AVANCE DEL PROYECTO HISTORIA GENERAL DE SONORA
El día 19 de Marzo de 1982 en el local que ocupa el Salón Verde del Palacio de Gobierno en ésta ciudad de Hermosillo, se llevó a cabo la instalación del Consejo Directivo que se encargará de la elaboración y publicación de la obra "Historia General de Sonora". El acta levantada en tan trascendental ocasión fue suscrita por el Sr. Gobernador del Estado, Dr. Samuel Ocaña García y el Secretario de Gobierno, Lic. Eduardo Estrella Acedo, así como por los representantes de las instituciones que participan en éste magno proyecto cultural: por la Sociedad Sonorense de Historia firmó su Presidente el Sr. Ing. Armando Hopkins Durazo; por la Universidad de Sonora, el Director del Instituto de Investigaciones Históricas, Sr. Lic. Juan Antonio Ruibal Corella; por el Colegio de Sonora su Rector el Sr. Lic. Gerardo Cornejo Murrieta; la Sra. Cynthia Radding de Murrieta lo hizo en representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en su caracter de Directora del Centro Regional del Noroeste de dicho Instituto y el Sr. Dr. Sergio Ortega Noriega, en representación del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se tomo el acuerdo de que los mismos representantes de las instituciones mencionadas sean quienes integren el Primer Consejo Directivo del Proyecto. Además, los integrantes del Consejo decidieron ahí mismo, designar al Lic. Gerardo Cornejo Murrieta Coordinador Ejecutivo del propio Consejo.
El Gobernador del Estado reiteró su ofrecimiento de patrocinar económicamente el Proyecto y agradeció a las instituciones participantes la valiosa colaboración comprometida en el Acto.
La primera reunión oficial del Consejo Directivo tuvo lugar esa misma tarde, saliendo de ella algunos acuerdos que le empiezan a dar forma al proyecto. Se acuerda, por ejemplo, dividir la obra en cinco tomos que a su vez corresponderán a cinco períodos en que ha sido dividida la Historia de Sonora, a saber:
Período 1.- Epocas Prehistórica y Prehispánica.
Período 2.- Epoca Colonial.
Período 3.- Sonora en el México Independiente (1821-1876)
Período 4.- Porfiriato y Revolución (1870-1929)
Período 5.- Epoca Contemporánea.
Asimismo, cada uno de esos períodos fue ya asignado a las instituciones participantes, pidiéndose a cada una de ellas elaborar el proyecto particular de la época que le corresponde, haciendo especial énfasis, en la debida calendarización de los trabajos con el fin de poder elaborar un Proyecto General que fijará con precisión la fecha de terminación de los trabajos.
Se fijaron también las características que tendría la obra y quedó para la próxima Junta la decisión final sobre los objetivos que se persiguen con la misma. En el próximo número del Boletín daremos a conocer mayor información al respecto.
Con el fin de habilitar el Proyecto con facultades administrativas y que esté en posibilidad de contratar personal y ejercer funciones que serán necesarias, se ha llegado a la conclusión de constituir una Asociación Civil que durará mientras dura el Proyecto, pero para no retrazar la ejecución del mismo, se ha propuesto al Ejecutivo la integración de un cuerpo autorizado que llevará las funciones de la A.C. mientras ésta puede operar legalmente.
EL PADRE IGNAZ PFEFFERKORN
Datos tomados de la obra traducida y editada en Inglés por George P. Hammond: Pfefferkorn's Description of the Province of Sonora. (A.H.D.)
El 31 de Julio de 1725 nació en Mannheim, Colonia, Ignaz Pfefferkorn quien como misioneros jesuita habría de pasar once anos en tierras de Sonora, en las misiones de Atil y de Cucurpe, obteniendo material e información suficiente que le permitió escribir, años después, su "Descripción de la Provincia de Sonora".
Cuando tenía 17 años de edad, Pfefferkorn ingresó a la Compañía de Jesús y en el año de 1754 recibió autorización de la Orden para ir como misionero a la Nueva España. El 25 de Diciembre del año siguiente el Padre Pfefferkorn se embarcó con rumbo a México, llegando a San Juan de Ulúa el 19 de Marzo de 1756.
Fueron compañeros de viaje del P. Pfefferkorn otros tres misioneros alemanes que también habrían de cumplir su apostolado en tierras sonorenses, ellos eran el P. Bernhard Middendorf, el P. Joseph Och y el P. Michael Gerstner.
El P. Middendorf estuvo en Tucson, San Xavier del Bac y Saric, antes de ser trasladado a Batuc, donde permaneció por espacio de 10 años y de donde pasó a Mobas, 14 meses antes de la expulsión de los jesuitas.
E1 P. Och se quedó a ayudar y posteriormente a reemplazar al P. Stiger, quien tenía a su cargo la mision de San Ignacio. E1 propio Pfefferkorn menciona en su "Descripción..." que Och estuvo también encargado de la misión de Bacerac, pero no menciona la fecha de su traslado.
El P. Gerstner se hizo cargo de la misión de Saric, donde permaneció hasta el año de 1767, cuando por orden del Rey fueron forzados a abandonar sus amadas misiones.
El P. Pfefferkorn, por su parte, recibió ordenes de establecer una misión en la comunidad indígena de Atil y servir también al personal militar del Presidio de Altar, así como a las familias españolas dispersas en la región. Sirvió a la tribu pima en Atil durante 7 años hasta que por una larga enfermedad y sus consiguientes efectos fue cambiado a Cucurpe, donde el mejor clima y agua le hicieron sanar, permaneciendo con los eudebes que poblaban este valle, hasta el año de la expulsión.
Curiosamente los mismos misioneros alemanes que llegaron a México en 1755, formaron parte de la caravana que se formó para abandonar la Nueva España. Reunidos en la pequeña iglesia de Mátape los 31 misioneros de Sonora y 20 de Sinaloa, escucharon la Real Orden que los expulsaba de España y de sus dominios, incluídas estas tierras que ya consideraban propia.
Durante 11 años que Pfefferkorn vivió en Sonora recopiló suficientes notas que, aunadas a las obtenidas de sus compañeros misioneros en los 8 años que pasaron en cautiverio en España le dieron el material para producir entre 1794 y 1795, luchando contra enfermedades y vejez, su valiosa obra, escrita en alemán y que hasta la fecha solo ha sido traducida al inglés.
DATOS SOBRE LA POBLACION DE LAS MISIONES EN LA PIMERIA ALTA
Ing. Armando Hopkins Durazo
Tanto en la época en que las misiones fueron administradas por los sacerdotes pertenecientes a la Compañía de Jesús, como en la que los padres franciscanos se hicieran cargo de ellas, a raíz de la expulsión de los Jesuitas en el año de 1767 se acostumbraba la inspección de las misiones por los llamados Visitadores. Estos eran sacerdotes de la misma orden y tenían, obligación de pasar un informe sobre el resultado de sus visitas; dicho informe recibía el nombre de Noticia de la Visita. Constituyen estas Noticias una magnifica fuente de información de las misiones, no solo en toque se refiere a número de habitantes y clase de los mismos, sino a datos relacionados con el manejo económico de ellas, de las cosechas que se obtenían y de otras actividades que ahí se desarrollaban.
Llevado por la inquietud de recopilar cuanto dato exista sobre la población en el Estado de Sonora, principalmente en los años de la Colonia, solicité a la Biblioteca General de la Universidad de Texas, y al Archivo General de Indias, en Sevilla, tres documentos que conciernen a las visitas efectuadas a las misiones de la Pimería Alta en los años de 1762, 1802 y 1804.
La primera de estas Noticias está firmada por el Padre Ignacio Lizasoaín, de los Padres Misioneros de la Compañía de Jesús. Las otras dos Noticias corresponden a los años 1802 y 1804 y los firma el Padre Fray Francisco Mollano, quien era Presidente de las Misiones que dependían para ese entonces, del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro.
Nos ocuparemos primero de los datos que arroja en materia de población, la Noticia del Padre Lizasoaín.
El día 4 de Abril del año de 1761, el Padre Ignacio Lizasoaín emprendió una Visita General de las Misiones administradas por los Padres Misioneros de la Compañía de Jesús y la concluyó a fines del mes de Enero de 1763, después de recorrer el territorio que ahora ocupan los Estados de las dos Californias, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Nayarit y Zacatecas en México y el de Arizona en el vecino País.
En esta noticia el Visitador solamente incluyó la población indígena que habitaba en las Misiones y en sus pueblos de Visita. Aunque los misioneros jesuitas generalmente reservaban para los indios sus misiones y pueblos, era lógico esperar que para esas fechas habitaran también españoles y mestizos, sin embargo, en el documento de Lizasoain solamente se informa, repito, de la población indígena. Además sobre la misma población de indios el misionero dice en las Notas que escribió al final de su noticia.
"En esta relación parecerá por ventura corto el número de individuos en sus respectivas Provincias; pero en este punto se debe advertir que en las referidas misiones se pone solamente el número de los indios que asisten en los Pueblos, reconocen a ellos u acuden a la Iglesia con sujeción a los Padres Misioneros; pero no se ponen en este catálogo los muchísimos Indios que guiados de su libertad desamparan sus pueblos y salen a servir a los españoles, laboríos de tierras y reales de minas, sin avisar a sus Padres Ministros..."
El cuadro 1 contiene números pues, de Indígenas que vivían en la Misión o en sus pueblos, pero no ofrece ninguna información, ni de españoles o mestizos que habitaban en estos mismos pueblos de las misiones, ni de la gran cantidad de indígenas que habiendo vivido en ellos andaban fuera cuando se efectuó la visita, trabajando como peones en las minas o en las haciendas.
Sin embargo, esta información, junto con la que puede obtenerse de documentos de otras visitas efectuadas, de los censos o padrones que se levantaban en diversas épocas en los reales de minas y en los presidios donde habitaba la tropa y sus familias, van configurando, el perfil demográfico de la región y arrojando luz sobre nuestro proceso poblacional.
En el año de 1762, fecha de la visita a la región, las misiones de la Pimería Alta eran la Misión de Sta. María de Soanca, la de San Ignacio, la de San Xavier del Bac, la de San Miguel de Guebabi, la de Santiago de Saric, la de San Pedro y San Pablo de Tubutama, la de San Francisco de Atil y la Misión de la Inmaculada Concepción de Caborca; ocho cabeceras de misión en total pero de donde se atendían a otros 14 pueblos llamados de visita, algunos de los cuales eran más importantes que la propia cabecera.
Era el caso de Santiago de Cocóspera que siendo pueblo de visita de Soanca, contaba con un número de habitantes ligeramente superior.
San José de Imuris y Sta. Maria Magdalena eran entonces pueblos de visita de San Ignacio y ambos eran más pequeños en población que su cabecera.
Tucson, la importante ciudad de Arizona en la actualidad, era entonces el pueblo de San Agustin de Tucson y pueblo de visita de San Xavier del Bac, villorrio que aún conserva mucho de su aspecto original.
San Miguel de Guebabi era una misión muy pequeña, de donde se atendía la antigua Misión de Sonoita que, anota el Padre Lizasoaín, "se despobló desde el alzamiento y por la poca seguridad de sus indios, aún no vivía en ella ningún misionero". Desde Guebabi también se atendía los pueblos de Calabazas y Tumacácori, de todos ellos este último era el más poblado.
La Misión de Santiago del Saric tenia como pueblo de visita a Aquimuri, Busanio y al pueblo de Arizonas.
La Misión de San Pedro y San Pablo de Tubutama era una de las que registraba mayor población y su misionero servia también al pueblo de Sta. Teresa.
San Antonio de Oquitoa era entonces pueblo de visita administrado desde la Misión de San Francisco de Atil.
Por último, la misión de la Inmaculada Concepción de Caborca, era la más poblada de la Pimería Alta, con 163 familias y 480 habitantes en la sola cabecera. Su misionero que era entonces el P. Antonio María Bens, atendía a sus pueblos de visita San Diego del Pitic, o lo que es hoy Pitiquito, y Bizanic ambos con 240 y 208 habitantes respectivamente.
En su noticia el Padre Lizasoaín anota que "cerca de esta Misión de Caborca está el Real Presidio de Altar para freno y castigo de esta nación de Pimas Altos que al año de 1761 se sublevó en escandaloso alzamiento en que dieron muerte a los Padres Tomas Tello y Enrique Ruen..."
Es preciso hacer notar que mientras en otras misiones visitadas por el P. Lizasoaín anota también en su Noticia datos sobre población ganadera y en algunos casos producción agrícola, en las misiones de la Pimería Alta no hace ninguna anotación que no sea la relativa a la población de las mismas.
A este respecto señala también en una de sus notas que desde el año de 1762 (el de su visita a la Pimería Alta) se agregaron a las misiones de San Xavier y de Guebabi y al pueblo de Cocóspera, alrededor de 2,000 individuos de nación Sobaipuri que se encontraba internada hacia el Rio Gila.
Finalmente y refiriéndose a la población total de la Provincia de Sonora, dice el Padre Lizasoain que la tribu yaqui es la más numerosa de todas las naciones de la Provincia de Sonora, ya que él estima una población de 40,000 Individuos, mientras que los radicados en las misiones y pueblos del Río Yaqui apenas llegarán a 14,000.
Estos son los datos más importantes registrados en la Noticia de su visita a la Pimería Alta en el año de 1762, por el Visitador Jesuita, P. Ignacio Lizasoaín, veamos ahora los datos obtenidos de la Noticia de la visita realizada 40 años más tarde por el P. Fray Francisco Mollano, a las mismas misiones de la Pimería Alta. El Padre Mollano, era entonces Presidente de las Misiones que dependían, desde la expulsión de los jesuitas en 1767, del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro.
Los padres franciscanos utilizaban ya para sus Noticias, formas impresas especiales que el visitador llenaba con la información que se le solicitaba y agregaba de propia iniciativa, las observaciones que consideraba pertinentes. Es obvio decir que estas Noticias son de más fácil lectura y llevan más orden y uniformidad.
Sin embargo, el número de pueblos visitados disminuye en relación con los incluídos en el documento anterior. Son en total 14 los pueblos registrados, incluyendo cabeceras y pueblos de visita, mientras que los visitados por el misionero jesuita, eran 22 en total.
En la Noticia de Mollano no fue registrada la misión de Soanca, probablemente porque para entonces había desaparecido. De la Misión de San Ignacio no se registró nada sobre Imuris. De la Misión de Saric ya no se reportan sus pueblos de visita de Aquimuri, Busani y Arizona. Desaparece la Misión de Guebabi junto con sus pueblos de Sonoita y Calabazas, se informa ahora sobre el antiguo pueblo de visita de Tumacácori como cabecera de misión.
Otra particularidad del nuevo documento es que registran en total la población de la cabecera de la misión junto con la de sus pueblos de visita y por último, pero constituyendo la diferencia más importante, en la Noticia realizada por el P. Mollano si aparecen diferenciados los habitantes por su origen, lo que, para los fines que pretendo con estos estudios, de ir conociendo paso a paso la integración demográfica del Estado, es sumamente importante.
En el cuadro 2 se puede ver la población de cada una de estas misiones con sus pueblos de visita en el año de 1804; en la primera columna aparecen la población indígena, en la segunda la de españoles y gente de otras clases. Bajo esta denominación se clasifica igual al español que al mestizo, cosa que no sucedía solo unos lustros antes.
En San Ignacio y Magdalena, como puede apreciarse, habitaba el mayor núcleo de población en la Pimería Alta, con 625 gentes en total, de las cuales el 18% correspondía a indígenas y el 82% a españoles y mestizos.
El segundo núcleo en importancia lo constituían la Misión de Caborca con sus dos pueblos de visita, el Pitic, o Pitiquito, y el Bizanic con un total de 529 gentes; en este pueblo los porcentajes se invertían, con el 80% de indígenas y solo el 20% de españoles y rnestizos. Esta alta concentración de indígenas puede deberse a que en el vecino pueblo de Altar, estaba el Real Presidio y los españoles preferían establecerse ahí, buscando la protección de la tropa; además la propia tropa aportaba una buena proporción de los españoles que habitaban el territorio de Sonora.
Sigue en importancia la Misión de San Xavier del Bac, con su pueblo de visita del Tucson, en donde habitaban 525 gentes de las cuales el 94% eran inidígenas, lo que la hacía la misión de la Pimería Alta con la mayor proporción de indígenas. La razón, creo yo, es que en esa zona habitaba un núcleo grande de la tribu Pima desde antes de la llegada de los españoles.
En las misiones de Atil, Tumacácori y Tubutama, con 266, 164 y 112 habitantes respectivamente, convivían indígenas con españoles y mestizos en número más proporcionales, como eran el 47, el 50 y el 42% de indígenas en total. Por último, en Saric la población indígena era mucho mayor que la mestiza, pero el número total de gentes era bastante pequeño.
El otro documento concierne a la visita hecha por el propio Mollano en el año de 1802 a las mismas misiones de la Pimería Alta y, aunque los cambios experimentados en su población, en el período de 2 años, son bastante pequeños, no dejan de tener importancia, sobre todo porque reflejan la tendencia general del proceso poblacional de la región.
Por ejemplo en la Misión de San Ignacio con su pueblo de visita de Magdalena, la población indígena apenas aumentó en 5 individuos, mientras que la mestiza lo hizo en 104 gentes, para un crecimiento porcentual de 5 y 25, respectivamente, entre 1802 y 1804.
En la misión de Caborca la población indígena solo aumentó en 2%, pero la mestiza creció un 33% en los dos años. En Tubutama y Cocóspera la población de indios disminuyó y más o menos en la misma proporción aumentó la clasificada como españoles y otras clases.
Con respecto a los cambios ocurridos en la población entre 1804 y 1798, o sea un período de 6 años, los españoles y otras clases aumentaron en estos pueblos en 392 gentes, lo que da una tasa de crecimiento de 3.3% anual, que es muy similar al ritmo actual de crecimiento de nuestra población.
En las Notas que escribió el Padre Mollano al final de sus Noticias, dice que "las iglesias de San Xavier del Bac, de Cocóspera, de San Ignacio, de Tubutama, la del Saric, y la de Pitiquito se recibieron en estado decadente, pero se hallan ahora nuevas, fabricadas de cal y ladrillo". En el otro documento dice textualmente: La iglesia de Tumacácori se haya bien deteriorada y estrecha y se ha dado principio a fabricarla de nuevo, lo mismo la de Caborca, cuya fábrica va en bóvedas y al mismo tiempo se está renovando la del Bisanic, su pueblo de visita. Las demás iglesias, o son nuevas o están renovadas".
El párrafo anterior, transcrito de la Noticia de la Visita del Padre Mollano a las misiones de la Pimería Alta en el año de 1804, nos confirma que ya para esa fecha, no quedaba una sola de las misiones, construidas con tanto celo por el Padre Kino, de adobe y tierra.
También anotó el Visitador que los principales ramos de industria en estas misiones son la loza de barro que hacen las "indias y algunas de razón para el servicio de casa y cocina".
En algunas misiones dice el P. Mollano hay telar para tejer lana de su propio ganado, y hacer frazadas y sarapes con los que se abrigan los indios. Dice también que en las misiones se siembra trigo, maíz, frijol, calabazas y sandías y que muy pocos son los indios que tienen crías de ganado vacuno y caballar.
En otra nota se refiere el Visitador a los indios de la Pimería Alta y dice: "La nación propia y radical de estos indios es Pima, pero está muy mezclada de pápagos que son los gentiles que están en la frontera ...." "Hay también, --dice-- otros varios indios de naciones más internas, a los cuales les dan el nombre de Nijoras, y son yumas, talchedones, cocomaricopas, cahuenes, mas todos, dejando su propio idioma hablan el Pima..."
Por último, se refiere el P. Mollano a los ataques que continuamente sufrían las misiones de parte de los indios bárbaros, los apaches principalmente; estando más expuestas las misiones del Norte y del Oriente, especialmente las de San Xavier, Tumacácori, Cocóspera y San Ignacio; experimentándose, -dice el Visitador--, todas las lunas de Octubre a Abril, robos de ganado y caballada y recomendando "se avanzase una fundación con su correspondiente escolta en el Rio Gila".
Finalmente al comparar la población que habla en las misiones de la Pimería Alta en el año de 1762 según la Noticia del P. Lizasoain y la que registró en las mismas misiones el P. Mollano en el año de 1802, o sea 40 años después, nos podemos percatar que no solo no hubo crecimiento de la población sino que el número total de habitantes en las misiones visitadas por arnbos Visitadores disminuyó en 886 personas.
En virtud de que el Informe del Visitador Franciscano no separa los pueblos que componen la misión, no es posible hacer una comparación de cada pueblo en las dos épocas, sino que tenemos que conformarnos a hacerla por grupos.
Así vemos que las únicas misiones que ganaron población y ello, menos de un habitante por año, fueron la de San Ignacio la de Atil y la de San Xavier con sus respectivos pueblos de visita.
Esto indica que al iniciarse el siglo XIX las misiones habían dejado de ser la avanzada de colonización que bajo la administración jesuita extendieron las fronteras de México, llevando no solo la palabra de la evangelización sino las costumbres de la civilización occidental, papel en el que destacara con destellos de héroe y de Santo el Insigne Misionero Eusebio Francisco Kino.
RESUMEN DE LA VISITA DEL P. IGNACIO LIZASOAIN A LAS MISIONES
DE LA PIMERIA ALTA EN EL AÑO DE 1762.
MISION PUEBLO DE NUMERO DE NUMERO DE MIEMBROS
VISITA FAMILIAS HABITANTES POR FAM.
Soanca 45 106 2.4
Cocóspera 52 130 2.5
San Ignacio 110 360 3.2
Imuris 28 112 4.0
Magdalena 36 120 3.3
San Xavier del B-ac 100 270 2.7
Tucson 70 220 3.1
Guebabi 31 100 3.2
Sonoyta 34 98 2.8
Tumacácori 72 164 2.3
Calabazas 36 97 2.7
Saric 60 156 2.6
Aquimuri 27 80 2.9
Busani 10 36 3.6
Arizona 3 15 5.0
Tubutama 97 360 3.7
Sta. Teresa 45 150 3.3
Atil 46 120 2.6
Oquitoa 36 112 3.1
Caborca 163 480 2.9
San Diego del
Pitic 74 240 3.2
Bizanic 66 208 3.2
T o t a l : 1,241 3,734 3.0
RESUMEN DE LA NOTICIA DE LA VISITA DE LA PIMERIA ALTA
DEL P. FRANCISCO MOLLANO EL AÑO DE 1804
ESPANOLES PORCENTAJES MISIONES Y PUEBLOS Y OTRAS TOTAL DE ESPAÑOLES Y
DE VISITA INDIGENAS CLASES POBLACION INDIGENAS OTRAS CLASES
Caborca, Pitic y 424 105 529 80.0% 20.0%
Bizanic
Atil y Oquitoa 111 155 266 41.8% 58.2%
Tubutama y Sta. Teresa 36 76 112 32.1% 67.9%
Saric 33 5 38 86.8% 13.2%
San Ignacio y Sta. 113 512 625 18.1% 81.9%
Magdalena
Cocóspera 76 26 102 74.5% 25.5%
Tumacacori 82 82 164 50.0% 50.0%
San Xavier del Bac y
Tucson 496 29 525 94.5% 5.5%
CUADRO 2
DIFERENCIA EN LA POBLACION DE LAS MISIONES DE PIMERIA ALTA
EN LOS AÑOS 1762 Y 1802.
HABITANTES
1762 1802 DIFERENCIA
San Ignacio y Magdalena 480 516 36
Caborca, Pitic y Bizanic 928 492 436
Atil y Oquitoa 232 262 30
Tubutama y Sta. Teresa 510 109 401
Cocóspera 130 106 24
Saric 156 30 126
Tumacácori 164 164 0
San Xavier del Bac
y Tucson 490 525 35
T o t a I e s : 3,090 2,204 886
ACONTECIMIENTOS DEL 27 DE AGOSTO DE 1918 EN NOGALES, SONORA
Por: Lic. Silvia Raquel García Flores
Según los documentos que he encontrado en el archivo del Ayuntamiento de Nogales y hechos narrados por algunas personas que les tocó vivir en aquella época, los acontecimientos ocurrieron de la siguiente manera: Eran como las 2.00 P.M. del día 27 de Agosto cuando en la garita principal de la línea divisoria que en aquella época no contaba con un cerco de alambre por lo que la gente pasaba por donde mejor le convenía, un carpintero de nombre Zeferino Gil Lamadrid cruzaba la línea internacional y ya estando del lado mexicano un guardia norteamericano le marcó el alto, como no le hiciera caso, inmediatamente le hizo fuego. Afortunadamente la bala no dió en el blanco, pero el celador mexicano Francisco Gallegos que se encontraba de guardia en la aduana, viendo lo que había sucedido y creyendo que Gil Lamadrid había muerto, sacó la pistola y disparó matando al guardia agresor. Los soldados norteamericanos, pertenecientes a un destacamento de tropas que entonces había en Nogales, Arizona, abrieron fuego hacia el lado mexicano, por lo que los celadores de la aduana y algunos ciudadanos proveyéndose de armas y parque lo contestaron, generalizándose un gran combate. Los soldados norteamericanos comenzaron a invadir la ciudad por la Calle Elías a Internacional, así como por la Sandoval y la del Cerro, mientras que los ciudadanos mexicanos tomaban posiciones en los cerros cercanos a la línea divisoria. El Sr. Félix B. Peñalosa, desesperado porque el fuego no se calmaba corrió con una bandera blanca por la Calle Cristóbal Colón pero lejos de lograr calmarlo, fue muerto por las balas enemigas.
Días antes el grueso del ejército que se encontraba en Nogales, había salido al sur del país comandados por el Gral. Arnulfo R. Gómez, en la cjudad habia quedado solo un pequeño número de soldados al mando del Capitán Abasolo quien no queriendo complicar las cosas los acuarteló. Como a las 5:00 P.M. los soldados norteamericanos, todos negros del Fuerte Huachuca que invadían por el lado de la calle Buenos Aires, tuvieron que retirarse, pues la gente subida en los cerros, los acorraló en la cañada de dicha calle. Algunas mujeres se constituyeron en auxiliares de la Cruz Roja ayudando a los heridos, pero los soldados norteamericanos no respetaban. Para detener el fuego, los señores Cónsules, mexicano y norteamericano, intervinieron en una conferencia que se logró en el puente Bonillas. En este mismo sitio se verificaría un día después la conferencia del entonces gobernador del Estado, el Gral. Plutarco Elías Calles con autoridades norteamericanas.
El Gral. Calles 1legó el día 28 de Agosto en un tren militar con un ejército de soldados yaquis a quienes se les ordenó tomaran lugares estratégicos por si había algunos disturbios. Ese mismo día 28, hubo otro tiroteo como alas 8 de la noche pero sin consecuencias; fue provocado por soldados negros norteamericanos que hicieron fuego contra celadores mexicanos que hacían guardia cerca del cementerio del Rosario, por la calle Internacional.
Según el parte oficial rendido ante la Secretaría de Guerra el lo. de Septiembre de 1918, hubo 13 muertos y 15 heridos mexicanos, la prensa norteamericana dió a conocer 33 bajas entre muertos y heridos. En la reseña no oficial que se hizo después aparecen 13 muertos entre civiles y celadores y 9 heridos. Los nombres de los muertos son: Jorge Villa, Francisco Gallegos, José Ma. Celis, Andrés Ceceña, Mariano Garcia, Ramón Varela, José Valencia, Alejandro R. Contreras, Vicente Gallegos, Ignacio Valencia, Jesús Ramirez, José A. Galván, asi como el Presidente Municipal, Sr. Félix B. Peñalosa.
Los heridos fueron: Francisco Arredondo Suárez, Juan Garcia Galáz, Enrique Aranquere, Manuel Núñez Hernández, Cruz Tapia Alvarado, (enfermera), Roberto F. de la Mora, Basilio Chin, Maria Plascencia de Esquivel y algunos otros cuyos nombres no ha sido posible obtener.
Del acta No. 110 de la Sección del 7 de Septiembre de 1918 firmada por el Presidente Municipal Interino, Nabor Salazar, se tomaron los siguientes acuerdos: Se aprueban los gastos de los Héroes Defensores de la integridad nacional que sucumbieron en la jornada del 27 de Agosto. Se aprueba la colecta de fondos para erigir un monumento a los Héroes del 27 de Agosto, el cálculo hecho por el Arquitecto Francisco González, es de $2,208.00 (Dólares) que fue aprobado por unanimidad.
E1 Periódico Orientación de Hermosillo, Son., del Jueves 29 de Agosto de 1918, ofrece la versión dada por el Capitán Abasolo, Comandante de la guarnición de Nogales, Sonora, en el que relata lo siguiente:
"Ayer pasaba del lado americano un mexicano, y un soldado americano sin saber porqué causa hizo fuego sobre él, un celador mexicano al ver ésto mató al soldado, éstos informes fueron dados al Comandante Abasolo por el Señor Tanez, Jefe de Migración. Los americanos abrieron fuego emplazando ametralladoras y disparando sin importar si había mujeres o niños. Me comuniqué por teléfono con el Cónsul Mexicano y Americano y fue Imposible cesar el fuego de ambos lados.
e mandó llamar el Coronel Americano y conferenciamos en el Puente Bonillas, a los cuarenta y cinco minutos, tras muchas súplicas y sacrificios, conseguí que cesara el fuego izándose banderas blancas de ambos lados, después de tres horas y media de combate. Por fin a las seis cuarenta y cinco de la tarde cesó por completo el fuego, después de dar órdenes estrictas a los soldados para que obrando con la fuerza no permitieran hacer fuego a los civiles. Como alas cuatro y media de la tarde, los soldados americanos invadian nuestro territorio, pero la gente de caballería a las órdenes del Teniente Coronel Buelna, para impedir dicha invasión, se acuarteló en el Hotel Abadié, consiguieron los americanos rechazar a nuestras tropas y tomaron posesión de varias casas cerca del hotel, pero el Teniente Coronel Buelna desplegando bastante audacia consiguió tomar el campamento de tanques y el Pueblo Nuevo. Bajas según informes del lado americano, son 80 muertos y 70 heridos, de parte de los mexicanos, heridos son: Alejandro Contreras trabajador, Luis F. de Jauregui trabajador, Alberto Vázquez y Miguel Montes soldados, Marcelino Ibarra cabo, Pedro Mendoza civil, Francisco Saf, Juan García civiles, Teniente Apolonio F. Cota y Rafael Bravo, Mujeres: Francisca Castillo, Cruz Alvarado, Niña de tres años Julia Medina. El General Juan Torres avisó que el General Plutarco Elías Calles, Gobernador del Estado, notifica su llegada a Nogales a las 11.00 A.M. La reunión entre el General Calles y altos mandatarios norteamericanos se llevó a cabo a las ocho P.M."
CONCLUSIONES:
Como se verá, las versiones son diferentes, aunque no difieren mucho una de la otra, pero el decir de personas que vivieron esa época, aseguran que ningún soldado participó en la contienda por no haber tropas en la ciudad como ya se dijo antes, solo había un pequeño destacamento que fue acuartelado, aunque todo aquel que pidió una arma al cuartel le fue concedida para defender la ciudad, por lo que años más tarde un organismo llamado de defensa pidió al Congreso del Estado que Nogales fuera considerada como Heroica por su acción del 27 de Agosto de 1918, lo cual fue concedido.
PINTURA FACIAL Y DEL CUERPO DE NUESTROS INDIGENAS
El P. misionero Ignaz Pfefferkorn dice en su "Descripción de la Provincia de Sonora" que la costumbre de pintarse la cara y el cuerpo era casi general entre los indígenas sonorenses, pero el método, --dice-- difiere entre unas y otras tribus. Algunas se pintan únicamente la cara, otras el cuerpo entero. A unos les gusta la pintura roja sola, otros prefieren una decoración multicolor.
Ningún europeo puede sentirse tan satisfecho y feliz con las más elegantes ropas, --dice el Padre--, que un indio con su piel alegremente pintada ...." y no obstante su innata flojera, no se cansan nunca de pintarse a si mismos, pueden tomar horas haciéndolo".
Aparentemente pues, la pintura del cuerpo para nuestros indígenas era un lujoso adorno y lo utilizaban para ocasiones especiales. Una de estas ocasiones eran las carreras, sobre las cuales el misionero dice:
"Las carreras se celebran en Sonora con gran pompa y a ellas acuden muchos espectadores. Los participantes, 30 ó 40 jóvenes, de los más fuertes y ágiles, se pintan con varios colores de la cabeza a los pies. Su cara se la embadurnan con un pigmento rojo obscuro pintándose las mejillas con un rojo más claro. La frente, la nariz y la boca se las adornan con dos o tres rayas blancas o negras. De acuerdo a la vanidad del individuo, el resto del cuerpo se lo cubren con figuras de aves a otros animales, y con diversos diseños en colores rojo, negro, blanco y amarillo. (A.H.D.)
PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD SONORENSE DE HISTORIA EN LAS FIESTAS DEL 6 DE ABRIL EN H. CABORCA, SON.
La Sociedad Sonorense de Historia participó en la conmemoración del 125o. Aniversario de la defensa de Caborca contra los filibusteros comandados por Crabb, realizando un evento histórico cultural en el propio templo misional que fue escenario de la gesta heróica del pueblo caborquense.
Nuestros compañeros Ana Silvia Laborín A., Profr. Armando Quijada H., y Dr. Gastón Cano A., condujeron el evento presentando la Sra. Laborin el trabajo denominado "Rescate del Acervo Documental de los Archivos Municipales". El Profr. Quijada por su parte disertó sobre el tema "Algunos documentos para la Historia de Caborca" y finalmente el Dr. Cano hizo la presentación audiovisual de "La Fiesta del Cucú, Danza de la lluvia de los Pápagos".
Las presentaciones fueron sumamente aplaudidas por el numeroso público que se congregó para escuchar la docta palabra de nuestros compañeros. Nuestra felicitación.
ASALTO A LA DILIGENOA BISBEE-PLACERITOS
POR: NESTOR FIERROS MORENO.
En las postrimerías del siglo pasado, sucedió este hecho que tuvo mucha trascendencia en la región. En el año de 1898, cuando se iniciaban los trabajos mineros de Nacozari y Pilares, corría una Diligencia de Bisbee a Placeritos, Llevando toda clase de material para dichos trabajos. Conducía dicha Diligencia el señor Laureano Moreno, persona de absoluta confianza de la compañía minera. Esta Diligencia hacía jornada en Fronteras, en la casa del hacendado Guillermo Tribollet, de ascendencia italiana, ahí depositaba Don Laureano, mientras descansaba, los valores que conducía; el dinero de la Raya para los trabajadores del ferrocarril y de la mina. Como Tribollet sabía cuándo llevaba dinero, planeó con otras personas del lugar, asaltar el Correo y apoderarse de los valores.
Salió de Bisbee la Diligencia del Sr. Moreno y con él dos americanos, llegando sin novedad a San Antonio, pequeña hacienda un poco al sur de Fronteras, donde depositó un saco con 20,000 dólares que iban destinados al pago de los trabajadores de la Cía. Minera. Al siguiente día el Señor Moreno recogió el dinero y continuó la marcha sin variar el rumbo, como siempre lo hacía; pero al llegar al represo de Cuchuta se oyeron unos disparos cayendo muerta una mula, huyeron los americanos, mientras el Sr. Moreno daba vuelta tratando de librarse de la emboscada; pero los bandidos siguieron haciendo fuego, no tardando en asesinar a Moreno y detener la Conducta. El ayudante de Moreno al que apodaban el Carita, por lo feo, huyó a los primeros tiros y no llegó a Nacozari hasta 10 días después, muy asustado.
Los americanos dieron parte de lo ocurrido al dueño de Cuchuta, y éste despachó un propio a dar parte a las autoridades municipales y del Estado.
Uno de los bandidos montó rápidamente una mula y con una buena suma de dinero, se fue a Batuc, ocultándose en casa de un amigo, donde cayó en manos del Jefe de la Acordada señor Jacobo Méndez.
El presidente de Fronteras, don Jesús Escalante, vivía en San Antonio, y aparentaba hacer cuanto podía para efectuar la captura de los asaltantes, nombrando con este fin a un señor López para que reconociera las huellas, nombrando al mismo tiempo otra Comisión para que levantara el campo y diera fé de lo ocurrido. No tardó mucho en regresar la Comisión encabezada por López, diciendo que los asaltantes habían salido de San Antonio y habían regresado al mismo lugar.
Conocida tan importante declaración per un hacendado de la región, se puso en camino a Hermosillo, habló con el Gobernador del Estado, quién mandó llamar a una persona de Fronteras, conocedora del medio que estaba detenida en la Capital, y la comisionó para que descubriera a los culpables, a cambio de salir libre.
El Gobernador del Estado puesto al tanto de quienes eran los asaltantes, ordenó al Jefe de Acordada, Sr. Jacobo Méndez, que aprehendiera a aquellos sujetos y sin más trámite los ejecutara.
Llegó la Acordada muy temprano el 28 de Junio, a San Antonio, y cargó con los asaltantes que allí estaban, luego se fue a Fronteras, aprehendió a los demás complicados. Personas todas muy prominentes del lugar, eran los autores del asalto: el Presidente Municipal, don Jesús Escalante, el Secretario, el Juez, el Juez de Agua, y el cabecilla de la banda Guillermo Tribollet, el rnás rico hacendado del lugar, y tras obtener la confesión de los culpables, don Jacobo Méndez, obedeciendo órdenes del Gobernador del Estado, los colgó en los árboles de la plaza de Fronteras. El pueblo no se explicaba al ver aquel cuadro tan macabro; las personas más prominentes del lugar meciéndose pendientes de una soga en los árboles de la plaza; pero así era la Justicia en aquellos tiempos, no como ahora.
Don Jesús Escalante, Presidente de Fronteras, cometió el delito de vivir entre gente que andaban al márgen de la Ley, su pobreza lo hizo olvidar su investidura; pero en cuanto al asalto todos supieron que pasaba a las entrañas de la eternidad completamente inocente; los demás pagaron en aquella hora trágica, con su sangre algo de lo que debían.
La conciencia de nuestra época se inclina ante la JUSTICIA si brilla como el sol en las alturas.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
POR: LIC. FCO. MANZO TAYLOR.
En 1949 el Gobierno del Estado de Sonora publicó CRONICAS BIOGRAFICAS, del Lic. Horacio Sobarzo, obra premiada en el III Concurso del Libro Sonorense; en 1952 el propio Gobierno sacó a la luz la monumental obra de Don Francisco R. Almada, EL DICCIONARIO DE HISTORIA, GEOGRAFIA Y BIOGRAFIA SONORENSE y en 1959 copatrocinó la segunda edición de OCHO MIL KILOMETROS EN CAMPAÑA del Gral. Alvaro Obregón.
Desde entonces, la obra editorial del Gobierno del Estado no se había hecho sentir hasta la actual Administración que ha retomado con gran entusiasmo esta valiosa tarea reeditando un buen número de obras de autores sonorenses. E1 tiraje de las ediciones (2,000 ejemplares) se distribuye en bibliotecas públicas, instituciones escolares, agrupaciones culturales y organismos públicos y privados. Con éste número del Boletín iniciamos una breve reseña de las obras publicadas hasta la fecha.
CRONICA DE LA AVENTURA DE RAOUSSET-BOULBON EN SONORA.- En 1954, y bajo el patrocinio del Comité Pro-Centenario del 13 de Julio, de Guaymas, la librería de Manuel Porrúa, S.A., publica en México el trabajo arriba mencionado. Su autor, Don Horacio Sobarzo, con el ameno estilo que siempre lo caracterizó, relata en su crónica la aventura del Conde en Sonora y su fin en Guaymas. Aquella edición fue de 1,100 ejemplares. En 1980 el Gobierno del Estado lleva a cabo la segunda edición, con 2,000 ejemplares.
ALVARO OBREGON, ASPECTOS DE SU VIDA. por J. Rubén Romero y Otrós. Este trabajo, publicado por primera vez en 1935, reune semblanzas del General Obregón, de autores tan conocidos como José Rubén Romero, nuestro Juan de Dios Bojórquez, el Dr. Atl y Juan de Dios Robledo. La edición del Gobierno del Estado de 1980 incluye interesantes fotografías del General Obregón, y de la época revolucionaria.
ALVARO OBREGON, CAUDILLO E IDEOLOGO DE LA RECONSTRUCCION NACIONAL. Este trabajo, de los Licenciados Miguel R. Palacios Beltrán y Ana Maria León de Palacios, obtuvo el primer lugar en el Concurso sobre la Vida y Obra de Alvaro Obregón, convocado por el Gobierno del Estado de Sonora en el centenario de su natalicio. Los autores ofrecen un panorama de la vida y obra del General Obregón, Se incluyen algunas fotos poco conocidas.
OCHO MIL KILOMETROS EN CAMPAÑA (Fragmentos). De suma importancia, y . considerada dentro de las fuentes para la Historia de la Revolución Mexicana, editada por primera vez en 1917. La segunda edición es de 1959. Estas reediciones constan de 618 páginas. Los fragmentos constan de 146 y a diferencia del original contienen fotografías.
PLUTARCO ELIAS CALLES, ESTADISTA Y PATRIOTA. Por Lic. Juan Antonio Ruibal Corella. Obra premiada en Certamen convocado por el INAP, contiene un análisis de Plutarco Elías Calles y los acontecimientos que él protagonizó. El estudio aquí realizado cubre en forma por demás interesante al maestro, militar y estadista que fuera el personaje guaymense.
EUSEBIO KINO S.J. PADRE DE LA PIMERIA ALTA, Por R.P. Charles W. Polzer S.J. Publicado en 1968 con el propósito de dar una visión completa y moderna acerca del padre Kino, uno de los hombres extraordinarios en la historia del noroeste, la edición inicial fue posible por la asistencia del Centro de Investigaciones Misioneras del Suroeste. La segunda edición la publicó el Gobierno del Estado de Sonora el año pasado.