MENSAJE DEL PRESIDENTE
Por. ARMANDO HOPKINS DURAZO
Por segunda ocasión consecutiva cedemos esta página con muchísimo gusto a un informe de trabajo de una de las delegaciones de nuestra Sociedad en el Estado. Se trata de la delegación en Nogales que preside con gran eficiencia nuestro estimado compañero y dilecto amigo, Ing. Alberto Suárez Barnett, que se ha distinguido como una de las que realizan mas serio trabajo relacionado con nuestra actividad en materia de historia. Pero dejemos la palabra al compañero Suárez Barnett:
Hemos continuado con nuestro curso de Historia de Sonora, el cual iniciamos el pasado Noviembre. Actualmente estamos cubriendo la década de 1860 por lo que aún nos queda mucho material por tratar. La asistencia sigue siendo muy buena, aunque hay un pequeño retraso en la entrega de las notas correspondientes".
"Por otra parte, aproximadamente en el mes de Octubre presentamos un presupuesto para la elaboración de una historia de Nogales al Comité Cultural Fronterizo, aprovechando la oferta que dicho organismo nos había hecho de patrocinarnos un trabajo de investigación y se nos ha comunicado, apenas la semana pasada, que el presupuesto presentado ha sido aprobado".
"Estamos sumamente entusiasmados con este proyecto, cuyos objetivos principales son dos: la investigación, estudio y divulgación de la historia de Nogales, y el entrenamiento de los miembros de nuestra Sociedad en técnicas de investigación histórica. Un método que pensamos emplear es el de entrevistar a personas de Nogales que tengan experiencias o simplemente recuerdos sobre el Nogales antigüo; debido al hecho mismo de que Nogales es una ciudad joven."
"De esta manera, pensamos, no se verá el estudio como el trabajo de un pequeño grupo cerrado de investigadores, sino que se incorpora un gran número de participantes. Por otra parte, se incluirá un análisis profundo de cada etapa histórica elaborado por los compañeros de la Sociedad."
"También tenemos una comisión que está trabajando para adquirir algún edificio donde podamos instalar nuestras oficinas, archivo y biblioteca. Los estudiantes de la carrera de Turismo en el Instituto Tecnológico de Nogales nos han ofrecido encargarse de nuestro local, como parte de su servicio social, claro, a la supervisión de nuestra Sociedad".
"Acabamos también de clausurar un Curso de Historia Oral que nos vino como anillo al dedo en relación al proyecto de Historia de Nogales y tuvo muy buena aceptación. Este curso lo patrocinó el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM/UABC con sede en Tijuana y nos hizo el favor de entregar los diplomas de participación el Lic. Ruibal Corella".
"Por último a partir de la próxima semana iniciamos una serie de "spots" de radio que difundirán en forma muy condensada hechos de la historia de Sonora y de Nogales".
¡ ¡ Bravo, Ing. Suárez! ! y ¡ ¡ bravo! ! para todos sus colaboradores. Nuestra sincera admiración a su magnífico trabajo. (A. H. D.).
LA AVENIDA ALVARO OBREGON DE HERMOSILLO
La Avenida Alvaro Obregón de Hermosillo se extiende ahora hasta la Calle Abasolo, ya que a partir de allí hacia el este, es la calle No Reelección, antigüamente llamada del Carmen. Por ambas aceras se puede contar cinco cuadras, algunas de distintas longitudes en virtud de que por el lado sur remata o se cierra el Callejón Alvarez; en cambio, por el lado norte se cierra también un callejón entre las calles Garmendia y Abasolo.
La Avenida Obregón fué anteriormente la calle Tampico y su longitud fué reducida cuando se construyó la ampliación hacia el sur de la Av. Rosales y se cambió la urbanización de esa parte de la ciudad. No obstante que en la actualidad dicha vía es bastante corta, cuenta con lugares muy bonitos y sigue siendo importante. En una parte de la acera norte, entre el edificio del Registro Civil y de las bellas casonas que ocupan El Colegio de Sonora y Radio Sonora, que fueron propiedad de la familia Camou, nos parece que nos transportamos a cien años atrás al contemplarlas.
En la esquina con la calle Garmendia, llamada anteriormente del Datilito, después Porfirio Díaz y por un corto período postrevolucionario Vázquez Gómez, estaba ubicado el Teatro Noriega de la propiedad de doña Esperancita Noriega, que a finales del siglo pasado y principios del actual fué el escenario de funciones de ópera y de teatro en general, terminando por convertirse en un cinematografo varios años antes de ser demolido. El espacio que ocupaba hoy se utiliza como estacionamiento de automóviles. Y unos cuarenta metros al oriente, por la misma acera, está el edificio que ocupó el Teatro González Ortega y después fué el Hotel Colón.
En los años noventa del siglo XIX se construyó en la calle Tampico un hermoso edificio de estilo neoclásico porfiriano, destinado para el Banco de Sonora que cerró sus puertas antes de que terminara la tercera década de nuestra centuria. En ese mismo edificio por los años treinta y cuarenta estuvo el Banco Nacional, S.A.; después se ocupó para distintas actividades hasta ser adquirido por el Gobierno del Estado, tal vez para salvarlo de su destrucción. En él se encuentran ahora las oficinas del Registro Civil, el Archivo Histórico, el Archivo General y el Boletín Oficial del Estado.
En unas de las esquinas de la calle en mención y la Hidalgo, hoy Pino Suárez, en 1930 estaban las oficinas de la Empresa de Servicios Públicos de los Estados Unidos Mexicanos (E. S. P. E. M. S. A.), cuyo gerente era el Sr. Ing. don Ramón Corral, descendiente inmediato de don Ramón Corral Verdugo que formó parte del triunvirato Torres-Corral-Izábal antes de la Revolución.
En el centro de la Av. Obregón está la Placita Hidalgo, construída entre 1901 y 1092, ocupando el espacio del viejo Parián que fué devorado por un incendio. En la placita estuvo durante mas de cincuenta años la estátua de don Miguel Hidalgo y Costilla, que no hace mucho se reinstaló en la Plaza 16 de Septiembre del viejo barrio de El Pueblo Nuevo.
La antigua calle Tampico, a pesar de su poca longitud, contaba con varios establecimientos comerciales muy importantes, lo mismo que con espaciosas y elegantes residencias. En el año 1926, según el directorio comercial de nuestro archivo, abrían sus puertas al público los siguientes negocios: Botica Mexicana, de don Julián Arvizu; Botica de Avila, de don Jesús María Avila; La Imperial, fábrica de sodas de don Alejandro Romero Jr.; Salón Bohemia, almacén de vinos y licores; Puerto Arturo, cantina que daba servicio a una clientela muy selecta; Talabartería de don Rafael A. Padilla, etc. Y por ser un lugar cercano al Palacio de Gobierno donde se localizaban los tribunales, en esa calle tenían sus despachos los siguientes abogados: Lic. Jesús Valle, Lic. Rosendo R. Rodríguez, Lic. Horacio Sobarzo, Lic. Angel J. Cortéz y Lic. José Enciso Ulloa.
El Banco de Sonora, como se señala anteriormente, también tenía su domicilio social en la hoy Av. Obregón, ocupando su hermoso edificio que por su arquitectura es único en la ciudad. Y en esa calle también había un médico que en su época disfrutó de mucho prestigio como persona y como profesional: El Dr. Alberto G. Noriega. Poco después de la fecha que estamos recordando (1926), el Dr. Domingo Olivares instaló su consultorio en la esquina de las calles Tampico a Hidalgo (Pino Suárez). Olivares era un médico militar de origen zacatecano que escogió nuestra ciudad para pasar el resto de su vida, teniendo una actuación muy importante en los medios sociales y políticos de Hermosillo: fué miembro del Patronato Pro Universidad de Sonora y Presidente Municipal. Su muerte ocurrida hace varios años causó mucha pena a los hermosillenses.
Al recordar la vieja Calle Tampico, evocamos a personas y cosas de nuestra infancia: la escuela de doña Nachita Echeverría de Amante - maestra que honró al Magisterio con su vocación de servicio -, el Teatro Noriega exhibiendo películas de Chaplin, de Harold Lloyd, de Tom Mix .... y como en sueños de un ayer lejano, vemos a varios prominentes hermosillenses que después de arreglar sus asuntos en el Banco de Sonora, en los días de buen clima descansaban un rato en las bancas de la Placita Hidalgo .... Por el magín desfilan don Manuel Y. Loaiza, don Alejo Bay, don Luis Brauer, don Felipe Selder, don Esperanjencio Montijo, don Gabriel Monteverde, el Ing. Casimiro Benard y otros personajes cuyos rostros perduran en la memoria del cronista, pero sus nombres fueron cubiertos por los polvos del olvido.
La calle Tampico es recuerdo y es presencia, porque en ella aún queda un poco de lo mucho que fué.
COMO SURGIO EN 1930 LA ESCUELA FEDERAL SECUNDARIA NUMERO 9, EN NOGALES, SONORA.
Por el Prof. Algonso Acosta V.
Cuando visitó una Escuela, mis recuerdos se transportan a la misión de Maestro que por más de 43 años tuve el honor de ejercer. El más alto honor al que una persona puede aspirar.
Sin haber cumplido los 18 años que como mínimo, exigía la Ley Orgánica de la Universidad de Guadalajara, conseguí presentar Examen Profesional el 5 de Junio de.1926, en la Escuela Normal de Jalisco. Formando parte de la primera generación de graduantes de esta Universidad.
El primero de Septiembre del mismo año, se me otorga el nombramiento de Maestro de 1a. Clase Número 27 comisionado Director de la Escuela Superior de Niños de Zapotlanejo, Jalisco. La ilusión de este primer empleo se vino abajo, al tener que enfrentarme al boicot impuesto por el Arzobispo Francisco Orozco Jiménez, quien decretó una excomunión a los padres de familia que enviasen a sus hijos a Escuelas Oficiales; medida tan efectiva, que de los 800 alumnos registrados en el año anterior, nunca llegamos a obtener una asistencia de cuarenta. Por esos días se iniciaba en la misma población el conflicto armado al que se le llamó "Cristero" por sus raíces religiosas; siendo los llamados Generales Jesús y Nicolás Barajas, nativos de la región, los precursores de este movimiento.
Después de un año, fuí incorporado a la ciudad de Guadalajara, prestando mis servicios primero en la Superior No. 4, luego en el Departamento Escolar de la Penitenciaría del Estado y en Septiembre de 1929 se me nombra Inspector de Escuelas Particulares.
En 1928, los ocho graduantes de 1926 y que fuimos compañeros en toda la Carrera, formamos el "Grupo Trabajadores de Vanguardia", que pugnaba por los postulados de la Escuela Activa; publicando una revista mensual pedagógica "Vanguardia", en la que figurábamos Ramón García Ruíz como Director, Ramón Reynoso González como Jefe de Redacción y yo como Administrador. Entre los asiduos colaboradores, contábamos con el Prof. Rafael Ramírez Castañeda, Jefe del Departamento de Escuelas Rurales e Incorporación Indígena, quien poco a poco nos fué separando del sistema escolar Jaliscience para otorgarnos Plazas Federales y fué así como vine a Nogales Sonora en Marzo de 1930, como Director de la Escuela Tipo Fronteriza Superior "Narciso Mendoza". Este plantel funcionaba en una pequeña y antipedagógica casa situada en la Calle Arizpe No. 315. (Hoy 385 de la Avenida Obregón, precisamente donde está la Clínica de los Doctores Silva Hurtado). Por esos días se terminaba por la Junta Federal de Mejoras Materiales un magnífico edificio escolar que se inauguró en Agosto de 1930, imponiéndose el nombre de un ameritado Maestro: "IGNACIO W. COVARRUBIAS" y que se suponía era para la "Tipo Federal"; lo que no se logró, en virtud de que, durante su construcción lo venía ocupando una Escuela Primaria Estatal, que dirigía la Profra. Emeria Navarro con el respaldo del Gobernador Substituto del Estado, Sr. Francisco S. Elías.
Analizando esta situación y el hecho de que a una cuadra de distancia funcionaba la Primaria Superior "Enrique Pestalozzi" con un magnífico edificio, no resultaba lógico que continuará la Tipo Federal con tan serias deficiencias materiales; por lo que reunidos los maestros decidimos sugerir su clausura, su cambio a otra ciudad, a lo que era mejor, destinar su presupuesto para el sostenimiento de una Plitécnica, que juzgábamos muy necesaria por aquella época. Este último proyecto recibió muchos estímulos: el C. Presidente Municipal, Don Alejandro C. Villaseñor ofrecía un terreno de 93,000 metros cuadrados; algunos comerciantes y particulares en general, ofrecían aportaciones económicas para la construcción de aulas en las que se instalarían los talleres, para cuyo funcionamiento se pensaba en seleccionar a los mas competentes artesanos de los dos Nogales.
A mediados del mes de Mayo de 1930, intempestivamente visita a la ciudad de Hermosillo el Lic. y Gral. Aarón Sáenz, Ministro de Educación Pública a quien personalmente presenté el proyecto de la Politécnica aprobándolo de inmediato, pero cuando le mostré una relación de maquinaría y herramienta por un valor de $ 75, 000.00 con la súplica de que aceptara su adquisición, me la devolvió bruscamente diciéndome textualmente: "Mejor organice una Secundaria que no cuesta nada"; ordenándome a continuación que anticipara los actos finales de la Escuela "Narciso Mendoza y que me incorporara los meses de Junio, Julio y Agosto a los Cursos para Maestros de Segunda Enseñanza que se impartían en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional; cumpliendo con ello, asistí regularmente a las clases. En los últimos días del mes de Agosto, mi Maestro y Jefe Rafael Ramírez me informa que no había esperanzas de apertura para la Politécnica, ni para la Secundaria, por lo que regresé a Nogales abriendo inmediatamente las inscripciones de la Tipo Federal "Narciso Mendoza".
En la primera semana de labores, me sorprendió un telegrama del Lic. Aarón Sáenz, en el que me indicaba iniciará la matrícula de alumnos para la Secundaria. Consecuentemente, vinieron órdenes cambiando al personal; en lo particular, el Prof. Ramírez me comisionaba como Inspector Escolar en la Tijuana-Ensenada de Baja California, zona muy codiciada; pero mi salida se iba posponiendo por que no se designaba Director de la Secundaria. Desde principios del mes iniciamos una campaña de difusión de los objetivos de esta naciente Escuela por los periódicos "El Noroesté" que dirigía Don Jesús Siqueiros y "El Imparcial" que en Nogales, Arizona, publicaban los hermanos José Pomposo y Bernardo Salazar Araiza.
A los 68 alumnos matriculados (49 señoritas y 19 varones), además de ilustrarlos en los programas de estudios, les impartían pláticas culturales las profesoras Emélida Carrillo, Natalia Suárez y el suscrito, para evitar su desmoralización ante la tardanza del inicio de las clases. Para el 16 de Septiembre tomamos parte en el Desfile Cívico, Llevando al frente un cartelón alusivo. AL día siguiente nos enteramos de que el Lic. Aarón Sáenz nombraba a su yerno, el Lic. Alfonso Romandía Ferreira Director de la Secundaria. Como este puesto era incompatible con el de Agente del Ministerio Público Federal que desempeñaba, se rehusaba a tomar posesión, máxime que tenía previsto regresar a la ciudad de México en dos meses más.
Ante la presión de los futuros alumnos y ofrecimiento de colaboración de los maestros, llegamos a los siguientes acuerdos:
1ro. La Escuela Primaria "Narciso Mendoza", se incorporaría al sistema Estatal, destinándose el presupuesto Federal para el pago de los catedráticos de la Secundaria por los meses de Septiembre a Diciembre de 1930.
2do. Los Profesores Emélida Carrillo, Natalia Suárez y el suscrito, quedarían comprendidos en el Personal Docente de la Secundaria, no aceptando los cambios que había ordenado la Secretaría de Educaci6n.
3ro. Se formarían dos grupos de alumnos del primer año y las clases académicas se impartirían en dos salones prestados por la Directora de la Escuela "Ignacio W Covarrubias".
4to. El personal Docente, con especificación de las asignaturas a su cuidado, quedó formado de la siguiente manera:
Lic. Alfondo Romadía Ferreira------------Director
Profra. Natalia Suárez---Secretaria.
Lic. Manuel V. Azuela---Matemáticas.
Lic. Alfonso Romandía Ferreira----------Español
Lic. Salvador López Alvarado------------Civismo
Sr. Manu.el Serafín Muñóz-----------------Civismo
Profra. Emélida Carrillo-------------------Geografía
Sr. Ricardo Félix (cuñado del Lic. Romadía Ferreira)-----Inglés
Sr. Roberto Vargas----------------------------Orfeón.
Profr. Alfonso Acosta ViIlalvazo----Botánica y Ed. Física.
Aclaración al respecto: Se invitó al Lic. Ernesto P. Uruchurtu, Juez de Primera Instancia del Ramo Civil, para que impartiera la clase de Civismo, pero no la aceptó argumentando que tenía demasiado trabajo en el Juzgado.
En el ANUARIO QUE PUBLICO LA DIRECCION DE LA ESCUELA, AHORA FEDERAL No. 1 "PLUTARCO ELIAS CALLES", AL CONMEMORAR EL CINCUENTA ANIVERSARIO DE SU FUNDACION, por un error se hace figurar a los señores Enrique Neri Pineda, Francisco Arrieta, Bachiller Luis Basurto Guzmán y Prof. Antero R. Marrero en una fotografía con el pié de grabado: PRIMEROS PROFESORES DE NUESTRA ESCUELA. Sin hacer referencia de que su incorporación al Personal Docente se efectuó en 1932, es decir, cuando el plantel tenía dos años de funcionar. Habiendo fotografías de alumnos y maestros fundadores, ¿Porqué no se incluyó algunas de ellas?
El domingo 21 de Septiembre de 1930 a las once horas, en el Teatro de la Escuela "Ignacio W. Covarrubias" en una improvisada ceremonia y ante una concurrencia que no llegaba a cincuenta personas, se realizó la inauguración oficial de la Escuela Secundaria Federal No. 9, la más antigua del sistema federal foráneo (en esa fecha ya funcionaban ocho en la ciudad de México) bajo el siguiente PROGRAMA:
1.- OBERTURA: Trío: Eugenio Peltier al piano, Ramón Baldenegro violín.
2.- DISCURSO OFICIAL: Lic. Alfonso Romandía Ferreira. -Director de la Escuela.
3.- PIEZA DE MUSICA: por el trío.
DECLARATORIA OFICIAL DE INAUGURACION a nombre del Lic. Aarón Sáenz, por el C. Francisco S. Elías, Gobernador Substituto del Estado de Sonora.
5.- PIEZA FINAL por el trío.
En el Presidium: C. Francisco S. Elías, Gobernador del Estado; Alejandro C. Villaseñor, Presidente del Consejo Municipal (cuñado del anterior) y Lic. Alfonso Romandía Ferreira, Director de la Escuela.
Duración del acto: 45 minutos.
Coordinación: Profr. Alfonso Acosta Villaseñor.
Si doy a conocer en detalles este Programa de Inauguración apegado a la realidad, es para desmentir la fantástica relación que del mismo aparece en el ANUARIO que publicó la Dirección de la Escuela al recordar el cincuenta aniversario de su fundación.
El lunes 22 de Septiembre se inician las clases en la Escuela Secundaria Federal No. 9. Semanas después, pero del mismo año de 1930, se inauguran la 10, en Ciudad Juárez, Chihuahua; la 11 , en Piedras Negras, Coahuila y la 12, en Laredo Tamaulipas. Nuestro plantel, sin edificio propio, comienza sus labores en dos salones prestados de la Escuela Primaria "Ignacio W. Covarrubias", con flamante y nuevo mobiliario
INCENDIO DE LA ESTACION DE NAVOJOA, SONORA.
15 de agosto de 1932.
Por: Epifanio Zamorano Ramos
Todavía por el año de 1932 no se había organizado el Sindicato Unico de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana. Por aquella época solo existían Uniones gremiales independientes unas de otras. Los empleados de trenes se agrupaban en la Unión de Conductores, Maquinistas, Garroteros y Fogoneros del Pacífico; y por alguna razón existía una verdadera fraternidad entre ellos, que siempre estaban dispuestos hasta el sacrificio por servirse entre sí.
El día 15 de Agosto de 1932 entre las 20:00 y las 21:00 horas se declaró un incendio en el edificio de la Estación de Ferrocarril Sud-Pacífico de México en Navojoa, Sonora, que pronto alcanzó grandes proporciones, llegando el fuego a un fugón que se encontraba en una vía cercana que contenía dinamita, lo cual representaba un serio peligro para la ciudad.
Fué entonces que el Reparador de Carros Agustín López se dirigió a la Casa Redonda a dar aviso del peligro y ver si había quién movilizara una locomotora para mover el furgón incendiado y tratar de apagarlo. Encontró a su paso al Sr. Jesús Tapia Espinoza. Proveedor de Locomotoras y a su ayudante Bonifacio Martínez Ocampo que deberían entrar en servicio a las 0:01, horas así como a otro áyudante, Oscar Grijalva que cubría el turno de las 17:00 a las 24:00 horas, a quienes comunicó lo que sucedía.
Con toda rapidéz Tapia Espinoza abordó una locomotora y llevando a Oscar Grijalva de Fogonero y a Bonifacio Martínez como Garrotero, la condujo de la Casa Redonda a la vía principal y de ahí a la vía de la Casa, (así se le llama en la jerga rielera a la vía que dá a la bodega de descarga) donde acoplaron el furgón incendiado y lo condujeron a la vía principal y luego al tanque de agua elevado, de donde se surtían de aquel líquido las locomotoras; lo colocaron bajo la garza (descarga) y seguidamente Bonifacio Martínez trepó al mismo, accionó la cadena que daba salida al agua, logrando sofocar así el incendio y eliminar el inminente peligro en que se encontraba la ciudad.
Para entonces ya habían acudido al lugar muchos trenistas miembros de tripulaciones que habían arribado esa tarde a Navojoa que en aquel entonces era terminal de carga, entre quienes se encontraban los conductores Jesús Carrillo y Francisco Calderón, el jefe de Estación Leonardo Espinoza, el mayordomo de la Casa Redonda Jesús Carrazco, el maquinista Pedro U. Soqui y muchos otros empleados. Fué la tripulación del conductor CarriIlo que había acudido completa, la que usando otra locomotora se hizo cargo del furgón ya apagado y lo condujo a lugar seguro. Mientras tanto Tapia Espinoza y sus ayudantes se acercaron a la Estación y trataron de sofocar el fuego con descargas de agua y vapor expedidos desde la caldera de la máquina, sin lograrlo. El maquinista Soqui servía en una corrida de Autovías Navojoa-Tónichi, y a su arribo esa tarde al lugar fué informado por otros tres maquinistas de haberse recibido un telegrama de la Superintendencia del Ferrocarril Sud-Pacífico en Empalme, suspendiéndolo del servicio por ciertas irregularidades cometidas.
Entonces en un rasgo de compañerismo, aprovechando el incidente del carro con dinamita incendiado y apagado; todos los trenistas, el jefe de estación, y el personal de la Casa Redonda tomaron el acuerdo de hacer aparecer a Pedro U. Soqui como quién manejó la locomotora que remolcó el furgón de dinamita incendiado al tanque de agua y logró sofocar el fuego; y así se le informó oficialmente por parte del jefe de estación al Superintendente del Ferrocarril Sud-Pacífico de México en Empalme, Mr. A. D. Handley; con miras a que reconsiderara la suspensión del servicio de aquél, como sucedió.
La prensa publicó la noticia del incendio e hizo elogiosos comentarios del maquinista Soqui, y la Presidencia Municipal de Navojoa le expidió una carta de reconocimiento, que años después tuve oportunidad de leer; en la que en su parte medular decía: "Es persona acreedora a múltiples atenciones dada su notoria buena conducta, su espíritu de responsabilidad y, sobretodo por el loable hecho de haber expuesto su propia vida en una ocasión al quitar de la Estación del ferrocarril en este lugar, un convoy cargado de explosivos, y que al empezar a incendiarse amenazaba seriamente a un gran sector de la población".
Con motivos de estos hechos, Soqui fué muy felicitado por sus jefes, autoridades y particulares. El superintendente del Ferrocarril Mr. Handley, como ya se dijo, reconsideró la orden de suspensión del servicio que se le había dictado, y el hecho quedó inscrito en su registro personal.
Como se vé, aquella mentira colectiva piadosa, dió resultados apetecidos; pero un secreto compartido entre un grupo tan numeroso no podía permanecer mucho tiempo ignorado, así que a poco comenzaron las indiscresiones, y pronto se supo la verdad de los hechos.
No obstante, años después cuando ya se había constituido el Sindicato Unico de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana; la Sección No. 33 del mismo con sede en Guadalajara, Jalisco, le otorgó una medalla de oro con la siguiente inscripción: "Al mérito ferrocarrilero, Pedro U. Soqui, en reconocimiento a su hecho heróico".
Todavía, el 7 de Noviembre del año próximo pasado un grupo de personalidades de Ciudad Obregón, Sonora, hicieron un viaje a Estación Corral con motivos del día del Ferrocarrilero y rindieron un homenaje a Pedro U. Soqui que ahí vive, por el supuesto acto heróico llevado a cabo en Navojoa el 15 de Agosto de 1932; información que fué publicada por el diario local El Imparcial en su columna Madrugando por Sonora.
De quienes intervinieron en alguna forma en apagar el furgón incendiado en Navojoa el 15 de Agosto de 1932, solo sobreviven jubilados por el Ferrocarril, Jesús Tapia Espinoza con domicilio en Artes y Montaña No. 625 en Nogales, Sonora y Agustín López con residencia en Mexicali, Baja Cálifornia.
Fuentes de información: Testimonios orales de testigos presenciales. Copia fotostática de carta que en Octubre 30 de 1967 dirigieron los Sres. Jesús Tapia Espinoza y Bonifacio Martínez Ocampo, al jefe de personal del Ferrocarril del Pacífico, relatando la verdad de los hechos y la participación que tomaron en los mismos.
PRIMEROS MISIONEROS EN SONORA 1590-1640
Por: Armando Hopkins Durazo
Los misioneros jesuitas que llegaron al territorio de lo que ahora es Sonora en 1617 y lo dejaron exactamente 150 años después al ser expulsados de los dominios del imperio español, jugaron un importantísimo papel en la aculturación occidental de nuestros indígenas, que a su vez tuvo un gran impacto en la formación del sonorense actual.
En este pequeño trabajo revisaré solo unos cuantos nombres de estos heróicos misioneros que se aventuraron en la primera mitad del siglo XVII a las inmensidades desconocidas del septentrión, sin mas armas que la cruz y sin mas bagaje que su vocación de santos.
Por diversos motivos: por la pusilanimidad del medio oficial para reconocer méritos a religioso, por la aversión del sonorense de hoy para ser ligado a sus raíces étnicas, por la falta de estudio de la historia regional, porque el estudio de la figura de Kino ha hecho olvidar otros misioneros igual de valiosos, por muchos otros motivos, quizá, lo cierto es que estos héroes civiles permanecen ignorados y lo que podamos hacer para rescatarlos del olvido, será un mínimo pago de la gran deuda que tenemos con ellos.
Los primeros misioneros jesuitas vinieron a la Nueva España en el año de 1572 y se establecieron en la ciudad de México, haciéndose cargo de la educación de hijos de españoles. Sin embargo, atendiendo a una solicitud del Gobierno de la Nueva Vizcaya para que algunos jesuitas se encargaran de la evangelización de las tribus indígenas de la provincia, fueron enviados los misioneros GONZALO DE TAPIA y MARTIN PEREZ, quienes se establecieron en la Villa de San Felipe y Santiago de la Provincia de Sinaloa donde en 1591 fundaron la Misión de Sinaloa que fué la primera misión en el noroeste de la Nueva España y, hasta 1619, el único rectorado de misiones de esta zona.
El padre Tapia se convirtió en el primer misionero mártir, cuando en 1594 lo mataron indígenas rebeldes del Río Sinaloa. El padre Martín Pérez trabajó con los naturales de los pueblos de Capirato, Mocorito y Orabata en la provincia de Sinaloa, donde falleció en el año de 1626, después de dedicar 35 años de su vida a la labor evangelizadora.
Para substituir a Gonzalo de Tapia fué enviado desde México el misionero PEDRO MENDEZ quien en 1606 en compañía de ANDRES PEREZ DE RIVAS visitó las rancherías habitadas por los bocorehuis, babicaris y comoporis en la región del ahora municipio de Huatabampo, habiendo sido éste el primer contacto de los jesuitas con los indios que habitaban territorio comprendido dentro de lo que hoy es el Estado de Sonora.
El P. PEDRO MENDEZ había nacido en 1555 en Villaviciosa„ Portugal. Después de recibir sus votos en la Compañía de Jesús fué enviado a la Nueva España y en 1594 llegó a la Misión de Sinaloa a tomar el lugar dejado por Gonzalo Tapia, Formó parte de la expedición de Diego Martínez de Hurdaide a la sierra de Chínipas en su calidad de capellán; siendo el primer religioso que penetró en la Sierra Madre de Chihuahua. Trabajó 17 años en Sinaloa y 20 con las tribus sonorenses: 4 con los mayos, 3 con los yaquis y 13 con los pimas bajos. En 1614 inició la conversión de los mayos en cuya región fundó la primera misión en tierra sonorense. La evangelización de la zona del Mayo la realizó auxiliado por el padre DIEGO DE LA CRUZ quién llegó a la región en 1616 y se hizo cargo de tres de los siete pueblos en los que el padre Méndez había levantado iglesias con ramadas y paja.
El Padre Méndez fué un activo misionero que mantuvo contacto con los naturales que habitaban las provincias de Ostimuri y Sonora. De él se dijo que anduvo en mula 2000 leguas, atravesó tribus de 40 distintas lenguas, predicaba muy bien en 5, construyó 20 iglesias y evangelizó en los cuatro ríos". Estableció misiones en Sahuaripa, Bacanora, Onaoa, Arivechi y otras. En 1636 fue llamado a la ciudad de México donde siete años después falleció a la avanzada edad de 88 años. Años después, la zona que él trabajó adquirió tanta importancia que en 1640 se estableció el tercer Rectorado de Misiones en Territorio de Sonora, localizándose en la Provincia de Ostimuri y designándosele con el nombre de San Francisco de Borja.
ANDRES PEREZ DE RIVAS nació en Córdova, España, en 1575 y después de haber ingresado a la Compañía de Jesús fué enviado a Nueva España y después a la Misión de Sinaloa a donde llegó en 1604. Tres años mas tarde, como ya se dijo, hizo contacto con tribus sonorenses en la región baja del Río Mayo. En el año de 1616 se trasladó a la ciudad de México donde gestionó con sus superiores la autorización - para extender su labor de evangelización a la región del Yaqui.
En 1617, en unión del padre Tomás Basilio inició la conversión de la tribu yaqui utilizando como su centro de operaciones el pueblo de Torim. Se le considera el primer misionero en haber pisado la tierra del hoy Estado de Sonora.
Era el padre Pérez de Rivas un excelente organizador, lo cual se hace evidente porque dos años después de haber iniciado la tarea de evangelización de la tribu yaqui ya controlaban doce pueblos en los dos ríos, el Yaqui y el Mayo, lo que dió lugar a que se constituyera el primer Rectorado de misiones en territorio sonorense y que funcionó independiente del de Sinaloa. Este rectorado se llamó San Ignacio del Río, Yaqui y su primer rector fué el padre Cristóbal Villalta.
El 1620 llamado Pérez de Rivas a la ciudad de México, donde se le nombró Rector del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo de México, no habiendo ya regresado al noroeste. En 1640 fué Provincial y tres años mas tarde en su carácter de procurador de su provincia partió a Roma, de donde regresó en 1648 con el cargo de prepósito de la Casa Profesa. Murió en 1665 en la misma ciudad de México.
Escribió varios libros, siendo los principales: "Crónicas e Historia Religiosa de la Provincia de la Compañía de Jesús de México en Nueva España" y, sobretodo, "Historia de los Triunfos de Nuestra Santa Fé entre gentes las más bárbaras y fieras del nuevo orbe ....", publicada en Madrid en 1645. Constituye este libro una de las mejores fuentes para el conocirniento de los indígenas sonorenses a la llegada de los españoles y de la labor evangelizadora de Sonora y Sinaloa.
TOMAS BASILIO era originario de Italia y llegó a Sonora como misionero jesuita en 1617 acompañando a Pérez de Rivas en su cruzada de evangelización de la tribu yaqui. Con gran dedicación aprendió la lengua cahíta y escribió un catecismo para facilitar su labor de evangelización entre los naturales. En unión de Francisco Oliñano penetró en 1621 a las rencherías de Teopa y Mátape, habitadas por los albinos. El padre Basilio llegó a ser Rector de las misiones y durante 20 años sirvió a los naturales de Sonora, habiendo llegado hasta Cumpas. Falleció en el año de 1638.
FRANCISCO OLINANO llegó a Sonora en 1617 y permaneció en las misiones sonorenses hasta 1634 cuando regresó a la Cd. de México. Hizo labor en el Yaqui en compañía de Villalta y penetró hasta los pueblos de Teopa, Mátape, Tecoripa y Suaqui Grande. Las misiones fundadas en estos pueblos adquirieron en años posteriores bastante importancia, especialmente la de Mátape que fué una de las principales del sistema misional de Sonora.
CRISTOBAL DE VILLALTA vino a Sonora en 1619 como Rector de las Misiones de San Ignacio del Yaqui. Regresó pronto a Puebla, su ciudad natal, donde fundó el Colegio de la Compañía de Jesús. Falleció en 1623 en el camino a Guatemala a donde se dirigía en cumplimiento de una comisión.
DIEGO VAN DER ZIPPE, nació en Gante, Bélgica, en 1585, incorporándose a las misiones del Yaqui en 1622. Fundó los pueblos de Movas, Nuri, Onavas y Tónichi. Ocupó la Rectoría de las Misiones de San Ignacio del Yaqui, falleciendo en el pueblo de Onavas en 1651, después de haber convivido en su labor de evangelización con los indios, especialmente los nebomes de Sonora, por casi 30 años. Antes de ser jesuita, Van Der Zippe fué soldado y al decir de su biógrafo "un hombre de gran santidad, admirable paciencia y sencillez de costumbres".
MARTIN BURGENCIO fué comisionado en 1619 para plantar la cruz en los pueblos de Buenavista, Cumuripa, Tecoripa y Suaqui Grande pertenecientes todos ellos a los nebomes de la gran familia de los pimas bajos.
MIGUEL GODINEZ WADDIN fué enviado en 1620 a cateqúizar a los tepahues y conicaris en la región del ahora municipio de Quiriego. Este misionero nació en Irlanda en 1591, fué el autor de "Práctica de la Teología Mística" y rector del Colegio de San Ildefonso en México.
BARTOLOME CASTAÑO, nació en Santaren, Portugal, en 1601 , entró como novicio de la Compañía de Jesús en Madrid a la edad de 21 años y prosiguió sus estudios jesuíticos en la ciudad de México. Al terminar sus estudios en el año de 1632 fué destinado a las misiones de Sinaloa y en 1634 substituyó a Pedro Méndez, su paisano, en la misión de los Sisibotaris y Sahuaripas.
Alegres dice: "...era el P. Castaño sujeto muy apto para llevar adelante las espirituales conquistas de aquel antigüo misionero. Algún tiempo después, comenzaron a ser tan vivas las instancias que los sonoras (de que había ya muchos bautizados en los pueblos vecinos), que el P. Castaño con facultad de los superiores, se halló precisado a entrar a sus tierras".
El propio Alegre dice que Castaño penetró al valle de Sonora, "donde fué el primero que llevó la luz del evangelio. Una cristiandad tan numerosa y florida, no merecía, sin duda, menor fundador y menos padré". Y Pérez de Rivas dice de Castaño que en 1639 tenía ya una cristiandad de cerca de 4000 indios bautizados, a los que distribuyó en varios pueblos, logrando desterrar con gran rapidéz el vicio de la borracheria entre los indígenas.
De un sacerdote jesuíta anónimo que escribió en 1730 sobre la provincia de Sonora dice del P. Castaño lo siguiente:
"Esta provincia de Sonora fué conquistada con solo las armas del evangelio por aquel varón y apostólico predicador, honra de la provincia de México, quien con ánimo mas que humano, se entró solo a estas extendidas regiones ..... y dió a la iglesia tantas almas y al rey católico tan dilatados dominios, sin gastos, sin estruendo de armas y sin ruido de milicias, con solo el estandarte de la cruz".
Al P. Castaño lo acompañaron en su tarea evangelizadora los P. P. Pedro Pantoja, Diego (¿Miguel?) de la Cruz y Lorenzo Flores y fundó los pueblos de Nacameri (Rayón) en 1638, en el Río San Miguel y Aconchi, Baviácora, Banámichi y Sinoquipe, en el Río Sonora, en 1639. Visitó Ures con Pedro Pantoja y su labor se dejó ver en todos los pueblos del valle de Sonora, sitio también del antigüo pueblo de Corazones.
Todos los pueblos fundados y evangelizados por el P. Castaño dieron lugar al establecimiento del nuevo Rectorado de San Francisco Javier, el segundo en territorio sonorense, bajo cuyo control quedaron las nuevas misiones de Nuestra Señora de la Concepción de Baviácora que fué la cabecera, San Pedro Aconchi, nuestra Señora de los Remedios de Banárnichi, San Ignacio de Sinoquipe y Nuestra Señora del Rosario de Nacameri. Esto sucedía en el año de 1639 y su primer rector y fundador fué el padre PEDRO PANTOJA, compañero de Castaño.
El P. Bartolomé Castaño era un hombre muy singular que logró ganarse a los indios que lo conocieron obteniendo entre ellos gran reputación. El color de su piel era muy moreno y por ello los indios le consideraban uno de los suyos. Era un buen músico y un hábil lingüista que llegó a dominar seis lenguas, incluyendo la ópata, la otomíe, la tarasca y el nahuatl, en las cuales escribió un original catecismo que tuvo gran circulación en los medios eclesiasticos.
Debido a su color los indios le apodaban el Indio Sabio o el Padre Indio. Recurría a la caridad de los mismos indios para obtener su alimento y en general vivía en las mismas condiciones que ellos. Beristan dice: "Aprendió con tal perfección la lengua de aquellos pueblos y se humanó tanto con los neófitos, que la fin, fué voz común entre ellos, que el padre no era europeo, sino indio sabio de los Sonora".
En 1648, después de casi 14 años en Ostimuri y Sonora, fué llamado a la ciudad de México por el P. Pedro de Velazco entonces provincial, donde se le concedió el cargo de prefecto de la congregación de El Salvador en la Casa Profesa, donde predicaba todos los domingos. Respecto a sus dotes como predicador el propio Oviedo, citado por González de Cossío en Notas a "La Provincia de Sonora en 1730" nos dice: "Dotóle Dios de todas las prendas necesarias para ser un grande orador: la presencia era venerable, la voz entera y muy sonora; la acción vivísima; la energía, singular, en saber usar a tiempo las figuras de la retórica; el ingenio muy dedicado y abastecido de todo género de erudición; y con ésto todo de prendas, se hizo célebre en sus sermones ...."
En 1650 fué nombrado rector del Colegio de Oaxaca y vuelto a México al año siguiente tuvo a su cargo la congregación de El Salvador en la Casa Profesa donde residió hasta su muerte la que acaeció en el año de 1672.
APOYO MILITAR A LAS MISIONES DE SONORA. Es importante hacer notar que la labor de estos ejemplares misioneros que por primera vez se internaban en tierras totalmente desconocidas a los europeos, no llevaban mas armas que su cruz, su entusiasmo por la salvación de almas indígenas y su gran valor.
El primer presidio militar que se fundó en todo el noroeste de la Nueva España fué el de Sinaloa en el año de 1595. Fué hasta 1691, casi un siglo después que con motivos de los informes enviados por las autoridades locales sobre una probable invasión de los apaches y sus aliados, se autorizó la integración de la Compañía Volante de Sonora la que se estableció en Santa Rosa de Corodéhuachi y posteriormente se convirtió en el Presidio de Fronteras.
Si se toma en cuenta que entre 1615 y 1650 se fundaron mas de 60 misiones en Sonora, la gran mayoría de ellas bastante alejadas del Presidio de Sinaloa para ser apoyadas las entradas de los misioneros con su guarnición de soldados, es preciso pensar que nuestros cruzados hicieron su enorme tarea de colonizaci6n prácticamente sin ningún apoyo militar. Esto, desde luego, constituye una de las principales características de la colonización de las tierras sonorenses, tanto en la provincia de Ostimuri como en la de Sonora, pero sobre todo en esta última.
ORGANIZACION DEL TRABAJO. Otro hecho importante que marca una gran diferencia entre la conquista de Sonora y la de los indígenas que habitaban Mesoamérica, lo constituye, sin lugar a dudas, la organización del trabajo impuesto por los misioneros jesuitas en estas tierras. En primer lugar los indígenas quedaron exentos por mandato real de cualquier pago de contribuciones y aunque tenían que aportar su trabajo para el mantenimiento de la misión, tenían libertad para explotar tierras de su propiedad fuera de la misión. Asimismo, cuando las autoridades requerían trabajadores de la misión para auxiliar en labores fuera de ella, - los llamados tepizques -, éstos debían ser retribuidos por su trabajo. Es decir, el indígena sonorense nunca tuvo que trabajar sin remuneración, lo cual constituye una enorme diferencia con lo que sucedió en el territorio mesoamericano, donde el encomendero era prácticamente dueño y señor del indígena bajo su cuidado; como quien dice un esclavo.
ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLITICA. Todavía algo más; en las comunidades de los aztecas y de todas las tribus dominadas por ellos antes de la llegada de los españoles existía una organización social y política bastante sofisticada, es decir, había clases sociales y autoridades al ser conquistados por los españoles desaparecieron las autoridades indígenas y los propios indios quedaron al fondo de la nueva escala social. Es fácil imaginar que ésto haya provocado amarguras, complejos, etc. que en no pocos aspectos se siguen viviendo.
En Sonora, en cambio, nuestros indígenas no vivían el papel de dominadores ni de dominados. Su organización social era sumamente sencilla y solo obedecían jefes cuando se trataba de guerrear. Cuando llegaron los misioneros y los organizaron en comunidades de trabajo, - que tal cosa eran las misiones, no solo no extrañaron un status social o político sino que, por el contrario, empezaron a disfrutar una organización que les gustaba y que hasta la fecha sigue siendo característica del sonorense.
En efecto, el sonorense es muy poco respetuoso de las clases sociales y es, en cambio, atraído por gobernantes emergidos de su propio seno. Característica que nos lleva a ser uno de los estados con mayor aptitud democrática y que no es ajena, en mi concepto, al autogobierno indígena que establecieron los misioneros jesuitas en las comunidades misionales.
INSTRUMENTOS CONSCIENTES DE DOMINACION. Llama la atención también el gran número de misioneros no españoles llegados a tierras de Sonora. De los 7 misioneros incluídos en este pequeño trabajo que conocimos su lugar de origen, solo uno era español y años después habrían de venir un gran número de extranjeros, Kino, Nentvig, Sedelmeyer, Segesser, Och, Gestner, Pfefferkorn, Middendorf y muchos más que sería muy largo enumerar. Es cierto y creo que en ello no hay duda, que la Corona Española utilizó las misiones como un instrumento de dominación y para extender sus fronteras, pero ¿cómo acusar a tanto misionero extranjero de haber sido conscientemente un instrumento de dominación de un imperio no solo extraño a su origen, sino por el que evidentemente no sentía simpatías.?
BIBLIOGRAFIA:
ALMADA, Francisco. Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Sonorenses. Gbno. del Edo. Hermosillo, Son. 1983.
DECORME S. J., Gerard. La Obra de los Jesuitas Mexicanos. Misiones. Tomo II. México 1941.
ENCICLOPEDIA DE MEXICO. Dir. José Rogelio Alvarez México 1978.
SPICER Edward H., Cycles of Conquest. The University of Arizona Press. Tucson, Ariz 1966. ZAMBRANO S. J., francisco. Diccionario Biobibliográfico de la Compañía de Jesús en México. Editorial JUS, S.A. México 1965. (Copia fotostáticas las page. 751 a 765 del Tomo IV).