EL VIAJE DEL BRIGADIER PEDRO DE RIVERA 1724-1728
Por: Armando Hopkins Durazo
El 21 de noviembre de 1724 partió de la ciudad de México el brigadier Pedro de Rivera en un largo viaje de reconocimiento de los presidios de la Nueva España Septentrional que le tomaría 3 años y nueve meses y le llevaría a visitar localidades tan distantes como: Nagogdoches situada en Texas cercana a los limites de la Lousiana, en el Este, Santa Fe del Nuevo México en el centro, y Arizona, Baviácora y el presidio de Sinaloa, en el extremo poniente.
La distancia caminada a caballo por el brigadier Rivera y su acompañante, el ingeniero militar Francisco Alvarez Barreiro, fue de 12,913 kilómetros, por caminos que no lo eran y bajo condiciones siempre amenazantes por extremos del clima o de las tribus indígenas aún no sometidas. Vito Alessio Robles quien se encargó de la edición por la Secretaria de la Defensa Nacional en 1946 del Informe del brigadier Rivera dice de éste en su Introducción de la obra lo siguiente:
"El Brigadier Rivera hizo a la geografía mexicana el servicio inestimable de fijar antes que nadie las coordenadas geográficas de 29 poblaciones de la Nueva España". Además, al rendir su informe el brigadier, elaboró el Reglamento que ordenó la vida de los presidios y que estuvo vigente por más de cincuenta años, hasta la creación de la Comandancia General de las Provincias Internas por el Marqués de Sonora, don José de Gálvez.
Tanto el diario del brigadier Rivera como su Informe y el Reglamento se incluyen en la edición de la Secretaria de la Defensa Nacional.
El Brigadier Pedro de Rivera, nació en Antequera, provincia de Málaga, en España. Sus padres fueron Andrés de Rivera Villalón y Catalina Rodriguez. Se inició en el servicio militar como soldado raso en Europa, en las flotas y en San Juan de Ulúa.
Algunos documentos mencionados por Alessio Robles prueban que en 1711 era gobernador del presidio de Veracruz y que cooperó también en la dominación de una revuelta en Tabasco y en la expulsión de unos corsarios ingleses en la Isla del Carmen. Además se asegura que por tres diferentes ocasiones fue Gobernador de Tlaxcala, una de ellas en 1711, en substitución de Antonio Sánchez del Abandero, quien había "donado" tres mil pesos entregados "de futuro por el Gobierno de la ciudad y provincia de Tlaxcala", pero que "por sus achaques y otros asuntos" no pudo desempeñar el puesto. En 1713, nos dice Alessio Robles, desempeñaba Rivera el cargo de general de la Armada de Barlovento y el 30 de diciembre del mismo año "corregidor, gobernador y teniente de capitán general en interin en Veracruz y electo gobernador de la de Tlaxcala y su jurisdicción".
Del ingeniero Francisco Alvarez Barreiro, acompañante de Rivera en su viaje y visitas presidiales, son pocos los datos con que se cuenta. Se sabe que vino a la Nueva España con el virrey marqués de Valero en 1717 y que acompañó al sargento mayor Martín de Alarcón en su entrada a Texas. En 1727, cuando se encontraba en la travesía con Rivera, se le concedió el ascenso a teniente coronel de infantería.
El largo viaje de Rivera y Alvarez Barreiro los llevó, entre muchas otras poblaciones de la Nueva España, a San Juan del Río, Querétaro, Fresnillo, Zacatecas, Durango, San José del Parral, Chihuahua, El Paso, Santa Fe, Janos, Arizpe, Alamos, el Fuerte, Casas Grandes, Saltillo, Monclova, San Antonio de Béjar, Monterrey, San Luis Potosí y Valles. Regresando a la capital del virreinato el 21 de Junio de 1728.
Los señalamientos de distancias y rumbos de cada una de sus jornadas así como los cálculos de longitudes y latitudes hechos por los viajantes fueron muchos años después objeto de concienzudo estudio por parte del sabio barón Alejandro de Humboldt.
(Continuará)
(1) DIARIO Y DERROTERO de lo Caminado, Visto y Observado en la Visita que hizo a los Presidios de Nueva España Septentrional el BRIGADIER PEDRO DE RIVERA. Con una Introducción y Notas por Vito Alessio Robles. Secretaria de la Defensa Nacional, México, D.F., 1946.
LA ALIMENTACIÓN DEL INDÍGENA SONORENSE
Por: Gilberto Escoboza Gamez
Los pueblos indígenas anteriores a la llegada de los europeos, con excepción de los seris que son una minoría étnica, practicaban la agricultura para satisfacer sus necesidades alimenticias.
Cultivaban el maíz, el yorimún, el tépari y la calabaza. El yorimún y el tépari son una especie de frijol americano que cocían en ollas hechas por los hombres de las tribus.
Aprovechaban la péchita (vaina del mezquite) que molían en el metate para hacer con ella un atole con sabor medio dulce. Así mismo, utilizaban algunas yerbas y frutas silvestres de cada estación. Con el bledo, el trébol y el CHUALI y otras hierbas molidas en el metate, hacían una pasta que dejaban secar para comerla durante meses ablandada con agua caliente, en calidad de sopa. Este alimento en la lengua ópata tiene el nombre de JUMEHUARI.
Para conservar las frutas, igual que las hierbas alimenticias, utilizaban el sistema de disecación, lo cual es posible en el centro y norte del Estado, porque el aire es extremadamente seco y fácilmente deshidrata los productos vegetales en una cuantas horas de exposición al sol. Aún hoy, en muchas comunidades rurales emplean esta técnica para hacer OREJONES, que son tiras semisecas de membrillo que se mantienen apetitosas durante meses.
La calabaza la cosechaban tierna y la cortaban en tiras que luego deshidrataban para que durase de una cosecha a otra, los llamados BICHICORIS. Con ellos hacían un cocido con carne de venado, de cabra montés o de jabalí.
También preparaban con la calabaza seca una sopa que consideraban deliciosa y nutritiva. Cuando la calabaza era cosechada en sazón y el endurecimiento no permitía convertirla en tiras, la cortaban en pedazos y seguían el mismo proceso que con la tierna, aunque ésta tenia un sabor diferente en caldos y cocidos.
El maíz lo utilizaban para hacer tortillas; pero también lo cosechaban tierno en elotes que comían asados o cocidos, o se conservaban deshidratados para aprovecharlos durante muchos meses, en cocido o en sopa. A esto le llamaban CHICOS y en algunas regiones rurales de Sonora todavía se le conserva el mismo nombre.
Los indígenas de la antigüedad para su alimentación utilizaban ciertas variedades de chile, algunas silvestres como el CHILTEPIN que todavía se consume y desde hace varios años se industrializa. Otras variedades de chile las sembraban, hacían sartas y aún las hacen los lugareños que expuestas al sol y al aire seco se ponen de color rojo, por lo que se le da el nombre de chile colorado. El chile colorado se muele en metate o en molino moderno y se utiliza como condimento en una gran variedad de alimentos, incluyendo los tamales de carne sonorenses.
La antigua gente de Sonora comía carne fresca, asada o cocida, ya que abundaba la caza de buenas piezas. La carne que sobraba el día de cacería, se colgaba a la intemperie y se deshidrataba en pocos días, sirviendo de alimento durante meses, asada así, o machacada en un cocido que los sonorenses llamamos CAZUELA.
Es obvio que los indígenas ignoraban lo que son las proteínas, pero si sabían que la carne fresca o seca, les daba salud y vigor para luchar contra inclemencias de la naturaleza .
LA LEYENDA OPATA SOBRE LA LUNA
Por: Néstor Fierros Moreno
En 1988 cuando estudiaba yo la escuela primaria en el pueblo de Oputho, escuché esta leyenda de labios de Ignacio Tacho, un ópata puro quien junto con Ruperto Medina Z. era uno de los más conocedores de las tradiciones de sus antepasados y de los pocos ópatas puros que entonces quedaban. La leyenda dice así:
Cuando fue creado el mundo no existían ni la luna ni las estrellas. Por la noche el cielo estaba oscuro y toda la tierra en tinieblas. Según la tradición de los pueblos ópatas, cuando una mujer iba a contraer nupcias, tenia que cocinar una olla con carne de venado (maso, en ópata) y si a los padres del novio les gustaba el guisado, le entregaban al joven su novia, si no, no había casorio.
Mucho antes de la llegada de los españoles en una de las tribus ópatas había una joven muy bella llamada MECHA, hija del jefe de la tribu y quien estaba dispuesta a casarse con su pretendiente, el joven guerrero TUTULZIN. Todos de acuerdo, se llevó a cabo la ceremonia; los padres de Mecha escogieron la mejor carne de venado y ella la puso a cocer sin separarse del fuego hasta que estuvo bien cocinada, luego, ya tranquilamente se fue a dormir.
Pero la perversa UMOLA quien también se quería casar con Tutulzin, vino por la noche y atizó el fuego de nuevo por lo que por la mañana, cuando fueron a ver el cocido, éste estaba quemado.
Como es natural la familia de Mecha y la del novio estaban desesperadas; la novia afligidisima, todos trataban de consolarla y ella sollozaba desconsolada.
La casa del dios TAA, (sol) estaba en ese tiempo muy cerca por lo que podía escuchar prontamente las oraciones. Así pues, la princesa Mecha se dirigió a escondidas a un bosquecito y desde allí le pidió al padre Taa : "Si realmente eres mi dios, mándame una escala para subir a ti, no me dejes aquí decepcionada".
Taa escuchó la oración de Mecha y le mandó la escala y ella empezó a subir; cuando iba a la mitad del camino que la separaba del cielo, la vio uno de sus familiares y comenzó a gritar dando la alarma.
Cuando ocurre un hecho de esta naturaleza, se canta una canción para que la persona desista de su propósito, el padre de Mecha fue el primero que empezó a cantar: "Oh, mi hija querida, baja, es tu padre quien te llama, baja por el amor de dios". Mecha por toda respuesta dijo: "No te rechazo padre mío, pero ahora mi misión es encontrar buena carne de maso y si no consigo volver, yo seguiré siendo tu hija en la otra vida".
Todos cantaban procurando convencerla, pero ella seguía subiendo.., subiendo entre nubes blancas, hasta que comenzó a resplandecer con una luz purísima y luego se trasformó en la luna (mecha, en ópata) que desde entonces admiramos en el cielo por las noches.
El novio, el valiente Tutulzín, no perdió tiempo y trató de seguirla hasta el cielo, pero cuando estaba a punto de alcanzarla, se transformó en una brillante estrella que ahora se llama estrella del norte.
Los antepasados decían de esta estrella que es el perro que cuida a Mecha, porque no cambia de posición. Tutulzín esperaba alcanzarla y casarse con ella prescindiendo de la tradición, ya que se había enterado de la pérfida acción de Umola. Pero su amada había dejado la tierra antes que él y aún sigue sin alcanzarla.
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Por: Francisco Manzo Taylor
VIAJE A MEXICO ERNEST DE VIGNEAUX, Sep/80 México, 1982.- El Dr. Vigneaux, quien fuera secretario privado del conde Raousset de Boulbon durante su última incursión a Sonora, describe sus impresiones sobre México desde su llegada a las costas sonorenses; el aspecto del puerto de Guaymas, la batalla en donde fue derrotado el conde, así como información etnográfica y económicas del Estado.
EL NORTE BARBARO DE MEXICO, LEOPOLDO MARTINEZ CARAZA, Panorama Editorial, SA. México 1983.- Martínez Caraza, militar de carrera, ha logrado resumir en este trabajo, aspectos importantes de la vida en el norte de México desde la creación del sistema de presidios. Las provincias internas son asimismo tratadas dentro de esta edición, así como el ejército de la época. Cuenta con mapas, ilustraciones de soldados, virreyes, etc.
MY YOUTH IN ALAMOS, LA CIUDAD DE LOS PORTALES, OTILIA URREA DE FIGUEROA, Glendale California USA 1983.- La autora, de apellido tan importante en la historia sonorense, nos presenta en este trabajo una perspectiva de la vida familiar en Alamos a principios del siglo XX. A pesar de tener un enfoque genealógico, ,nos da una visión de las comidas locales incluyendo recetas, de las ceremonias de Semana Santa, y, en general, del movimiento diario de Alamos en esa época. Cuenta con las fotografías en blanco y negro y un pequeño plano' de la ciudad.
VOCABULARIO SONORENSE, HORACIO SOBARZO, Publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora Hermosillo, Sonora, México, 1984.- Sobarzo, una de las grandes personalidades sonorenses en este siglo, no alcanzo a terminar esta obra sobre lexicología regional ; editada originalmente por Porrua en 1966 poco tiempo después de la muerte del autor, es, sin embargo, a la fecha, el trabajo más extenso y documentado sobre el habla popular en el noroeste de México, superando aún ediciones más recientes sobre el tema.
Aparte de cubrir las palabras utilizadas por el pueblo Sonorense el vocabulario contiene resúmenes históricos sobre las tribus indígenas, y, en general, valiosa información sobre la historia local. Junto con el diccionario de Almada, este trabajo se convierte en necesario para cualquier interesado en nuestro Estado.
FUI SOLDADO DE LEVITA DE ESOS DE CABALLERIA FRANCISCO L. URQUIZO, Lecturas Mexicanas, Fondo Cultura Económica, SEP, México, 1984.- La novela histórica, género que con tanto éxito practicó el autor de" Tropa Vieja", en este caso nos habla de la época revolucionaria, desde la visita de don Venustiano Carranza en Hermosillo, La Escolta del primer jefe a Chihuahua a través del cañón del Púlpito, la participación del cuarto batallón irregular de Sonora (cuerpo que daría un presidente de México: Abelardo L. Rodriguez), etc. los nombres de Maytorena, Obregón y otros sonorenses aparecen en esta obra. Urquizo también nos habla de la vida en campaña, las comidas y bastimentos utilizando el lenguaje popular.
TEMAS SONORENSES A TRAVES DE LOS SIMPOSIOS DE HISTORIA, Publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora, 1979-1981 Hermosillo, Sonora, México, 1984.- Recopilación de algunos importantes trabajos presentados en los nueve primeros simposios de historia, que se iniciaron en 1975. Esta obra contiene temas sobre la etnografía sonorense, la Revolución Mexicana y personalidades como Joaquín Murrieta, Teresa Urrea, Ramón Corral, Carlos R. Ortiz, etc.
MEMORIA TEATRAL DE LA UNISON, 1954-1984 LUIS ENRIQUE GARCIA, Universidad de Sonora, Hermosillo, Sonora 1984. Luis Enrique García quien ya nos dio a leer, "Raza de Papel" y tantos artículos sobre temas variados, ahora nos entrega una obra, que nos da no sólo una visión del teatro universitario durante los últimos 30 años, sino que abunda sobre el teatro en Sonora en to que va del siglo, Luis Enrique, hombre de teatro, nos da a conocer facetas poco conocidas y en casos, olvidadas, de la sociedad hermosillense, que en décadas atrás mostrara mucha afición por el teatro. Cuenta con fotografías en blanco y negro.
CRONICAS, CUENTOS Y LEYENDAS SONORENSES, GILBERTO ESCOBOSA GAMEZ Publicaciones del Gobierno del Estado de Sonora 1979-1985 Hermosillo, Sonora, México, 1984.- Hace ya algunas décadas, Escobosa practicó la crónica social con éxito. Su columna, "Granitos de sal, Inglesa", ha sido incluso reeditada y nos recuerda la vida del Hermosillo de los 50's y los 60's cronista de la ciudad, puesto ganado a puño y letra, practica la genealogía, la búsqueda por la historia de las calles y los edificios de Hermosillo. En esta obra, el Sr. Escobosa nos regala con una serie de crónica sobre las gentes y los edificios de la ciudad a principios del siglo, así como con anécdotas familiares y cuentos y leyendas locales, todo escrito con lenguaje vernacular.
UNA CURIOSIDAD HISTÓRICA SONORENSE
El 21 de Diciembre de 1950 se publicó en la columna de Cartas al Editor del periódico NOGALES HERALD de Nogales, Arizona, la carta cuya traducción ofrecemos a nuestros lectores por considerarla de interés por la relación que guarda con el apellido CAMOU, tan conocido en Sonora. Esta es la carta:
Editor de Nogales Herald
Estimado señor
Hace varios años, mientras que estaba comisionado en la Universidad de Arizona escuché de uno de los estudiantes la historia relacionada con la palabra "camouflage" .
Me interesó particularmente porque tenia el sabor del Sonora norteño que se encuentra tan cerca de Tucsón, sede de la Universidad de Arizona. Otro punto de interés consistía en que yo sabia de la existencia de una familia franco-mexicana que vivía en o cerca de Nogales y yo mismo había cruzado la calle Camou en esa ciudad. La historia, como yo la escuché, sugería que esta familia había dado origen a la palabra camouflage.
Tiempo atrás, en la segunda mitad del siglo XIX, algunos miembros de la familia emigraron de Francia y se establecieron en la región central del Estado de Sonora en el negocio de ganado. Las ricas tierras les producían mucho ganado pero los indios merodeadores les anulaban las utilidades cuando descendían al rancho y encerraban a todos los trabajadores en el casco de la hacienda mientras que se llevaban el ganado.
Construyeron torres con agujeros por donde les tiraban a los sitiadores. Estas troneras eran lo suficientemente amplias para permitirles tirar con flechas desde ellas. Durante las escaramuzas con los indios las bajas entre los defensores eran muy numerosas, lo que desanimaba a los trabajadores y en general perjudicaba al negocio del rancho.
Un miembro de la familia logró sonsacarles a algunos de los indios que éstos disparaban guiándose por las sombras proyectadas en los muros y determinaron que si podían eliminar las sombras de las torres podían reducir o eliminar las bajas.
Conscientes del problema estudiaron por más de un año el trayecto del sol y las sombras que proyectaba durante las cuatro estaciones del año. Cambiaron entonces el diseño de las torres de cuadradas a redondas e hicieron las caras de las aperturas convexas o cóncavas, dependiendo de lo que demandaba su situación para eliminar las sombras.
El siguiente ataque de los indios justificó el estudio y el esfuerzo hecho en la reconstrucción de las torres ya que los defensores no sufrieron ninguna baja y contaron con la fuerza suficiente para perseguir a los ladrones y recuperar parte del ganado. El ulterior éxito de la estratagema terminó por desanimar a los merodeadores.
Parece que la historia fue conocida en Francia y el ejército francés se interesó a tal punto que envió a un grupo de oficiales a investigarla. Les intrigó tanto que a su regreso rindieron un informe tan entusiasta que el ejército continuó la investigación y el desarrollo del tema. Para honrar a la familia que les reveló esta medida defensiva llamaron a este arte o práctica, "camouflage".
Coronel Walter Buchly
Cuartel General
Fort Belvoir, Virginia.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
UNA CARTA DE KINO A LA DUQUESA DE AVEIRO
Por: Armando Hopkins Durazo
Editado por Ediciones José Porrua Turanzas, de Madrid, España, se publicó, en 1964, dentro de la Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España, (Tomo XVIII) la correspondencia del P. Eusebio Francisco Kino con la Duquesa de Aveiro, bajo el nombre de KING ESCRIBE A LA DUQUESA.
La preparación del volumen, así como la introducción de la obra que incluye datos biográficos de Kino y de la Duquesa, además de notas muy informativas, son del historiador que más estudiara a Kino y a quien prácticamente, se debe el surgimiento de la figura del misionero a los primeros planos de la historia regional, el P. Ernest J. Burrus, S.J.
Ignoramos si haya habido una nueva edición en español de este volumen pero la original constó únicamente de 225 ejemplares. Una copia fotostática del ejemplar Llegó a nuestras manos gracias a la gentileza del Sr. Ing. Jorge Díaz Serrano quien tuvo a bien donarla a la biblioteca de nuestra Sociedad en la reunión ordinaria a la que asistió en el mes de Julio de 1982.
La primera carta a la Duquesa la escribió Kino en Cádiz, España, en Agosto de 1680 y la última en Los Frailes, Sonora, México, en Febrero de 1687. Veinte de las cartas publicadas las escribió Kino directamente a la Duquesa y en el volumen se incluyen otros 17 documentos dirigidos a la Duquesa por otros misioneros y se refieren a la persona y obra de Kino.
El P. Burrus dice: "Los 37 documentos dirigidos a la Duquesa nos manifiestan con la mayor amplitud sus planes a ideales en su labor de Oriente, California y finalmente, del vasto territorio, futuro hogar del Trentino durante cerca de un cuarto de siglo, Sonora y Arizona".
Kino se dirigió por primera vez a la Duquesa a instancias de su amigo, el jesuita italiano, Teófilo de Angelis quien conocía el ardiente deseo de Kino de servir en las misiones de Oriente, especialmente en China y quien le platicó del gran apoyo que a misioneros y misiones brindaba la Duquesa.
María Guadalupe de Lencastre, sexta Duquesa de Aveiro, duquesa de Arcos y Maqueda, hija mayor de Jorge Lencastre y de su segunda esposa, Ana Henriquez de Cárdenas, nació el 11 de Enero de 1630 en Azeitao, Portugal, y llegó a ser conocida como la Madre de las Misiones, por el apoyo y respaldo que prestaba a los misioneros y a sus obras.
Las cartas de Kino revelan rasgos del carácter del misionero y dan a conocer a1gunos aspectos de su vida; su lectura es amena a interesante y da testimonio del acendrado sentido histórico que se anidaba en el personaje.
Para esta ocasión hemos escogido la publicación de la tercera carta escrita por Kino a la Duquesa. La escribió el 16 de Noviembre de 1680, desde Cádiz, y en ella muestra su interés en las misiones del Lejano Oriente y en parte explica la razón de esa predilección. La carta la escribió en latín pero en el volumen que nos ocupa está publicada en castellano.
CARTA III DE KINO A LA DUQUESA
La paz de Jesucristo que sobrepasa todo entendimiento , sea con V.E.
Hace ocho días recibí la amable carta de V.E., la cual me llenó de satisfacción. Como entonces estaba haciendo los Ejercicios Espirituales de nuestro fundador, S. Ignacio , demoré hasta ahora su lectura y agradecérsela.
Estoy particularmente agradecido por el celo apostólico que su Excelencia manifiesta en pro de la salvación del prójimo y de las almas redimidas por la sangre de Cristo. Este celo es característico de una madre, y más sublime que el de un padre . V.E. ha deseado y todavía desea que yo (a pesar de mis escasos merecimientos) y otros muchos ayudemos a recoger las abundantes cosechas que ofrecen China y Oriente.
Por lo que a mi respecta, reconozco que desde mis años mozos (pero especialmente después de leer la vida y martirio del Padre Carlos Spinolas ) anhelaba ir a las misiones de Oriente. Esta es la razón por la que me he preocupado tanto de las matemáticas . Pero si Dios Misericordioso lo dispusiera de otra forma acataría su santa voluntad; si, cúmplase su voluntad por los siglos de los siglos. En hacer esto consiste toda santificación y felicidad. Esta voluntad es siempre suprema; siempre busca los mejores y más altos fines. Habida cuenta de que estos últimos a veces se nos ocultan, podremos, a pesar de todo, reconocerlos en el momento oportuno.
Con razón se queja V.E. del escaso celo y entusiasmo mostrados en favor de las misiones de las Islas Marianas y otras regiones; desgraciadamente, nunca ha resultado más cierto el dicho "la ira tiene sus justas quejas" que en relación con el nombre mencionado en vuestra carta. Sin embargo, Dios, que todo lo sabe, puede muy bien reemplazarle por otro que sienta mayor entusiasmo por una tarea de tal importancia en la Compañía.
Han aumentado nuestras esperanzas con el hecho de que el Padre Teófilo de Angelis, el Padre Carlo Calvanese y varios misioneros alemanes que ahora están en camino de las Filipinas y Marianas, pondrán remedio, con su excepcional fervor y gracia celestial, a lo que ha sido descuidado por la negligencia de los demás.
¡Qué afortunados son estos misioneros en cambio a la viña de la Iglesia en oriente! Si bien no podemos acompañarlos y seguirles en persona, podemos hacerlo con el pensamiento y continuas plegarias a Dios. Fervientemente deseamos a ellos y a sus sucesores el mayor de los éxitos, así como a todos los que se convierten a la fe redentora de Jesucristo en Oriente a ignotas tierras del Sur.
Dios misericordioso sabe de mis esfuerzos en Roma y en todos los demás sitios mientras todavía me hallaba en Alemania por obtener una gramática portuguesa que me permitiera aprender portugués o al menos los conocimientos básicos de la lengua . Mi intención al hacer esto era poder marchar alguna vez (si Dios y mis superiores así lo determinaban) a las misiones del Lejano Oriente desde Portugal, país tan amado por mi angélico patrón San Francisco Javier y tantos de sus seguidores. Vuelvo a repetir que se haga la voluntad de Dios Omnipotente; sólo esta voluntad imparte el bien y compensa a todos con los mayores beneficios por el camino menos esperado.
En una carta que me llegó de Roma hace cuatro días, nuestro muy Reverendo Padre General y el asistente de Alemania, Padre Carlos de Noyelle , ratificaron el permiso que me había sido concedido para marchar a Paraguay o a Colombia, pero después de perderse la posibilidad de ir a Paraguay y después de que ni puedo ni debo marchar a Colombia, el navío de aviso que saldrá de Europa con los galeones me llevará, Dios mediante, al puerto de Vera Cruz. Esto estaría de acuerdo con los planes sobre nuestro destino que nos reveló nuestro Reverendo Padre Procurador de las Indias , que desea que los misioneros destinados a las Filipinas y Marianas se reúnan con los que ya van de camino en la flota que navega hacia México, para que, todos juntos, puedan tomar el barco que sale para las Filipinas desde Acapulco.
Por la misma enviada desde Roma, supe que el Padre Antonio Maldonado , procurador colombiano, ha conseguido recientemente dos padres misioneros, el Padre Gaspar Beck , y Cristóbal Riedl , que pertenecen a la misma Provincia de Alemania Superior que me envía a mi. Piensa llevarse con él a estos dos misioneros, así cómo a varios otros sacerdotes que se procuró en España, embarcando todos juntos en los galeones, que los llevarán, Dios mediante, a Colombia.
Esta provincia de Alemania Superior de la Compañía tiene algo más de ochocientos miembros y unas treinta escuelas. El número de los que desean ingresar en la Orden, estudiantes seglares por regla general, asciende a unos cuatrocientos por año. De todos ellos, sólo un número que oscila anualmente entre quince y dieciocho, obtienen el ingreso en nuestro noviciado. Igualmente, esta provincia tiene en la actualidad (como ocurre normalmente) más de doscientos voluntarios para las misiones extranjeras. Todos ellos desean ardientemente dedicarse a las difíciles misiones de las Indias y a la cosecha de almas que allí se ofrece, a medida que se presente la ocasión y así lo decidan los superiores.
Esta provincia de la Compañía , comprende Baviera, Tirol, Suiza, Suabia y el Palatinado; y sin embargo, la provincia de Bohemia, con sus mil doscientos miembros, y la austríaca, con sus mil cuatrocientos, son aún más grandes, aunque ambas sufrieron considerables pérdidas el año pasado, debido a que muchos jesuitas prestaron generosa ayuda a los apestados. Pero ocurre que ambas provincias unidas no tienen tantos voluntarios para las misiones extranjeras como la de Alemania Superior.
Pongo a Dios omnisciente por testigo de que digo la verdad al informar de que en esta última provincia, los voluntarios para las misiones reciben la mejor preparación posible por medio de una observación rigurosa de las prácticas y reglas de nuestra Orden. Un gran número (en particular los aspirantes a las misiones extranjeras) son hombres consagrados a la cruz de Cristo y dispuestos a emprender arduas tareas para gloria Suya y la salvación de las almas. Estos hombres no buscan placer físico en los alimentos que toman, las ropas que visten, o el sitio donde se alojan. Se adaptan alegremente a las incomodidades del frío o del calor, el hambre o la sed. Se preparan para cualquier otra cosa que puedan reservarles las misiones extranjeras. Han aprendido a dar a conocer a Cristo, el Cristo que sufre no tanto por sus palabras como por el ejemplo de sus vidas, y una auténtica caridad. ¡Ojalá me hubiera mostrado un mejor y más dócil discípulo de tan eminentes maestros!
Hace dos años que yo y el Padre Antonio Cereso (su verdadero nombre es Kerschpamer), ambos tiroleses de la Provincia de Alemania Superior, fuimos destinados como misioneros. El Tirol es uno de los dominios imperiales. El Rey español y nuestro Reverendo Padre Genera estipularon que todos los misioneros alemanes debían proceder de alguna provincia imperial o de alguna región bajo el dominio de Austria. La carta de nuestro Padre General al Padre Provincial de la provincia de Alemania Superior relativa a nuestro destino en las misiones extranjeras, contenía la siguiente orden: "Vuestra Reverencia enviará al Padre Antonio Kerschpamer (ahora Cereso) y al Padre Eusebio Kino a Génova. Uno de ellos debe ser asignado a México y el otro a las Filipinas; lo cual dejo a vuestra decisión o el deseo de ellos".
Por consiguiente, el Reverendo Provincial nos dio la oportunidad al Padre Antonio y a mi de que decidiéramos quién habría de ir a México y quién a las Filipinas o a las Marianas. Debido a la esperanza que yo abrigaba (durante muchos años) de continuar el viaje desde Filipinas a China, deseaba que me enviaran a las Filipinas y que enviaran al Padre Antonio a México. A pesar de todo, le dije al Padre Antonio que eligiera la misión de su preferencia; él insistió en que yo eligiera primero. Después de estar empeñados durante algún tiempo en este pio esfuerzo de dar al otro la preferencia pensamos en dejar que la suerte decidiera nuestro destino. Por consiguiente, escribimos" México" en un trozo de papel y "Filipinas", en otro. Al echarlo a suertes, el Padre Antonio sacó las" Filipinas" y yo "México".
Al principio me pareció un duro golpe, porque de este modo se desvanecían todas las esperanzas que había abrigado de utilizar mis conocimientos matemáticos en China; pero, pronto, vino a mi alma la serenidad mediante fervorosas oraciones a Nuestro Señor y haberme puesto en las manos de mi patrón, el angélico San Francisco Javier, y en las de San Ignacio y María, Madre de Dios, toda bondad y comprensión. Pero por este azar de la fortuna o mejor dicho, por la decisión del ilimitado poder de Dios al determinar nuestro destino sucede que el Padre Antonio y no yo es el que va a Oriente.
He confiado el resultado a la voluntad de Dios, y continuaré haciéndolo, para que, en el caso de que el Padre Antonio cayera enfermo durante su viaje a México, y yo continuara gozando de buena salud (a propósito de esto, he demostrado ser mejor marinero que mi compañero); en ese caso, rogaría con la debida sumisión, que mis superiores mexicanos me permitieran ocupar el lugar del Padre Antonio en el viaje a Oriente, mientras que él se reponía en México y me reemplazaba en las misiones de la provincia mexicana. Cúmplase, no obstante, la voluntad del Señor; hágase siempre su voluntad .
Si tuviera que quedarme en México, nunca dejaría de encomendar a la misericordia de Dios, China y las Marianas, lugares a los que anhelo marchar; y lucharé por todos los medios a mi alcance para obtener de Dios y de los hombres el envío de santos misioneros a estas misiones tan queridas para mí . Y espero que en mi lugar sean enviados muchos misioneros de mi provincia de Alemania Superior, hombres dotados de conocimientos matemáticos, con dones naturales y especialmente sobrenaturales, y con un celo ignaciano y javierano. El Padre Antonio Cereso, que ahora se halla en camino hacia esas misiones orientales, pugnará por conseguir lo mismo.
El Padre Antonio Maldonado está encantado con la idea de conseguir dos sacerdotes misioneros , de la provincia de Alemania Superior para la de Colombia. En varias cartas dirigidas al reverendo Padre General en persona, nos solicitó al Padre Antonio Céreso y a mi, porque estaba convencido de que no podríamos partir muy pronto para México y las Filipinas.
Yo también ruego respetuosamente a su Excelencia, y confío en la misericordia de Nuestro Salvador, para que cuando surja la oportunidad de nombrar misioneros procedentes de Alemania, se elija el mayor número posible de la provincia de Alemania Superior. Los intensos deseos que tienen muchos de trabajar y sufrir por Cristo Nuestro Señor, de sacrificarse por el bien del prójimo y la salvación de las almas, merece esta consideración.
Miembros de esta Provincia eran el Padre Adán Schall, famoso en toda China, y el Padre Martín Martini, pariente mío. Hace ocho años esta misma Provincia envió a otros dos misioneros que acompañaron al Padre Intorcetta , a China; sus nombres eran Padre Beato Amrhyn y Padre Adán Aigenler. El primero fue profesor de Teología del Padre Antonio Cereso, y el otro fue mi instructor en matemáticas. Ambos tuvieron un fin edificante, muriendo en alta mar antes de llegar a Goa.
Expreso mi más sentido agradecimiento a V. E. por la generosa recomendación de mi a la Virreyna de México , que promete V.E. en vuestra carta. Confío que esta presentación redundará alguna vez en beneficio de los necesitados. Debemos emplear las dos manos y los dos brazos lo material y lo espiritual para lograr la salvación de nuestro prójimo y la conversión de las almas; la más sublime de todas las empresas divinas.
Me complace contestar las preguntas de V.E. acerca de mi país y nacionalidad. Soy un tirolés el distrito de Trento , pero no sé si considerarme italiano o alemán. La ciudad de Trento es en su mayor parte italiana en su idioma, costumbres y leyes, aunque se halla situada dentro de la frontera sur del Tirol. El Tirol pertenece a Alemania; y es particularmente significativo el hecho de que nuestra escuela en Trento pertenece a la Provincia de Alemania Superior, aunque los jesuitas dan las clases y, normalmente, predican en italiano. Sin embargo, durante los últimos dieciocho años de vida, he estado viviendo casi en el centro de Alemania ; en 1665 ingresé en la Compañía de Jesús En la actualidad tengo treinta y siete años .
Me complacería mucho encomendarme a las valiosas oraciones de V.E. así como a las de vuestros hijos. Por lo que a mi respecta, les envío mi bendición, les deseo toda la felicidad que resulta del amor a Cristo Nuestro Señor y ruego porque se produzca en ellos el espíritu que caracteriza a su madre; por la gloria del Todopoderoso, por su propia salvación y la de muchos otros, por el beneficio de comunidades enteras y por la gran felicidad de la Iglesia y la Compañía de Jesús. Con el fin de tener siempre presentes los piadosos deseos que acabo de expresar, tan pronto leí la carta de V.E., escribí los nombres de vuestros hijos en la estampa por la que siento tanta veneración y que guardo en mi breviario.
Envío otras tres estampas para los tres hijos de su Excelencia para que se dignen recordarme en sus oraciones. Me gustaría mucho saber sus nombres y edades.
Una vez más, me acojo a sus fervientes aspiraciones y plegarias a Dios misericordioso; y deseándoles toda felicidad, prometo ofrecer la misa que, Dios mediante, celebraré en la festividad de San Francisco Javier, a las intenciones de V.E. para la protección de vuestra devota familia.
Cádiz, 16 de Noviembre, 1680.
Siempre vuestro en Cristo,
Eusebio Francisco Kino, S.J.,
misionero de las Indias.
P.D.- Estimaré muchisimo las noticias de la China para embiarlas a la provincia de Alemania la Alta. Ateayer caió acá n rayo en la capitana de galeones que mató (a) un hombre y lastimó (a) otros tres; queda pero entero el vaso. Parece que van dando priesa con los galeones; con todo esso, dúdase se saldrán antes que por marzo.