EDITORIAL
Nuestro Boletín es un medio de comunicación auspiciado por la Sociedad Sonorense de Historia y está proyectado para difundir toda investigación histórica, costumbres y tradiciones de nuestra Entidad.
Esto significa dar a conocer todos los esfuerzos de nuestros socios y amigos, enfatizando en pocas palabras su contribución cultural.; y que a través de ella, el Boletín de esta Sociedad, nutra con su contenido el acervo cultural de la comunidad, y también para que todo lo que se logre investigar no quede aislado; esto es, entre los mismos socios, entre cuatro paredes.
Después de un largo receso, volvemos con más ganas para divulgar y orientar sobre los orígenes y principales sucesos ocurridos en nuestra patria chica. Y creo que el motivo seria antes que nada, reforzar en estos cruciales momentos en que está pasando el país, y reafirmar nuestra identidad nacional.
Por otra parte agradezco sinceramente al Lic. José Rómulo Félix Gastelum, Presidente de la Sociedad Sonorense de Historia, por la confianza que se dignó depositar en mi persona para dirigir este Boletín. Y además, hago un reconocimiento al Lic. José Jesús Navarrete Aragón y su distinguida esposa; al Arq. Jesus Félix Uribe Garcia por su valiosa y destacada labor editorial que desarrollaron al frente de la Dirección.
Finalmente, y por conducto de estas líneas, deseo sinceramente agradecer la desinteresada colaboración de nuestros socios y amigos, la que sin duda seguirán haciéndolo, lo que mantendrá con vida al Boletín, lo que nos motivará para seguir adelante en una forma dinámica...Gracias.
Juan Ramón Gutiérrez
Director General
CAUSAS QUE PROPICIARON LA TRAJEDIA DE NACOZARI EL 7 DE NOVIEMBRE DE 1907
Por: Epifanio Zamorano Ramos
Fueron varios los factores que se conjugaron para que se produjera el incendio y la explosión de 60 cajas de dinamita de alto poder, en el tren que conducía Jesús García, el 7 de noviembre de 1907, en la población de Nacozari; estos fueron los siguientes:
1.- Que el experimentado conductor regulador de aquel tren minero, Albert Biel, de origen alemán, no asistió a sus labores de ese día por incapacidad, debido a una enfermedad.
2. - La práctica que se había hecho costumbre en aquel ferrocarril, al no poner relevos ya sea al conductor o al maquinista cuando uno de estos faltara, hizo que el maquinista Jesús García asumiera la responsabilidad de Albert Riel como conductor, además de las propias.
3.- Han de saber que el conductor es el jefe del tren y es el que recibe las órdenes de sus superiores y el que las hace ejecutar. Manda las salidas y paradas del convoy, y además, el que debe asegurarse de que el equipo a su mando se encuentre en muy buenas condiciones y que no represente un peligro y además, es el llamado a cumplir y hacer cumplir tanto el reglamento para el manejo de trenes, como la disposición que dicta la Ley de Vías Generales dé comunicación.
Para ser un buen conductor se necesita iniciarse como garrotero y pasar varias pruebas tanto físicos que se renueva cada año, como la pericia como maquinista, mostrar sus conocimientos del citado reglamento, etcétera. Finalmente una vez aprobado en estos exámenes, el aspirante es aceptado por el instructor quien da parte a la Secretaria de Fomento, la que otorga por último el visto bueno.
Así es que un conductor no puede ni debe ser un improvisado. Jesús García había sido entrenado como maquinista y por su juventud, le hacia falta mucha experiencia.
3.- Aquel fatídico día, desde el primer viaje que efectuaron a la mina de Pilares, Jesús pudo ver que la cribá arrojaba chispas; señal que está se había roto. Y para hacerse oír, a gritos se lo dijo al fogonero, que aquel desperfecto debería reportarse al mayordomo general para que al día siguiente estuviera corregido. Pero aquel día, nunca llegó para Jesús
Se impone decir que en aquella época, las locomotoras de vapor eran atizadas con leña y llevaban por chimenea, una enorme cabeza en cuyo interior se ádaptaba una criba de acero para evitar que las chispas escaparan y fueran a incendiar los campos.
4.- Otro factor negativo; que hubiera sido precisamente en aquella fecha que se dispusiera conducir desde Nacozari a la mina de Pilares, sesenta cajas conteniendo dinamita y sus respectivos detonantes.
6.- Después de haber hecho dos viajes redondos a la mina y encontrándose en el patio de El Seis, un mensajero trepa a la máquina y entrega a Jesús el siguiente mensaje: "Necesitan materiales en la mina. Lleva el tren al patio de abajo y habla con el señor Elizondo. Necesitas cinco carros. E1 sabe lo que van a cargar." Como ve, se omitió informar a Jesús el tipo de material que él iba a transportar a la mina de Pilares. Y por consiguiente otro grave error.
7.- Una vez que Jesús hubo colocado los cinco carros vacíos frente al almacén para ser cargados, se retiró con su tripulación a tomar sus alimentos, dejando mientras tanto la locomotora al cuidado de un obrero, que se encargaría de mantener vivo el fogón durante su ausencia: pero éste se descuidó ocasionando que el fuego casi se extinguiera y, desde luego que la presión del vapor se viniera abajo.
Aquellas viejas locomotoras de vapor requerían de un mínimo de 160 libras de presión. Enterado de aquel descuido se mostró muy contrariado. Se requería de tiempo para levantar la presión del vapor para ponerlas en movimiento y él, personalmente ayudó al fogonero avivar el fuego, pues el tiempo apremiaba e iban a ser las 14 horas y aún faltaban dos viajes a la mina.
8.- La Ley de Vías Generales de Comunicación establece en forma clara y precisa, que las unidades conteniendo explosivos, carburantes, etcétera, deben colocarse en la parte posterior de los trenes. En este, caso, pasando sobre esa disposición legal, las góndolas conteniendo dinamita y detonadores quedaron justo pegadas a la locomotora. E1 Conductor regular Biel no hubiera permitido aquello; pero en descargo de Jesús debe recalcarse que no había sido examinado para ser Conductor, y que sólo era maquinista muy joven, de tan sólo 24 años de edad.
Al arrancar Jesús con su tren a iniciar el ascenso hacia el Patio de E1 Seis, por una pendiente que rebasaba el 3.5% de elevación; la locomotora, con el esfuerzo que desarrollaba empezó a despedir bocanadas de humo y vapor revueltos con chispas ardientes que escapaban por la parte rota de la criba, y que el fuerte viento invernal procedente de la Sierra de Púrica, se encargaron de esparcirlas por todo el convoy, siendo las que se acumularon sobre las cajas conteniendo dinamita y que provocaron el incendio.
9.- Hubo un garrafal descuido por parte de los garroteros, que conforme al Reglamento deberían haber ido observando el rodaje y la marcha del tren. Y pedir por medio de señales la parada, en caso de notar algo anormal.
Es muy común que los muñones del eje que sostienen las ruedas de los furgones se calienten y empiecen a despedir humo; debiendo en tales casos, parar de inmediato el convoy, ya que de no hacerlo, el muñón se calentaría hasta llegar al rojo vivo y el rompimiento que lleva al descarrilamiento.
10.- Tan olvidados iban los garroteros de sus obligaciones que no escucharon las voces de alarma que les grita advirtiéndoles un jovencito mexicano, poco después si oyeron lo que a gritos y en un español chapurreado les decía un norteamericano "¡Oye, mira ahí, humo en el pólvora!"
El garrotero Francisco Rendón que aquel día descansaba, pero que viajaba a Pilares, le grita a Jesús que reduzca la velocidad para localizar la caja incendiada, bajarla y tratar de apagarla con tierra ya que por ahí no había agua. Aquel lo hace y Rendón abrazó la caja que le pareció ser la incendiada y la levanta, pero el aire fresco que circula provoca que surjan llamas por todos lados, obligando a Rendón a soltarla.
Después todos los garroteros tratan de sofocar el fuego con sus chamarras; pero todo resulta inútil; las llamas surgen por todos lados y la explosión de dinamita se hace inminente.
Fue entonces cuando el maquinista Jesús García tomó la suprema decisión de conducir el tren lejos de Nacozari para salvarlo de la destrucción. Ordenó a todos sus compañeros que abandonaran el convoy, a sabiendas de que con ello se jugaba la vida, lo condujo hacia el patio de E1 Seis, donde se produjo la explosión que cortó su joven vida, pero que lo llevó a la inmortalidad
EL PUEBLO DE OPUTO “EN EL TIEMPO Y EN LA HISTORIA”
Por: Nestor Fierros Moreno.
Antes de irnos a recordar la historia de nuestro pueblo, vamos a hacer, un pequeño recorrido por los pueblos del río Bavispe a manera de introducción de este trabajo.
Hay una noticia de que en 1610, un franciscano llamado Mancos o Marcos estuvo en Bavispe, Bácerac y Tamichopa y que entonces eran rancherías pobladas por ópatas Cohuinanchis. De ser cierta esta noticia, tendríamos aquí al primer misionero de Sonora, anterior al padre Pedro Méndez, que llegó a Sonora por el sur en 1614.
Este fray Marcos, era uno de esos frailes andariegos que en ese tiempo pasaban por Casas Grandes con rumbo a Nuevo México; éste misionero trashumante se perdió en la sierra yendo a dar a lo que hoy es Bacerac, de allí lo condujeron los mismos ópatas al Paso del Norte,(hoy El Paso, Texas).
Este típico vagabundo del Reino dé Dios estuvo poco en esa región. En ese mismo año de 1610, se fué. Sin embargo, fue también un franciscano el que estableció la primera misión en Bavispe y Bacerac: fray Silvestre Cárdenas, de los que trajo Perea; pero este misionero llegó allí en 1642.
Lo siguió también el franciscano Juan Suárez, de 1646 a 1649. (Paul Roca; Panths of the Padres Trougth Sonora).
Una vez retirados los franciscanos por orden real, los jesuitas que venían del sur, se hicieron cargo de las misiones del río Bavispe. El padre Cristóbal García visitó esos pueblos en 1645. Los ópatas de allí pedían un misionero.
En 1646, el misionero Marcos del Río se estableció en Huásabas y los indios se congregaron en cuatro pueblos: Huásabas, Oputho, Bacadéhuachi y Nácori Chico.
El primer jesuita residente en Bacadéhuachi, fue Juan Betancourt, y atendía también Nácori Chico y Serva. En 1678 el padre Luis Dávila se hizo cargo de Nácori y visitaba además Serva, Móchopa y Sátachi.
En 1696 el Padre Kino, que venia de México, se desvió en El Coyote para ir a visitar a los padres de Bacadéhuachi y Nácori; esta deferencia le salvo la vida, pues cuando regresó encontró a todos los soldados muertos, junto con el capitán León. Los terribles apaches estaban en todas partes. (Amanecer en Sonora, Cruz G. Acuña).
En 1653 llegó el primer jesuita residente a Bacerac Antonio Flores y atendía Bavispe, Huachinera y Tamichópa. Todos estos pueblos, excepto Tamichopa que el Domingo de Ramos de 1758 casi fue borrado del mapa por los apáches, subsistieron gracias a que lucharon constantemente contra sus eternos enenigos.
El Pueblo de Oputho fue fundado el 8 de octubre de 1645 por el misionero jesuita Marcos del Río, de origen flamenco o belga; había en la misión de Oposura -hoy Moctezuma- un misionero también flamenco llamado Egidio de Montefrio y fundó la misión de Cumupa -Cumpas- (Lugar de Cumaros) .
En cuanto al nombre de Marcos del Río era Mark Van Der Veken y el de Montefrio era el de Gilles de Fiodermont, quién exploró la región de Nacozari y que en 1660 fundaría a Nues tra Señora del Rosario de Nacozari -Nopal Seco-.
Opotho u Opothu se transformó durante la Conquista en Oputho, tomando dicho nombre por un manchón de ''palo fierro" que hay en la parte occidental del pueblo a la orilla del arroyo que lo parte en dos. Con ese nombre permaneció por espacio de 300 años, hasta que le pusieron el apodo que hoy ostenta como una bofetada a la tradición de nuestros antepasados, atropellando la historia y nuestras costumbres .....Villa hidalgo...¿Para que?...¿Con que o_b jeto? ....el tiempo lo dirá.
Sus primitivos habitantes eran indios ópatas de la familia de los Cohuinanchis.
El origen de la palabra es ópata: OPO, palo fierro y THO o THU indica lugar y por consiguiente el nombre es: En el Palo Fierro o ya en una forma mas castiza: Palofierral.
En 1688 se le conocía como San Ignacio de Oputho con 624 habitantes, la mayoría eran ópatas y uno que otro mestizo y eran atendidos por un misionero jesuita dependiendo tanto en lo político y religioso de Huásabas. (Cartas Arnnuas de los Rectorados).
En el siglo XVIII, había un convento llamado como San Ignacio de Loyola y estaba dedicado exclusivamente a la educación de los niños indígenas. De 1775 a 1786 estuvo a cargo del Padre Ventura Gutiérrez y la misión y el convento eran considerados como el centro de la opateria.
El convento estaba donde se levanto hoy la iglesia; anteriormente ésta se levantaba donde se encuentra la escuela primaria. Fue hasta 1862 cuando se edificó la actual iglesia.
Varias veces los habitantes tuvieron que abandonar el lugar a causa de los constantes ataques de los apaches. En 1862 se pobló el lugar en forma definitiva con la ayuda que les facilitó el gobierno del Estado, proporcionándoles armas, aperos de labranza y todo lo necesario. Entonces fue cuando se edificó la actual iglesia y el lugar que ocupaba se transformó en escuela, lugar donde abrevamos las luces del saber muchos de nosotros, de los que nacimos en esa tierra; por cierto que cuando se repobló el lugar, todos estos edificios se encontraban en ruinas.
De Huásabas vinieron 25 familias a repoblar el lugar, entre éstas familias se contaban Ramón Ramírez, Florentino Salcido, Santiago Rios, Manuel Ramirez -El Pato- Miguel, Octaviano y Julian Durazo, Manuel Moreno y varios más que escapan a mi memoria; además un destacamento de soldados al mando de Sacramento Fierros y como subalternos venían Pablo Durazo y Sacramento Barba.
El hombre primitivo dejó sus huellas al poniente de la población, en algunos jeroglíficos y petroglifos grabados en las peñas y en una cueva que se encuentra en La Agua Caliente, (Tetabam en ópata).
¿Que mensaje dejaron nuestros antepasados en esos grabados? Nadie lo sabe mas al sur, en la vega del río, se han encontrado pedazos de cerámica; al parecer es una urna funeraria y existen otros indicios que no han sido debidamente estudiados y que tal vez, nos dirán muchas cosas del hombre autóctono.
El pueblo de Oputho fue elevado, a la categoría de municipalidad por Decreto expedido en la ciudad de Ures, que entonces era la capital del Estado el 3 de diciembre de 1874, siendo gobernador provisional el Lic. Joaquin B. Astiazarán. El primer presidente municipal fue el señor Manuel Moreno Mayén.
En la revolución maderista, la mayoría de la gente era de ideas revolucionarias; cuando se tuvo noticias de los Talamante en Sahuaripa, el Prefecto del Distrito Francisco A. Chiapa levantó en Oputho 20 "voluntarios" para ir a combatir a aquellos. Entre los que se encontraban Antonio Durazo, Plutarco Arvayo, Prisciliano Rojas, José Muñoz, Emilio Fierros (mi padre), Feliciano Martínez y varios más. Todos ellos eran maderistas de convicción, por eso los enganchó para tenerlos controlados. A la hora del combate, todos cumplieron como buenos, después, la mayoría desertó o se unieron a las filas revolucionarias.
Los maderistas más notables de Oputho eran: Francisco A. Langston, Alfonso Durazo y Florentino Valencia.
Este ultimo estuvo en varios combates alcanzó el grado de Mayor en la revolución al lado de Calles; estuvo también en Anivácachi, Cabullona, Paredes y en el sitio de Agua Prieta en 1915.
Alfonso Durazo introducía con un hatajo de mulas bastimentos a la plaza de Agua Prieta, principal reducto de Calles; en cuanto el señor Francisco A. Langston fue el primer diputado maderista por el Distrito de Moctezuma y formaba parte del Congreso Local que desconocio a 'Vitoriano Huerta como Presidente de México en 1913.
En el régimen del licenciado Luis Encinas hubo otro diputado nativo de nuestro pueblo; él fue don Ignacio D. Fierros y era muy conocido en el PRI donde dejó muy buenos recuerdos.
De trascedental importancia en los mitos de nuestro pueblo, es el combate librado el 23 de agosto de 1912 contra una partida de "colorados" orozquistas. Un grupo de 35 vecinos, la mayoría veteranos del maderismo y también uno que otro que habían combatido a los apaches, se enfrentaron a más de doscientos colorados por más de cuatro horas. Y si no se les hubiera acabado el parque, los colorados no entran al ,pueblo; viéndose obligados los defensores a buscar refugio en la sierra, a excepción de unos que cayeron en poder de los colorados, y hubo de pagarse un rescate de 100 pesos por su liberación. En otro relato daremos pormenores de esta gesta.
En el tiempo del Imperio, en este lugar se fusiló al último rebelde: Salvador Vázquez Este señor anduvo alzado en contra del republicanismo después que terminó el citado Imperio; hasta que fue sorprendido junto con un grupo de descontentos el 12 de junio de 1868 por don Francisco Fimbres, de las fuerzas del Prefecto Román Vázquez, fue fusilado a un lado de la puerta del Ayuntamiento de Oputho, en unión de dos de sus compañeros de la aventura.(La Frontera Nónada, Hector Aguilar Camin) .
La primera carretera que hubo en nuestro municipio se construyó en 1926, para comunicar éste pueblo con el de Huásabas. Era presidente municipal el señor Laureano Moreno y se integró además, un comité formado por: Benjamin G. Durazo como presidente; Lizandro D. Fierros como Secretario; Ricardo Durazo como tesorero. Como Vocales: Ramón Ruiz, Pedro P. Rios, Benito Barba y Francisco M. Rios.
El costo de la obra fue de 5 Mil,476 Pesos y que el pueblo sufragó sin la ayuda de afuera, pues, aunque los de Huásabas se comprometieron ayudar, nunca intentaron hacerlo.
Fue en los años cuarenta, cuando se construyó el camino de Oputho a Nacozari. Este trabajo se hizo con la colaboración de todos los vecinos que aportaron cada quien a la medida de sus posibilidades.
Unos con herramientas, otros con materiales y trabajo, en fin; cada quién aportó lo que pudo a incluyéndose también una raquítica ayuda de 8 Mil pesos por parte del gobierno del Estado; y otra del Ayuntamiento de Nacozari que presidía Felizardo Cázares. El presidente de Oputho en ese tiempo era el señor José Jesús R. Rios.
En el año de 1947, se empezaron los trabajos para la instalación de una escuela secundaria, que en sus primeros años funcionó por cuenta de los habitantes del pueblo. Para eso, se formó un comité Pro-Secundaria y se encontraba integrado por las siguientes personas: Presidente José Pedro Durazo, Secretario Raúl Romero y como Tesorero don Ruben Romero; además de 4 vocales. Así pues, empezó a funcionar nuestra secundaria bajo la dirección del Profesor Gilberto Pacheco Castillo; los maestros de la primaria como catedráticos, tenían el apoyo irrestricto del C. Presidente Municipal don Manuel Acuña Robles.
Ahora refiriéndose al cambio de nombre del pueblo, o más bien al "apodo" que hoy ostenta desde 1965, en que un grupo de personas determinaron cambiarle el nombre y quién sabe con que objeto. Se discutía que dicho nombre se escuchaba mal y se prestaba a interpretaciones de gente morbosa e ignorante.
Más malo es pasar sobre nuestras tradiciones que nos legaron nuestros antepasados, que si supieron luchar para engrandecer a nuestro pueblo y defenderlo cuantas veces se hizo necesario.
¿Que no es falta de conocimientos históricos cambiarle el nombre a un lugar nomás porque tiene un fonema que se presta a malas interpretaciones de gente ignorante? Eso es propio de gente morbosa que solo piensa en cosas incongruentes. ¿No lo cree usted así?
Para formar estos apuntes, me he inspirado en el cariño que tengo por mi tierra natal, y he tratado de hilvanar estos mal vertidos conceptos en homenaje a nuestros antepasados. Esta corta explicación obedece a mi devota memoria por los viejos de mi tierra; por las raíces, los troncos y todo lo bueno que hubo en ellos.
Por sus retoños también que cumplieron como buenos y bajaron a la tumba, leales a su destino; por los que quedamos para imitar su ejemplo de desinterés, de valentía, fuerza física y moral, elevado carácter y altos valores humanos.
Todo lo que podamos estudiar de nuestros antepasados nos robustece y nos alienta a seguir imitándoles su ejemplo, que es el de buscar el bienestar de nuestra comunidad.
En este lugar hemos nacido, hemos crecido, hemos vivido, hemos gozado , hemos sufrido y hemos amado. En este rincón del mundo, cuna de nuestras ilusiones, de nuestro devenir; en este lugar reposan los restos de nuestros abuelos, de nuestros padres, hermanos y amigos y parientes; cubiertos por esta tierra bendita que ellos supieron engrandecer con sus acciones y con su coraje la hicieron fructificar.
Tierra generosa que algún día nos cubrirá también a nosotros; a los buenos, a los malos, porque esta tierra no distingue a nadie, alimenta a todos y a todos cobija en su seno cuando rendimos el postrer tributo.
En estos cortos apuntes, invito a los habitantes de mi pueblo a repasar su propia existencia que narra la vida de nuestro pueblo, de nuestro Estado y de nuestro México.
Jóvenes estudiantes, a ustedes les toca recoger E incrementar la tradición de nuestros abuelos, para engrandecer esta tierra que nos vio nacer y los altos Valores Humanos que nuestros antepasados nos legaron tan dignamente.
CASOS EXTRAÑOS ENTRE LOS ALZADOS
Por: Juan Ramón Gutiérrez
El odio de los yaquis hacia los blancos proviene lógicamente desde la aparición de estos últimos en tierras sonorenses y son de sobra conocidas, las constantes hazañas militares que algunos jefes cahitas realizaron. Empezando primeramente con Juan Lautaro quién en abril de 1610 derrotó a las tropas del capitán Diego Martínez de Hurdaide hasta fines de la década de los años veinte de la presente centuria.
Citaremos también a Juan Banderas, a Jusacamea, Berriabelillo, Felipe de Jesús Nevares, Cajeme, Anastasio Cuca, Tetabiate, Amarillas y el legendario Jefe Pluma Blanca. Todos los personajes anteriormente citados, hicieron temblar al "yori" e hicieron cimbrar a los diferentes sistemas políticos que han regido al país .
El presente trabajo lo realicé a base de "fuentes vivas" y también de interesantes fuentes hemerográficas, pude hallar también unos datos extraños y que a menudo practicaban los aguerridos yaquis como era el despojar de sus ropas a sus víctimas.
Primeramente el periódico El Comercio de esta ciudad de Hermosillo, publicó en la edición del 13 de enero de 1905, que el día 3 del citado mes, salieron a las dos de la tarde de Mátape -Villa Pesqueira- unos carros propiedad de Palafox Hermanos con rumbo al mineral de Minas Prietas -hoy La Colorada- a levantar carga.
Desgraciadamente -dice la nota del "reporter"-, entre el pueblo de Mazatán y el rancho Las Calaveras fueron atacados por una partida de yaquis y robándoles cuanto llevaban y "empelotando" además a todos los carreros. Y luego -prosigue la nota-, en esos momentos llegaron los carros de don Alberto Navarro con carga de La Colorada para los comerciantes de Mazatán y también fueron asaltados, empelotados y destrozadas todas las mercancías, estimándose lo robado y los daños en más de cinco mil pesos.
Afortunadamente los indios -finaliza la nota- tomaron con rumbo a la sierra de Mazatán y no hubo desgracias personales que lamentar.
Han de recordar ustedes que, La Colorada fue una importante población cosmopolita y que incluso contó con cuatro representaciones diplomáticas. Además había servicios de ferrocarril, diligencias, teléfonos y telégrafos, servicio, de energía eléctrica y de agua corriente.
Este ultimo servicio; era abastecida la población por medio de un tubo de seis pulgadas de diámetro, y estaba construido de latón y corría desde un lugar conocido como El Pozo Verde a flor de tierra, pues nunca se le colocó en una zanja. El agua era llevada hasta allá por medio de potentes bombas que había inaugurado años atrás el gobernador Ramón Corral.
Don Andrés Sánchez Villegas de 67 años y nativo de ese mineral, comentó a este servidor que a veces tenían agua por unos dos o tres días y el resto de la semana se la pasaban en seco.
El caso es que recuerdo -dijo- mi padre trabajaba en el ayuntamiento, entonces armaba a varios vecinos y recorriendo a caballo, buscaban el problema checando el tubo palmo a palmo.
Al tiempo lo localizaban y era que estaba perforado a balazos y es que Los yaquis en esa forma les daban de beber a sus animales.
Esto lo digo, porque mi padre vio en varias ocasiones cuando una partida de alzados se retiraban del lugar donde habían hecho su fechoría. También de vez en cuando mataban a uno que otro yaqui que lograban alcanzar. Pero nunca supe que "encueraran" a un cristiano.
En cambio Filomeno Moroyoqui de 38 años y yaqui puro, nativo de Batocancica y amigo personal de quién esto escribe, me dijo en una ocasión que sus abuelos le contaron que la iniciativa de un ataque corría siempre por el lado de los odiados "yoris".
Lo único que querían los "parientes" juanito -asi me llama- era ropa y comida y si era posible se llevaban un burro o un caballo para carnearlo. De modo que en cualquier rancho o pueblo los recibían siempre a balazos y por consiguiente, había la necesidad de repeler el ataque dijo.
En cambio don Manuel Rosas Córdova, nativo de Caborca y de 74 años, empleado de jardinero en conocida hostería comentó que en una ocasión su padre don Pancho Rosas muerto en el año del 48, un amigo de su padre de quien no pudo recordar su nombre, iba con ellos a caballo con rumbo a Caborca a traer caballada. Más o menos a la altura donde están las modernas casas del Bachoco, ahí donde viene un arroyo de "arriba'; estaban como cuatro yaquis "sesteando" bajo la sombra de un mezquite; cuando de pronto nos sintieron y luego luego nos hicieron desmontar a punta de rifle. Nos obligaron a quitarnos los pantalones de "remaches", camisas y sombreros, mudas, caballos y comida y de pilón nos despacharon a pie bien "bichicoris'.
Nos hicimos "chombitos" por allá donde estuvieron las ladrilleras atrás del bordo. Fue hasta muy entrada la noche cuando nos venimos los tres hasta la casa y que en ese entonces vivíamos en la esquina de la Novena y la Colima; siempre con el temor de que nos viera la gente "hablichi" de esa que nunca falta. Esto nos pasó por el año de 1927 si mal no recuerdo. -agregó
Don Isidro Duarte, tecoripense de 72 años dijo que su padre venia en una ocasión desde el rancho El Garrote, situado más o menos a doce kilómetros al sur de Tecoripa, cuando de pronto divisó a una partida de yaquis , por lo que se obligo a tener que arrendarse, bajando ahora por la caja del río.
En eso lo vieron los yaquis y le persiguieron por un buen rato y se salvó gracias a que se tiró de cabeza a un pozo de luz que era del finado Pedro Nidez y tenia o tiene unos cinco pies de hondo. El caso es que los yaquis pasaron "sin zumba" con rumbo a Suaqui Grande.
Por otra parte, -prosiguió- años después, Eligio García de quién se dice mató a más de quince yaquis, organizó una batida por rumbos de San Javier y La Barranca y mi padre participó en aquel grupo, logró matar un yaqui y como trofeo se trajo un bonito rifle "guinchister" y que "orita" tú lo vas a ver.
Entró don Isidro a un cuarto donde había monturas, sacos de frijol y maíz y de una vieja petaca sacó un reluciente rifle, está como si apenas fuera comprado ayer.
Cuando el general Lázaro Cárdenas se puso muy duro con la yaqueria, entonces a muchos no les quedó más que asaltar ranchos como el caso que consigne en un folleto que publiqué en febrero próximo pasado; en 1914 o 1916, los yaquis jefaturados por un mayo de nombre Modesto, asaltaron el rancho El Carrizo donde se llevaron carne seca, maíz, café, tazajos de carne fresca que se encontraba secando al sol, pues momentos antes, la gente del rancho habían matado dos reses. Además, se llevaron varios sombreros, maletas con ropa y hasta los cazos con el menudo y los chicharrones.
En sus últimas correrías, era muy común verlos entrar a Hermosillo en busca de sus "compadres" empleados en algunas haciendas cercanas y casas particulares, para conseguir provisiones de boca, aun sin claudicar y aceptar el nuevo estado de cosas, impuesto por la vida y los tiempos modernos.
Gracias por su tiempo.
TEXTOS SOBRE LA HISTORIA DE SONORA “Noticias Geológicas, Geográficas y Estadísticas sobre Sonora y Baja California, 1864”
Por: E. De Fleury
Situación geográfica de Sonora. Origen de la población actual.
Sonora es el Estado del Imperio de México que está situado entre los 26° de latitud N. y los 31° 20: En longitud, siguiendo la cresta de la Sierra Madre, que lo limita al E., forma la frontera del Estado de Chihuahua, en una dirección de N. á S. aproximadamente, por los 110 del Meridiano de París. Al O. está limitado por el Golfo de California ó Mar de Cortés, que lo bañan en la dirección de N. O. a S.E. Al N., por la línea trazada en mi mapa(1), como una nueva frontera desde la venta de los valles ó territorios de Arizona y la Mesilla, hecha por el Presidente Santa Anna a los Estados Unidos del Norte, en 1854; y al S. por el Estado de Sinaloa.
El origen de la actual población civilizada de Sonora resulta, en su mayor parte, del cruzamiento de la raza española con la de los indios ópatas, que, cuando la conquista, aunque divididos en tribus conocidas bajo diferentes denominaciones particulares, no formaban, sin embargo, sino una misma nación.
Los españoles llegados a Sonora en tiempos modernos son los únicos de sangre pura, lo mismo que algunos otros europeos, que en la mayor parte se han cruzado con la raza procedente del cruzamiento primitivo.
Los indios ópatas puros que quedan, son conocidos todavía, según el lugar que habitan, bajo sus antiguas y respectivas denomiaciones, tales como jovas, táguis, temiguimas, cogui, nachis, etc.; pero conviene añadir aqui que ya no se les distingue de los sonorenses, porque hablan el español, usan los mismos vestidos y tienen las mismas costumbres y el mismo color de piel.
Descripción física de la Región.
El aspecto general de Sonora es el de una comarca muy escabrosa, con cordilleras de montañas más ó menos largas, sinuosas y de variadas alturas, lo mismo que con las montañas aisladas, de forma cónica, diseminadas aquí y allá en las planicies. Estas últimas son en general de figura regular, redondeadas en su cima y cubiertas de una ligera capa de tierra vegetal, lo que permite a la hierba y á algunos arbustos ó cactus de diferentes variedades, brotan allí, en tanto que las grandes cordilleras de montañas ó sus ramificaciones.
Vuelvo a lo que concierne particularmente a Sonora.
Los valles formados por las cordilleras de montañas son más ó menos largos, anchos y sinuosos y profundos; pero los más grandes están generalmente en la dirección de N. á S., y casi todas las principales corrientes de agua corren en esta misma dirección. Los valles tienen por lo común, siguiendo su Talveg (sic), el lecho de un torrente o de un río, con frecuencia seco, excepto en la estación de lluvias, es decir, desde el principio de julio hasta el fin de octubre; pero casi todas las corrientes de agua permanentes presentan un carácter que merece ser bien definido .
En los lugares donde se estrechan los valles, por la aproximación de las dos pendientes casi a pico que los forman, el lecho del río parece ser su obra, es decir, ahondado por éste desde un tiempo inmemorial y con frecuencia a profundidades de 150 a 200 metros.
Los escarpamientos de los lados presentan capas superpuestas de aluviones, de todos los tiempos y de naturalezas diversas, cargo galetes ó guijarros de acarreo, arena gruesa y casquijo, lo mismo que efloraciones de exquisitos calcáreos, ferruginosos, margas y arcillas de diferentes especies y almendrillas de yeso ó piedra de yeso, y también grandes trozos de granito en algunos lugares y, en fin, algunas veces, filones metálicos de diversas especies .
El río que lleva el nombre de Río de Sonora, tiene su origen hacia la frontera del N. y llega hasta las dunas del Golfo de California, donde se pierde en las arenas, después de un curso de 90 leguas. Este río es el que en ciertos lugares ofrece de la manera más notable el carácter indicado ya.
Otra observación importante que cabe aquí, es la de que los ríos, y casi sin excepción, corren sobre un lecho de arena, cuyo espesor aumenta sin cesar por los derrumbes continuos que tienen lugar en las dos márgenes.
Estas capas de arena deben de haber alcanzado, desde los tiempos más remotos, una extensión de profundidad muy considerable en ciertas partes, de suerte que, durante tres cuartas partes del año, el agua desaparece enteramente en grandes extensiones del lecho, corriendo en las capas de arena a profundidades variables y no reapareciendo sino cuando encuentra un obstáculo impermeable, como un banco de roca o de arcillas transversal perteneciente al subsuelo compacto, que lo forza a volver a subir; forma entonces una napea de agua corriente siguiendo la pendiente del valle, hasta que vuelve a encontrar una profundidad de arena bastante grande para hundirse de nuevo y reaparecer más lejos .
Cuando en la estación de las lluvias, los ríos corren llenos hasta sus bordes, se extienden con frecuencia en los valles espaciosos formando una nueva capa de aluviones y cavándose á veces un nuevo lecho, como sucedió con el Río Yaqui en 1833.
Los valles, cuyo suelo está compuesto de aluviones de todos los tiempos, tienden siempre a tomar un nivel más elevado, por efecto de las lluvias torrenciales, frecuentes en julio, agosto y septiembre, que arrastran entonces los restos de las rocas arrancadas a las montañas, compuestas en general como ya he dicho de rocas de naturaleza esquistosa, es decir, friables, y por los torrentes laterales que surcan estos valles en todos sentidos; estos despojos, reducidos a fragmentos más o menos grandes o, en fin, por el frotamiento con arena fina ó con tierra vegetal, vienen a formar otra capa, que eleva insensiblemente el fondo del valle, en tanto que descienden las montañas que lo rodean.
En consecuencia, el terreno cultivable de los valles es en general muy fértil, compuesto, como está en gran parte, de detritus de vegetales y de animales, así como de sus excrementos, de que están cubiertos, los pasturajes formando una cantidad más ó menos grande de humus, que es la sustancia más favorable a la vegetación. CONTINUARA.
No existe en el archivo de Bazaine.
ALLA SE LAS HAYA
Por: Miguel Campillo
Si en lugar de guimbalete,
que es castizo castellano,
dice Don Juan: "bimbalete",
y a pesar de irle a la mano
no consigo que se abstenga,
allá se las avenga.
Si Rita le llama "pochi"
a lo corto o descolado,
y denominado "jorochi"
al infeliz jorobado
porque lo aprendió de su aya,
allá se las haya.
Si con Luis, el testarudo,
toda mi oratoria agoto,
para que diga desnudo
y nunca dicta "empeloto",
y él se ríe de mi arenga,
allá se las avenga
Si el can que no tiene pelo,
según dice don Justino,
apoyándose en su abuelo,
es perro "bichi" y no chino,
porque el chino es de otra laya,
allá se las haya.
Si la voz de la "chicharra",
es estridente e ingrata,
dice, por decir cigarra,
Basilia, la literata,
cuando parlando se explaya,
allá se las haya.
Si la gente baladí,
que por hablar a destajo
le llama "mayate" aquí
al inmundo escarabajo,
porque no hay quien la contenga,
allá se las avenga.
Si para Julia Nebrija,
porque ha nacido en Sonora,
no puede ser lagartija
la que para ella es "cachora",
aunque la traten de paya,
allá se las haya.
Si cuando Treta Maluca
quiere que no hagan ruido,
manda que no hagan "boruca"
y el bueno de su marido
a palos no la áerrenga,.
allá se las avenga.
Que don Simón a la Adela,
que va de la moda en pos,
de gro le ofrezca una tela,
y ella la quiera de "gros"
y el barbarismo sostenga,
allá se las avenga.
Si es tisis la enfermedad,
tísico el que la padece,
y que don Blas a Piedad,
le diga, cuando se ofrece,
"estás tisis... ¡vaya!... ¡vaya!"...
allá se las haya.
(Don Miguelito Campillo fue un versificador festivo, que compuso esta letrilla en 1899 y que publicó entonces en un periódico de Guaymas.)