, como facilidades para la inversión, la propiedad, el comercio. Desde entonces, parte importante de llegar al poder en México se sustenta en una guerra secreta de acuerdos y desacuerdos manejados en el nivel más privado.
La frontera se ha constituido en sismógrafo de todos los cambios políticos y sociales habidos y por haber en México. Del sueño de progreso, gestor de nuevos actores sociales que conformaron una clase media, se llega al violento despertar de una crisis económica en 1907 que paralizó los centros mineros y expulsó en masa a la población que creía haber encontrado un lugar para la residencia definitiva.
Esa clase media pensante definió un chivo expiatorio en la figura de Díaz y los empresarios extranjeros, como responsables de asfixiar sus aspiraciones de ascenso social. El discurso de un nacionalismo radical contra los norteamericanos, pareció renovar las viejas querellas y hallar en esa clase media la materia gris que armaría una nueva propuesta de Estado y sociedad.
Tal parecía que la tesis norteamericana de que en la frontera se alimento la creación de su nación y sus instituciones, encuentra en la historia mexicana su propia versión y en los albores del siglo XIX la temporalidad donde se suscribe los destinos que esos cambios han anunciado. La frontera como progreso anunciado en la instalación del ferrocarril, el telégrafo y el teléfono, darán un giro sorprendente al de una frontera con una sociedad nueva y rebelde, el de un espíritu nuevo.
Presintiendo el papel protagónico que la sociedad fronteriza jugará en los próximos años, Díaz se encuentra en Ciudad Juárez con el presidente Woodrow Wilson intentando apaciguar las molestias norteamericanas por su coqueteo con el mundo europeo y. en su entrevista con el periodista Creelman, anuncia la madurez de los mexicanos para la democracia.
Eso fue suficiente para desatar las pasiones y las intenciones de otros caciques de la frontera que sostenían un profundo suspiro por el poder, no tardan mostrarse en público como Bernardo Reyes en el industrioso Nuevo León, pero sus ansias pronto se ven calladas, su pisada fue en falso. Otro hombre de frontera el sonorense Ramón Corral, callado y astuto, proclive a la racionalización económica de los yanquis espera su momento y lo consigue: será el heredero del poder para cuando el viejo dictador tenga a bien morir.
Sin embargo otros mexicanos que huyeron del gobierno de Díaz a Estados Unidos, llamaban a su derrocamiento desde su exilio asentados en las comunidades cercanas a la frontera. En estas encontraron refugio entre la multitud de compatriotas que se empleaban en compañías mineras y el tendido de ferrocarriles, pero también el eco suficiente para organizar incursiones a suelo nacional, las que terminaron en sangrientas derrotas pero que prepararon el escenario para que otros, como Madero y José María Maytorena, capitalizaran la lección.
Con sangre, el aprendizaje llega más rápido, y se captura la importancia estratégica de la frontera y sus aduanas. Son los objetivos primarios por apoderarse, porque toda guerra sin dinero no se sostiene y esta vendrá a ser su principal fuente. Sobre esas ciudades fronterizas, como ciudad Juárez, se firma la paz con la que claudica Díaz y también se cierra los pasajes revolucionarios en 1928, al huir en desbandada las tropas del general Francisco Manzo por los rumbos de Naco, el que sintiendo cercano el zumbido de las balas federales gritaba: ¡ ay Santana, porque no vendiste más!
Durante todo ese decenio de querellas nacionales, la opinión pública y el gobierno norteamericano se aposentó sobre la línea, el gran gendarme vigilaba paseándose con el gran garrote, dejando ser, dejando pasar lo que su cartera engordara. La guerra también es negocio y por ella transitaba las armas y el parque que las distintas fuerzas necesitaban o al menos con las que Norteamérica simpatizaba, como a Villa, hasta que un día lo abandono a su suerte, por lo que furioso holló su suelo atacando la adormilada guarnición militar de Columbus.

Visualizando la frontera
La frontera ha sido visualizada de distintas maneras, acorde a la época que se trate y dependiendo de quienes en ella han depositado sus intereses y más aún, las fronteras difieren según las distancias, las culturas y el bagaje jurídico que la definen.
La frontera con Estados Unidos de Norteamérica se ha convertido en un criadero de personajes y escenario de acontecimientos y problemas que han perturbado o matizado la relación diplomática entre México y el vecino del norte. Puede decirse que la frontera a lo largo de la historia de ambos países ha jugado dos papeles: tierra de expansión y campo de convivencia y conflicto. Como es de esperarse, la atención que se le presta variará dependiendo de su función estratégica para la seguridad interna de cada uno de ellos.
En ese contexto, ha habido tiempos donde la frontera norteña pareció dejar de tener importancia para los poderes centrales de cada uno de los países, en tanto el papel de los responsables de la diplomacia se encamina a la atención de problemas locales.
El curso y valor que adquiere la línea fronteriza ha pesado en la conciencia de los ciudadanos, más aún en la del mexicano y en la reflexión intelectual, bautizándola de distintas maneras: Frontera Nómada de Aguilar Camín, Frontera de Cristal de Carlos Fuentes, pero aún más se han creado centros de investigación, orientados a la investigación especializada y grupos de trabajo consular en distintas áreas del acontecer generado por ese espacio.
De un relativo abandono y despreocupación mutua sobre sus respectivas fronteras, ha sido revalorada en su importancia. Durante mucho tiempo los funcionarios mexicanos pensaron a la misma como contención de la influencia cultural norteamericana y de lado norteamericano como espacio marginal para los ciudadanos de menor capacitación. El nacimiento de las ciudades fronterizas y la febril actividad económica de principios del siglo XX, dieron a la frontera una categoría que rebasaba la imaginaria línea fronteriza, como tierra de nadie, por otra donde los estados se vieron obligados a establecer su autonomía. Aduanas, policías y reglamentaciones hicieron aparición como necesidad de la misma.
Ese fenómeno daba luces de lo que venía. Corrientes migratorias atraídas por una economía en expansión, que si bien primero fue la minería y el comercio, le siguieron las labores del campo en el sudoeste norteamericano en la década de los cincuenta y el nacimiento de problemas que no tenían un origen estricto en la frontera, sino deficiencias estructurales, al menos de México, que reventaban en sus linderos norteños.
El actual crecimiento de las ciudades fronterizas ha tenido razones distintas, como la instalación de numerosas empresas maquiladoras y la apertura de un comercio que inunda a México, generando conflictos mucho más serios de lo previsto.
Los conglomerados urbanos fronterizos nunca han sido pensados, nacen y viven en la vorágine de los intereses locales. Durante décadas han carecido de suficiente infraestructura en servicios, en educación, salud y recreación. Puede resultar doloroso decirlo, pero ciudades como Nogales, asentados sobre cañadas hacen de sus cerros verdaderos escaparates de pobreza y suciedad, que contrasta con su gemela norteamericana.
Mucho tiene que ver con la creencia de que la frontera es un sitio de trabajo y no para vivir, que todo es pasajero. Para quienes han echado raíces, venciendo la tentación de saltar la línea, la atención a sus necesidades y el ser reconocidos como ciudadanos de este país es urgente, no como un paliativo, sino como política del Estado Mexicano.
El que sean atendidos mucho tiene que ver con el proceso de maduración como sociedad, organizada por voluntad propia, incluso al margen de las estructuras de gobierno, si antes fueron marcadas por el cultivo de una mutua inquina ancestral, lo cierto es que el manejó de la relación en el caso mexicano, se daba al margen de la ciudadanía. Siendo escaso el conocimiento de las razones y resultados de las presiones sobre la vida política y económica del país, como tantas cosas, la reacción del ciudadano ante los conflictos era de coraje y más de impotencia.
El punto culminante de esa visión, fue el frustrado intento del sexenio salinista, de ignorar en los libros de texto, ya que la historia no se puede borrar, los pasajes que podían resultar incómodos en la nueva relación bilateral signada por el Tratado de Libre Comercio. Ni siquiera rehacerla, simplemente negarla.
Los distintos gobiernos, de ambos países han construido un conocimiento manipulado de esa relación. Las épocas de procesos electorales y crisis económicas es cuando más ácido se vuelve el trato, en la medida que temas claves de la agenda binacional, como el flujo de trabajadores ilegales mexicanos se le identifica como la variable que provoca la caída en el empleo y la inflación en Norteamérica.
Esta nueva visión de la relación histórica entre ambos países, esta encontrando su definición en el espacio fronterizo, ya que la convivencia de dos culturas tan dispares y el peso de la población de origen mexicano en el sudoeste, han creado un conocimiento social del manejo internacional, que se sale de los cánones manipulados de la política internacional entre ambos gobiernos.
La importancia que el manejo y comprensión que de la relación se puede tener desde las organizaciones fronterizas y binacionales, ha quedado plasmado con la resistencia de ciudadanos de ambos países a la instalación de depósito de desechos radiactivos cercanos a la línea fronteriza.
El hecho de que ciudadanos de estados fronterizos brinden una lección de democracia, donde el poder ha saltado de un partido a otro, del PRI al PAN y viceversa, impone un manejo distinto en que debe contemplarse su opinión ante los efectos de políticas federales, que vayan en perjuicio de los intereses regionales.
Un aspecto relevante que puede cambiar no sólo el estilo, de Diputados, que si bien no ata a la Presidencia de la República, si la obliga a un manejo más claro de los temas de interés.
En ese mismo sentido, las reuniones y grupos de trabajo entre legisladores de ambos países no se convierten en espacio para el roce social o las componendas bajo la mesa. Regularmente nuestros diputados terminaban regañados por sus similares norteamericanos, sin tener capacidad para dar respuestas en virtud que no gozaban de autonomía para opinar.
En ese contexto, los esfuerzos de Washington por impactar las políticas de Los Pinos no cesaran, pero es consciente de las modificaciones en la correlación de fuerzas en los poderes federales de nuestro país, buscando adelantarse a situaciones que se salgan de su rango de comprensión y manejo.
Los viejos esquemas de gran gendarme, buena vecindad o de la guerra fría, son inviables para ganar una colaboración abyecta de los gobernantes, incluso el de la amenaza de intervención armada no encuentra soporte sin el respaldo de las figuras supranacionales como la Organización de las Naciones Unidas o la Organización de los Estados Americanos.
Es difícil que la población de comunidades fronterizas, borren de golpe conductas racistas y hasta violentas, en la medida que el discurso de políticos y funcionarios norteamericanos vean la confrontación contra lo mexicano, el mejor capital a la hora de los votos. Sólo el papel activo de las organizaciones sociales obligara a los gobiernos de ambos países a controlar sus efectos nocivos.

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SONORA CUATRO SIGLOS DE MINERIA

Ing. Marco Antonio Bernal Portillo
Asociación de Mineros de Sonora, A.C.

El mundo tiene puestos los ojos en Sonora. Hay oro en Magdalena, ya están aquí expertos de Ohio. En Moctezuma, Sahuaripa, Río Yaqui, Arizpe, Ures, Altar, hay oro, plata, carbón, cobre, antimonio, cinabrio.
"El Cobre, el metal colorado, esta llamando a representar el principal papel en la minería, con el desarrollo de la electricidad, en el porvenir de Sonora, cuyas montañas contienen diversidad de metales, ha entrado resueltamente a la comunión de los grandes productores de cobre y una de sus negociaciones, la Cananea sostiene con su enorme producción más de 20,000 almas. Beneficia mas de mil toneladas diarias y se prepara para construir nuevos hornos y aumentar su maquinaria a objeto de duplicar su producción".
"En todas partes se descubren constantemente nuevos y ricos paninos de cobre que harán de Sonora el mas importante productor de cobre en la república."

Fragmentos del trabajo titulado "calendario minero de las buenas nuevas en Sonora, 1873-1903 por Mayo Murrieta Saldivar, Recopilación de las Noticias Publicadas en "El Minero Mexicano"
A cien años de distancia de esas noticias, pensamos que se trato de una gran visión de futuro o quizás de una profecía como de conceptuaba antiguamente.
Muy distinguidos miembros de la Sociedad Sonorense de Historia, Señoras y Señores: Cuando se me concedió el honor de participar a lado de tan distinguidas personalidades para comentar algunos aspectos del excelente compendio de trabajos del X Simposio de Historia Regional con el tema "Sonora Cuatro siglos de minería", no me imagine la gran riqueza de antecedentes históricos de carácter político, social y económico que ha vivido Sonora a raíz del desarrollo de una actividad que en la actualidad algunas personas y grupos satanizan, sin conocer su historia.
No deseo partir de una impertinencia, al no darle valor a cada uno de los trabajos, pues cada uno representa un gran esfuerzo que hay que admirar. Por eso vaya nuestro mas amplio reconocimiento a todos los autores de hoy y de ayer y a los coordinadores de esta excelente edición. Seria sumamente extenso hacer comentarios sobre todos los temas, mejor adquieran el documento y fórmense su propia opinión, realmente vale la pena.
Guillermo Salas y Saturnino Samaniego inician mencionando las rocas mas antiguas que podemos encontrar en nuestro estado y que son mas antiguas que podemos encontrar en nuestro estado y que son de entre 1700 y 1800 millones de antigüedad y que estas a su vez son la evidencia de las rocas mas antiguas hacia el sur de América del Norte.
En un viaje a través de las diferentes eras geológicas y porque no a la velocidad de la luz nos transporte a la era paleozoica aproximadamente 570 millones de años que es donde se inicia la actividad biológica en los mares.
A principios del mesozoico hace 200 millones de años dicen Salas y Samaniego, se depositaron una potente secuencia de areniscas con intercalaciones de lutitas y carbón, provenientes de la gran cantidad de materia vegetal y arboles que acarreaban los ríos antiguos a zonas lacustres.
Mas recientemente aun, 66 millones de años en el cenozoico, definido como La era de la nueva vida y que se extendía hasta nuestros días, dando formación a gran parte de las montañas del país, entre ellas la sierra madre occidental y el eje neovolcanico que va de Jalisco a Veracruz, así como el inicio de formación del Golfo de California y finalmente el surgimiento del hombre. Porque hago mención de todo lo anterior, sencillamente para que comprendamos lo inmensamente pequeños que somos como humanidad ante el paso del tiempo y la historia de nuestra madre tierra.
"Cualquiera de nosotros pensaría que en la época prehispánica el oro y la plata, serian en el norte metales conocidos, pero no fue así" nos dice Júpiter Martínez en su trabajo: el comercio prehispánico de la Turquesa en el Norte de México, el mineral que creo todo su sistema de explotación minera, fue sin duda alguna la turquesa.
Sin embargo en los sitios arqueológicos más grandes de Sonora La Playa y el Cerro de Trincheras, en el municipio de Trincheras, no existe evidencia importante de objeto de Turquesa, siendo Sonora zona de cruce de comercio entre el sureste de los Estados Unidos y resto de México, debemos recordar que es esa época no existía la división geográfica que tenemos hoy.
A Júpiter Martínez le queda una incógnita y es porque a la gente del desierto de Sonora nunca intereso en los ornamentos de turquesa pues la belleza de este mineral es indudable. Menciona varios modelos para explicar los fenómenos de comercio e intercambio concluyendo que con estos modelos "Se puede generar una nueva interpretación sobre la vida de las rutas de comercio hacia el sur, la cual debió haberse llevado a cabo por toda la Sierra Madre Occidental contrariamente a lo que se piensa que el hombre escoge caminos planos para andar, pues el quizás prefiera el buen clima y la abundancia de agua".
Como comentario final resalta: "de cómo a través del tiempo, van cambiando los parámetros para determinar cuando es algo de valor, pues como se observa (continuas Martínez), el valor que se dio a la turquesa por los indígenas fue causa de frustración enojo y muerte para los explotadores españoles que desafiaron el norte en busca de las ciudades de Cibola y Quivira, que según las leyendas debieron haber estado construida totalmente de oro".
Julio César Montané en su trabajo Panimo Mineral: La minería Colonial en Sonora., nos dice que "No siempre las noticias son positivas sobre las supuestas riquezas de Sonora; a veces son mas bien vagas, tal y como sucede en el relato de Alvar Nuñez cabeza de vaca de 1536. Cabeza de vaca y sus compañeros de viva voz le ponderaban riquezas minerales al virrey con tal convicción que a todos puso los pies en pólvora tras su búsqueda. Si era mentiroso como dice Julio Cesar Montané alguna evidencia tuvo para narrar toda esa historia que a la postre viene a demostrar porque Sonora en la actualidad esta posicionada en el primer lugar de producción minera.
Mas adelante menciona Baltazar Obregon el primer historiador mexicano que relata que al norte del río el fuerte se separo Francisco de Ibarra con unos soldados para ir en busca de minerales. Siendo esta la primera noticia precisa menciona Montané; de que los españoles buscaban minas, estamos a mediados de 1500.
La explosión de los indios por los españoles en otro de sus apuntes dice Montané, "la minería representa un trabajo muy terrible para los indios, quizás no el único, era mal pagado pero además no siempre se les pagaba lo debido, frecuentemente se les engañaba". Ya había corrupción pues, "concluidos con las autoridades se negaban a pagarles o les daba en vez de pago un cuchillo por ejemplo, que valía un tomin por una semana de trabajo. En las minas morían muchos indios por los trabajos en que no se observa moderación por parte de los españoles".
Concluye Montané, que la minería colonial en Sonora esta por investigarse porque algunos informes sostenían la exagerada abundancia de minerales, por una parte y por otra se señalaba que los asaltos de los indios impedían laborar en las minas informes evidentemente exagerados que han dado una visión equivocada, pues no es tanta la riqueza y si se desarrolla la minería en la colonia trabajándose diversas minas como lo demuestra en diversas fechas.
"Cuando se escucha algún relato sobre los inicios de una nueva mina, siempre con una buena dosis de imaginación, cual debe de ser, pensamos en un grupo de hombres con un gran espíritu de la aventura, una voluntad ferrea y una esperanza sin limites, en ocasiones buscando por las serranías las vetas de minerales, en otros casos trabajando llenos de sudor y polvo dentro de un tiro o en los terrenos junto a la bocamina y armados siempre con sus picos marros y palas".
Así inicia César Armando Quijada su trabajo; un real de minas del siglo XVII en Sonora, "con la imagen del anonimato que siempre acompaña a los mineros como un reconocimiento a su labor en el crisol de las historias sonorenses".
En verdad que bellas palabras y que justo reconocimiento para quienes siempre hemos estado ligados a esta actividad, porque aun con toda la tecnología moderna por delante, el esfuerzo y el trabajo será siempre arduo, riesgoso y no siempre exitoso. Gracias por ese gran estimulo.
Nos dice Quijada como se funda un real de minas: "a partir de poblados de poblados ya existentes, de donde partían pequeños grupos de exploradores en la mayoría de las ocasiones mandados por los propios capitanes españoles para la búsqueda y localización de yacimientos minerales". Continua, "una vez descubiertos se formaba un campamento en el lugar del hallazgo. Cercanos a los yacimientos los conquistadores establecieron fortificaciones y campos militares que también se les conoció con el nombre de reales". Menciona que para evitar la confusión entre un poblado minero y uno militar se le llamó al primero "real de minas" que se refería a aquel lugar donde vivían mineros aunque no hubiera militares en las cercanías.
Es muy probable dice, que de esta manera fuera la fundación del real de minas de San Juan Bautista de Sonora, alrededor de la década de los años cincuenta del siglo XVII, de los primeros reales de minas de Sonora ubicado actualmente en el municipio de Cumpas, un sitio arqueológico y de gran importancia histórica para Sonora, nos dice Quijada y que esta doblemente registrado por el Instituto Nacional de Antropología E Historia para que la Ley Federal de zonas y monumentos arqueológicos, históricos y artísticos de 1972 lo proteja y evite su destrucción, continua, afortunadamente el deterioro que sufre actualmente es mínimo pues solamente es usado como un potrero de pastoreo.
Finaliza Quijada, la fama de la riqueza de este real de minas llego hasta el viejo continente especialmente a Inglaterra, siendo el coronel Bourne comisionado para conocer la riqueza minera de San Juan Bautista de Sonora proporcionando un buen testimonio de la importancia argentifera que aun debe existir dice Quijada pues se sabe que en los últimos tiempos, geólogos y compañías mineras han hecho estudios, por algo será, termina.
Su visión como lo expone Quijada, es una visión panorámica de lo que sucedía en este centro minero entre 1657 y 1708, ya que a principios de 1750, San Juan Bautista contribuyo con sus ultimas familias a incrementar en numero de habitantes del entonces joven poblado de San Miguel de Horcasitas, que aun figura en nuestra geografía, solo quedando el recurso de San Juan Bautista de haber sido un poblado importante del siglo XVII al igual que la riqueza de sus mineros.
Otro gran historiador e investigador como lo es don Armando Quijada nos menciona en sus apuntes sobre minería en Sonora 1821-1841. Que existen testimonios de que tanto los realistas como los insurgentes se preocuparon porque no se entorpeciera la actividad minera en el país durante la revolución de independencia; sin embargo nos dice, las propias luchas motivaron la ausencia de capitales, la carencia y altos costos de los materiales necesarios para el laboreo y beneficio en las minas por lo que, muchas de ellas fueron abandonadas y las que continuaron trabajándose tuvieron que enfrentar otros inconvenientes, como la inseguridad en el transporte de sus productos, la falta de una industria nacional consumidora, numerosas prohibiciones y los pesados impuestos.
Los factores políticos y sociales finalizada don Armando en sus apuntes de la actividad minera en Sonora, hace muchas décadas que desaparecieron, pero aquí quiero comentar que aparecen otros que en la actualidad frenan y desestimulan la actividad minera como sol las altas regulaciones ambientales, la tendencia de la tierra y la falta de apoyo de las autoridades principales de las federales, coincidieron en que los factores económicos aun persisten teniendo una gran dependencia de los capitales extranjeros.
Algo que mucha gente desconoce es la participación masiva de los sonorenses en la fiebre del oro en California, como nos dice Lawrence Douglas Taylor Hansen en su trabajo; los sonorenses en la fiebre de oro de California. La migración de los mineros sonorenses a California, constituyo quizás el primer movimiento transfronterizo de gente entre México y los Estados Unidos.
Lo que en nuestros días se da como un "resurgimiento del Viejo espíritu del Nativismo estadounidense, como parte de las discusiones y controversias, en torno a la creciente inmigración de mexicanos a aquella región en muchos casos de manera ilegal ha creado una nueva ola de xenofobia antimexicana cuyas raíces se remontan a la época de la formación del estado californiano particularmente el periodo de la fiebre de oro, cuando la primera ola de inmigrantes mexicanos, muchos de ellos procedentes de Sonora, penetraron as la región, nos comenta Lawrence Douglas.
Estos antecedentes se remontan a marzo de 1842, cuando se descubrió un yacimiento de oro a 60 kms. Al noroeste de los Angeles, este descubrimiento dio lugar a la primera fiebre de oro de California, un testigo de la época aseveraba que en las minas se encontraban principalmente sonorenses, quienes estaban acostumbrados a trabajar en los placeres, de tal forma que los sonorenses tuvieron una participación destacada en el siguiente descubrimiento significativo de oro en California que se inicio en 1848 a raíz de que un viejo minero sonorense (no menciona el nombre) extrae oro de un banco de grava del río americano siendo James W. Marshall quien lo hizo famoso.
Los sonorense dejaron una huella importante en la historia de la fiebre del oro en California, así concluye Douglas su interesante trabajo, "no solo constituyeron uno de los grupos de mineros que tuvieron mas éxito en las minas sino que también transmitieron algunos de sus conocimientos de la minería a los trabajadores de otros grupos étnicos, y de esta manera, ayudaron a establecer la primera base económica de la región bajo el dominio estadounidense".
Finaliza; "El hecho de que los colonos anglos no reconocieron la contribución de estos inmigrantes al desarrollo y prosperidad del estado, permanece como una injusticia histórica en espera de ser corregida por sus descendientes". Esperemos que alguna día se haga.
El maestro e investigador Juan Manuel Romero Gil analiza minuciosamente un periodo de treinta años que significaron para la minería del noroeste un proceso de alzas y bajas en lo que a su actividad y producción se refiere: "eventos políticos locales y nacionales y otros de índole económica principalmente debido a factores externos mantienen un permanente estado de estancamiento aunque en etapas cortas hay señales de despegue y modernización".
Llama a su trabajo; Los años difíciles de la minería regional: tradición y modernidad en el periodo 1850-1880. Hace énfasis en un recuento de sus características técnicas del desarrollo de la minería regional, los motivos de inversión, naturaleza de la propiedad y origen de sus capitales le queda claro a Romero Gil que la minería de la región genero prematuramente como el le dice "una dependencia con el capital norteamericano" coincidiendo con don Armando Quijada no solo en esa época sino hasta nuestros días, continua Romero Gil "no solo en termino de mercado, sino también como un espacio para la inversión directa, representando dice, el vinculo mas importante con el mercado externo, siendo el modelo económico monoexportador un riego para el resto de las actividades económicas como ocurrió en varias ocasiones".
Termina Romero Gil sugiriendo un análisis de "los principales candados estructurales, tomando como eje de reflexión el proyecto que mueve a los actores sociales del noroeste: la relación entre colonización, minera y desarrollo económico." Un trabajo que conviene continuar.
En medio ambiente y minería su autor Donald Johnson dice que la fauna silvestre se ha reducido seriamente por causa de los mineros y gambusinos, de la llegada de los españoles a territorio sonorense y su aportación a la minería en otra escala.
En las conclusiones de su trabajo refiere que Sonora es un estado todavía muy mineralizado; que la mano de obra es mas barata que en otros lugares y que las leyes ecológicas no son muy estrictas, que por causa de la minería se ha pagado un alto costo ecológico en cuanto a la destrucción de los recursos naturales, renovables y contaminación ambiental solo puedo coincidir con el en que Sonora es un estado todavía muy mineralizado.
Carmen Pellat Sotomayor cronista municipal de Arizpe menciona en términos generales, que Don Juan Pedrazzini era un Suizo que llego a Sinoquipe en la década de los ochenta del siglo XIX, y después de trabajar como tenedor de libros y cajero en la empresa Santa María Mining Company, propietaria de nueve minas en la región de Siniquipe-Arizpe, y posteriormente de velador cuando la compañía se retiro por causa de los ataques de los apaches y la perdida de maquinaria que transportaban de Arizpe a la Mina, al ser arrastrada por el río Asunción, llego a ser el dueño de todas las minas que controlaba esa firma siendo una de las mas famosas la de las Chispas.
Pero no fue fácil para Pedrazzini, pues en aquel tiempo había que cuidarse mucho de los apaches a los que el llamaba "Hienas del Monte", no había carreteras como las de ahora para transportar los minerales, los víveres escaseaban y sus obreros le robaban.
Don Gustavo Adolfo Figueroa, cronista municipal de La Colorada con su tema: La Colorada y el Tigre aspectos Históricos, describe detalladamente las minas de La Colorada y la vida del mineral del Tigre en Nacozari, así como los problemas durante la revolución mexicana por la intromisión de diferentes tropas que saqueaban los pueblos mineros y también las minas.
La compañía consolidada de cobre de Cananea , S.A. bajo William Cornel Greene en los años antes de la histórica huelga, por Franz R. Wicker Ditsch comenta que, antes de la llegada de Greene a Cananea algunas minas de la región habían sido trabajadas por el general Ignacio Pesqueira sin embargo, fue hasta que Greene apareció en la zona a fines del siglo XIX cuando se empezó a dar una transformación acelerada en Cananea y en las minas que adquirió este estadounidense.
Sin duda Greene era un hombre ambicioso y emprendedor. Por su parte el autor dice que Greene era el principal prospectador, fundador original, director y principal accionista de la empresa. Si bien en 1858 el general, Pesqueira fundo el primer asentamiento humano en la región, en el lugar que actualmente se conoce como Cananea vieja, la llegada de Greene rebaso todas las expectativas de población. Así, el año de la huelga 1906 cuando Hermosillo tenia apenas 14,000 habitantes Cananea tenia ya 22,000 . el autor no se equivoca cuando menciona que en los primeros 6 años Cananea creció a mas de 20,000 habitantes.
También el autor se refiere a la línea ferrea que el empresario construyo en 1902 de Naco a Cananea y nos dice que junto con la compañía crecía también la ciudad. Antes de la huelga existían 2 pisos del palacio municipal, juzgados menores, telégrafos federales una moderna escuela mixta, un hospital civil, el famoso banco de Cananea, viviendas para los obreros y tiendas. Esto sin duda significo desarrollo.
En el tema: 1906: Cananea y sus Mineros, nos narra las altas y bajas de los minerales de Nacozari y Pilares, hasta la desaparición de este ultimo, el dolor de la gente al irse; el retorno y otra vez el éxodo obligado por el cierre de la empresa The Moctezuma Cooper Company. Ahí mismo en su mismo relato en el caso de Nacozari nos recuerda a nuestro Héroe Jesús García.
José Romulo Felix Gastelum en su trabajo: Aspectos de la Vida Cotidiana de los Mineros y Gambusinos de Sonora, siglos XVI al XX, inicia su trabajo diciendo que "la Historia de Sonora a partir del siglo XVII va de la mano de la minería de oro y plata". Después se refiere a la difícil subsistencia de los minerales en esa época, debido a los peligros que representan los grupos indígenas hostiles y la escasez de herramientas adecuadas para las labores en las minas.
Señala que las facilidades otorgadas por Porfirio Díaz en 1876, generaron "una cascada de inversiones de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania en gran parte de los rincones de Sonora donde había metales". De suerte que muchos de los campamentos mineros tradicionales se convirtieron en poblaciones estables y bien planificadas, diferentes completamente a los anteriores asentamientos.
Se refiere a la obra de Juan Luis Sariego titulada "persistencia y estrategia de administración de la pequeña minería en la sierra madre occidental", en la que dice que los pequeños mineros conforman un sector de mayor tradición histórica y son quizá el grupo mas numeroso entre los productores mineros de la sierra. Relegados al anonimato en las paginas de la historia oficial añade; fueron los Gambusinos, cateadores, buscones y, sobre todo, los indígenas los auténticos descubridores de la riqueza del subsuelo serrano.
Ricardo Aragón Pérez, nos relata, la vida escolar en los campos mineros de Sonora.- 1900-1910, relata desde la apertura de escuelas en los minerales, a principios del siglo XX. Como parte de una obligación que adquirían las empresas con el gobierno al recibir una concesión para explotar las riquezas mineras de Sonora, hasta el cierre de los planteles escolares con motivo de la crisis de los años posteriores, poco antes de la revolución mexicana, y la clausura de todos aquellos centros escolares que quedaban al inicio de la lucha armada.
Tres siglos de minería de San Javier, Sonora., por su autor reyes Arcadio Burboa Rendon, dice que desde 1767 existía en San Javier un Pueblo minero que se llamaba Real de los Bronces.
Posteriormente se refiere a las minas que hay en la región: la Naguila, las Animas, las Goteras, el Tule, el Rosario, el Aliso, los Aguereños entre otras.
Insiste en la riqueza minera del municipio de San Javier, no solo en oro y plata, sino también en carbón y grafito, y considera que se necesitan empresarios solventes y con maquinaria apropiada para explotar las vastas riquezas de la zona.
Don Gilberto Escoboza Gamez, cronista de la ciudad de Hermosillo en su trabajo: Sonora, la minería ayer y hoy,. Recuerda los antiguos minerales de minas prietas y la colorada, y también los de la región de Alamos, cuyas vetas generaron riqueza durante 200 años.
No esta de acuerdo con que compañías mineras extranjeras sean las que exploten las riquezas minerales que hay en Sonora, y señala que los gobiernos estatal y federal deben colaborar en todo lo que sea posible para que la pequeña minería sea el refugio de quienes tienen vocación en esta actividad, porque esta genera mas empleos que las grandes empresas que traen maquinaria pesada y arrasan las montañas sin dejar nada a los futuros mineros que trabajan en forma personal. En este sentido, creo que la minería da para todos y cada mina tiene su propia escala y querámoslo o no la inversión extranjera es necesaria. Se refiere a las minas de la trinidad y el mal trato que se dio a los obreros cuando estas eran trabajadas, así como a los lamentables sucesos ocurridos en Cananea en 1906.
Don Angel Encinas Blanco nos habla de Curiosidades y Anécdotas sobre la Minería Sonorense, el autor refiere algunas anécdotas relacionadas con la minería, y también nos dice que nacatabori fue la primera mina que se trabajo en la provincia de Sonora en el año de 1647, poco tiempo después de la llegada del alcalde mayor de la nueva Andalucía, don Pedro de Perea, quien se asentó en Tuape, municipio de Opodepe, junto con un grupo de colonos y jesuitas. Al año siguiente iniciaron también la explotación de las minas Santiago y San Pedro de los Reyes, todas estas ubicadas en las cercanías de Tuape.

COMENTARIO FINAL.-
Considero que este trabajo es un esfuerzo loable porque los autores consignan los sucesos mas importantes ocurridos en la minería sonorense desde mediados del siglo XVII hasta nuestros días, sin dejar prácticamente nada en el tintero y muchos de ellos resaltan la gran labor de los mineros como principio del desarrollo y población de diferentes lugares que sin esta actividad no se habría logrado.

F E L I C I D A D E S.